PATRONES Y MATRONAS DEL PUEBLO CERREÑO (Tercera parte)

Virgen del Carmen 1

La Santísima Virgen del Carmen (Matrona de España) (16 de julio)

Desde finales del siglo XVI, el 16 de julio era un día muy especial para el Cerro de Pasco. Una semana antes, el ajetreo de los preparativos había puesto en inusitada movimiento a las gentes, fueran chapetonas o no. Se celebraba a la matrona de los ibéricos, la Santísima Virgen del Carmen. La noche anterior -vísperas-, a la puerta de la Beneficencia Española se aglutinaba el pueblo creyente y alegre; las autoridades a la cabeza. El local del consulado estaba iluminado en toda su extensión. Por ventanas altas y bajas, el brillante resplandor de los salones interiores, pasadizos y patios, iluminaban los alrededores. La Banda española de músicos, con uniforme de gala, ocupaba el principal emplazamiento; las de la Slava, Cosmopolita y Policía, la escoltaban. En hermosa competencia interpretaban toda la noche aires de fanfarrias, marchas, pasodobles, zarabandas, jotas aragonesas y pasacalles. Mientras tanto la intermitencia sonora de triquitraques, la saltarina explosión de buscapiques y el estruendo de cohetes de tres tiempos, iluminaban de vivos colores la noche azul. Era la parte más sonora y popular de la serenata a la Virgen del Monte Carmelo.

Damas y caballeros, estaban emperifollados con abrigadoras prendas de lana, chalinas, y bufandas y sombreros y guantes y manguitos. Las bebidas calientes circulaban pródigas a cargo de solícitos mozos. Ponches de coco, mixtelas y suave jerez, para ellas; mistral, manzanilla, ajenjo, y pisco, para ellos. Todo bajo control. Tenían que estar sobrios para el día siguiente.

Emocionados se abrazaban y brindaban bulliciosos cuando a las doce de la noche, un clarín estentóreo anunciaba la llegada del día central seguido de ensordecedores cohetes. Las bandas en contrapunto –una detrás de otra- hacían escuchar alegres composiciones populares. Los españoles –sevillanos, catalanes, vascos, madrileños, manchegos, vizcaínos, navarros- entonaban su canción nacional, después, emotivos discursos con emocionadas remembranzas. Un momento más tarde, los principales y sus mujeres se retiraban a descansar mientras el pueblo se alegraba como nunca.

Ven Señora a quien adora

el indio y el español

que se halla sin vida el sol

mientras no llega la aurora.

 

Con tu venida mejora,

las luces que al mundo envía;

que mucho que con dos soles,

nos parezca grande el día.

 

Ven Señora Amada,

reina de nuestras vidas,

luz de nuestra existencia,

Salvadora Omnipotente.

 

En este tu día amado,

derrama tu excelsitud, 

a raudales hacia tus hijos

que te adoran sin medida.

 

Virgen del Carmen, bendita,

Reina de nuestra ciudad,

coronada con su nieve,

adornada con su plata.

 Desde las primeras horas del Día Central, anunciado por resonantes bombardas desde las alturas de  Uliachín –cerro tutelar de la ciudad- los invitados han llegado al adornado oratorio de la Virgen ubicado al costado izquierdo del consulado español. Allí está Ella, resplandeciente en su hermosura divina. Ha sido traída de España a fines del siglo XVI y, desde entonces, preside la fe de los españoles residentes. La colocan sobre  un anda con peana de plata y pana marrón para transportarla hasta la iglesia matriz de Chaupimarca. Ubicada muy cerca al Altar Mayor preside la ceremonia. La misa solemne es cantada con tres sacerdotes venidos de Lima. Están presentes todas las autoridades, las hermandades religiosas, el pueblo católico y, ocupando el coro, la gran orquesta slava dirigida por Markos Bace, extraordinario músico austriaco, la soprano Sofía Amich, la contralto Emilia Kamerer y el barítono Abel Drouillón, de la misma nacionalidad, que interpretarán piezas selectas de música religiosa.

En su Homilía, el sacerdote ha dicho que se está  cumpliendo con un deber cristiano de rendir homenaje a la “Stella Maris” -Virgen del Monte Carmelo- que el 16 de julio de 1251, en Cambridge (Inglaterra), entregara su escapulario al general de la orden, Simón Stock, con las palabras siguientes: “Toma, amado hijo, este escapulario como símbolo de mi confraternidad y especial signo de gracia para vos y todos los carmelitas; quienquiera que muera con esta prenda, no sufrirá el fuego eterno. Es el signo de la salvación, defensor de los peligros, prenda de la paz y de esta alianza”. El sacerdote ha puntualizado que todo aquel que llevare el escapulario tendrá una protección especial en el momento de su muerte. Caló tanto en el ánimo de la ciudadanía esta afirmación que una gran cantidad de mujeres llevaban el hábito bendito; las que morían, eran amortajadas con el hábito de la Virgen del Carmen.

Finalizada la misa solemne era sacada en procesión por las calles céntricas. En su recorrido recibía múltiples manifestaciones de acatamiento y veneración. Cohetes y música animaban al acto religioso y daban alegría al pueblo. En la tarde, auspiciado por el “Círculo Taurino”, en la plaza de toros se han presentado los más notables diestros españoles, mejicanos y peruanos de la época, en un lleno impresionante. Las señoritas de la sociedad cerreña han participado en el desfile con carros alegóricos, ataviadas de manolas, con elegantes vestidos, peinetas, mantones, sombreros cordobeses. En los balaustres de las carretas se lucen las banderillas y enjalmes que ellas han confeccionado para la corrida. Durante todo un mes se realizarán corridas debidamente programadas. En otros escenarios especiales se han realizado peleas de gallos con grandes apuestas; en la noche, a teatro lleno, en los amplios salones de la beneficencia, se presentaron los más prestigiosos conjuntos españoles de zarzuela. La fiesta recién culminaba al cumplirse el mes.

La Virgen del Carmen sigue teniendo –como antaño- una respetable cantidad de fieles que magnifican su festividad. Su vigencia es tanta que, al Colegio Industrial Femenino Nº 31, por consenso de profesores, alumnos y padres de familia, le han denominado con su santo nombre a iniciativa de su directora, la profesora Victoria Vizurraga Cuenca. Con mucho honor y prestancia, la comunidad carmelina, honra a su matrona.

Continuará…