Mina Ragra, la mina pasqueña más famosa del mundo (Segunda parte)

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Nuestro entrevistado nos sigue contando: “Parte de mi trabajo en aquellos años era actuar de intérprete ya que habían cerca de 30 ingenieros americanos y sus familias en Jumasha. No se imaginan lo moderna y limpia que era la planta en ese entonces. Todo era nuevo: ventanas, oficinas con baño privado, y equipos automáticos con ojos y oídos eléctricos para controlar la maquinaria, que desgraciadamente se fue deteriorando poco a poco por que los trabajadores no sabían manejarlo. Finalmente el equipo automático tuvo que ser retirado, las ventanas se cubrieron de polvo, las paredes sufrieron la acción de los ácidos y las oficinas se desmantelaron para dar más espacio a la planta.

Reactivos

Se nos explico luego acerca de los dos reactivos que se usan en la planta: sal y ácido sulfúrico. El primero proviene de la mina San Blas, cerca de Junín y que pertenece al Gobierno. Desde el año 1949 la Vanadium tiene un contrato con el Gobierno por el que se compromete a proporcionarle sal industrial y doméstica, a cambio de extraer la cantidad necesaria para sus operaciones. En la planta se usan cerca de 15 toneladas diarias en plena operación.

El otro reactivo, ácido sulfúrico, es comprado a la CdeP y llevado a través del lago Pun Run en una lancha especial y luego bombeado a unos tanques en la planta. Utilizan un promedio de 250 toneladas al mes en pleno trabajo.

El Proceso de Lixiviación

Visitamos la planta y pudimos apreciar el proceso usado. El mineral, después de ser reducido a polvo fino, pasa a unos hornos de tipo rotatorio que son calentados a petróleo. La calcina que sale del extremo de los hornos pasa a un elevador de cadena con eslabones de cromo y cae en un tanque, donde se le añade una solución débil de ácido sulfúrico y agua. La solución pasa luego por una serie de tanques y filtros, en los que es clarificada y descantada, yendo finalmente a unos tanques de precipitación donde la solución hierve por medio de vapor y el vanadio se precipita al fondo. La etapa final consiste en filtrar la masa y extraerle la humedad en una secadora rotatoria, antes de ensacarla para su envío a los Estados Unidos.

“No sabemos porque el vanadio reacciona al proceso”, nos dice el Sr. Fiedler, “sólo sabemos que responde favorablemente a determinado tratamiento. En nuestro laboratorio, cuyo jefe es el Sr. Justo Alcántara, quien ha estado con nosotros por 22 años, efectuando constantemente ensayos. Muchos trabajadores han estado tanto tiempo en Jumasha que conocen a simple vista y tacto el mineral”.

En la planta de fuerza conocimos a otro antiguo trabajador, el Sr. Juan Davirán, quien nos mostró el local. Hay cuatro motores diesel que dan energía eléctrica durante la estación seca. Un pequeño lago arriba de Jumasha provee agua para las turbinas parte del año, y hay también dos generadores de 2.400 voltios conectados con los motores.

En nuestro recorrido por las instalaciones tuvimos oportunidad de conocer a varios antiguos trabajadores, entre ellos a Juan Ponce, Jefe del Taller Eléctrico que tiene 17 años en Jumasha y que trabajó antes para la CdeP; vimos también a Pablo Orna, bodeguero, y Juan H. Meza, cajero ambos con más de 20 años con la Vanadium.

La Vida en Jumasha

Pese a lo aislado que se encuentra Jumasha, cuenta con todas las comodidades de una pequeña ciudad. Hay campamentos para 1.200 trabajadores, mercantil y panadería, baños públicos, una escuela mixta hasta 5º año, y un hospital con capacidad para 20 camas bajo la dirección del Dr. Jorge Colina y dos enfermeros. Hay también un club social, dos canchas de fútbol, una de basketball y, según nos cuentan, se practica con mucho entusiasmo el atletismo. Todos los años se lleva a cabo una maratón Mina Ragra- Jumasha, ida y vuelta, con un recorrido de ocho kilómetros y una diferencia de altura de más de 1.000 pies. El Sindicato de Trabajadores de Jumasha, fundado en 1946, es uno de los más antiguos del Centro.

La larga caminata por la planta e instalaciones de Jumasha nos hicieron sentir los 14.230 pies de altura, de modo que regresamos al hotel a descansar un rato y revisar nuestros apuntes. En la noche nos dirigimos hacia una de las cinco casas para el personal directivo, a fin de conocer a cuatro de los seis niños Fiedler y averiguar más sobre Vanadium Corporation.

La Mina Ragra

A la mañana siguiente, que lucía brillante y despejada, nos encontramos listos para visitar la Mina Ragra (15.472 pies). En un inclinado de contrapeso, de 1.500 pies de largo y 35º de gradiente, subimos hasta lo alto de los cerros. La magnífica vista de Jumasha cubierta de nieve y el azul del lago, nos hicieron olvidar lo precario y rápido del ascenso. El Sr. Víctor Hugo Salcedo, Ingeniero de Mina y Seguridad, nos acompañó en el viaje y nos contó que había trabajado en la mina San Cristóbal cuando recién se abrió y más tarde en las cercanías de Huarón.

La segunda etapa de nuestra jornada hacia la mina la hicimos en un carrito fabricado en Jumasha y detrás de una pequeña locomotora. Después de nueve kilómetros de lenta y subida por montañas cubiertas de nieve, divisamos las instalaciones de la Mina Ragra, consistentes en un edificio para la chancadora y secadora, talleres y oficinas. El Ing. salcedo nos mostró luego el gran tajo abierto con forma de casco de un barco, de donde se había extraído patronita de la veta madre. Vimos también los túneles de los que se extrae ahora mineral de más baja ley llamado broza.

El sol había convertido la blanca de la noche anterior, en un espeso barro, que se pegaba a las botas cuando tratamos de subir a ver las instalaciones. Los campamentos para trabajadores se alinean en la ladera del cerro; cerca, la mercantil y la escuela y más lejos, el hotel y las casitas para el personal superior.

Regresamos hasta lo alto del inclinado en el mismo carrito, pero esta vez sólo usando la fuerza de la gravedad y descendiendo a gran velocidad.

En el embarcadero, la lancha “Aurelia” se encontraba lista para traernos de regreso a La Oroya. Con mucha tristeza dijimos adiós a nuestros amables anfitriones, que durante dos días nos habían brindado toda su hospitalidad.

(EL SERRANO, revista mensual de la Cerro de Pasco Copper Corporation – Setiembre de 1957).

FIN…