El ALCOHOLISMO EN LA HISTORIA DEL PERÚ (Segunda parte)

Magno Antenor Álvarez

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

alcoholismo

Hacia fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, este “problema” parece tomar una mayor importancia, pues se publican diversos artículos en diarios y revistas, como también adquiere interés desde la perspectiva médica, dentro de ello contamos con la tesis de bachiller de Justo Telesforo, “sobre la fabricación del alcohol de caña y el alcoholismo en Lima”, sustentada en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1889. Otro de los exponentes que luchó contra el alcoholismo, con gran ímpetu, fue el sabio médico José Casimiro Ulloa, con la publicación de artículos como la “Falsificación de las bebidas espirituosas” (El Monitor Médico, 1886), también hablándonos de la prevención, “Otra faz del alcoholismo”, 1890; donde buscaba mejorar la calidad de los licores y tener cuidado en su fermentación y fabricación, pero llegando a conclusiones que el consumo exagerado del alcohol podía llevar a generar la locura.

En 1901, el Municipio de Lima convocó a un concurso para el mejor trabajo escrito, para combatir el alcoholismo resultando ganador el médico Manuel O. Tamayo, donde nos menciona la presencia de licores como el “ajenjo, anisado, bitter, ginebra, whisky, mistelas, old-tom y el ron de Jamaica”, y según sus datos en 1894 fueron detenidos en estado de embriaguez 3029 individuos, incrementándose en 1899 a 5820 y en 1900 a 6133; también resultaron ganadores Pedro Paz Soldán, Carlos B. Cisneros, entre otros. Durante los años siguientes se creó la “Sociedad Nacional de Temperancia” que funcionó en Lima durante los años de 1912 a 1920 que fue dirigida por Wenceslao F. Molina, Oscar Miró Quesada y otros, y formaron un órgano periodístico llamado “La Temperancia”, que era distribuida gratuitamente pero además dictaban charlas y conferencias.

El 11 de octubre de 1916 el Congreso dio la ley 2282 de enseñanza antialcohólica, pero debido a la imposibilidad de preparar el libro, el gobierno de José Pardo, convocó a un concurso nacional para lo cual da un decreto el 3 de febrero de 1917, resultando ganador el normalista y abogado don Luis C. Infante que redactó el, “Manual de Enseñanza Antialcohólica para las Escuelas y Colegios del Perú”, publicado en 1921, que solo se cumplió en los primeros años de su promulgación. El 9 de Noviembre de 1917 el mismo gobernante promulgó la ley 2431 referente a la venta de bebidas alcohólicas y su articulo único ordenaba: “prohíbase en el territorio de la República durante los días sábado y domingo”, pero debido a que los comerciantes burlaban las disposiciones el presidente Augusto B. Leguía en 1926 derogó dicha ley gracias a diversas gestiones realizadas por diversas agrupaciones en vista de inmoralidades comprobadas en la administración pública.

Luego de ello hubo diversos proyectos que buscaban la prohibición, fabricación, venta, transporte e importación de bebidas alcohólicas en todo el territorio de la República, pero ninguno de ellos tuvo efecto. Así llegamos a nuestra actualidad de la cual no somos ajenos y contamos con grandes fábricas cerveceras, y son quienes aportan más impuestos al Estado, e incluso aportan económicamente al deporte principalmente al fútbol; que el incremento de los impuestos a estos productos le llevan a un enfrentamiento con el gobierno, caso nada novedoso pues esto deviene desde el siglo XIX. Al margen de la cerveza existen otros licores de bajo costo y muchos de ellos adulterados que pueden producir la muerte por el uso del alcohol metílico que es exclusivamente de uso industrial.

Pero estamos tan inmersos con las bebidas alcohólicas que casi todas las actividades que se realizan no se salvan de la presencia de estos licores, en las discotecas, un cumpleaños, matrimonio, una fiesta patronal, aniversario, etc.; y no podía faltar en nuestras famosas polladas y en sus tarjetas -infaltables- anuncian, “Gran Pollada Bailable … y el bar estará surtido de la refrescante y deliciosa cerveza” y otras más llamativas como, “… y no faltará la riquísima rubia heladita”, en alusión a la cerveza. Pero esto no solo se da en las actividades, o que algunos la llevan en la sangre, sino también está presente en nuestras memorias, en nuestras canciones y la cantamos cotidianamente pues muchas veces sin darnos cuenta por la pegajosa melodía, y no hay genero musical que se salve, pues está presente en un huayno, salsa, rock, balada, con mas énfasis en los boleros y muchas otras, y en nuestra tecno cumbia, muy de moda durante estos últimos años, como la canción que popularizó el grupo Armonía 10, que titula “Me emborracho por tu amor”, que a la letra dice; “Que dolor me estas causando con tus engaños / hay amor mío, quiero olvidarte pero no puedo / por que te quiero con toda el alma, por eso yo / me emborracho por tu amor … Me emborracho por tu amor me emborracho en cada vaso que tomo se acaba mi vida …”. Frente a estas diversas peculiaridades el gobierno lanzó un spot publicitario radial y televisivo que decía, “si tomas no manejes y si manejas no tomes”, pero como siempre solo quedó ahí, en el olvido.

Como hemos podido apreciar, las bebidas alcohólicas la tenemos siempre presente y es tan cotidiana que somos incapaces de ver y aceptar como un “problema”, pero al margen de todo ello no estamos en contra del consumo de los licores, lo que si nos preocupa es su consumo en exceso (hasta perder la razón) y esto es lo que lleva a que se produzcan los accidentes automovilísticos, peleas, homicidios, que hacen daño a la sociedad. Finalmente estamos plenamente seguros y convencidos que este problema no va a cambiar ni ha de desaparecer, luego de haber visto su evolución podemos decir que esto continuará -tanto la producción (fabricación) y su consumo- por tener raíces muy profundas.

(1) La Zamacueca Política, Lima 20/03/1859

(2) Para mayor información sobre esta época, véase mi trabajo, “Embriaguez y Delitos: Aproximaciones para el estudio del alcoholismo en el siglo XIX”. Presentado al “IX Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia”. PUCP, Lima, Octubre de 1999.

FIN……