SE NOS FUE JULIO

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Julio está presente en el homenaje que recibimos del Congreso de la República al cumplirse cincuenta años de la Heroica Marcha de Sacrificio con la que logramos nuestra Universidad Daniel Alcides Carrión.

Una noticia que acabamos de recibir, nos anonada enormemente. A las tres de esta tarde ha dejado de existir nuestro entrañable amigo, Julio Baldeón Gabino. Ayer tarde estuvimos con él en su lecho de dolor en la sala de emergencias del Hospital Rebagliati. Teníamos la esperanza que con el tratamiento al que había sido sometido superaría la cruel enfermedad que lo aquejaba, pero no, la parca pudo más y, se lo llevó.

En su fraternal y última conversación –aún con la debilidad que dejaba entrever sus palabras- recordamos a los más queridos amigos y numerosos pasajes vividos. Las incontables anécdotas en el campo deportivo cuando desempeñaba el cargo de máxima autoridad de nuestro futbol; en el ubérrimo campo del teatro cuando nos deslumbró con una actuación soberbia en “El Fabricante de deudas”, lo mismo que en la radio donde presentamos muchas comedias. Lo más inolvidable que realizó fue su cruzada por nuestra música popular. Todos los domingos, cuando “el sol estaba en la cintura del día” nos deleitaba haciéndonos conocer la grandeza de nuestro folclore. Esto, por muchos años; más de cinco décadas.

Hace cincuenta y tres años, cuando caminábamos para conseguir nuestra universidad, fuimos sorprendidos por una lluvia infernal en el momento de atravesábamos la alta zona de Ticlio. Pensamos que aquella tormenta  podría mellar el bravo carácter de los muchachos, para que esto no ocurriera, por sobre el chasquido de la lluvia, rayos y truenos, con Julio comenzamos a cantar a voz en cuello una vieja canción de nuestra tierra; nos siguieron hombres y mujeres como una bravía respuesta al terrible reto del tiempo.  Sólo Dios sabe que nuestras lágrimas se confundieron con aquel temporal. Ese día lo vi  muy emocionado y ayer lo hemos recordado.

Cada vez que nos encontrábamos, atando viejos recuerdos, desandábamos viejos caminos que ahora tendré que caminar solo. Hay tanto para contar al respecto y pronto lo estarán leyendo los amigos que bien me quieren. Entre tanto, con el alma muy emocionada, pido al Divino Hacedor, le conceda el descanso eterno a que tiene derecho. Hermano Julio: Descansa en paz.

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