DON MANZUETO YANAYACO RUIZ

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En la fotografía nos encontramos tres entrañables amigos tratando temas de la Universidad: Julio Baldeón Gabino, César Pérez Arauco y don Manzueto Yanayaco Ruiz, inolvidable Secretario General del Sindicato Ferroviario de la Railway Company. Fue el primero en vislumbrar la Facultad de Medicina Humana en nuestra Universidad. No lo olvidemos jamás. Gracias don Manzueto.

Lo conocimos siempre activo y emprendedor cuando desempeñaba el cargo de Secretario General del Sindicato de Trabajadores Ferroviarios de la Railway Company. Antes, como encargado de la asistencia médica de sus consocios, había demostrado su sentido de organización y disciplina. Sus compañeros y quienes llegamos a conocerle ampliamente, no pudimos menos que admirarle y estimarle en grado sumo.

Fue uno de los más efectivos activistas para que la idea de instaurar una Universidad en nuestro pueblo se hiciera bella realidad.

Tras escuchar el reportaje que le habíamos hecho al doctor Javier Pulgar Vidal, convocó a sus amigos en la “Testamentería” Gamarra de Gil y Gamaniel Gamarra Véliz donde se reunieron con Alberto Santiago Atencio y otros voluntariosos vecinos.

Aquella ocasión nos permitió conocer a los hombres que realmente querían a nuestro pueblo.  Pocos cerraron filas en torno a la sugerencia instaurada por la Cámara Junior de abrir una filial cerreña de la naciente Universidad del Centro de Huancayo; otros -los más-, se sentaron a esperar en la tribuna –como siempre- a ver qué es lo que pasaba para después a desgañitarse con críticas malsanas.

El resultado todos lo conocemos.

El domingo 7 de mayo de 1961, desfilaban los primeros alumnos de nuestra flamante filial de la Universidad Comunal del Centro. El pueblo veía con asombro cómo la iniciativa de la Cámara Junior había encontrado eco en el seno de los sindicatos de trabajadores de la compañía Cerro de Pasco Corporation. Ese día lo vimos a don Manzueto muy emocionado. Como pocos. No era para menos. Su ardua lucha para convencer a sus compañeros de trabajo había dado sus frutos. Recordamos cómo, en el cumplimiento de su tarea, había utilizado los ambientes de los talleres para conseguir la colaboración de sus compañeros y, con amorosa pertinacia y mucho cariño, los  visitaba en sus hogares para  hablar con toda la familia. Pocas veces he conocido a un hombre tan tenaz y constante.

A partir de entonces su presencia fue siempre bienvenida en el seno de nuestra Universidad. Tanto profesores como alumnos lo apreciábamos bastante. Especialmente los alumnos que teníamos en él a un valioso aliado y un excelente amigo.

Al pasar los años, al ver que nuestra Universidad adquiría su mayoría de edad, pensó que era posible la creación de la facultad de Medicina Humana. Su brillante iniciativa la hizo conocer a un rector –un tal Ramos Carreño- que sólo por cortesía lo escuchaba. Es más, al constatar su empeño, le dijo que sólo con un determinado número de postulantes sería posible tal creación. Con el fin de desanimarlo y librarse de su asedio, inventó un número demasiado crecido de postulantes. El lo superó. Para ello -nos consta- tuvo que caminar, no solo por todas las calles de nuestra ciudad, sino por los pueblos aledaños; efectuar decenas de entrevistas con padres de familia y jóvenes que veían una gran oportunidad. Al final armó un expediente con los documentos de las postulantes y las debidas autorizaciones de sus padres; es decir, un trabajo de titanes. Cuando entregó el expediente, “el Rector” inventó una serie de dificultades que, es fácil suponer, no estaba en las manos de nuestro amigo superarlas. Entonces, con ese calor del que quiere hacer bien a un pueblo, habló con un calor extraordinario, con un ardor patético y conmovedor. En un momento su voz se quebró y terminó su alegato bañado en lágrimas. Recién se le comprendió. Se le dijo que no sería posible –por una serie de razones- pero se comenzaría con una Facultad de Enfermería, como un primer paso. A partir de entonces las autoridades iniciaron la correspondiente gestión ante el CONUP. La aceptación no fue difícil; total, ya se contaba con el número necesario de postulantes y el ofrecimiento de los ferroviarios de respaldar esta creación.

El éxito coronó el empeño generoso y pertinaz. La Facultad de Enfermería fue creada oficialmente mediante Resolución Nº 8128 de 20 de noviembre de 1979 del Consejo Nacional de la Universidad Peruana CONUP.

Desde entonces ha transcurrido más de una cuarentena de años y la labor realizada por la Facultad de Enfermería, es extraordinaria. Realmente nos llena de orgullo el brillante trabajo desarrollado hasta ahora. Por eso es que, junto con nuestro saludo a toda la familia carrionina que conforma la Facultad de Enfermería, queremos hacer llegar nuestro homenaje conmovido al visionario, al hombre sencillo y trabajador cuyo empeño es ahora una brillante realidad. Es más. Congratulados porque la Facultad de Medicina humana ya viene funcionando en nuestra Alma Mater, quiero puntualizar con todo respeto, que él fue el de la idea gestora de ambas facultades. No lo olviden.

Nuestra pleitesía y gratitud a don Manzueto Yanayaco Ruiz. En donde esté, le llegue nuestra palabra de agradecimiento. Quisiéramos que la juventud que se prepara en ambas facultades, le haga llegar su gratitud a este hombre extraordinario. Nunca es tarde cuando se reconoce un olvido. Para ustedes jóvenes -nobles por naturaleza- será un acto de justicia y para él, la satisfacción de ver que quienes están usufructuando de su esfuerzo, le saben reconocer. Gracias don Manzueto Yanayaco Ruiz.

Es justicia.

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