La voz de lo andino en la narrativa de Eleodoro Vargas Vicuña

Por Marco Martos

eleodoro-vargas-vicunaEleodoro Vargas Vicuña, (La Esperanza, Cerro de Pasco, 1924 – Lima, 1998) es uno de los narradores más notables de la promoción literaria aparecida en los años cincuenta. Su escritura de original belleza está cargada de ternura y vitalidad y reproduce en la página literaria el lirismo de habla y las expresiones del anónimo poblador de las comunidades de los remotos poblados del Perú indígena y mestizo. Vargas Vicuña construye sus narraciones como una serie de imágenes donde la frase vibra y le otorga vida al relato y la fábula o historia se diluye en el paisaje como una extraña visión. Lo que nos queda después de la lectura atenta de uno de sus cuentos es la sensación de haber entrado en un mundo desconocido regido por leyes eternas de las que apenas algo atisbamos. Percibimos, sí, que se trata de un mundo rural donde las menciones a la naturaleza o a los actos de los hombres, pertenecen tanto a lo mítico básico de la historia de la humanidad como al ambiente del mundo rural andino del Perú.

El aliento lírico de la narrativa de Vargas Vicuña fue percibido por la crítica nacional desde la aparición de su primer libro Ñahuin, en 1953. Como lo ha dicho Wáshington Delgado, a diferencia de la narrativa de Arguedas o Alegría e inclusive de Zavaleta, Vargas Vicuña no muestra interés por los grandes relatos que muestran la vida indígena en su complejidad social, tampoco penetra en la psicología de los personajes ni en la construcción de variados caracteres individuales. Su método de construcción del relato es acumulativo y al mismo tiempo selectivo. Acumula y selecciona imágenes que no cabe sino llamar poéticas o líricas y a través de ellas penetra en los arquetipos, es decir en situaciones básicas universales. Así, en Ñahuin observamos la presencia de pares míticos fundamentales: vida, muerte; generación, nacimiento; siembra, cosecha; inundación, sequía.

El mundo literario de Vargas Vicuña expresa cabalmente una realidad agraria y mítica donde existe una armonía universal, cuya ruptura, aunque sea leve da lugar a la aparición de lo trágico. Vargas Vicuña recoge el habla singular del hablante peruano de la sierra cuando se expresa en castellano, pero, sobre todo, presenta el mito primordial del hombre, la vida y la muerte.