ALBERTO ENRIQUE FRÍAS (ASFRÍ)

alberto-enrique-friasDescendiente de españoles fue don Alberto Enrique Frías (Asfri). En los periódicos de la media centuria pasada hacia adelante, con agradable sorpresa nos encontramos con este brillante cronista de toros que nada tenía que envidiar a los más notables de Lima. Gran aficionado a la fiesta brava, firmaba sus crónicas con el seudónimo de “Asfrí”. Por aquella época, un homónimo de este notable funcionario, también escribía, pero epigramas y notas festivas, con el nombre de “Asfri, de los barrios bajos” posiblemente para diferenciarse de su homónimo, Enrique Frías, funcionario gubernamental que residía en la zona alta del Cerro de Pasco.

Dos cualidades resaltan en los trabajos de este cronista taurino de la mejor cepa. Primero, su corrección gramatical que, sin duda, descubre a un hombre de altos niveles intelectuales. Segundo, su amplio conocimiento de la suerte de “Cúchares”. Leerlo es recrearse con unas reseñas, no sólo precisas y gratas, sino detallistas en las que, desde el momento en que el burel entra en el albero, hasta el instante en que es arrastrado por las mulillas, pasando por la descripción de los tendidos, recreándose con la belleza de las manolas cerreñas a las que describe con pinceladas amorosas y galanas, nos lleva de la mano, con puntuales descripciones del toro en lo que respecta a su color, su presentación, su trapío y sus características de lucha; del matador, su traje de luces, sus miedos, sus melindres y sus aciertos. Creemos, muy sinceramente, que se puede hacer una antología de estas crónicas que, a nuestro entender, tienen un brillo digno de ser publicado en los mejores diarios madrileños o limeños.

A don Enrique Frías, “Asfri de los Barrios Bajos”  le conocemos estas creaciones  en las que, siguiendo la moda de entonces, nos pinta algunos pasajes de la vida cotidiana del Cerro de Pasco, como ésta, en la que nos da una pincelada de la cerreña costumbre del día de pago obrero.

DIA  DE  PAGO 

           ¡Caray!. Espera que estoy como sopa

            de venir corriendo desde La Esperanza,

            con esta lluvia y barro: ¡Pobre ropa!.

            Pero al vernos, seguro se diría

            que algún acreedor malo nos alcanza.

            –¿Te tomas una copa?.

            –¡Ay cholo, con la mayor alegría.

            –A ver, patrón, si me hace usted el favor.

              de servirnos dos copones de aguardiente..!!!

            –¡Chacta no hay…!

            –¡¿Chacta ha dicho…?. No, señor. Sírvanos pisco, y para hacer                 diente y poder almorzar con apetito, abra usted unas sardinas.

            –¡Bravo…! Ya se conoce que en las minas te va regular. Y

              Ahora,  dí…¿Qué tal te trata el pago…?

            –Muy bien. ¡Y estoy de enmaderador..! Y con los sobretiempos

              haber si hago que el sueldo de este mes sea mejor, porque

              ya sabrás que la vida en este pueblo, es muy cara.

            –¡Ya lo sé!. Salud, chato y por detrás nos vamos que está

              esperándome Sara.

            –Vamos por la Calle del Marqués..¿Qué temes ?.

–Le debo a Tomás Güemes, porque sin saber nada mi mujer, saco       trapos, sal y otras menudencias para la mesa, y vamos a ver               cómo pago. En fin a ver si sale. No quiero que ella sepa de esto.

  No estoy para pendencias. A lo mas saco un vale.

            –¡Bien hecho!. Otra copa para el fiambre. ¡Patrón, sirva usted

              porque ya nos vamos.

            –Salud, salud y apura que tengo hambre…

            –Y de paso convidas donde Ramos.

                                   …………………………..

 

            –Espera , cholo. Tápame el blanco. ¡Que mal encuentro he dado!

            –¿Qué te pasa….?

            –He visto al ñato Stanco y hace dos meses que le debo un fiado.

            –¡Caracoles!.

            –Fue culpa de mi tía que se empeñaba en celebrar su santo con

              baile chupa y canto.

              ¿Has visto semejante tontería. Me acuerdo que fue un domingo

              cuando saqué licores de este gringo…

            –Ya pasó- Si me pesca..¡Vaya un susto!. Porque entonces tengo

            que pagar; en fin…y por gusto. Entra donde Ramos y vas a comprar caña, y luego al tanque de la peña.

            –Si tienes plata…¿Para qué empeñar…?

            –No hombre, no hablo de empeñar si no de una huanuqueña.

                                   ………………………………….

            –Con usted don Juan, aunque no valgo, acépteme una copa.

            –¿Contigo negra?, El alma ven y toma. La tuya con la mía.

              ¿Quieres algo…?

            –Su voluntad, no más…

            –Oye Meza, toma y llégate un momento a la esquina y te traes

              cervezas. ¡A ver maestro!…¿Qué hace allí tan callado?.

              Toque algo, voy a bailar con mi china. A ver un zapateado…!

            –¡Viva don Juan…!…¡Así, así…toma…dale, dale …más fuerte

              hasta que se rompa el zapato.

            –¡Zas, paloma. Una sin otra no vale…!

            –Otra, pues,….

            –Si no me quieres, me mato…

                                   ……………………………………

                                   …………………………………….

            –¡ Bonita noche; pero vamos a ver….Cuánto me cuesta esto

              ¡Caracoles…Me faltan treinta soles…Y ahora. ¿Cómo arreglo

              con mi mujer?…¡Ya..!…¡ Voy donde Ciminago a sacar    comestibles hasta el pago.

(ASFRÍ DE LO BARRIOS BAJOS).

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