LOS PASTORES DE PASCO

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Esta es un verdadera estampa cerreña, ajena a la minería. En medio de su milenaria soledad de enormes campos silenciosos, se puede ver, aún hoy en día, estos corrales ganaderos a las afueras de la ciudad. Una hermosa estampa plasmada por el lente de nuestro gran amigo Saavedra que, durante su estada en nuestra ciudad, nos ha dejado lindas imágenes como la que contemplamos

Al centro, la casa habitación del ganadero. La rodean numerosos corrales de muros constituidos por piedras debidamente pircadas, es decir adecuadamente amontonadas, una sobre otra, sin ninguna ligazón, sólo con la maestría de la colocación. La abundancia de piedras en la zona permite este tipo de construcción que, con el pasar del tiempo, muestran su resistencia.

Notamos que es entrada la mañana y el pastor, acompañado de sus perros,  ha sacado a sus ovejas para pastarlas por aquellas soledades.

Al respecto queremos remarcar que, al promediarse el primer cuarto de siglo pasado, don Eulogio Fernandini advirtió que su ganado, muy bien cuidado y debidamente controlado sanitariamente, no sólo aumentaba sino que su carne era más sabrosa y abundante. El análisis científicos de sus pastizales arrojo como resultado que eran altamente alimenticio para los animales y que éstos –los pastos- era de inmejorable calidad. Así las cosas, con amplio sentido empresarial, don Eulogio trajo a cinco ganaderos escocesas para que se encarguen de dirigir la crianza de sus animales en sus propiedades.

El resultado fue óptimo. En poco tiempo comenzó a ganar los primeros premios ganaderos en cuanto certamen se realizara en el Perú y el extranjero. Los que tuvimos la suerte de conocer su famosos ganado Merino, no podemos menos de admirar su carne, no sólo abundante sino enormemente deliciosa. Estos ovinos se expendían en la Mercantil de la compañía norteamericana con el consiguiente contento de los usuarios. Como si fuera poco, las ovejas estaban cubiertas de una hermosa, abundante y fina lana.

Con una visión notabilísima, aprovechando la experiencia de los escoceses, realizó un cruzamiento de razas hasta conseguir el nacimiento de una nueva, resistente, prolífica y excelente en todos los sentidos: La raza JUNIN. Esto en homenaje a los terrenos de nuestra tierra que, entonces, era capital del Departamento de Junín. Este ganado de extraordinaria calidad pastaba feliz en campos del Negociación Fernandini en las haciendas “Huanca”, “Andachaca” y “Quisque” fundamentalmente.

En conclusión, uno de los renglones que bien utilizados pueden significar enormes ingresos para la economía pasqueña está dado por su ganadería.