EL BOSQUE DE PIEDRAS HUAYLLAY Por ENRIQUE DANIEL

Bosques de piedras de Huayllay

En el corazón de la meseta andina y a 4.000 metros sobre el nivel del mar se encuentra el bosque de piedra más grande del mundo, una de las sorprendentes maravillas naturales del Perú. El Santuario Nacional de Huayllay, 350 kilómetros al este de Lima y cercano a la ciudad de Cerro de Pasco, capital minera de Perú, cuenta con 6.815 hectáreas y reúne más de 4.000 formaciones rocosas que semejan gigantescos perfiles humanos, como el caminante o pensador, y animales, como la tortuga, la alpaca, el cóndor y el elefante. Los farallones están formados, por roca volcánica, y sedimentos. Esta zona fue parte del fondo marino en el Paleozoico.

Sus microclimas permiten el cultivo de papa y brindan hábitat a una fauna compuesta por venados, vizcachas (liebre andina), gatos monteses, pumas, zorros, gavilanes, perdices y pájaros carpinteros autóctonos.

La flora la constituyen pastos amarillos y gruesos, llamados ‘ichu’, que sirven de alimento al ganado; además de plantas con propiedades curativas como el berro, el hercampuri, los queñoales y las huamanpintas.

Tras un largo viaje de diez horas por carreteras llegaron turistas cada mes de septiembre al denominado ‘Rural Tour’. Llega para compartir las tradiciones por medio de ceremonias de invocación a los ‘jircas’, dioses andinos del bosque, y de hoja de coca, que forma parte de un ‘pago’ a la ‘mama-pacha’, la madre tierra.

La guía Dalia Roque explicó que la reserva tiene once rutas bien señaladas, las más fáciles pueden demandar un recorrido de entre tres y cuatro horas.

Otro buen conocedor de la zona, Máximo Roque Lazara, dispone de un registro fotográfico de las formaciones rocosas desde 1954, lo que le ha permitido catalogar

“Desde 1992 se ha incrementado el turismo, aunque en forma lenta. Pero desde que yo era niño llegaban los gringos (estadounidenses) a mi casa, donde tengo un pequeño refugio con comidas típicas”, comentó el lugareño. En Huayllay se disfruta de la Pachamanca (carnes y papas cocidas con piedras calientes y hierbas aromáticas), el Shihuayro (maíz molido y especias como el ají), el Mondongo (menudencias de cordero y maíz) o el cuy picante (roedor andino frito acompañado de papas y crema de maní).

Una de las máximas expresiones culturales son las danzas, como la denominada ‘los negritos de Huayllay’, que recrea la vida de los esclavos africanos llevados durante la colonia española hasta las alturas andinas para trabajar en las fundiciones. Huayllay también cuenta con las fuentes de aguas termales medicinales de La Calera, Goshpi y Yanahuato y con los restos arqueológicos de Bombomarca.

El Santuario Nacional de Huayllay fue establecido en 1974 con el objetivo de preservar las formaciones geológicas y conservar su flora y fauna, además de sus pinturas rupestres y restos arqueológicos. En 1997 fue declarado Zona de Interés Turístico Nacional y en 2001 Patrimonio Cultural de la Nación.

El Bosque de Piedras de Huayllay, considerado el “Bosque geológico más grande y alto del mundo”, es una de las maravillas del mundo, que se conoce poco. Su principal atractivo eco turístico, son sus piedras y rocas labradas artísticamente (desde hace 70 millones de años), sin la intervención humana.

No existe en el mundo otro bosque geológico que lo pueda igualar, por su extensión, majestuosidad artística, paisajística y su altura sobre el nivel del mar. En este nuevo destino los turistas tienen la oportunidad de observar un paisaje natural, conservado milenariamente en su estado natural, libre de la contaminación y demás males de nuestra sociedad.

Su principal riqueza, radica en su configuración geográfica y geológica, su riqueza en flora, fauna, recursos hídricos, los centros magnéticos, monumentos arqueológicos, pinturas rupestres y demás manifestaciones culturales de las comunidades que alberga en su seno. Cada visita es realmente una experiencia original, imposible de repetirse.

Es difícil olvidar, la sensación que tenemos cuando entramos en contacto y coexistimos (así sea por breves momentos) con la naturaleza en su estado puro, esto es lo que ofrece este imponente Bosque.

UN BOSQUE DETENIDO EN EL TIEMPO

Los paisajes que observamos en el Bosque de Piedras de Huayllay parece que se hubiesen detenido en el tiempo durante 70 millones de años. Allí podemos observar todos los cambios que ocurrieron en la Tierra, observar como las fuerzas de la naturaleza tuvieron una paciente labor escultórica. Lo que atrae la atención de los turistas es que cada figura pétrea puede simbolizar a cinco o mas perfiles de animales, plantas o paisajes; para observar ello, solo tenemos que dar unos dejándose guiar por la sobra que da el Sol o la Luna.

En este Bosque es posible encontrar paisajes exclusivos para cada turista y visitante, de acuerdo a sus aficiones o gustos.

Además, este paraíso eco turístico es apropiado para practicar la mayoría de deportes de aventura. Otra de las bondades que ofrece este Bosque son sus cerros magnéticos. En la práctica son miradores que hacen posible entablar comunicación cósmica y extraterrestre. Estos están ubicados estratégicamente, se sitúan a una altitud de 4,200 m.s.n.m.

La flora es otra de las maravillas que Ud. puede descubrir. Tendrá la oportunidad de encontrar muchas plantas con propiedades curativas y alimenticias; por ejemplo, recolectar muestra de “Berros blancos”, “Ortigas”, “Maca” y “Totora”.

Es uno de los pocos lugares para vivir y sentir la naturaleza en libertad. Cada uno de sus 6,815 hectáreas, ofrece algo diferente, es como una explosión latente y viva de recursos en total equilibrio con la naturaleza. En sí, son interminables los contrastes naturales que ofrece el Bosque, siempre alejados de la contaminación, la bulla y el estrés que son característica propia de la gran urbe.

La fauna es otra de las riquezas del bosque. Al observar la vida de los animales silvestres, pasaremos experiencias inolvidables. En el bosque Ud. puede observar muchos animales como “Vizcachas”, “Zorrillos”, “Cuy Silvestre”, ” Zorros”, aves como el “Cernícalo” y el “Haravico”.

A los que gustan de la pesca deportiva y entrar en contacto con las aguas cristalinas no contaminadas, no tienen otra alternativa que visitar las lagunas silvestres como: “Japurin” y “Huaychaococha”.

Si se dejan llevar por el ritmo del viento de Huayllay, llegaran a las aguas termales medicinales de La Calera (rica en calcio). Esta fuente natural subterránea posee infraestructura para la satisfacción de los turistas, además tendrá la oportunidad de curarse de alguna dolencia que padece, o en todo caso prevenirlas.

 

 

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