LOS QUE CONSTRUYERON EL TÚNEL DE LA LIBERACIÓN (Primera parte)

diario UnoAhora que se ha avivado la gesta de los comandos del ejército para rescatar a los 72 rehenes que se hallaban secuestrados por el Movimiento Terrorista Túpac Amaru en la Embajada Japón, desde el 17 de diciembre de 1996 hasta el 22 de abril de 1997, se está haciendo un pormenorizado relato de todo lo que aconteció aquel día. Se magnifica la inteligente y valiente acción de los soldados –ahora declarados héroes nacionales- con los pormenores de su preparación, pero lo que se calla olímpica y desdeñosamente es la inteligente y sacrificada labor de los mineros del Cerro de Pasco que, “secuestrados” por el ejército, trabajaron inteligentemente para dejar expedito el túnel que permitió a los comandos entrar cómodamente en el teatro de operaciones. Sin la excelencia de ese trabajo –hoy malintencionadamente soslayado- no se estaría celebrando el triunfo de aquella empresa. No sólo eso, sigue en vigencia política una mujer que se apropió de los dólares que el periodismo de Japón envió para ser entregado a estos héroes. Como nuevamente a los cerreños nos han ninguneado olímpicamente,  respaldamos la acertada decisión de nuestro congresista Roy Ventura Ángel de lograr que el Estado reconozca oficialmente -conjuntamente con sus beneficios conculcados- la labor de nuestros 23 mineros sin cuyo trabajo no se habría culminado exitosamente la hazaña. Aplaudimos y respaldamos esta medida. Por esta razón les hago llegar la verdad de lo que entonces ocurrió para que nuestros niños sepan que siempre hemos colaborado por conseguir cosas positivas para nuestra patria.

La toma de la Embajada de Japón el 17 de diciembre de 1996 fue uno de los acontecimientos más dramáticos de los últimos tramos de nuestra historia nacional. Durante cuatro largos meses el mundo estuvo pendiente de la negociación que el gobierno peruano mantuvo con los miembros del movimiento terrorista Túpac Amaru. Más tarde nadie supo de cómo se realizó la operación de rescate más exitosa de los últimos tiempos ni cómo se construyó una réplica exacta del edificio donde nuestros comandos analizaron cada detalle y cada rincón para planificar una operación perfecta, ni menos aún de la importantísima acción de un grupo de extraordinarios mineros cerreños que abrió el túnel que posibilitó el ingreso de los comandos en aquella  mansión. Todo que ello fue posible gracias a la planificación previa y a una red de inteligencia montada con los mismos rehenes que mostraron un alto nivel de capacidad y audacia.

Recordemos lo principal.

“Con motivo del 63º natalicio de Su Majestad el Emperador del Japón, el Embajador Morihisa Aoki y la Señora de Aoki tienen el honor de invitar a usted a la recepción que ofrecerán el día martes 17 de diciembre de 1996, de 19.30 a 21 horas”, rezaba, la tarjeta de invitación oficial. El verano comenzaba con su calor agobiante. En la casona residencial en el barrio de San Isidro, el embajador japonés recibía a sus invitados.

Replica de residencia de embajador japones Perú 2
Amplia casona hecha edificar por don Antenor Rizo Patrón Lequerica, ingeniero que amasara su fortuna en el Cerro de Pasco, en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco González. En este escenario se desarrolló el drama político que reseñamos y que un grupo de obreros del Cerro de Pasco tuvo descollante actuación que muchos jóvenes y niños cerreños ignoran.

Amplia casona hecha edificar por don Antenor Rizo Patrón Lequerica, ingeniero que amasara su fortuna en el Cerro de Pasco, en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco González. En este escenario se desarrolló el drama político que reseñamos y que un grupo de obreros del Cerro de Pasco tuvo descollante actuación que muchos jóvenes y niños cerreños ignoran.

 Esta casona tiene una historia muy interesante ligada de manera especial al Cerro de Pasco. Antenor Rizo Patrón, ingeniero minero que trabajo por largos años en la capital minera del Perú donde amasó su fortuna, estuvo muy ligado a don Eulogio Fernandini de la Quintana, dueño de las minas de Colquijirca. Allí realizó una exitosa explotación y  descubrió abundante bismuto en San Gregorio y el pentasulfuro de vanadio en Minarragra del que llegó a ser el primer productor del mundo. Esta explotación, entre otras, lo encumbró económicamente. Ya en la cima de la fama y la riqueza, decide construir un palacio en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco González. A ella  le había impresionado  aquella hermosa casona que se ve en la película, “Lo que el viento se llevó”, protagonizada por Clark Gable y Vivien Light -joya de la cinematografía-  basada en los últimos años de esplendor del Gran Sur estadounidense y su derrota en la Guerra de la Secesión. Don Antenor quiso regalar a su esposa con una réplica exacta de esta casa para lo cual compró los planos correspondientes a la empresa cinematográfica y, sin reparar en gasto de ninguna clase, la erigió en la ciudad de Lima. Fue inaugurada en 1942. En este ambiente palaciego donde vivió el magnate minero con su familia se llevaron a cabo grandes fiestas con lo más granado de la sociedad limeña de entonces. Los periódicos de aquellos tiempos en sus páginas “Sociales” relatan todos estos acontecimientos.  Pasados los años, ante la muerte de la homenajeada y ya en poder de sus herederos fue comprada por la Embajada japonesa en 1974.

Continúa….

memorias del tiempoMEMORIAS DEL TIEMPO es un libro en cuyas páginas se hallan los episodios que la Historia Oficial ha callado. Desde un holocausto minero, hasta la tierna historia de amor juvenil. La personalidad de dos mujeres cerreñas, distantes una de otra, pero ambas enormes en su grandeza humana; María Valdizán y Angélica Panduro “La Anquicha”. La primera, heroína magistral, por su inmolación y constante trabajo por la libertad de la patria; la segunda, por su valor indomable cuando luchó a brazo partido para que su pueblo no fuera humillado. Tercia aquí otra mujer que en ningún libro, salvo el policial, podría figurar: la “Mami”, relato en el que se mezclan acontecimientos pecaminosos con creencias religiosas; historias pintorescas de los muleros que crearon la Muliza; los inmigrantes que llegaron de allende los mares dejando su impronta: Markos Bache, inolvidable maestro croata que formó músicos notables; el negro Nation, jamaiquino, que por un golpe de suerte, quedó convertido en millonario. Patrones y Matronas de la ciudad; la muerte del Ministro de Fomento en nuestra ciudad. El sepelio de nuestro mártir; la personalidad del primer boticario; la belleza inolvidable de “Nuestra Reina de Siempre”; la personalidad del “Patriarca”; la visita del campeón mundial de Billar Adolfo Suárez Perret; las peripecias de un juvenil equipo que tuvo sus momentos notables; el relato descarnado de la comisión de  un espantoso asesinato que conmovió al mundo, finalizando con nuestros afanes en los albores de la pujante aviación militar que completan este cuadro de la vida del pueblo cimero del mundo.