REPORTAJE (Entrevista radial al doctor Emilio Marticorena Pimental)

Esta es la transcripción de una entrevista radial para “Radio Corporación” cuando el insigne cardiólogo trabajaba en el Cerro de Pasco y se presentó un dramático caso a un obrero llamado Fridolino Carhuajulca. Como su caso puede ser similar a los que suelen ocurrir en nuestra tierra, la consignamos en esta edición. La grabación de ésta y otras entrevistas se hallan en su archivo correspondiente)

  • mal de alturaDoctor, el caso de Fridolino Carhuajulca, es muy preocupante. Él sufre intensamente con lo que le está ocurriendo, su familia también. ¿Qué nos puede referir de su caso?
  • Este paciente de treinta y nueve años de edad, natural del Cerro de Pasco, vive en una lucha constante contra el medio ambiente donde ha nacido. Todos los días sus pulmones absorben menos oxígeno que la mayoría de sus paisanos lo que aumenta la frecuencia de su respiración. Esta sensación de ahogo no lo deja trabajar ni dormir. Por las noches aumenta la presión y le hace sentir mucho calor. Una verdadera pesadilla. Carhuajulca sufre los estragos que se llama “Mal de Montaña Crónico” (MMC) que afecta no solo a él sino a todos tus paisanos que han nacido y permanecen en estas grandes alturas. No olvides que estamos en la ciudad más alta del mundo.
  • Pero lo que lo alarma es que respira como si nada ocurriera
  • Ese fenómeno a nuestra altitud puede resultar peligrosísimo. La hemoglobina se eleva y el volumen de la sangre se incrementa saturando todo el sistema circulatorio. Eso –naturalmente- produce fatiga, dolores de cabeza y alteraciones de la memoria. Le hemos recomendado que baje a vivir en una tierra de menos altura…
  • Él me ha dicho que aquí ha formado su hogar, aquí trabaja y asegura que se ha acostumbrado. Afirma que cada cierto tiempo le sacan un litro de sangre y le ponen suero. Eso le hace sentir mejor, pero sabe que no le está curando….
  • Eso está generalizado aquí. Creen que para un nativo de estas tierras la altura es un medio natural en el que siempre va a vivir; sin embargo sabemos que puede sufrir complicaciones físicas si no termina de aclimatarse adecuadamente.
  • ¿A pesar de haber nacido aquí….?
  • Mira, César. En ningún caso la altura es un medio natural para vivir. El ser humano no está diseñado ni biológica ni psíquicamente para establecerse en un medio extremo como es el Cerro de Pasco. Por encima de los 3,500 metros, la presión atmosférica se reduce de tal modo que inhalamos menos oxígeno y la frecuencia y la profundidad de la respiración aumentan. Esto hace difícil pensar, trabajar y dormir.
  • O sea que es difícil la adaptación…
  • Si quisiéramos terminar por adaptarnos, tendríamos que desarrollar ciertas características genéticas que nos permitan vivir en grandes altitudes. Los únicos seres verdaderamente adaptados a la altura son cierto tipo de animales como el cuy, los camélidos andinos y algunas aves y batracios con una evolución de millones de años que les ha permitido adaptarse. Ellos han desarrollado genes que permiten que su hemoglobina capte más oxígeno, haciendo que algunas variables cardiorrespiratorias sean distintas. El hombre cerreño, en cambio, lo que hace es aclimatarse, es decir, solamente aumenta su capacidad vital para lograr vivir en altura.
  • ¡Qué interesante!
  • En su lucha por conseguir más oxígeno, el organismo del cerreño modifica algunas funciones circulatorias y respiratorias de modo que sus células no se den cuenta que hay menos oxígeno. Es por esta razón que ustedes los cerreños tienen los pulmones más grandes, respira más, genera más glóbulos rojos en su sangre y su corazón crece y late más rápido que el de un hombre corriente.
  • Entonces esa es una adaptación más adecuada….
  • El problema es que estas condiciones varían cuando se trasladan a nivel del mar. En pocos días su capacidad de llevar aire a sus pulmones es la misma que una persona normal y hasta el tamaño de su corazón se reduce. Esa es la más clara prueba de que no está aclimatado a la altura
  • Finalmente, mi querido César, el mayor riesgo de esta enfermedad llamada mal de montaña crónico (MMC) descrita en 1925 por el doctor Carlos Monge Medrano, es capaz de afectar diversos sistemas del cuerpo. Sus principales son las personas que como ustedes han nacido y vivido siempre por encima de los 2,500 metros y que poco a poco, sutilmente, empiezan a respirar como un individuo que ha vivido a orillas del mar.

 

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