EL PRIMER FERROCARRIL DE LA SIERRA DEL PERÚ

EL PRIMER FERROCIARRIL DE LA SIERRA CENTRAL
El primer ferrocarril de la sierra que comunicaba al Cerro de Pasco con las Hacienda Minerales de Occoroyoc, Quiulacocha, Tambillo y Sacra Familia. Se ve a la locomotora en la pujante ciudad de Quiulacocha y, al fondo, el manantial de “Piedras Gordas” donde se fabricaba la cerveza Herold.

“Fue en la minería, más que ningún otro sector productivo, que el ferrocarril vino a introducir una auténtica revolución en las condiciones de producción y comercialización” -dice Carlos Contreras, en su brillante estudio titulado MINEROS, ARRIEROS Y FERROCARRIL EN CERRO DE PASCO 1870-1904. Continúa diciendo: “Efectivamente, no sólo ocurría que el sector minero, a diferencia del agropecuario, debió atender precozmente mercados a grandes distancias; sino que dentro de la propia unidad de producción se requirió del transporte de pesadas y voluminosas  masas de mineral desde los socavones o tajos hasta las maquinarias de beneficio. La puesta en marcha de la producción de metales, además, necesitaba del abastecimiento de insumos igualmente voluminosos y pesados, como la sal, la madera o el carbón”

Un triunfo extraordinario para el transporte de minerales e insumos significó la implantación del primer ferrocarril de la sierra del Perú. Luego del éxito obtenido con el ferrocarril de Lima a Callao, se instauró el primero en el Cerro de Pasco con el nombre de  “El Ferrocarril de la sierra”. “En la década de 1869, los mineros del Cerro de Pasco, entendieron que la solución a la falta de elasticidad de la oferta de trabajo y la consiguiente inadecuación del mercado del mismo, pasaba por la construcción de una línea férrea que conectara las haciendas minerales con las bocaminas. El proyecto, conocido como el del “Ferrocarril mineral” consistía en sólo unas decenas de kilómetros y su costo parecía estar al alcance de los mineros”. (Contreras Ibid).

Autorizado el Ejecutivo por ley de 8 de noviembre de 1863 para contratar la construcción del ferrocarril del Cerro de Pasco a las haciendas minerales ubicadas  a oeste de la población, se garantizó al capital que se emplease con el 7% de interés. El Gobierno aceptó la propuesta presentada por los señores Orbegozo y Wyman.

            Las gestiones se iniciaron en 1864. Enrique Orbegozo a nombre de O’ Wyman presentó una propuesta, resolviendo el Gobierno la solicitud, concediéndole seis meses para el trazo preliminar y exigiendo tres mil pesos de fianza. A fines de 1865 fueron presentados los planos del trazo propuesto, nombrando el Estado al ingeniero Joseph Hindle para que lo estudie. Por Decreto de 10 de agosto de 1866 se convocó a licitación para mejorar la propuesta de O’ Wyman y Co, y al no presentarse ninguna otra oferta al 31 de enero de 1867, el Gobierno nombró una comisión de Comerciantes para que firmaran el proyecto de contrato (…).El 7 de enero de 1869 se concedió a esta empresa para construir el muelle particular destinado a su servicio en el puerto de Chancay y el martes 1º de junio se puso la primera piedra del ferrocarril, presidiendo la ceremonia el Prefecto, coronel Bernardo Bermúdez  (PEÑALOZA, José B. LOS INMORTALES DE JUNIN Y PASCO, 1985:437).

Este ferrocarril que tuvo a obreros y técnicos ingleses como sus hacedores, sufrió una serie de dificultades de índole económica así como el complot de los arrieros para que no prosperara. Por  fin, teniendo como estación al edificio que actualmente ocupa la Cárcel Central, se inauguró el 1º de junio de 1869. (Pedimos a quien corresponda hacer las gestiones para que se declare “Patrimonio Cultural de la Nación por ser la primera estación ferrocarrilera en pie) “La obra partiría del tajo de Santa Rosa y recorrería las riberas de Quiulacocha, Occoroyoc, Tambillo y Sacrafamilia -sede de las haciendas- con un recorrido total de siete leguas (38 Kms). Tenía 1. 076 de trocha, sin comunicación con la costa. Fue completamente destruido por los chilenos cuando ocuparon el Cerro de Pasco. El financiamiento se hizo a través de una suscripción de acciones por los mineros que iban a beneficiarse con la obra. (CONTRERAS, Carlos- ARRIEROS Y FERROCARRILES EN CERRO DE PASCO). “Muchas haciendas que se hallan cerca de este ferrocarril, reciben cuatro veces al día los minerales del Cerro de Pasco. En cuanto a las otras, situadas cerca del río de Rancas, el transporte se efectúa por bestias. El camino carretero llamado de Quiulacocha que está a lo largo del ferrocarril y bastante bueno, facilita también el transporte de los minerales sin el concurso del ferrocarril” (BABINSKI, Alejandro, “Informe sobre el Cerro de Pasco presentado a la Junta Central de Ingenieros de Lima”.-Lima 1876:25).

Arrieros conduciendo a sus llamas por el camino adyacente a las rieles del desaparecido ferrocarril de la sierra que, en su tiempo, brindó oportuno apoyo al transporte de minerales a las correspondientes haciendas de Quiulacocha, Occoroyoc, Tambillo y Sacra Familia. Algunos tramos como el que se ve en la foto, lucen todavía rieles que han quedado de aquel entonces. Los invasores chilenos que se apoltronaron en nuestra ciudad para expoliarla, destruyeron completamente el ferrocarril y cometieron numerosos crímenes sin nombre en contra de las inermes niñas y mujeres del pueblo, Su salvajismo desbocado ocasionó muy  graves daños a la economía de nuestro pueblo.

EL PRIMER FERROCIARRIL DE LA SIERRA CENTRAL 2

 

El kiosko Escardó

Kiosko Escardó

Esta inolvidable glorieta a la que llamamos: Kiosko Escardó es, conjuntamente con la Torre del Hospital Carrión, el Castillo de Lourdes, el monumento a la Columna Pasco y a nuestro mártir Daniel A. Carrión, símbolos representativos de la ciudad. El primero fue donado a la ciudad por el ingeniero Héctor Escardó –uno de los mejores Alcaldes que hemos tenido-, inaugurado el domingo 18 de enero de 1914. Aquí se realizaban las sabatinas retretas de las bandas de músicos de ciudadanos austro húngaros, españoles, cosmopolita y de la policía local, en abierta competencia. También era escenario para la presentación de los conjuntos carnavalescos en la serenata a la ciudad el primer día de cada año. Fue también tribuna para flamígeros oradores políticos en diversas épocas de la vida ciudadana. Aquí también nació la radiotelefonía cerreña en 1937 cuando sonoros altoparlantes irradiaban las ondas de la primera emisora del Perú. Fue siempre y, en todo caso, lugar donde se guarecía nuestro pueblo para escapar a las sonoras granizadas, de nieve, o de las implacables e inacabables lluvias de los inviernos.

El Kiosko Escardó ha dejado grandes recuerdos en los cerreños de antaño.

Kiosko Escardó 2

ANTENOR RIZO PATRON LEQUÉRICA (Lima, 20-11-1867 / Lima, 7-7-1948)

Antenor Rizo Patrón Lequérica

Este ilustre peruano, bajo cuya advocación se prepara una brillante generación de estudiantes cerreños nació en la ciudad de Lima, el 20 de noviembre de 1867, hijo de don Antenor Rizo Patrón Aráoz y de doña Teodosia Lequérica Hurtado de Mendoza.

Finalizada su instrucción primaria se inscribió en el colegio nacional de La Libertad, donde culminó su instrucción secundaria con notable éxito.

Después de una rigurosa preparación profesional en la que destaca por su contracción al estudio y a la investigación, recibe su título de ingeniero de Minas en el año de 1887.

Al cumplir 21 años de vida en 1888, inicia sus labores profesionales en la mina de Carahuacra de propiedad del ingeniero Félix Remy. Al año siguiente, la Compañía Backus y Jhonston contrata sus servicios profesionales para dirigir sus laboratorios y oficinas de ensayos en Casapalca.

La labor que desempeña en Casapalca es tan notable que, en consideración a su capacidad intelectual y predominante espíritu de trabajo, don Eulogio Fernandini lo contrata ventajosamente para dirigir sus establecimientos metalúrgicos de Huaraucaca, al finalizar el año de 1889. Esta moderna planta contaba entonces con una sub planta de preparación mecánica de minerales y una concentradora por flotación; una oficina de amalgamación para minerales argentíferos; una fundición de hornos de cuba para producir matas de cobre y, una oficina de lexiviación de bismuto hasta obtenerlo en estado metálico. El jefe general de esta moderna y gigantesca planta fue, precisamente, don Antenor Rizo Patrón Lequérica.

Estando en Huaraucaca y, ya en el año de 1900, recibe unas muestras minerales recogidas en la hacienda Quispe correspondiente al asiento minero de mina Ragra y, al analizarlas, encuentra una mezcla de vanadio con azufre que rio se había hallado en ninguna parte del mundo. Sorprendido por el valioso e inesperado hallazgo, informa detalladamente de su contenido a don Eulogio Fernandini, quien, en el año de 1905, denuncia el abandonado yacimiento de mina Ragra con el nuevo nombre de “La Química” y, convencidos de la proverbial abundancia de vanadio en la zona, durante todo el año 1906 siguen efectuando los denuncios de las minas: LA FISICA, TRIUNFO DE LA QUIMICA Y LABORATORIO.

Los exhaustivos análisis e investigaciones complementarios efectuados posteriormente a cargo del cuerpo de ingenieros de minas bajo la jefatura del notable científico don José Julián Bravo y con la participación del científico norteamericano, señor Foster Hewet, demuestran que se hallan ante una nueva especie mineral nunca antes conocida que viene a ser el PENTASULFURO DE VANADIO y al que, en justo homenaje a su descubridor, bautizaron el nombre de RIZOPATRONITA.

En aquel entonces, el vanadio era un elemento tan indispensable porque, mezclado con el acero, le daba excelente dureza a éste. Convencidos de esta cualidad, la explotación del vanadio se hizo en tal proporción que el 90% de la producción mundial salía de mina Ragra, que se convirtió en primer productor de vanadio del mundo. Corría el año 1906.

Es necesario señalar que, antes del descubrimiento de la Rizopatronita y, en el mismo laboratorio de Huaraucaca, Antenor Rizo Patrón Lequérica, había descubierto el más importante depósito nacional de bismuto en el cerro San Gregorio, ubicado en las inmediaciones de aquel lugar, tipificándolo como un arseniato básico de bismuto conocido también como ATELESTITA.

Al retirarse de la Negociación Fernandini en el año de 1920, después de haber brindado sus esfuerzos generosos y pródigos por más de 31 años ininterrumpidos, se dedica a la ganadería a la que orienta su inteligencia y su trabajo, por lo que, como frutos extraordinarios, obtiene todos los primeros premios de las Exposiciones Ganaderas en las que participa. Al ser afectada por los humos de La Oroya, vende la hacienda Atojsaico de su propiedad a la compañía norteamericana.

Cansado de los trajines mineros y ganaderos, con la salud resentida y cargado de años retorna a su tierra natal, en donde se dedica a las finanzas fundando el Banco Hipotecario del Perú. Más tarde dirigente e incansable, recibe la Dirección General del Banco Popular del Perú, desempeñándose en estos cargos con mucha eficiencia y acierto.

Cuando había cumplido los 81 años de edad, un paro cardiaco lo sorprende en pleno trabajo, falleciendo instantáneamente. Era el 7 de julio de 1948.

Como un justo y merecido homenaje a su memoria, el Colegio Nacional Industrial del Cerro de Pasco -el primer centro educativo secundario del departamento- ha bautizado su plantel con su nombre ilustre y, cada día, en un peregrinaje notable por las rutas de la historia, le da lustre y le dignifica.

 

HIMNO DEL COLEGIO RIZO PATRÓN

Adelante paso marcial

la falange Rizo Patrón

a la cumbre a de llegar

de los Andes junto al sol

El estudio y la labor

de la técnica industrial

dará pronto a la Nación

un impulso sin igual.

Con la fe del que ama el trabajo

con la luz de la instrucción

de la roca a la altitud

forjaremos un nuevo Perú

Colegio INEI 3 c

DON ENRIQUE TORRES BELÓN

Enrique Torres Belón
A la entrada de un túnel de la Compañía Minera Atacocha -de izquierda a derecha- el ingeniero Enrique Torres Belón, inolvidable lampeño del que se habla en la nota; el contratista Faello Rastelli, el ingeniero Felipe Bautista Caldas, el señor Francisco Gallo, “Don Paco”, ingeniero Carlos Valdivieso y el señor José A. Caro, directivos de la recordada empresa que ha dejado grandes recuerdos en el Departamento

Fue un hombre extraordinario que dejó su impronta de disciplina, trabajo y bonhomía que todavía se recuerda. Gran parte de su incalculable fortuna la fue acumulando con su trabajo  en la mina de Atacocha. Fue accionista y miembro de su Directorio formado bajo la presidencia del doctor Alberto Quesada. Como directores: Ingeniero Enrique Torres Belón y, señores, Gerardo Díez Gallo y Francisco Díez Gallo. Su Director Gerente, era el ingeniero Edgardo Portaro Mazetti.

Fue un hombre exageradamente generoso con su Lampa natal a la que quería y extrañaba. No obstante estas virtudes –la verdad sea dicha- su pueblo no lo comprendió y menos agradeció, porque ellos no solo no agradecieron sus bondades sino que en el colmo de la ingratitud publicaron un libelo en el que decían:”En Lampa están ubicadas las siete maravillas: Un templo sin feligreses; un puente sin río; un hospital sin enfermos; una cárcel sin presos; un gimnasio sin atletas, un mercado sin vendedores y un estadio sin jugadores”. Todo, pura exageración. La ingratitud de su pueblo llegó a tal extremo que cuando clasificó el equipo de fútbol “Alfonso Ugarte” de Puno a la Copa Libertadores, argentinos y uruguayos -como siempre- vetaron su campo con argumentos muy deleznables “Es inhumano jugar a esa altura”. Un general de aquella agrupación denominada “Gobierno Revolucionario” reclamó y, claro, como las bases del campeonato estipulaban claramente que se debería jugar en la sede del equipo clasificado, la razón le asistió. Tuvieron que aceptar a regañadientes jugar en aquel campo deportivo. Aquí aparecen los “chupamedias” que solicitaron a la Federación Peruana de Fútbol el cambio de nombre de “Enrique Torres Belón” por el del general de marras. ¡Imagínense tamaño despropósito e ingratitud! Felizmente la cordura prevaleció y aquel estadio quedó con el nombre del generoso minero.

Torres Belón fue tres veces diputado y una vez senador, épocas en las que se prodigó a favor de su tierra. En uno de sus viajes a Roma, suplicó al Papa para que le permitieran la reproducción exacta de la maravillosa escultura de LA PIETA de Miguel Ángel Buonarroti. Lo consiguió.

Cuando murió este generoso lampeño, fue sepultado en el mausoleo que  en vida había hecho erigir en el interior del templo dedicado a Santiago Apóstol. Allí está ubicada la impresionante réplica de la famosa escultura. Debajo yacen los restos de él y de su esposa. La iglesia lo ha determinado así con toda justicia.

Lo que son las cosas.

Hace pocos días recordaron en Roma los 45 años del ataque a La Piedad. El 21 de mayo de 1972, un visitante húngaro llamado Laszlo Toth saltó sobre la escultura gritando que él era Miguel Ángel y la golpeó doce veces con un martillo. En segundos le rompió la nariz y un párpado, despedazó la mano izquierda y quebró la rodilla del Cristo.

Cuando finalmente lo bajaron a la fuerza, sobre el suelo de la catedral se esparcían más de cien trozos de mármol. El delicado rostro de la Virgen, esculpido para verse más joven que su hijo y bella durante la eternidad, estaba destrozado.

¿Cómo hacer el milagro de restaurar una de las obras más impresionantes del renacimiento italiano?

En medio de este debate, alguien encontró en los archivos vaticanos un dato inesperado. Una copia exacta de La Piedad había sido enviada varios años antes al sur de los andes peruanos, casi en la frontera con Bolivia.

“Tomarle las medidas era necesario para restaurar la original”, Días después del ataque el equipo de arquitectos italianos llegó a Lampa, 3.900 metros. Hasta ahora es un misterio cómo el senador peruano Enrique Torres convenció a Juan XXIII en 1960 de enviar la réplica a su natal Lampa.

Miguel Ángel tenía 24 años cuando terminó de esculpirla en 1499

Pasaron los años y una tarde de 1972, una comitiva enviada por el Papa Pablo VI llegó a la pequeña ciudad de Lampa. Quienes los vieron aún los recuerdan agitados. Habían viajado 10.500 kilómetros desde Roma para buscar uno de los diseños más famosos del genio italiano Miguel Ángel Buonarroti, muerto en el siglo XVI: una réplica exacta de su escultura de La Piedad. La Virgen María con el cuerpo de Jesús en su regazo.

Quien observa la estatua original casi puede sentir la suavidad de los labios de María o los rizos de Jesús entre los dedos. El velo de la virgen más que de mármol asemeja la seda, y el brazo de Cristo parece tener sangre en las venas.

En todo caso, nos conmueve que el bondadoso gesto de un hombre bueno que sin saberlo y a despecho de sus egoístas paisanos, estaba guardando para la posteridad la grandeza del genio Miguel Ángel.

la pasion de Miguel Angel

 

UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Tercera parte)

Recuerdo cuando era niño que las grandes tormentas de nieve retrasaban el avance del ferrocarril de pasajeros que venía de Lima. Para darse una idea de este acontecimiento. Vean la siguiente fotografía tomada en una zona de avance del ferrocarril.

tren en el nieve

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El portal que da la bienvenida a los amigos que nos visitan, aterido mantiene su mensaje de salutación fraternal en medio de una nieve continua que, silenciosamente, blanquea la tierra querida.
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En la siguiente fotografía -ya en tiempos actuales- los chicos de nuestra Universidad, abrigados debidamente, han erigido un muñeco de nieve que está posando con ellos. Como si estuviera vivo, es un personaje de nuestra brava geografía. Cuando pasen los años y vean esta estampa, recordarán los hermosos momentos que vivieron en la Universidad de la ciudad más alta del mundo.

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UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Segunda parte)

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Ha nevado durante la noche anterior y la mañana siguiente, pero al comenzar la tarde, los futbolistas cerreños no quieren perder la oportunidad de entrenarse y, sobre un campo blanco realizan su partido de práctica. Esta es una vieja costumbre que nada podrá impedir que se cumpla. Primero lo hicieron los ingleses, luego los muchachos de otrora como el Banfield Club hasta los actuales cracks que llevan en la sangre el deporte del que fuimos pioneros

La nieve, como es natural, siempre estuvo presente en nuestra historia. Añosos mamotretos nos señalan la ocurrencia de grandes tormentas de nieve. La primera y más espantosa es la que ocurrió en 1610.

Aquel temporal que había comenzado inofensivamente se transformó en espantosa borrasca de pronunciada  opacidad que impedía ver a dos pasos de distancia. Cuando los ramalazos esparcieron copos gigantes y agresivos el terror se adueñó de los pobladores que ya no supieron qué hacer. Las calles encerraron a sus habitantes impedidos de transitar por ellas. Los que se arriesgaban –cabezas gachas, alones chambergos cubriéndole la cabeza- avanzaban inclinándose hacia delante para vencer el agresivo viento cortante. Nadie salía ni entraba en la ciudad que parecía muerta. Hasta los comerciantes que diariamente la visitaban se hicieron extrañar. El tercer día ya resultó imposible caminar. Se hundían hasta las rodillas. La nieve seguía cayendo silenciosa e implacable. Para avivar el calor hogareño se atizaron los fogones con maderos cada vez más escasos extremando el celo con puertas y ventanas. Se las abrían solamente lo necesario para evitar que los ramalazos enfriaran la habitación. De noche dormían abrazados para conservar el esquivo calor de sus cuerpos. Al amanecer del día siguiente, trabadas sus puertas por el peso de la nieve, abrían sendero desde los umbrales hasta la calle utilizando palas enormes. Los animales morían pasmados de frío. La temperatura descendió a extremos mortales. Cada amanecer recogía niños y ancianos muertos.   Mascullaban de prisa un padrenuestro por sus almas. No había tiempo para más. Era común el claveteo de ataúdes y deprimente su transporte por las calles imposibles, ahítas de frío. La enfermedad que habían traído  los españoles, con descomposición del cuerpo, dolores de cabeza y tos agresiva, los venció: “Es la maldita gripe”– dijeron. Ya no contaban con hierbas cálidas que también las enviaban de afuera para combatirla: borrajas, escorzonera, wila – wila; tampoco encontraron una sola gota de aguardiente, ni menos de coca. Desesperados y luchando con la silbante ventisca sacaron en procesión a San Esteban, patrono del pueblo. Confiaban en que calmaría la furia blanca que se adueñaba de la ciudad. Los penitentes, mareados por el ayuno, avanzaban entre rezos y salmodias llevando entre sus dedos las últimas ceras que goteaban sobre sus carnes estremecidas de helor. Con el avance de las horas el fervor religioso azuzado por el miedo fue  llegando a la demencia. Todo siguió igual. Cuando vieron que la  tempestad no cedía un ápice dejaron de creer en San Esteban. Desesperados masificaron el rezo a la bienaventurada figura de Santa Rosa de Lima que acababa de ser elevada a los altares por el Papa Clemente X.

Pasada la semana, la ciudad estaba aislada, encerrada en una cárcel de níveo espanto. El pánico de españoles y nativos, era patético. Eran conmovedores sus demacrados rostros: cuencas hundidas, palidez extrema,  convertida en garras las manos sarmentosas; pasos cansinos, débiles, ya sin fuerzas. Habían desaparecido todos los caminos. Los alimentos que llegaban en tiempos mejores se habían esfumado. Las trojes se vaciaron; sólo una generosa carga de maca que no habían podido llevar al mercado y los animales muertos por el frío, les sirvió de alimento por aquellos días. Tuvieron que masticar la carne cruda y beber nieve derretida. Ateridos, no encontraban combustible para preparar sus alimentos ni abrigar sus viviendas. Supervivientes canes famélicos, aullaban lastimeramente. El frío se había convertido en ola asesina.

Milagrosamente el undécimo día, notaron boquiabiertos  que  se filtraba una luz clara y poderosa por las hendijas de la puerta. ¡¡¡Era luz solar!!!  ¡¡¡Milagro!!!. Intrigados y en tropel llegaron hasta la ventana y quedaron estáticos de emoción. No podían creer lo que estaban viendo: ¡¡¡Había dejado de nevar!!! ¡Milagro!…. ¡Milagro! Volvieron a caer de rodillas con los ojos cubiertos de lágrimas.

¡¡¡Once eternos días con sus interminables noches había estado nevando sin cesar!!!

Un tímido sol, asomándose en el cielo que se clareaba de azul, comenzó a brillar. Misteriosamente como si las nubes transformadas en nieve  hubieran caído al piso desparecieron completamente. Los creyentes que habían salido a convencerse de la realidad se arrodillaron y se santiguaron, felices.

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Ella, a un costado de su casa, ha aprisionado a una blanca llama de nieve y la tiene segura con su soga interminable. La blancura del paisaje, como panorama de un mundo de ensueño, invita a la paz del espíritu.

UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Primera parte)

nieve en el cerro de pasco 6

Es un mediodía invernal de diciembre en la ciudad minera. La nieve ha comenzado a caer inmisericordemente hasta envolver a la plaza Chaupimarca en una bruma espectral. Es día domingo. Los grandes comercios, el cine y residencias del lugar tienen las puertas cerradas, acurrucadas como están por el frío. Terminada la misa, los fieles se han retirado a sus casas. Llegadas a ellas se arremolinarán en derredor a la estufa familiar de la sala o en el acogedor y cálido ambiente de la cocina donde se han preparado caldos guisos y frituras que habrán de ser degustados en el almuerzo familiar.

De la nieve, las mismas escrituras dicen: “Como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.

muñeco de nievePara esta época –tiempos pasados- los muchachos de la escuela nos divertíamos fabricando  gigantescos muñecos de nieve. Comenzábamos con una bola que hacíamos rodar en todas las direcciones mientras crecía y crecía hasta alcanzar dimensiones colosales. En las pequeñas treguas de descanso nos frotábamos las manos azulinas y heladas de tanto frío para luego seguir con la tarea. Echábamos aliento caliente sobre las manos y el vaho vaporoso nos hacía parecer pequeños dragones con sus lenguas de fuego.

Juntadas varias bolas, la más grande la poníamos debajo (las piernas) y, encima, una mediana (el torso). La más pequeña iba encima; era la cara del muñeco al que le hacíamos ojos, narices y todo. Para ello invitábamos al artista del salón, mi amigo “Peyo” O´Connor, un niño extraordinario que con el paso del tiempo se convirtió en el más grade pintor autodidacta de nuestra tierra. Él con una asombrosa habilidad tallaba los rasgos del muñeco semejando a los más pintorescos personajes del pueblo. Previamente hacíamos un agujero en el “panza” del muñeco y le echábamos un poco de carburo, los gases apestosos salían por la “boca” a los que prendíamos fuego. El muñeco estaba fumando. Nuestra alegría era indescriptible.

nieve en el cerro de pasco 3

La ciencia nos dice que normalmente la nieve es blanca porque su intrincada superficie refleja la luz en todo su espectro, pero también es común verla azul en la distancia por ser el color que se absorbe menos fácilmente; otros colores como el rojo o el rosa son posibles cuando elementos extraños como algas o polución se mezclan en el agua.

Había grupos de vándalos que la emprendían a un inclemente bombardeo de bolas de nieve con el fin de mortificar a los amigos. Éstos les respondían y de esa manera nos divertíamos de lo lindo.

Aquellos días, las personas que tenían que trepar a las partes altas de nuestra ciudad, sufrían  serios resbalones. Calles estrechas y empinadas como, “Sal si puedes”, “La Velería”, “Rómpete el alma”,  laberinto de callejones y pasajes muy riesgosos.

La nieve ha dejado en nosotros la impronta de su frío y belleza que no podemos olvidar. Para que tengan idea de ello les cuento que un día que acababa de llegar de Lima nuestro amigo Pablito Dávila estaba con los amigos que lo rodeaban escuchando su conversaciones cuando la nieve arreció. Estábamos en el bar de Sergio Bustamante viendo caer los copos cuando, inopinadamente, salió al centro de la plaza y abriendo los brazos recibía placenteramente lo copos gigantescos y hermosos, como si estuviera recibiendo una inacabable lluvia de delicados pétalos blancos. No podíamos creer lo que estábamos viendo. ¡No pude resistirme! -Nos dijo momentos más tarde-. Después de años he sentido la caricia de nuestra nieve.

nieve en el cerro de pasco 2
En esta otra placa, vemos a una madrugadora cerreña atravesando la plaza Carrión premunida de sus paraguas y my bien abrigada. La opacidad del ambiente es dominada por los tenues rayos de luz de los focos públicos.

¡Cuántos recuerdos de la nieve guardamos en el corazón!

La nostalgia de aquel grato fenómeno atmosférico tan caro para nosotros los cerreños, nos ha concitado a reproducir el poema de “Damablanca” que se titula precisamente, La Nieve.

 

 

La nieve

                                       (poema)                                       

Cae menuda la nieve

cubriendo las aceras,

vistiendo las alas de los árboles,

apretando la risa de los campos

contra su corazón helado.

Cae sobre los lirios soñados,

sobre los parques dormidos.

Tiende su pálido destello

sobre los recuerdos escondidos

implacable, descalza:

enmarañada rima de la nieve

con el verso desnudo del invierno.

Helado corazón de gotas blancas

palpitando en el frío campanario

y en el íntimo curso del arroyo,

cae la nieve…

                                               (Damablanca).

EL MUJERIEGO

el mujeriegoCuando el ventoso mes de agosto llegaba a su fin, el pueblo de Ticlacayán armaba un gran revuelo por el retorno de un joven que volvía después de haber servido a nuestro ejército. Una brillante medalla colgada de su pecho con cinta encarnada era su más preciada consecución. En reconocimiento de su valor y arrojo en el conflicto con el Ecuador la superioridad lo había condecorado. Emocionado y orgulloso el pueblo organizó una actuación cívica en las que las autoridades le dieron la bienvenida y, en emotivos discursos, alabaron su bizarría. Después de expresar su agradecimiento, el joven licenciado puso al descubierto una de sus más sobresalientes habilidades: acompañado de su guitarra de la que demostró ser extraordinario ejecutante, dedicó en su bien timbrada voz una serie de canciones limeñas y tonadas de otros pagos. La gente estaba muy entusiasmada, y abiertamente lo demostró aquel día.

Sin embargo.

El transcurrir de los días les reveló que aquel joven de facciones agradables, no obstante su fuerte corpachón y talla respetable, le huía al trabajo con argumentos fútiles y risibles. Dormía hasta muy avanzado el día y, al promediar la tarde, se levantaba a deambular por las calles del pueblo, acicalado con sombrero a la pedrada, faja roja a la cintura en donde tenía bien cuidado de lucir un “corvo” gigantesco, semejante a un alfanje árabe. “Este es mi compañero” sentenciaba señalando tremendo puñal. Su díscolo y camorrista carácter pronto se hizo conocido. Con el menor pretexto cubría de  golpes el rostro y cuerpo de otros hombres jóvenes del pueblo. Quería demostrar que él era el galán más bravo de todos. Las noches calladas, dormidas bajo el dulce aroma de los eucaliptos, eran interrumpidas por las serenatas que sin ningún temor llevaba a la ventana de las más hermosas chicas del lugar. Se convirtió en un imponente seductor que, en cuanto pusiera los ojos en una hermosa adolescente, no paraba hasta conquistarla.

La primera en caer en sus redes fue Maura, una hermosa muchacha de veintidós años que por su belleza y encanto personal, era la suprema aspiración de todos los garridos mozos lugareños. Maura estaba impresionada por las frases picantes cargadas de amorosa intencionalidad, los atrevidos requiebros y las diarias serenatas nocturnas. Tímida y rendida cayó en las garras de tremendo gavilán. Enamorada como estaba, no hizo caso de consejos ni recomendaciones; caprichosa y halagada, se entregó incondicionalmente al enamorado mujeriego.

Por esos mismos días, el imperturbable Casanova se empeñó en conquistar a la dulce Helmicha, hija única de un anciano matrimonio. Nada consiguió el padre al recriminar la actitud del cortejador. A la vista del puñal, el enojo y  sed de justicia, se enfriaron. Aprovechando la impotencia y debilidad de los viejos, se la llevó sobre el anca de su corcel, y una semana después, mancillada la flor de sus encantos, la regresó a su morada como si nada hubiera ocurrido.

Cuando las autoridades tomaron conocimiento del acontecimiento, convocaron al galanteador conminándolo a que se casara para reparar su falta. Nada consiguieron. Altanero y vociferante respondió que nadie tenía derecho a meterse en su vida privada y, aventando a la puerta de la gobernación con ira, dejó con la palabra en los labios a los ancianos del pueblo.

Aquella misma noche, bajo la ventana de la sensual María del Carmen, su voz melosa rasgaba la quietud de la noche:

En las alturas de Ticlacayán

                                                     nuevos amores he conseguido.

                                                     De cada uno tengo un recuerdo,

                                                     Porque dejé mi imborrable marca.

 

                                                     Condorhuaían, pronto me voy,

                                                     Calacha punta, te quedarás;

                                                     papita menuda cosecharás

                                                     de mi cariño te acordarás.

 La Malla, la hermosa Malla, bullanguera como calandria cantarina, hacendosa como buena ticlacaína, tampoco supo sustraerse a la impetuosa parla amatoria del enamorado guitarrista. Aquella noche, bajo la fresca brisa nocturna, en un tálamo de hierbas húmedas y aromáticas, perdió la candorosa inocencia de su juventud.

De nada sirvieron advertencias y recomendaciones. La risa procaz del crápula era la atrevida respuesta a todo intento de ordenamiento. El disoluto imperio del matón fue creciendo cada vez más, como el ímpetu de un torrente desbocado.

En esa vorágine de osadas pasiones tormentosas fueron aumentando las víctimas de los arrestos del serrano garañón. Liliana Luz, con sus juguetones diecisiete años y sus largas trenzas endrinas; la Epifania, la de los dulces ojos, comprometida para casarse con otro y cuya boda quedó deshecha por la intolerante actitud del galán; la “Techi”, tierna pastorcilla que sorprendida en su trayecto fue mancillada junto a los carneritos que pastaba. No había nada que hacer; el abusivo tenía franquicia para el delito y la prepotencia hasta que se topó con la imponente Josefina, chola poderosa de hermosas facciones morenas, cuerpo exuberante y majestuoso, que había logrado mantener invicto su corazón no obstante que en sus impetuosos veinticinco años, numerosos adoradores habían ofrecido riquezas y honores a sus pies. A esta opulenta y bellísima mujer, mucha gracia le causó escuchar bajo su ventana.

Desde mi pueblo de Ticlacayán

                                                     alzo la vista hasta Pillogaga,

                                                     donde mi dulce y buena Finita,

                                                     me espera enamorada y adormecida.

 

                                                     ¡Ay! subidita de Pitic

                                                     tú nomás eres testigo,

                                                     de las noches que  he pasado

                                                     con mi cholita mañosa.

La Finita, bella como ninguna, no era como las otras; su infancia y juventud, acompañando a su padre negociante, le había brindado toda clase de experiencias que como vívidas lecciones se engarzaron en su cerebro y su corazón. Mucho había tenido que luchar para no ser pasto de las libidinosas tentaciones de los hombres. Su figura magnífica, sus flancos imponentes y su belleza magistral le habían brindado alegres como dolorosas enseñanzas. Tuvo que vencer muchas tentaciones porque tenía que cuidar como a una madre a su única hermana Antolina, que con sus floridas dieciocho primaveras, no sólo era la luz de sus ojos sino también la más grande razón de su vida.

Sin embargo.

Confiada en las promesas del cantor, se había entregado totalmente subyugada en tanto hacía los preparativos para su boda. Todo en su hogar era alegría y esperanza hasta que notando la prolongada ausencia de su novio, fue en su busca y, al encontrarlo, le increpó su conducta. El infame respondió con una carcajada y unas palabras duras, muy duras, con las que le hacía saber que todo había sido una farsa y que nunca se casaría  con ella ni con nadie.

Poco faltó para que muriera de angustia. Temblorosa y casi sin aliento llegó a su hogar y allí encontró a su hermana Antolina hundida en una mar de llanto incontrolable.

  • ¡¿Qué tienes Antolina?! –Preguntó ansiosa superando la pena que doblegaba sus fuerzas.
  • Nada, nada hermanita –lágrimas incontenibles seguían brotando de sus ojos.
  • ¡Algo grave te ocurre. Nunca ha habido secretos entre nosotras!… ¡Tienes que decirme lo que te sucede!….
  • No hermanita, no. Es algo muy doloroso e incomprensible. Tengo mucha pena de decírtelo…
  • Sin embargo, es tu deber contármelo. No debes ocultarme nada… ¡Habla!…
  • ¡Se trata de tu novio!….
  • ¡¿Qué es lo que ha hecho ese canalla, dímelo?!… ¡Dímelo!
  • Esta mañana me he enterado que convive con seis mujeres del pueblo… ¿Tú no lo sabías?
  • ¡No, claro que no!…pero… ¿Quiénes son esas mujeres?
  • La Helmicha, la Malla, la Lilicha, la Maura, la Ipicha y la Techi.
  • ¿Todas ellas?
  • Así es… a ti te ha ofrecido matrimonio y a ellas también…
  • ¡Es una basura!
  • No se casará con ninguna de ellas…
  • ¡Conmigo tampoco!… El bellaco ha aprovechado de nuestra ingenuidad para engañarnos y reírse después… ¡Es un canalla!… ¡Mal nacido!….
  • ¡Pero eso no es todo Josefina!…
  • ¡¿Qué más?!…¡Dímelo!
  • Esta tarde, en el camino al pueblo… me ha requerido de amores, jurándome que ninguna mujer le interesa como yo. Me ha prometido que conmigo sí se casará…
  • ¡Maldito!.
  • ¿Qué haremos, hermanita?
  • Déjame pensarlo. –Por un largo rato estuvo cavilando en silencio, caminando por la estancia, meditando, meditando, meditando… hasta que, decidida, dijo– Pasado mañana comienzan los preparativos de la fiesta patronal. Tú debes hablar con las muchachas que has mencionado diciéndoles que se ofrezcan a participar en el “Ashua Ruhuay”, tú y yo también nos apuntaremos para trabajar haciendo la chicha. En esa ocasión conversaremos detalladamente… Nuestro honor no puede quedar por los suelos… ¡Tiene que pagarlo el maldito! ¡Tiene que pagarlo!

Siguiendo el plan trazado, las ocho mujeres se reunieron en la casa del funcionario donde se preparaba la chicha. Ninguna era lo que había sido. Marchitas, mal trajeadas, enjutas, era la viva imagen del sufrimiento. Todas estaban adoloridas y humilladas. Todas llevaban en sus entrañas el fruto de sus sofocantes amores vividos. Todas ardían en odio incontenible. Los mozos ayer obsequiosos y amables, sólo tenían actitudes de reproche y de desdén para con las mujeres ayer admiradas y deseadas.

Aquel día, una a una desnudó su corazón haciendo conocer su desesperación. Todas eran víctimas, no sólo de la atrevida actitud del rufián, sino del desprecio y maltrato de sus padres y familiares que, lejos de comprenderlas, las habían condenado a vivir en humillación, desempeñando los más humillantes servicios caseros. Las gentes en las calles ya ni siquiera las miraban; es más, continuamente les dirigían pullas e indirectas que las tenían muy agobiadas. Aquel día, las ocho mujeres conocieron bien de cerca el drama de las otras y, furiosas, convergieron en una misma conclusión: todas consumarían una cruel y ejemplar venganza.

Los días transcurridos en la preparación de la chicha,  trazaron un plan que juraron cumplir al pie de la letra.

Así llegó el 29 de junio al hermoso pueblo de Ticlacayán. Desde las primeras horas de la mañana, en un gran marco de alegría y luminosidad del sol, se reunió el pueblo fiestero presidido por los funcionarios de turno. Después de la misa solemne y la tradicional procesión, comenzó el baile en la plaza principal.

El vanidoso burlador, haciendo ostentación de su llamativa vestimenta, se dedicó a bailar con la joven Antolina, regodeándose y mofándose de las otras chicas que había ultrajado. Iba y venía altanero con su pantalón de montar,  botas radiantes, faja al cinto y sombrero a la pedrada. Sus víctimas, con los ojos apagados, en los que se advertía a un extraño brillo de odio a muerte, sólo contemplaban el regodeo narcisista del canalla. Durante la fiesta, nadie bailó con ellas; la despreciaban de tal manera que daba la impresión que no existieran.

¡Esto es lo que al final ellas querían!…. ¡El plan marchaba a la perfección!

Finalizada la fiesta patronal que duró una semana completa, la atractiva Antolina fingiendo caer rendida, le pidió al cortejante que la llevara muy lejos del pueblo, al cerro más elevado de Ticlacayán, para que allí le entregara su amor, sin testigos de ninguna clase. Entusiasmado, el engolosinado guitarrista aceptó, y fijaron el lugar, la fecha y la hora para el encuentro.

Llegado el día, el don Juan se presentó a la hora acordada para llevar a Antolina al lugar prefijado. La jovencita acicalada con sus mejores galas y más linda que nunca, llevaba en las manos unas cobijas y una botella grande con un líquido viscoso que dijo ser un refresco para beber.

Tomados de las manos ascendieron hasta la cumbre más alta de Ticlacayán como dos tórtolos. Tendieron las cobijas para amarse, pero antes, la dulce Antolina, con una voz acariciadora y apacible, le pidió que bebiera el licor que había llevado. Después de apurar varios sorbos, el hombre ciego e impetuoso, comenzó a besar a la joven, pero a medida que lo hacía, sentía que una aletargante modorra se apoderaba de su cuerpo. Transcurrido un buen rato, ya como en trance, el hombre escuchó la pregunta:

  • ¿Por qué te has burlado de tantas mujeres?
  • ¡¿…Yo?!….
  • ¡Sí, tú!
  • ¡No, jamás Toñita, jamás! Yo no me he burlado de nadie…
  • ¿De nadie, dices?….
  • ¡De nadie, amor!- casi gritó el inmóvil galán.

En eso aparecieron las ocho mujeres que habían sufrido la degradación de su burla. Las ocho estaban juntas. La poderosa Josefina llevaba una gruesa soga gigantesca y, la Malla, un puñal descomunal en sus manos…

El hombre quedó mudo de espanto. Inmóvil, con los ojos muy abiertos y una copiosa transpiración cubriéndole el rostro, nada pudo hacer cuando las decididas mujeres lo maniataron y luego de desnudarlo completamente, lo echaron sobre el suelo con los brazos y piernas abiertas, clavándolo en sendas estacas, semejante a un cuero de res tendido para secarse. Como el hombre gritaba desaforado bajo el peso de las ocho mujeres, la Josefina –sangre de furia en los ojos- de un tajo brutal le seccionó la lengua y entregó el filudo cuchillo a Maura que con los cabellos en revoltijo y una extraña luz de rabia en los ojos, mutiló con saña los órganos genitales del abusivo, dando lugar a un incontenible surtidor de sangre. Sobre la herida abierta, la Helmicha, sin piedad de ninguna clase, esparció para restregarla abundante sal molida sin hacer caso de los roncos gemidos del mujeriego.

Poseídas de una furia homicida –mientras el hombre arrojaba la vida entre  tremebundos estertores- las mujeres iban desollando aquí y allá, regodeándose con el llanto sordo de la víctima. Deformaron el rostro arrancándole los ojos, las orejas, la nariz; hundiendo una y otra vez el gigantesco puñal en las partes más sensibles del cuerpo.

Más tarde, cuando numerosos cernícalos carniceros se aprestaban a disputar la presa tasajeada, las mujeres dejaron una masa informe todavía palpitante en el lugar y bajaron en silencio hasta la orilla del río; allí se desnudaron completamente y como cumpliendo un ritual, se bañaron todos los rincones de sus cuerpos ayer virginales; lavaron sus ropas, y volvieron a su pueblo, satisfechas.

 

La Rebelión de Rumi Maqui Por Jhon Carlos (Segunda parte)

La valerosa acción del mayor de nuestro ejército, Teodomiro Gutiérrez Cueva, natural del Cerro de Pasco, ha despertado en el mundo entero un sentimiento de admiración y respeto; sólo en su tierra natal que lo debiera recordar con esa misma veneración. No tenemos ni siquiera una calle que perennice su gesta heroica. Esta es la razón que desde hace sesenta años estoy irradiando el derrotero de su vida para que, nuestros hijos, herederos de su grandeza, lo tengan siempre presente y sepan que hemos tenido personajes de inmensa significación en nuestra historia que hoy están olvidados por su pueblo. En esta oportunidad difundimos un excelente trabajo de Jhon Carlos con abundantes datos para conocerlo más ampliamente.

Rumi_MaquiSin respaldo político alguno y probablemente con su vida amenazada, Teodomiro Gutiérrez Cuevas es deportado a Chile. Es difícil imaginar la frustración que se sentiría al no poder realizar cambio alguno a favor de los indígenas, al ver desecho su trabajo y al estar alejado de cualquier posición de poder que le permita hacer a favor de su causa.

González Prada, en el referido artículo “Autoridad Humana”, como si fuera un pitoniso, escribió: «En fin, lo que no pasa hoy de una queja sumisa o lamento humilde, puede convertirse en un grito de rebelión, no sólo para cambiar de autoridades secundarias, sino para conseguir una reivindicación social. Existe muchísima diferencia entre el motín de una soldadesca y el levantamiento de una raza para sacudir el yugo y vengar las iniquidades de tres o cuatro siglos»

Lo más probable es que, en su exilio, el ex mayor empieza a planificar una rebelión, para eso mantiene contactos con algunos dirigentes campesinos como Chuquihuanca Ayulo, en sus misivas se puede percibir sus intenciones. Para muestra, una de sus cartas –del 29 de diciembre de 1914– se refiere tanto a su obsesión por construir una especie de catapulta que sirva para lanzar mechas encendidas (a la que llama «mi lampina») como a la necesidad de contar con «hombres sin temor alguno, decididos y resueltos». Gutiérrez Cuevas le escribe también a Chuquihuanca Ayulo sobre la necesidad de establecer en Lampa una agencia del periódico La Voz del Pueblo, para así poder venderlo a los indios de esa provincia y de los de Azángaro y Ayaviri(8).

Estaba en gestación, un personaje que se haría leyenda. Faltaría un poco para su nacimiento. Teodomiro Gutiérrez Cuevas llega a Puno a comienzos de 1915, no ostenta ningún cargo, nadie le puso una misión salvo él mismo. De inmediato se Contacta con Chuquihuanca Ayulo y estable como base a la parcialidad de Soratira. Augusto Ramos Zambrano, uno de los que más investigó sobre la rebelión nos dice: “Constantemente [Gutiérrez Cuevas] viaja a lomo de bestia a las parcialidades y comunidades de Azángaro, Lampa, Puno, Huancané, Ayaviri y tal vez llegara a Sandia y Carabaya. Para no ser visto ni crear sospechas prefiere desplazarse en las noches, protegido por una escolta de jóvenes licenciados que conocen caminos, montes, parajes, quebradas, ríos y pasos difíciles. En lugares estratégicos de San Antón, Samán, Putina, Arapa, Asillo y Chupa propicia reuniones para adiestrar a los campesinos en el manejo de armas e impartir instrucciones para el éxito en la recaudación de fondos por medio del sistema de “la rama”, cuyo origen se remonta a fines del siglo pasado y tenía por finalidad facilitar el viaje de los cabecillas a la capital que eran conductores de reclamaciones y memoriales para ser entregados al Presidente de la República»

Entre agosto y septiembre de 1915, cuando los preparativos para el alzamiento indígena están más o menos avanzados, en una parcialidad de Samán, Gutiérrez Cuevas procede a proclamarse General y Supremo Director de los pueblos y ejército indígenas del Estado Federal del Tahuantinsuyo, adoptando para tal efecto el nombre de Rumi Maqui Ccori Zoncco (Mano de Piedra Corazón de Oro). Este significativo acto bautismal, de claras connotaciones milenaristas, que es presentado como el inicio de «la campaña restauradora contra el gamonalismo», se lleva a cabo en una de las parcialidades de Samán, ante la presencia de numerosos dirigentes indígenas. Una vez convertido en Rumi Maqui, Gutiérrez Cuevas procede a expedir nombramientos de «cabecillas restauradores» a los jefes indígenas de parcialidades y distritos, afines a la causa común de la lucha contra el gamonalismo. Los originales de algunos de estos nombramientos expedidos por Rumi Maqui, como el que pertenecía a Gaspar Condori, de la parcialidad de Samán, todavía se conservan hasta el día de hoy. Augusto Ramos Zambrano considera que la existencia de este documento original –que obra en su poder desde hace más de dos décadas– es la prueba irrefutable que acredita a plenitud que el Mayor Teodomiro Gutiérrez Cuevas realmente se proclamó General Rumi Maqui y Restaurador del Estado Federal del Tahuantinsuyo.

Según Burga y Flores Galindo la primeras tareas realizadas fueron: a) reactivar la “rama” existente desde que Juan Bustamante la creó, b) organizar un ejército campesino, c) preparar un levantamiento en el domingo de carnavales de 1916, (9)

En ese punto es donde se rebela la Utopía compartida por los pobladores de los andes que es la de regresar a los tiempo del incanato, tal como lo explica Flores Galindo. La existencia de un supuesto inca que se propone restaurar el incanato despierta las pasiones de cientos indígenas que sienten que una esperanza a nacido. Escriben Flores Galindo y Manuel Burga “Él [Rumi Maqui] no dio vida a la idea, sino más bien la encauzó e intentó desarrollarla. La ideología del movimiento era de tipo claramente milenarista; las tierras habían sido del Inca, y siendo ellos descendientes del Inca tenían el derecho milenario de arrojar a los blancos, quitarles sus haciendas y reconstruir el Tahuantinsuyo: la sociedad arquetipo”.

Un sonido casi subterráneo recorría todo el altiplano. El diario “Eco” de Puno, en agosto de 1915 se refería así a este sonido: «desde hace tiempo se viene hablando de una vasta y temible organización de la indiada para liberarse de lo que ellos llaman la coyunda de los blancos, y que en Azángaro, no hace mucho que un tal indígena lanzó una proclama … llamando a las armas a sus hermanos de opresión y de raza, y pareciera que los últimos desórdenes de las indiadas de Azángaro han tenido por móvil encausar y preparar el gran día, y ahora es la autoridad gubernamental de Capachica que en documento oficial da la voz de alarma, pidiendo a las autoridades de Puno el envío de fuerzas a este distrito para prevenir una posible alzada de los indios»

Los delatores del movimiento fueron, según algunas investigaciones, indios que pertenecían al movimiento pero que se mantenían fieles a los gamonales. Un levantamiento, por fuerza, tiene que tener un carácter clandestino pues la sorpresa es su principal ventaja. Rumi Maqui lo sabía, así es que se decidió a adelantar el levantamiento, con la consecuente desorganización del movimiento.

Augusto Ramos Zambrano es el historiador que mejor nos puede referir lo sucedido: desde el 1º de diciembre de 1915: “Es así como hacia la medianoche del primero de diciembre de 1915 varios centenares de campesinos se reúnen en una solitaria cabaña de la comunidad de Soratira, donde reciben las últimas instrucciones que en quechua les imparte José María Turpo. Luego, al compás de tambores y pututos, se encaminan hacia el caserío de la hacienda Atarani, de propiedad de Alejandro Choquehuanca. Van lanzando gritos de protesta contra los gamonales. Al llegar, se desbordan y se dedican al saqueo. Beben el abundante alcohol enlatado que encuentran allí, y algunos de ellos pierden el control de sí mismos. Enseguida se enrumban al caserío de la hacienda San José, pasando por otra llamada La Unión, a la que no le dan mayor importancia. Son como las cuatro de la mañana del dos de diciembre cuando un dinamitazo, que sirve como voz de alarma, despierta a los empleados de la hacienda San José, que esperan armados hasta los dientes a los atacantes. Cuando se inicia el ataque, cerca de medio millar de campesinos, en medio de un griterío generalizado, logran ingresar al primer patio y tratan de incendiar la casa-hacienda de Arias Echenique, mientras que una parte de ellos se introduce al almacén en busca de alcohol. Los indígenas que lanzan los cartuchos de dinamita, les ponen mechas muy cortas y éstos estallan en sus manos. Otro grupo de seguidores de Rumi Maqui, desde el cerro Pucamoco, lanza galgas y explosivos. Entre tanto, desde una especie de altillo o torre, los ocho empleados de la hacienda, provistos de modernos fusiles máuseres y abundante munición, se dedican a disparar a la multitud campesina y provocan una verdadera carnicería. Al final, cuando los primeros rayos del sol nuevamente iluminan las comarcas, centenares de indígenas, en precipitada fuga, abandonan la hacienda San José, dejando más de un centenar de muertos. En estas circunstancias, Rumi Maqui, que durante los enfrentamientos resulta herido en el talón, opta también por retirarse. Lo hace en un caballo blanco de Arias Echenique que encuentra en la hacienda. Se dice que, después del fallido ataque a la hacienda San José, Rumi Maqui y los indios sublevados se refugian en el cerro de Inampo, en San Antón, y que allí resisten durante varios días el asedio de dos regimientos del ejército que el gobierno moviliza desde Arequipa y el Cusco con el fin de «pacificar» la zona. Al final, los rebeldes son derrotados y masacrados por estas tropas.”

Al contrario de lo que se podría esperar del levantamiento, las acciones fueron solo dos y tuvieron en total una duración de menos de tres días: Un saqueo a una desguarnecida hacienda y una carnicería en una hacienda bien resguardada que acabó en la derrota del levantamiento. el informe del Juez de de primera instancia señala un número de 22 cadáveres que le fueron mostrados” “132 en la carta de Arias Echenique a Lisares Quiñones”, “el diario El Pueblo señala 20 víctimas” y “El Comercio de Lima hace un cálculo de 10 a 60”, “mientras que el Siglo da un dato oficial de 22 muertos”. Posteriormente el ejercito acabaría con los rezagos del levantamiento, como costumbre masacraron a los restantes. Se calcula que la acción de represión causó más muertos que las mismas acciones del levantamiento.

Un caso patético es el de José María Turpo, hombre de confianza de Rumi Maqui, quien fue torturado y asesinado mediante el “arrasamiento”, una muestra de la sensibilidad de los gamonales de ese entonces, consistía en atar a un individuo a unos caballos y arrastrarlo hasta que literalmente el cuerpo quede impregnado al camino.

Rumi Maqui, logra huir de Puno y se dirige a Arequipa, pero le siguen el rastro, gracias a una red de información montada por los hacendados, Logra ocultarse por un breve periodo pero, en abril del 1916, lo capturan y el gobierno dicta una Resolución Suprema que el 14 de mayo de ese año aparece publicada en el diario El Pueblo de Arequipa, donde ordena al General Jefe de la Zona de la III Región que le habrán juicio militar.

Se sabe que estuvo en las cárceles hasta el dos de enero de 1917. Se especula que fue eliminado clandestinamente, pero en ese tiempo no se estilaba este tipo de ejecuciones, a lo contrario, las ejecuciones eran muy publicitadas para escarmentar al pueblo. La tesis más creíble es la que dice que logró huir y se dirigió a Bolivia y de allí a Argentina donde se pierde su rastro.

Si bien el hombre desapareció, su fantasma agrandado siguió recorriendo el altiplano por muchos años más.

Aparentemente una rebelión, fugaz, utópica y hasta ridícula. La rebelión de Rumi maqui dio que hablar a la prensa limeña. La mayor parte de la prensa se burlo calificándola de ridícula, le hicieron caricaturas dedicadas a Rumi Maqui poniéndolo en ridículo. Lógicamente, trataban de no mencionar el número de muertos que había. Así terminaba la rebelión de Rumi Maqui, entre mofas, incomprensión y sangre.

Sin embargo, las acciones a veces traen resultados inesperados.

Por esos años, un joven Mariátegui que nunca había viajado al interior del país, se mantenía inquieto y disconforme con el estado de las cosas. Él fue uno de los pocos que se tomaron en serio la Rebelión de Rumi Maqui y en sus artículos al respecto muestra su interés y su entusiasmo por este personaje. A través de este hecho empieza a mirar al Perú, hacia dentro. En su cerebro nacía, en parte, una época de cambios para el Perú.

NOTAS:

1.- Kapsoli, Wilfredo: El pensamiento de la Asociación Pro-Indígena, Cusco, Centro Las Casas, 1980, págs. 27-28.

2.- Burga, Manuel y Flores Galindo, Alberto. «Feudalismo andino y movimientos sociales (1866-1965)», en Flores Galindo, Alberto: Obras Completas, tomo V, Lima, Sur, 1997, pág. 186.

3.- Burga, Manuel y Flores Galindo, Alberto.

4.- Jorge Basadre historia de la república.

5.- Entre el incaísmo modernista y Rumi Maqui: El joven Mariátegui y el descubrimiento del indio Carlos Arroyo ReyesCentro de Estudios y Trabajos “América Latina”

6.- Entre el incaísmo modernista y Rumi Maqui: El joven Mariátegui y el descubrimiento del indio Carlos Arroyo ReyesCentro de Estudios y Trabajos “América Latina”

7.- WIKIPEDIA.

8.- Ramos Zambrano, Augusto: Rumi Maqui. Movimientos campesinos de Azángaro (Puno), Puno, Centro de publicaciones IIDSA-UNA, 1985, pág. 49.

9.- JUAN BUSTAMANTE DUEÑAS Y LOS MOVIMIENTOS CAMPESINOS POSTERIORES

José Luis Velásquez Garambel

10.- Augusto Ramos Zambrano: en los andes 14 del 07 de 1976)

Autor: Jhon_Carlos

 

 

La Rebelión de Rumi Maqui Por Jhon Carlos (Primera parte)

La valerosa acción del mayor de nuestro ejército, Teodomiro Gutiérrez Cueva, natural del Cerro de Pasco, ha despertado en el mundo entero un sentimiento de admiración y respeto; sólo en su tierra natal que lo debiera recordar con esa misma veneración. No tenemos ni siquiera una calle que perennice su gesta heroica. Esta es la razón que desde hace sesenta años estoy irradiando el derrotero de su vida para que, nuestros hijos, herederos de su grandeza, lo tengan siempre presente y sepan que hemos tenido personajes de inmensa significación en nuestra historia que hoy están olvidados por su pueblo. En esta oportunidad difundimos un excelente trabajo de Jhon Carlos para conocerlo más ampliamente.

La gestión de Teodomiro Gutiérrez Cuevas solo iba a durar un año pero dejaría imborrables huellas en nuestra la historia.

Todo indica que ese periodo fue muy significativo en su vida porque era su primer cargo político y contactó con personalidades como Pedro S. Zulen, Joaquín Capelo y Dora Mayer, activistas a favor de los derechos indígenas, mientras se desempeñaba como Prefecto en Huánuco y jefe militar en Canas.

Enumerar casos de matanzas, asesinatos y los abusos sería demasiado largo. Es común que un grupo minoritario para mantener su poder tenga que actuar con extrema brutalidad frente a un grupo mayoritario para que el terror sea más fuerte que el sentimiento de fuerza que da la ventaja numérica.

Los hacendados tenían sus propios grupos armados y contaban con el respaldo del ejército a la hora de matar indios rebeldes. Para garantizar la impunidad de los hacendados, se contaba generalmente con el respaldo del poder Judicial. Hubo muchos procesos iniciados por abogados indigenistas que nunca llegaron a una sanción. Como muestra preguntaba el Agente Fiscal de Azángaro, José Frisancho, después de referirse a los desmanes de Escanchuri de 1906, a la matanza de Cutur en 1911 y 1912 y a los horrores de Chupa también en 1911 “¿Qué hicieron las autoridades judiciales y administrativas ante los hechos criminosos que se acaba de memorar?”. “En unos casos (agrega) los subprefectos, por tratarse de delincuentes adinerados, no han hecho otra cosa que concertar transacciones entre damnificados y agresores para asegurar la impunidad por ese medio vedado por la ley; y en otros de aquellos casos delictivos se ha llegado por el juez a incoar sumarios que no han pasado de actuaciones formulistas y de mera rutina; sin que exista ahora en el despacho y archivos del Juzgado ni uno sólo de estos cuerpos sumariales seguidos sobre los hechos que, involucrando crímenes concretos, en el anterior parágrafo se ha dejado apuntado(4)

Así era la situación en Puno. Mientras, en Lima, un hecho político corto, pero aleccionante estaba por ocurrir: la ascensión de Guillermo BIllingurst al poder. Le decían “Pan Grande” porque en su campaña se decía que si ganaba él, el pan iba ser barato y grande y lo opuesto si ganaba el candidato rival. Eso no era totalmente falso pues tenía políticas que favorecían a las clases más bajas.

En 1913 el gobierno de Billinghurst, a petición de representantes de las comunidades, nombró al ex subprefecto como comisionado para investigar las masacres de indígenas que se habían cometido en Samán, Caminaca, Achaya y Arapa. (5)

La rebelión de Rumi Maqui

Como persona que dejó huella, su llegada despertó muchas expectativas entre la población campesina y muchos recelos entre los hacendados. En una parte de la comunicación que envían al presidente Billinghurst, los terratenientes puneños afirman lo siguiente: «Gutiérrez calumnia, apoya, alborota y excita y subleva a los indios contra los blancos. Recurrimos a usted para que de acuerdo a la Cámara y Supremo Gobierno retiren al delegado inescrupuloso». Simultáneamente, haciendo eco de tales solicitudes, el terrateniente y diputado por Azángaro, Bernardino Arias Echenique, reclama en su Cámara que Gutiérrez Cuevas vuelva inmediatamente a Lima, ya que éste se presenta como «el Moisés que va a redimir a los indios» y es un factor de desequilibrio social. (6). Por su parte Teodomiro Gutiérrez muestra que tiene intenciones de realizar una seria investigación. En 1913 en una carta dirigida a “El Pueblo ” de Arequipa, declaró. “La labor (la investigación) iba a ser efectuada con imparcialidad y sin prejuicio posible alguno, motivado con el deseo del conocimiento exacto de los hechos y del modo más desapasionado posible”.

Teodomiro Gutiérrez Cuevas llega a Juliaca en septiembre. Entre los campesinos circula un manifiesto en el cual contiene el siguiente texto: “Yo, Teodomiro Gutiérrez Cuevas, traigo el fervoroso saludo a este noble pueblo de Puno, en nombre del Señor Presidente de la República don Guillermo Billinghurst, de sus ministros de estado que lo acompañan y en el mío propio. Simultáneamente los ayllus de este departamento han enviado sus quejas al supremo mandatario. En esas quejas se afirma que hay descontento y malestar en estos lugares, y por ello el señor presidente Billinghurst, deseando el bienestar de todos, me ha enviado para ver de cerca, esclarecer sobre los hechos que se afirman, constatar el estado en que se hallan vuestros bienes y qué comportamiento observan con ustedes las autoridades. Muy difícil sería mi tarea si no contara con la colaboración de todos ustedes. Quiero que sepan que mi deseo es escucharlos, imparcialmente, a todos, y por eso quiero que se aproximen a mí prudentemente, sin fomentar escándalos. El señor presidente estará feliz si todos ustedes con su trabajo y su benevolencia han de cooperar, a fin de que él pueda dictar disposiciones a favor de vuestro bienestar” (6)

El comisionado, pregunta, investiga y recoge pruebas siempre con ayuda de un intérprete, pues el no habla quechua. Con toda la investigación elabora un extenso informe de 400 o 450 páginas. El miedo al informe es el miedo a la verdad, Y el mas asustado es Bernardino Arias Echenique, hacendado de Azángaro y Diputado por puno, quien es sindicado como responsable de las matanzas.

LA investigación de una persona respaldada por el gobierno es todo un problema para el Gamonal Bernardino y para los de su posición, la política de gobierno hacia el interior del país es una buena razón para querer derrocar a ese gobierno. Hay muchas causas para un golpe de estado, el informe fue una de ellas, Guillermo Billinghurst, refiriéndose al golpe de estado, que le harían, declaró: “El joven Prado (El que estuvo detrás del golpe de estado que lideró Benavides.), en un extenso y patético discurso, me dio los detalles y motivos del golpe: todos ellos reconocieron mi patriotismo, integridad y capacidad de gobernar. Sin embargo, mi único y más grave error fue hacer el curso de mi política hacia el interior del país…” (7)

El informe Elaborado por el comisionado fue entregado al todavía presidente Billinghurt en diciembre de 1913 y el 4 de febrero de 1914 fue el golpe de estado. Por lo que el informe posiblemente ni fue examinado y, para tranquilidad de los hacendados, fue desaparecido. (Continúa)