EL PRIMER FERROCARRIL DE LA SIERRA DEL PERÚ

EL PRIMER FERROCIARRIL DE LA SIERRA CENTRAL
El primer ferrocarril de la sierra que comunicaba al Cerro de Pasco con las Hacienda Minerales de Occoroyoc, Quiulacocha, Tambillo y Sacra Familia. Se ve a la locomotora en la pujante ciudad de Quiulacocha y, al fondo, el manantial de “Piedras Gordas” donde se fabricaba la cerveza Herold.

“Fue en la minería, más que ningún otro sector productivo, que el ferrocarril vino a introducir una auténtica revolución en las condiciones de producción y comercialización” -dice Carlos Contreras, en su brillante estudio titulado MINEROS, ARRIEROS Y FERROCARRIL EN CERRO DE PASCO 1870-1904. Continúa diciendo: “Efectivamente, no sólo ocurría que el sector minero, a diferencia del agropecuario, debió atender precozmente mercados a grandes distancias; sino que dentro de la propia unidad de producción se requirió del transporte de pesadas y voluminosas  masas de mineral desde los socavones o tajos hasta las maquinarias de beneficio. La puesta en marcha de la producción de metales, además, necesitaba del abastecimiento de insumos igualmente voluminosos y pesados, como la sal, la madera o el carbón”

Un triunfo extraordinario para el transporte de minerales e insumos significó la implantación del primer ferrocarril de la sierra del Perú. Luego del éxito obtenido con el ferrocarril de Lima a Callao, se instauró el primero en el Cerro de Pasco con el nombre de  “El Ferrocarril de la sierra”. “En la década de 1869, los mineros del Cerro de Pasco, entendieron que la solución a la falta de elasticidad de la oferta de trabajo y la consiguiente inadecuación del mercado del mismo, pasaba por la construcción de una línea férrea que conectara las haciendas minerales con las bocaminas. El proyecto, conocido como el del “Ferrocarril mineral” consistía en sólo unas decenas de kilómetros y su costo parecía estar al alcance de los mineros”. (Contreras Ibid).

Autorizado el Ejecutivo por ley de 8 de noviembre de 1863 para contratar la construcción del ferrocarril del Cerro de Pasco a las haciendas minerales ubicadas  a oeste de la población, se garantizó al capital que se emplease con el 7% de interés. El Gobierno aceptó la propuesta presentada por los señores Orbegozo y Wyman.

            Las gestiones se iniciaron en 1864. Enrique Orbegozo a nombre de O’ Wyman presentó una propuesta, resolviendo el Gobierno la solicitud, concediéndole seis meses para el trazo preliminar y exigiendo tres mil pesos de fianza. A fines de 1865 fueron presentados los planos del trazo propuesto, nombrando el Estado al ingeniero Joseph Hindle para que lo estudie. Por Decreto de 10 de agosto de 1866 se convocó a licitación para mejorar la propuesta de O’ Wyman y Co, y al no presentarse ninguna otra oferta al 31 de enero de 1867, el Gobierno nombró una comisión de Comerciantes para que firmaran el proyecto de contrato (…).El 7 de enero de 1869 se concedió a esta empresa para construir el muelle particular destinado a su servicio en el puerto de Chancay y el martes 1º de junio se puso la primera piedra del ferrocarril, presidiendo la ceremonia el Prefecto, coronel Bernardo Bermúdez  (PEÑALOZA, José B. LOS INMORTALES DE JUNIN Y PASCO, 1985:437).

Este ferrocarril que tuvo a obreros y técnicos ingleses como sus hacedores, sufrió una serie de dificultades de índole económica así como el complot de los arrieros para que no prosperara. Por  fin, teniendo como estación al edificio que actualmente ocupa la Cárcel Central, se inauguró el 1º de junio de 1869. (Pedimos a quien corresponda hacer las gestiones para que se declare “Patrimonio Cultural de la Nación por ser la primera estación ferrocarrilera en pie) “La obra partiría del tajo de Santa Rosa y recorrería las riberas de Quiulacocha, Occoroyoc, Tambillo y Sacrafamilia -sede de las haciendas- con un recorrido total de siete leguas (38 Kms). Tenía 1. 076 de trocha, sin comunicación con la costa. Fue completamente destruido por los chilenos cuando ocuparon el Cerro de Pasco. El financiamiento se hizo a través de una suscripción de acciones por los mineros que iban a beneficiarse con la obra. (CONTRERAS, Carlos- ARRIEROS Y FERROCARRILES EN CERRO DE PASCO). “Muchas haciendas que se hallan cerca de este ferrocarril, reciben cuatro veces al día los minerales del Cerro de Pasco. En cuanto a las otras, situadas cerca del río de Rancas, el transporte se efectúa por bestias. El camino carretero llamado de Quiulacocha que está a lo largo del ferrocarril y bastante bueno, facilita también el transporte de los minerales sin el concurso del ferrocarril” (BABINSKI, Alejandro, “Informe sobre el Cerro de Pasco presentado a la Junta Central de Ingenieros de Lima”.-Lima 1876:25).

Arrieros conduciendo a sus llamas por el camino adyacente a las rieles del desaparecido ferrocarril de la sierra que, en su tiempo, brindó oportuno apoyo al transporte de minerales a las correspondientes haciendas de Quiulacocha, Occoroyoc, Tambillo y Sacra Familia. Algunos tramos como el que se ve en la foto, lucen todavía rieles que han quedado de aquel entonces. Los invasores chilenos que se apoltronaron en nuestra ciudad para expoliarla, destruyeron completamente el ferrocarril y cometieron numerosos crímenes sin nombre en contra de las inermes niñas y mujeres del pueblo, Su salvajismo desbocado ocasionó muy  graves daños a la economía de nuestro pueblo.

EL PRIMER FERROCIARRIL DE LA SIERRA CENTRAL 2

 

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El kiosko Escardó

Kiosko Escardó

Esta inolvidable glorieta a la que llamamos: Kiosko Escardó es, conjuntamente con la Torre del Hospital Carrión, el Castillo de Lourdes, el monumento a la Columna Pasco y a nuestro mártir Daniel A. Carrión, símbolos representativos de la ciudad. El primero fue donado a la ciudad por el ingeniero Héctor Escardó –uno de los mejores Alcaldes que hemos tenido-, inaugurado el domingo 18 de enero de 1914. Aquí se realizaban las sabatinas retretas de las bandas de músicos de ciudadanos austro húngaros, españoles, cosmopolita y de la policía local, en abierta competencia. También era escenario para la presentación de los conjuntos carnavalescos en la serenata a la ciudad el primer día de cada año. Fue también tribuna para flamígeros oradores políticos en diversas épocas de la vida ciudadana. Aquí también nació la radiotelefonía cerreña en 1937 cuando sonoros altoparlantes irradiaban las ondas de la primera emisora del Perú. Fue siempre y, en todo caso, lugar donde se guarecía nuestro pueblo para escapar a las sonoras granizadas, de nieve, o de las implacables e inacabables lluvias de los inviernos.

El Kiosko Escardó ha dejado grandes recuerdos en los cerreños de antaño.

Kiosko Escardó 2

ANTENOR RIZO PATRON LEQUÉRICA (Lima, 20-11-1867 / Lima, 7-7-1948)

Antenor Rizo Patrón Lequérica

Este ilustre peruano, bajo cuya advocación se prepara una brillante generación de estudiantes cerreños nació en la ciudad de Lima, el 20 de noviembre de 1867, hijo de don Antenor Rizo Patrón Aráoz y de doña Teodosia Lequérica Hurtado de Mendoza.

Finalizada su instrucción primaria se inscribió en el colegio nacional de La Libertad, donde culminó su instrucción secundaria con notable éxito.

Después de una rigurosa preparación profesional en la que destaca por su contracción al estudio y a la investigación, recibe su título de ingeniero de Minas en el año de 1887.

Al cumplir 21 años de vida en 1888, inicia sus labores profesionales en la mina de Carahuacra de propiedad del ingeniero Félix Remy. Al año siguiente, la Compañía Backus y Jhonston contrata sus servicios profesionales para dirigir sus laboratorios y oficinas de ensayos en Casapalca.

La labor que desempeña en Casapalca es tan notable que, en consideración a su capacidad intelectual y predominante espíritu de trabajo, don Eulogio Fernandini lo contrata ventajosamente para dirigir sus establecimientos metalúrgicos de Huaraucaca, al finalizar el año de 1889. Esta moderna planta contaba entonces con una sub planta de preparación mecánica de minerales y una concentradora por flotación; una oficina de amalgamación para minerales argentíferos; una fundición de hornos de cuba para producir matas de cobre y, una oficina de lexiviación de bismuto hasta obtenerlo en estado metálico. El jefe general de esta moderna y gigantesca planta fue, precisamente, don Antenor Rizo Patrón Lequérica.

Estando en Huaraucaca y, ya en el año de 1900, recibe unas muestras minerales recogidas en la hacienda Quispe correspondiente al asiento minero de mina Ragra y, al analizarlas, encuentra una mezcla de vanadio con azufre que rio se había hallado en ninguna parte del mundo. Sorprendido por el valioso e inesperado hallazgo, informa detalladamente de su contenido a don Eulogio Fernandini, quien, en el año de 1905, denuncia el abandonado yacimiento de mina Ragra con el nuevo nombre de “La Química” y, convencidos de la proverbial abundancia de vanadio en la zona, durante todo el año 1906 siguen efectuando los denuncios de las minas: LA FISICA, TRIUNFO DE LA QUIMICA Y LABORATORIO.

Los exhaustivos análisis e investigaciones complementarios efectuados posteriormente a cargo del cuerpo de ingenieros de minas bajo la jefatura del notable científico don José Julián Bravo y con la participación del científico norteamericano, señor Foster Hewet, demuestran que se hallan ante una nueva especie mineral nunca antes conocida que viene a ser el PENTASULFURO DE VANADIO y al que, en justo homenaje a su descubridor, bautizaron el nombre de RIZOPATRONITA.

En aquel entonces, el vanadio era un elemento tan indispensable porque, mezclado con el acero, le daba excelente dureza a éste. Convencidos de esta cualidad, la explotación del vanadio se hizo en tal proporción que el 90% de la producción mundial salía de mina Ragra, que se convirtió en primer productor de vanadio del mundo. Corría el año 1906.

Es necesario señalar que, antes del descubrimiento de la Rizopatronita y, en el mismo laboratorio de Huaraucaca, Antenor Rizo Patrón Lequérica, había descubierto el más importante depósito nacional de bismuto en el cerro San Gregorio, ubicado en las inmediaciones de aquel lugar, tipificándolo como un arseniato básico de bismuto conocido también como ATELESTITA.

Al retirarse de la Negociación Fernandini en el año de 1920, después de haber brindado sus esfuerzos generosos y pródigos por más de 31 años ininterrumpidos, se dedica a la ganadería a la que orienta su inteligencia y su trabajo, por lo que, como frutos extraordinarios, obtiene todos los primeros premios de las Exposiciones Ganaderas en las que participa. Al ser afectada por los humos de La Oroya, vende la hacienda Atojsaico de su propiedad a la compañía norteamericana.

Cansado de los trajines mineros y ganaderos, con la salud resentida y cargado de años retorna a su tierra natal, en donde se dedica a las finanzas fundando el Banco Hipotecario del Perú. Más tarde dirigente e incansable, recibe la Dirección General del Banco Popular del Perú, desempeñándose en estos cargos con mucha eficiencia y acierto.

Cuando había cumplido los 81 años de edad, un paro cardiaco lo sorprende en pleno trabajo, falleciendo instantáneamente. Era el 7 de julio de 1948.

Como un justo y merecido homenaje a su memoria, el Colegio Nacional Industrial del Cerro de Pasco -el primer centro educativo secundario del departamento- ha bautizado su plantel con su nombre ilustre y, cada día, en un peregrinaje notable por las rutas de la historia, le da lustre y le dignifica.

 

HIMNO DEL COLEGIO RIZO PATRÓN

Adelante paso marcial

la falange Rizo Patrón

a la cumbre a de llegar

de los Andes junto al sol

El estudio y la labor

de la técnica industrial

dará pronto a la Nación

un impulso sin igual.

Con la fe del que ama el trabajo

con la luz de la instrucción

de la roca a la altitud

forjaremos un nuevo Perú

Colegio INEI 3 c

DON ENRIQUE TORRES BELÓN

Enrique Torres Belón
A la entrada de un túnel de la Compañía Minera Atacocha -de izquierda a derecha- el ingeniero Enrique Torres Belón, inolvidable lampeño del que se habla en la nota; el contratista Faello Rastelli, el ingeniero Felipe Bautista Caldas, el señor Francisco Gallo, “Don Paco”, ingeniero Carlos Valdivieso y el señor José A. Caro, directivos de la recordada empresa que ha dejado grandes recuerdos en el Departamento

Fue un hombre extraordinario que dejó su impronta de disciplina, trabajo y bonhomía que todavía se recuerda. Gran parte de su incalculable fortuna la fue acumulando con su trabajo  en la mina de Atacocha. Fue accionista y miembro de su Directorio formado bajo la presidencia del doctor Alberto Quesada. Como directores: Ingeniero Enrique Torres Belón y, señores, Gerardo Díez Gallo y Francisco Díez Gallo. Su Director Gerente, era el ingeniero Edgardo Portaro Mazetti.

Fue un hombre exageradamente generoso con su Lampa natal a la que quería y extrañaba. No obstante estas virtudes –la verdad sea dicha- su pueblo no lo comprendió y menos agradeció, porque ellos no solo no agradecieron sus bondades sino que en el colmo de la ingratitud publicaron un libelo en el que decían:”En Lampa están ubicadas las siete maravillas: Un templo sin feligreses; un puente sin río; un hospital sin enfermos; una cárcel sin presos; un gimnasio sin atletas, un mercado sin vendedores y un estadio sin jugadores”. Todo, pura exageración. La ingratitud de su pueblo llegó a tal extremo que cuando clasificó el equipo de fútbol “Alfonso Ugarte” de Puno a la Copa Libertadores, argentinos y uruguayos -como siempre- vetaron su campo con argumentos muy deleznables “Es inhumano jugar a esa altura”. Un general de aquella agrupación denominada “Gobierno Revolucionario” reclamó y, claro, como las bases del campeonato estipulaban claramente que se debería jugar en la sede del equipo clasificado, la razón le asistió. Tuvieron que aceptar a regañadientes jugar en aquel campo deportivo. Aquí aparecen los “chupamedias” que solicitaron a la Federación Peruana de Fútbol el cambio de nombre de “Enrique Torres Belón” por el del general de marras. ¡Imagínense tamaño despropósito e ingratitud! Felizmente la cordura prevaleció y aquel estadio quedó con el nombre del generoso minero.

Torres Belón fue tres veces diputado y una vez senador, épocas en las que se prodigó a favor de su tierra. En uno de sus viajes a Roma, suplicó al Papa para que le permitieran la reproducción exacta de la maravillosa escultura de LA PIETA de Miguel Ángel Buonarroti. Lo consiguió.

Cuando murió este generoso lampeño, fue sepultado en el mausoleo que  en vida había hecho erigir en el interior del templo dedicado a Santiago Apóstol. Allí está ubicada la impresionante réplica de la famosa escultura. Debajo yacen los restos de él y de su esposa. La iglesia lo ha determinado así con toda justicia.

Lo que son las cosas.

Hace pocos días recordaron en Roma los 45 años del ataque a La Piedad. El 21 de mayo de 1972, un visitante húngaro llamado Laszlo Toth saltó sobre la escultura gritando que él era Miguel Ángel y la golpeó doce veces con un martillo. En segundos le rompió la nariz y un párpado, despedazó la mano izquierda y quebró la rodilla del Cristo.

Cuando finalmente lo bajaron a la fuerza, sobre el suelo de la catedral se esparcían más de cien trozos de mármol. El delicado rostro de la Virgen, esculpido para verse más joven que su hijo y bella durante la eternidad, estaba destrozado.

¿Cómo hacer el milagro de restaurar una de las obras más impresionantes del renacimiento italiano?

En medio de este debate, alguien encontró en los archivos vaticanos un dato inesperado. Una copia exacta de La Piedad había sido enviada varios años antes al sur de los andes peruanos, casi en la frontera con Bolivia.

“Tomarle las medidas era necesario para restaurar la original”, Días después del ataque el equipo de arquitectos italianos llegó a Lampa, 3.900 metros. Hasta ahora es un misterio cómo el senador peruano Enrique Torres convenció a Juan XXIII en 1960 de enviar la réplica a su natal Lampa.

Miguel Ángel tenía 24 años cuando terminó de esculpirla en 1499

Pasaron los años y una tarde de 1972, una comitiva enviada por el Papa Pablo VI llegó a la pequeña ciudad de Lampa. Quienes los vieron aún los recuerdan agitados. Habían viajado 10.500 kilómetros desde Roma para buscar uno de los diseños más famosos del genio italiano Miguel Ángel Buonarroti, muerto en el siglo XVI: una réplica exacta de su escultura de La Piedad. La Virgen María con el cuerpo de Jesús en su regazo.

Quien observa la estatua original casi puede sentir la suavidad de los labios de María o los rizos de Jesús entre los dedos. El velo de la virgen más que de mármol asemeja la seda, y el brazo de Cristo parece tener sangre en las venas.

En todo caso, nos conmueve que el bondadoso gesto de un hombre bueno que sin saberlo y a despecho de sus egoístas paisanos, estaba guardando para la posteridad la grandeza del genio Miguel Ángel.

la pasion de Miguel Angel

 

UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Tercera parte)

Recuerdo cuando era niño que las grandes tormentas de nieve retrasaban el avance del ferrocarril de pasajeros que venía de Lima. Para darse una idea de este acontecimiento. Vean la siguiente fotografía tomada en una zona de avance del ferrocarril.

tren en el nieve

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El portal que da la bienvenida a los amigos que nos visitan, aterido mantiene su mensaje de salutación fraternal en medio de una nieve continua que, silenciosamente, blanquea la tierra querida.
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En la siguiente fotografía -ya en tiempos actuales- los chicos de nuestra Universidad, abrigados debidamente, han erigido un muñeco de nieve que está posando con ellos. Como si estuviera vivo, es un personaje de nuestra brava geografía. Cuando pasen los años y vean esta estampa, recordarán los hermosos momentos que vivieron en la Universidad de la ciudad más alta del mundo.

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UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Segunda parte)

nieve en el cerro de pasco 7
Ha nevado durante la noche anterior y la mañana siguiente, pero al comenzar la tarde, los futbolistas cerreños no quieren perder la oportunidad de entrenarse y, sobre un campo blanco realizan su partido de práctica. Esta es una vieja costumbre que nada podrá impedir que se cumpla. Primero lo hicieron los ingleses, luego los muchachos de otrora como el Banfield Club hasta los actuales cracks que llevan en la sangre el deporte del que fuimos pioneros

La nieve, como es natural, siempre estuvo presente en nuestra historia. Añosos mamotretos nos señalan la ocurrencia de grandes tormentas de nieve. La primera y más espantosa es la que ocurrió en 1610.

Aquel temporal que había comenzado inofensivamente se transformó en espantosa borrasca de pronunciada  opacidad que impedía ver a dos pasos de distancia. Cuando los ramalazos esparcieron copos gigantes y agresivos el terror se adueñó de los pobladores que ya no supieron qué hacer. Las calles encerraron a sus habitantes impedidos de transitar por ellas. Los que se arriesgaban –cabezas gachas, alones chambergos cubriéndole la cabeza- avanzaban inclinándose hacia delante para vencer el agresivo viento cortante. Nadie salía ni entraba en la ciudad que parecía muerta. Hasta los comerciantes que diariamente la visitaban se hicieron extrañar. El tercer día ya resultó imposible caminar. Se hundían hasta las rodillas. La nieve seguía cayendo silenciosa e implacable. Para avivar el calor hogareño se atizaron los fogones con maderos cada vez más escasos extremando el celo con puertas y ventanas. Se las abrían solamente lo necesario para evitar que los ramalazos enfriaran la habitación. De noche dormían abrazados para conservar el esquivo calor de sus cuerpos. Al amanecer del día siguiente, trabadas sus puertas por el peso de la nieve, abrían sendero desde los umbrales hasta la calle utilizando palas enormes. Los animales morían pasmados de frío. La temperatura descendió a extremos mortales. Cada amanecer recogía niños y ancianos muertos.   Mascullaban de prisa un padrenuestro por sus almas. No había tiempo para más. Era común el claveteo de ataúdes y deprimente su transporte por las calles imposibles, ahítas de frío. La enfermedad que habían traído  los españoles, con descomposición del cuerpo, dolores de cabeza y tos agresiva, los venció: “Es la maldita gripe”– dijeron. Ya no contaban con hierbas cálidas que también las enviaban de afuera para combatirla: borrajas, escorzonera, wila – wila; tampoco encontraron una sola gota de aguardiente, ni menos de coca. Desesperados y luchando con la silbante ventisca sacaron en procesión a San Esteban, patrono del pueblo. Confiaban en que calmaría la furia blanca que se adueñaba de la ciudad. Los penitentes, mareados por el ayuno, avanzaban entre rezos y salmodias llevando entre sus dedos las últimas ceras que goteaban sobre sus carnes estremecidas de helor. Con el avance de las horas el fervor religioso azuzado por el miedo fue  llegando a la demencia. Todo siguió igual. Cuando vieron que la  tempestad no cedía un ápice dejaron de creer en San Esteban. Desesperados masificaron el rezo a la bienaventurada figura de Santa Rosa de Lima que acababa de ser elevada a los altares por el Papa Clemente X.

Pasada la semana, la ciudad estaba aislada, encerrada en una cárcel de níveo espanto. El pánico de españoles y nativos, era patético. Eran conmovedores sus demacrados rostros: cuencas hundidas, palidez extrema,  convertida en garras las manos sarmentosas; pasos cansinos, débiles, ya sin fuerzas. Habían desaparecido todos los caminos. Los alimentos que llegaban en tiempos mejores se habían esfumado. Las trojes se vaciaron; sólo una generosa carga de maca que no habían podido llevar al mercado y los animales muertos por el frío, les sirvió de alimento por aquellos días. Tuvieron que masticar la carne cruda y beber nieve derretida. Ateridos, no encontraban combustible para preparar sus alimentos ni abrigar sus viviendas. Supervivientes canes famélicos, aullaban lastimeramente. El frío se había convertido en ola asesina.

Milagrosamente el undécimo día, notaron boquiabiertos  que  se filtraba una luz clara y poderosa por las hendijas de la puerta. ¡¡¡Era luz solar!!!  ¡¡¡Milagro!!!. Intrigados y en tropel llegaron hasta la ventana y quedaron estáticos de emoción. No podían creer lo que estaban viendo: ¡¡¡Había dejado de nevar!!! ¡Milagro!…. ¡Milagro! Volvieron a caer de rodillas con los ojos cubiertos de lágrimas.

¡¡¡Once eternos días con sus interminables noches había estado nevando sin cesar!!!

Un tímido sol, asomándose en el cielo que se clareaba de azul, comenzó a brillar. Misteriosamente como si las nubes transformadas en nieve  hubieran caído al piso desparecieron completamente. Los creyentes que habían salido a convencerse de la realidad se arrodillaron y se santiguaron, felices.

nieve en el cerro de pasco 8
Ella, a un costado de su casa, ha aprisionado a una blanca llama de nieve y la tiene segura con su soga interminable. La blancura del paisaje, como panorama de un mundo de ensueño, invita a la paz del espíritu.

UN DÍA DE NIEVE EN NUESTRA TIERRA (Primera parte)

nieve en el cerro de pasco 6

Es un mediodía invernal de diciembre en la ciudad minera. La nieve ha comenzado a caer inmisericordemente hasta envolver a la plaza Chaupimarca en una bruma espectral. Es día domingo. Los grandes comercios, el cine y residencias del lugar tienen las puertas cerradas, acurrucadas como están por el frío. Terminada la misa, los fieles se han retirado a sus casas. Llegadas a ellas se arremolinarán en derredor a la estufa familiar de la sala o en el acogedor y cálido ambiente de la cocina donde se han preparado caldos guisos y frituras que habrán de ser degustados en el almuerzo familiar.

De la nieve, las mismas escrituras dicen: “Como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.

muñeco de nievePara esta época –tiempos pasados- los muchachos de la escuela nos divertíamos fabricando  gigantescos muñecos de nieve. Comenzábamos con una bola que hacíamos rodar en todas las direcciones mientras crecía y crecía hasta alcanzar dimensiones colosales. En las pequeñas treguas de descanso nos frotábamos las manos azulinas y heladas de tanto frío para luego seguir con la tarea. Echábamos aliento caliente sobre las manos y el vaho vaporoso nos hacía parecer pequeños dragones con sus lenguas de fuego.

Juntadas varias bolas, la más grande la poníamos debajo (las piernas) y, encima, una mediana (el torso). La más pequeña iba encima; era la cara del muñeco al que le hacíamos ojos, narices y todo. Para ello invitábamos al artista del salón, mi amigo “Peyo” O´Connor, un niño extraordinario que con el paso del tiempo se convirtió en el más grade pintor autodidacta de nuestra tierra. Él con una asombrosa habilidad tallaba los rasgos del muñeco semejando a los más pintorescos personajes del pueblo. Previamente hacíamos un agujero en el “panza” del muñeco y le echábamos un poco de carburo, los gases apestosos salían por la “boca” a los que prendíamos fuego. El muñeco estaba fumando. Nuestra alegría era indescriptible.

nieve en el cerro de pasco 3

La ciencia nos dice que normalmente la nieve es blanca porque su intrincada superficie refleja la luz en todo su espectro, pero también es común verla azul en la distancia por ser el color que se absorbe menos fácilmente; otros colores como el rojo o el rosa son posibles cuando elementos extraños como algas o polución se mezclan en el agua.

Había grupos de vándalos que la emprendían a un inclemente bombardeo de bolas de nieve con el fin de mortificar a los amigos. Éstos les respondían y de esa manera nos divertíamos de lo lindo.

Aquellos días, las personas que tenían que trepar a las partes altas de nuestra ciudad, sufrían  serios resbalones. Calles estrechas y empinadas como, “Sal si puedes”, “La Velería”, “Rómpete el alma”,  laberinto de callejones y pasajes muy riesgosos.

La nieve ha dejado en nosotros la impronta de su frío y belleza que no podemos olvidar. Para que tengan idea de ello les cuento que un día que acababa de llegar de Lima nuestro amigo Pablito Dávila estaba con los amigos que lo rodeaban escuchando su conversaciones cuando la nieve arreció. Estábamos en el bar de Sergio Bustamante viendo caer los copos cuando, inopinadamente, salió al centro de la plaza y abriendo los brazos recibía placenteramente lo copos gigantescos y hermosos, como si estuviera recibiendo una inacabable lluvia de delicados pétalos blancos. No podíamos creer lo que estábamos viendo. ¡No pude resistirme! -Nos dijo momentos más tarde-. Después de años he sentido la caricia de nuestra nieve.

nieve en el cerro de pasco 2
En esta otra placa, vemos a una madrugadora cerreña atravesando la plaza Carrión premunida de sus paraguas y my bien abrigada. La opacidad del ambiente es dominada por los tenues rayos de luz de los focos públicos.

¡Cuántos recuerdos de la nieve guardamos en el corazón!

La nostalgia de aquel grato fenómeno atmosférico tan caro para nosotros los cerreños, nos ha concitado a reproducir el poema de “Damablanca” que se titula precisamente, La Nieve.

 

 

La nieve

                                       (poema)                                       

Cae menuda la nieve

cubriendo las aceras,

vistiendo las alas de los árboles,

apretando la risa de los campos

contra su corazón helado.

Cae sobre los lirios soñados,

sobre los parques dormidos.

Tiende su pálido destello

sobre los recuerdos escondidos

implacable, descalza:

enmarañada rima de la nieve

con el verso desnudo del invierno.

Helado corazón de gotas blancas

palpitando en el frío campanario

y en el íntimo curso del arroyo,

cae la nieve…

                                               (Damablanca).