La Rebelión de Rumi Maqui Por Jhon Carlos (Segunda parte)

La valerosa acción del mayor de nuestro ejército, Teodomiro Gutiérrez Cueva, natural del Cerro de Pasco, ha despertado en el mundo entero un sentimiento de admiración y respeto; sólo en su tierra natal que lo debiera recordar con esa misma veneración. No tenemos ni siquiera una calle que perennice su gesta heroica. Esta es la razón que desde hace sesenta años estoy irradiando el derrotero de su vida para que, nuestros hijos, herederos de su grandeza, lo tengan siempre presente y sepan que hemos tenido personajes de inmensa significación en nuestra historia que hoy están olvidados por su pueblo. En esta oportunidad difundimos un excelente trabajo de Jhon Carlos con abundantes datos para conocerlo más ampliamente.

Rumi_MaquiSin respaldo político alguno y probablemente con su vida amenazada, Teodomiro Gutiérrez Cuevas es deportado a Chile. Es difícil imaginar la frustración que se sentiría al no poder realizar cambio alguno a favor de los indígenas, al ver desecho su trabajo y al estar alejado de cualquier posición de poder que le permita hacer a favor de su causa.

González Prada, en el referido artículo “Autoridad Humana”, como si fuera un pitoniso, escribió: «En fin, lo que no pasa hoy de una queja sumisa o lamento humilde, puede convertirse en un grito de rebelión, no sólo para cambiar de autoridades secundarias, sino para conseguir una reivindicación social. Existe muchísima diferencia entre el motín de una soldadesca y el levantamiento de una raza para sacudir el yugo y vengar las iniquidades de tres o cuatro siglos»

Lo más probable es que, en su exilio, el ex mayor empieza a planificar una rebelión, para eso mantiene contactos con algunos dirigentes campesinos como Chuquihuanca Ayulo, en sus misivas se puede percibir sus intenciones. Para muestra, una de sus cartas –del 29 de diciembre de 1914– se refiere tanto a su obsesión por construir una especie de catapulta que sirva para lanzar mechas encendidas (a la que llama «mi lampina») como a la necesidad de contar con «hombres sin temor alguno, decididos y resueltos». Gutiérrez Cuevas le escribe también a Chuquihuanca Ayulo sobre la necesidad de establecer en Lampa una agencia del periódico La Voz del Pueblo, para así poder venderlo a los indios de esa provincia y de los de Azángaro y Ayaviri(8).

Estaba en gestación, un personaje que se haría leyenda. Faltaría un poco para su nacimiento. Teodomiro Gutiérrez Cuevas llega a Puno a comienzos de 1915, no ostenta ningún cargo, nadie le puso una misión salvo él mismo. De inmediato se Contacta con Chuquihuanca Ayulo y estable como base a la parcialidad de Soratira. Augusto Ramos Zambrano, uno de los que más investigó sobre la rebelión nos dice: “Constantemente [Gutiérrez Cuevas] viaja a lomo de bestia a las parcialidades y comunidades de Azángaro, Lampa, Puno, Huancané, Ayaviri y tal vez llegara a Sandia y Carabaya. Para no ser visto ni crear sospechas prefiere desplazarse en las noches, protegido por una escolta de jóvenes licenciados que conocen caminos, montes, parajes, quebradas, ríos y pasos difíciles. En lugares estratégicos de San Antón, Samán, Putina, Arapa, Asillo y Chupa propicia reuniones para adiestrar a los campesinos en el manejo de armas e impartir instrucciones para el éxito en la recaudación de fondos por medio del sistema de “la rama”, cuyo origen se remonta a fines del siglo pasado y tenía por finalidad facilitar el viaje de los cabecillas a la capital que eran conductores de reclamaciones y memoriales para ser entregados al Presidente de la República»

Entre agosto y septiembre de 1915, cuando los preparativos para el alzamiento indígena están más o menos avanzados, en una parcialidad de Samán, Gutiérrez Cuevas procede a proclamarse General y Supremo Director de los pueblos y ejército indígenas del Estado Federal del Tahuantinsuyo, adoptando para tal efecto el nombre de Rumi Maqui Ccori Zoncco (Mano de Piedra Corazón de Oro). Este significativo acto bautismal, de claras connotaciones milenaristas, que es presentado como el inicio de «la campaña restauradora contra el gamonalismo», se lleva a cabo en una de las parcialidades de Samán, ante la presencia de numerosos dirigentes indígenas. Una vez convertido en Rumi Maqui, Gutiérrez Cuevas procede a expedir nombramientos de «cabecillas restauradores» a los jefes indígenas de parcialidades y distritos, afines a la causa común de la lucha contra el gamonalismo. Los originales de algunos de estos nombramientos expedidos por Rumi Maqui, como el que pertenecía a Gaspar Condori, de la parcialidad de Samán, todavía se conservan hasta el día de hoy. Augusto Ramos Zambrano considera que la existencia de este documento original –que obra en su poder desde hace más de dos décadas– es la prueba irrefutable que acredita a plenitud que el Mayor Teodomiro Gutiérrez Cuevas realmente se proclamó General Rumi Maqui y Restaurador del Estado Federal del Tahuantinsuyo.

Según Burga y Flores Galindo la primeras tareas realizadas fueron: a) reactivar la “rama” existente desde que Juan Bustamante la creó, b) organizar un ejército campesino, c) preparar un levantamiento en el domingo de carnavales de 1916, (9)

En ese punto es donde se rebela la Utopía compartida por los pobladores de los andes que es la de regresar a los tiempo del incanato, tal como lo explica Flores Galindo. La existencia de un supuesto inca que se propone restaurar el incanato despierta las pasiones de cientos indígenas que sienten que una esperanza a nacido. Escriben Flores Galindo y Manuel Burga “Él [Rumi Maqui] no dio vida a la idea, sino más bien la encauzó e intentó desarrollarla. La ideología del movimiento era de tipo claramente milenarista; las tierras habían sido del Inca, y siendo ellos descendientes del Inca tenían el derecho milenario de arrojar a los blancos, quitarles sus haciendas y reconstruir el Tahuantinsuyo: la sociedad arquetipo”.

Un sonido casi subterráneo recorría todo el altiplano. El diario “Eco” de Puno, en agosto de 1915 se refería así a este sonido: «desde hace tiempo se viene hablando de una vasta y temible organización de la indiada para liberarse de lo que ellos llaman la coyunda de los blancos, y que en Azángaro, no hace mucho que un tal indígena lanzó una proclama … llamando a las armas a sus hermanos de opresión y de raza, y pareciera que los últimos desórdenes de las indiadas de Azángaro han tenido por móvil encausar y preparar el gran día, y ahora es la autoridad gubernamental de Capachica que en documento oficial da la voz de alarma, pidiendo a las autoridades de Puno el envío de fuerzas a este distrito para prevenir una posible alzada de los indios»

Los delatores del movimiento fueron, según algunas investigaciones, indios que pertenecían al movimiento pero que se mantenían fieles a los gamonales. Un levantamiento, por fuerza, tiene que tener un carácter clandestino pues la sorpresa es su principal ventaja. Rumi Maqui lo sabía, así es que se decidió a adelantar el levantamiento, con la consecuente desorganización del movimiento.

Augusto Ramos Zambrano es el historiador que mejor nos puede referir lo sucedido: desde el 1º de diciembre de 1915: “Es así como hacia la medianoche del primero de diciembre de 1915 varios centenares de campesinos se reúnen en una solitaria cabaña de la comunidad de Soratira, donde reciben las últimas instrucciones que en quechua les imparte José María Turpo. Luego, al compás de tambores y pututos, se encaminan hacia el caserío de la hacienda Atarani, de propiedad de Alejandro Choquehuanca. Van lanzando gritos de protesta contra los gamonales. Al llegar, se desbordan y se dedican al saqueo. Beben el abundante alcohol enlatado que encuentran allí, y algunos de ellos pierden el control de sí mismos. Enseguida se enrumban al caserío de la hacienda San José, pasando por otra llamada La Unión, a la que no le dan mayor importancia. Son como las cuatro de la mañana del dos de diciembre cuando un dinamitazo, que sirve como voz de alarma, despierta a los empleados de la hacienda San José, que esperan armados hasta los dientes a los atacantes. Cuando se inicia el ataque, cerca de medio millar de campesinos, en medio de un griterío generalizado, logran ingresar al primer patio y tratan de incendiar la casa-hacienda de Arias Echenique, mientras que una parte de ellos se introduce al almacén en busca de alcohol. Los indígenas que lanzan los cartuchos de dinamita, les ponen mechas muy cortas y éstos estallan en sus manos. Otro grupo de seguidores de Rumi Maqui, desde el cerro Pucamoco, lanza galgas y explosivos. Entre tanto, desde una especie de altillo o torre, los ocho empleados de la hacienda, provistos de modernos fusiles máuseres y abundante munición, se dedican a disparar a la multitud campesina y provocan una verdadera carnicería. Al final, cuando los primeros rayos del sol nuevamente iluminan las comarcas, centenares de indígenas, en precipitada fuga, abandonan la hacienda San José, dejando más de un centenar de muertos. En estas circunstancias, Rumi Maqui, que durante los enfrentamientos resulta herido en el talón, opta también por retirarse. Lo hace en un caballo blanco de Arias Echenique que encuentra en la hacienda. Se dice que, después del fallido ataque a la hacienda San José, Rumi Maqui y los indios sublevados se refugian en el cerro de Inampo, en San Antón, y que allí resisten durante varios días el asedio de dos regimientos del ejército que el gobierno moviliza desde Arequipa y el Cusco con el fin de «pacificar» la zona. Al final, los rebeldes son derrotados y masacrados por estas tropas.”

Al contrario de lo que se podría esperar del levantamiento, las acciones fueron solo dos y tuvieron en total una duración de menos de tres días: Un saqueo a una desguarnecida hacienda y una carnicería en una hacienda bien resguardada que acabó en la derrota del levantamiento. el informe del Juez de de primera instancia señala un número de 22 cadáveres que le fueron mostrados” “132 en la carta de Arias Echenique a Lisares Quiñones”, “el diario El Pueblo señala 20 víctimas” y “El Comercio de Lima hace un cálculo de 10 a 60”, “mientras que el Siglo da un dato oficial de 22 muertos”. Posteriormente el ejercito acabaría con los rezagos del levantamiento, como costumbre masacraron a los restantes. Se calcula que la acción de represión causó más muertos que las mismas acciones del levantamiento.

Un caso patético es el de José María Turpo, hombre de confianza de Rumi Maqui, quien fue torturado y asesinado mediante el “arrasamiento”, una muestra de la sensibilidad de los gamonales de ese entonces, consistía en atar a un individuo a unos caballos y arrastrarlo hasta que literalmente el cuerpo quede impregnado al camino.

Rumi Maqui, logra huir de Puno y se dirige a Arequipa, pero le siguen el rastro, gracias a una red de información montada por los hacendados, Logra ocultarse por un breve periodo pero, en abril del 1916, lo capturan y el gobierno dicta una Resolución Suprema que el 14 de mayo de ese año aparece publicada en el diario El Pueblo de Arequipa, donde ordena al General Jefe de la Zona de la III Región que le habrán juicio militar.

Se sabe que estuvo en las cárceles hasta el dos de enero de 1917. Se especula que fue eliminado clandestinamente, pero en ese tiempo no se estilaba este tipo de ejecuciones, a lo contrario, las ejecuciones eran muy publicitadas para escarmentar al pueblo. La tesis más creíble es la que dice que logró huir y se dirigió a Bolivia y de allí a Argentina donde se pierde su rastro.

Si bien el hombre desapareció, su fantasma agrandado siguió recorriendo el altiplano por muchos años más.

Aparentemente una rebelión, fugaz, utópica y hasta ridícula. La rebelión de Rumi maqui dio que hablar a la prensa limeña. La mayor parte de la prensa se burlo calificándola de ridícula, le hicieron caricaturas dedicadas a Rumi Maqui poniéndolo en ridículo. Lógicamente, trataban de no mencionar el número de muertos que había. Así terminaba la rebelión de Rumi Maqui, entre mofas, incomprensión y sangre.

Sin embargo, las acciones a veces traen resultados inesperados.

Por esos años, un joven Mariátegui que nunca había viajado al interior del país, se mantenía inquieto y disconforme con el estado de las cosas. Él fue uno de los pocos que se tomaron en serio la Rebelión de Rumi Maqui y en sus artículos al respecto muestra su interés y su entusiasmo por este personaje. A través de este hecho empieza a mirar al Perú, hacia dentro. En su cerebro nacía, en parte, una época de cambios para el Perú.

NOTAS:

1.- Kapsoli, Wilfredo: El pensamiento de la Asociación Pro-Indígena, Cusco, Centro Las Casas, 1980, págs. 27-28.

2.- Burga, Manuel y Flores Galindo, Alberto. «Feudalismo andino y movimientos sociales (1866-1965)», en Flores Galindo, Alberto: Obras Completas, tomo V, Lima, Sur, 1997, pág. 186.

3.- Burga, Manuel y Flores Galindo, Alberto.

4.- Jorge Basadre historia de la república.

5.- Entre el incaísmo modernista y Rumi Maqui: El joven Mariátegui y el descubrimiento del indio Carlos Arroyo ReyesCentro de Estudios y Trabajos “América Latina”

6.- Entre el incaísmo modernista y Rumi Maqui: El joven Mariátegui y el descubrimiento del indio Carlos Arroyo ReyesCentro de Estudios y Trabajos “América Latina”

7.- WIKIPEDIA.

8.- Ramos Zambrano, Augusto: Rumi Maqui. Movimientos campesinos de Azángaro (Puno), Puno, Centro de publicaciones IIDSA-UNA, 1985, pág. 49.

9.- JUAN BUSTAMANTE DUEÑAS Y LOS MOVIMIENTOS CAMPESINOS POSTERIORES

José Luis Velásquez Garambel

10.- Augusto Ramos Zambrano: en los andes 14 del 07 de 1976)

Autor: Jhon_Carlos

 

 

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