“DIEZ GUERRAS HA TENIDO EL PERÚ” POR MANUEL SCORZA

Un relato de la cronivela Redoble por Rancas (1970) de Manuel Scorza Torres [Lima 1928 – Barajas (España) 1983]: peruano de imprescindible lectura.

  1. La guerra de 1827 con Bolivia la ganamos. El paseo por el Titicaca lo pagaron los perdedores.
  2. La guerra de 1828 con la Gran Colombia la perdimos: un general que llegó a Presidente traicionó a otro general.
  3. La guerra de 1838, de nuevo con Bolivia, la perdimos.
  4. La guerra de 1837 contra los chilenos la ganamos, pero el Perú permitió al cercado ejército chileno retirarse íntegro, entre marchas triunfales.
  5. La guerra de 1839, de nuevo con Chile, la perdimos: claro que entre los vencedores formaban dos futuros presidentes del Perú, Castilla y Vivanco.
  6. La guerra de 1841, de nuevo con Bolivia, la volvimos a perder: alguien le disparó por la espalda al Presidente Gamarra en plena batalla de Ingaín.
  7. La guerra de 1859 la ganamos sin disparar un tiro. Ecuador pagó el pato: se acordó que el perdedor pagara el paseo por Guayaquil, pero inexplicablemente el Perú proporcionó dinero, vituallas y equipo.
  8. La guerra de 1879, iluminada por la solitaria antorcha del “Huáscar”, la perdimos.
  9. La guerra de 1930, con Colombia, la perdimos. Presentimientos amargos trotaban con la lengua fuera. Pero entre 1900 y 1911 en el Putumayo se entregaron 4 000 toneladas de caucho a costa de 30 000 huitotos. Buen precio entre siete vidas por tonelada.
  10. La guerra de 1941 con Ecuador la ganamos: tres paracaidistas tomaron Puerto Bolívar. 

Ocho guerras perdidas con el extranjero; pero, en cambio, cuántas guerras ganadas contra los propios peruanos. La no declarada guerra contra el indio Atusparia la ganamos: mil muertos. No figuran en los textos. Constan, en cambio, los sesenta muertos del conflicto de 1866 con España. El 3° de Infantería ganó solito, en 1924, la guerra contra los indios de Huancané: cuatro mil muertos. Esos esqueletos fundaron la riqueza de Huancané: la isla de Taquile y la isla del Sol se sumergieron medio metro bajo el peso de los cadáveres…

En 1932, el Año de la Barbarie, cinco oficiales fueron masacrados en Trujillo: mil fusilados pagaron la cuenta. Los combates del sexenio de Manuel Prado también los ganamos: 1956, combate de Yanacoto, tres muertos; 1957, combates de Chin-Chin y Toquepala, doce muertos; 1958, combates de Chepén, Atacocha y Cuzco, nueve muertos; 1959, combates de Casagrande, Calipuy y Chimbote, siete muertos. Y en los pocos meses de 1960, combates de Paramonga, Pillao y Tingo María, dieciséis muertos. Las líneas superiores pertenecen a Redoble por Rancas de Manuel Scorza.

Obra que no solo destaca por su literatura social y activismo ideológico, también porque maneja con genialidad y precisión el discurso irónico. La claridad de subvertir las oraciones y manejar los dobles sentidos en frases como: “En el Perú existen dos clases de problemas, los que se solucionan solos y los que no se solucionan nunca” (una crítica soterrada y terrible a la participación del Estado en la solución de los problemas). Cruel.

No con menor maestría trabaja el discurso onírico (los significados y los significantes). Elementos como la coca, el maíz, la lechuza o los sueños son aspectos que solo entendiendo en su contexto dan la posibilidad de comprender a cabalidad el mensaje de la obra.

fusilados 1932

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