HUANCABAMBA (Segunda parte)

primera iglesia de Pozuzo
La primera iglesia del Pozuzo

“En la provincia de Pasco se ha hecho ensayos de todo género para colonizar sus pampas selváticas; lentamente pero a pasos seguros nos encaminábamos en ese sentido a un buen resultado, debiéndose la conquista de la montaña, poblada de infieles, a la abnegada labor evangélica y civilizadora de los Padres Franciscanos, quienes desde siglos atrás, con su sangre y constancia, la han preparado para que hoy el comercio y las industrias s impongan con relativa facilidad”.

El año 1864 don Mariano Delgado de la Flor, comandante del fuerte de San Ramón, en convenio con las autoridades de Cerro de Pasco, se propuso abrir un camino de Chanchamayo al Cerro de Pasco por la quebrada de Oxapampa y Ulcumayo, construyendo un puente para esto sobre el río Oxapampa.

En un capítulo de esta obra insertamos algunos datos del valle de Huancabamba, después de la insurrección de Santos Atahualpa, quién con su levantamiento arruinó la prosperidad de la zona e infundió terror cerval a sus habitantes.

Dijimos también cómo en las pampas de Junín estaba resurgiendo una gran ciudad: Cerro de Pasco, que con los tesoros de sus minas iba adquiriendo cada vez más importancia. Es cuando se despertó en los pueblos de Junín y en la misma capital deseos de conquistar las privilegiadas tierras de la selva de Huancabamba que las consideraban como suyas, al igual que otras regiones de la sierra poseen su propia montaña por exigencias geográficas y comerciales.

Las tierras vírgenes de Huancabamba eran la codicia y el suelo de promisión para los habitantes de la pampa de Junín, que con sus productos y riquezas podrían, en alguna forma, aliviar las múltiples necesidades de los pueblos de la sierra y dar vida comercial a toda la región. La ciudad del Cerro de Pasco y sus contornos eran zonas mineras, escasos de agricultura, mientras la montaña de Huancabamba podía surtir de abundantes frutos alimenticios en fruta, maíz, café, ganadería y madera de diversas clases.

Casi desaparecido el miedo al salvaje, D. Juan Durand –notable minero cerreño- el año 1776, se lanza a la conquista del valle de Huancabamba y, después de trámites legales de ese tiempo, se adueña y se establece en Chilache, dando principio a la explotación de su fértil suelo.

También los misioneros franciscanos de fines del siglo XVIII y principios del XIX habían visto la necesidad de abrir un camino del Mayro y Pozuzo a los cocales del Sr. Sandobal, en la zona de Huancabamba y a Cerro de Pasco. Las conversiones del Pozuzo se iban extinguiendo y diéronse cuenta los misioneros que el valle de Huancabamba ya estaba en poder de los civilizados, reuniendo grandes ventajas una senda del Mayro a Huancabamba y a las pampas de Junín.

Y ¿cómo se desarrolló la vida civilizada en el valle de Huancabamba desde que se estableció el minero D. Juan Durand en 1776? Escasos datos poseo de esta fecha y los que conservo en mi poder los debo en gran parte a la gentileza de la familia Cárdenas, Maúrtua, que a mi pedido me suministraron informes muy interesantes, basados en los títulos de propiedad de algunas haciendas del valle y en el conocimiento que poseen del lugar donde nacieron. Quizá, por cierta delicadeza y por falta de tiempo, no me he dirigido a otros a otros dueños de haciendas, pues la única finalidad que he tenido en ello es hacerme de todos los datos históricos posibles de la región.

Aún existen en el cerro llamado Mesa-Pata ruinas de la antigua población de la primera época del coloniaje, llamado Misquiragra, donde se instaló un ingenio para beneficio de minerales auríferos, que perduró hasta el levantamiento de Atahualpa que desalojó del valle a los civilizados, destruyendo con los suyos todo lo que encontró a su paso. A raíz de este incidente, el gobierno colonial instaló un fuerte en Quiparacra, con un buen destacamento de hombres de tropa, a las órdenes de D. Francisco Javier Ascanoa.

Los linderos del fundo denominado Chilache, cuando se adueñó D. Juan Durand, eran: El citado ingenio de Misquiragra por un lado y por otro como límite el río denominado Anana donde existe una cascada, desde su confluencia con el río Huancabamba hasta las alturas y pajonales denominados Culebramarca, en una extensión aproximada de 25 kilómetros que separan las tierras que hoy se denominan Mallampampa – Huachón.

A la muerte de D. Juan Durand, deja éste como a su único heredero del fundo Chilache a su hijo de D. Jorge Durand, quien continuó sus trabajos con sembríos de maíz, yuca y otros tubérculos y así llegamos a la época de la emancipación del Perú.

Los pobladores del valle de Huancabamba eran ya dueños de esa porción de la selva, conquistada a costa de enormes sacrificios, en contra de los indígenas que se oponían al ingreso del civilizado.

Existía ya bastante comercio con los pueblos de la sierra, consistente en frutas, café, madera y otros productos de la selva. Cada vez iban mejorando los caminos, como consecuencia del intercambio de productos.

Existían florecientes haciendas que se dedicaban a diversos negocios, y algunas traían origen de la época del coloniaje. Por otro lado las autoridades de Junín estaban interesadas en fomentar la vida comercial en esa porción de la selva, y a la vez manifestaban vehementes deseos de extender la civilización a regiones más remotas y, a poder ser, llegar a un punto navegable de los caudalosos ríos de la selva. La ciudad de Cerro de Pasco y los pueblos asentados en las pampas de Junín deseaban tener su puerto fluvial para comunicarse con la Amazonía, y éste era uno de los ideales que todos perseguían.

Continúa….

 

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