“LOCUTORES EN EL PERÚ” OSCAR ARTACHO MORGADO Y “PREGÓN DEPORTIVO”. Escribe José Carlos Serván Meza

Con afecto y respeto reproducimos la interesante crónica escrita por el admirable amigo Serván que relata la presencia de uno de los mejores narradores deportivos que ha tenido el Perú y dejó gran escuela en todos los que seguimos el hermoso periplo de la narración deportiva. Con ello nuestro homenaje a Roberto Casquero Leyva y Jorge Soria Méndez, colegas cerreños, que laboraron con él en la brillante época de Radio el Sol.

Oscar ArtachoCon los hermanos Artacho Morgado, Oscar y José Luis “Lucho Vélez”, nos tocó compartir una amistad casi familiar. Angel, el mayor de los Serván, fue ahijado matrimonial de Oscar y lo que motivó un mayor acercamiento. Fueron fundadores de “Pregón Deportivo”. Cada cumpleaños de los integrantes del plantel, se celebraba en nuestra casa de Surquillo y mi Barbarita, nuestra madre, mostraba todas sus habilidades para que el agasajo fuera todo un éxito. Nosotros éramos simples espectadores. Mucho me acuerdo de Ulises Jordán, un paraguayo que pasó por las filas de “Pregón Deportivo. Las fotografías en las páginas deportivas de los diarios y los comentarios sobre el debut de Oscar Artacho en el Mariscal Sucre. “Jugador de buena talla, ha demostrado habilidad en el dominio del balón pero necesita ambientarse más para lograr su mejor estado físico”. Fue en la época del viejo Estadio Nacional con graderías de madera y que, a pesar de ello, era más acogedor. En aquel escenario, captamos los mejores recuerdos del deporte peruano: fútbol, box y los campeonatos de atletismo.

Ante una pronta lesión que lo alejó de los campos, Oscar, ya no muy entusiasmado por jugar, visitaba Radio Colonial para una entrevista y fue Oscar Torres Bouroncle, famoso narrador deportivo, quien lo motivó a enfrentarse al micrófono. Había notado cualidades innatas en Oscar, improvisación, facilidad de palabra y buena voz. Las estrellas del relato deportivo de aquel tiempo, eran Juan Sedó, Eduardo San Román, Gustavo Montoya, Alberto Mecklemburg y el propio Torres Bouroncle. Se conectó con Raúl Goyburo y Miguel de los Reyes. El primero, periodista del Comercio y muy leído. Miguelito, famoso por ser anunciador de las peleas de Box y ampliamente metido en el deporte. Fidel Ramírez Lazo, tremendo locutor comercial, fue el que sugirió el nombre de “pregón” y la voz primera que anunciara el programa y su publicidad. Fueron la base, a la que se aunaron Lucho La Torre, Alfredo Narváez, Lucho Palma y por supuesto, el bisoño Angel Serván.

Debutaron en Radio Central y fue todo un suceso el oír cantar el gol, a la manera de Oscar Artacho. Era espectacular. Voz arriba, muy tonante y prolongándola ostensiblemente. La característica de Pregón fue “La Marcha de las Américas”:¨”Un canto de amistad, de buena vecindad, etc.” Recuerdo a Carlos Curonissy, locutor comercial, decir luego de la entrada de la marcha con uno de tantos auspiciadores: “Mente sana en cuerpo sano y … dientes hermosos con Kolinos”. Continuaba la música desde el control y venía la presentación de todo el elenco. En nuestra casa se vivía cada transmisión por escuchar también a nuestro hermano mayor Ángel. Esa cortina musical la teníamos en casa, una de las tantas copias, y nos servía para hacer nuestras primeras prácticas de locución. Con César Augusto, otro de los Serván metidos en esta digna profesión, hicimos nuestros pinitos.

La sintonía era bárbara. En el colegio, todos queríamos ser Oscar Artacho, la gran revelación de la narración deportiva y finales de la década de 1940. Integré el elenco y recuerdo que en una etapa cruel para Oscar, 1958 aproximadamente, lo ayudé en una transmisión que salió por la onda corta de una emisora boliviana y jugaban justamente los seleccionados de Bolivia y Perú. Para remate, perdimos aquel encuentro. Lo hicimos por amistad y, por coincidencia, superando anímicamente momentos de pesar en la familia de mi esposa y  que había sufrido la pérdida de su querida abuela materna. Me encargó la redacción de la publicidad y por supuesto la locución. Allí estuvimos solos en una cabina de nuestra estadio y esto fue un pasaje que no olvido.   En la celebración de un aniversario de Pregón Deportivo, hice alusión a ese hecho como “La Noche Triste de Artacho”. Don Alfonso Reverditto y Miguelito de los Reyes, ignoraban lo que expusimos cuando ya Oscar no pertenecía a este terreno mundo.

Tuvimos la suerte de pasar buenos momentos, cuando nos encontrábamos por la época de TELECENTRO en Panamericana Televisión. Allí conocimos a su sucesor Raúl Maraví Ayala y en la recordada parrilla de la avenida Arenales, compartimos una cordial relación con los nuevos elementos de “Pregón Deportivo” ya con su propia emisora en la que fuera la señal de Radio Selecta de Lima y que adquirió en propiedad de manos de José Eduardo Cavero Andrade. El propio Oscar Artacho nos invitó a sus estudios y fue una inolvidable entrevista la que nos hicieron recordando viejos tiempos. Allí estuvo nada menos que Gilberto Torres, el gran “wing” de la “U” y que tenía su espacio tanguero. Por supuesto que estuvo Miguelito de los Reyes, leyenda de “Pregón Deportivo” y con quien también nos tocó dar, como Presidente de la Asociación de Locutores del Perú, el último adiós a otro célebre de sus integrantes, Raúl Goyburo, en el Cementerio de la Planicie y en donde descansan los restos mortales de ambos.

Fue Oscar Artacho Morgado, el que revolucionó nuestras transmisiones deportivas radiales. Llegada la televisión probó suerte y tuvo algunas apariciones pero sin lograr algún buen resultado. Falleció al no poder superar una delicada operación a la que fue sometido y su sepelio reunió a muchas autoridades y figuras deportivas, familiares, amigos y admiradores. Nos dejó sin volver a escuchar al narrador deportivo que cantó el gol de manera diferente. Dejó una escuela de la que todavía hay quienes asimilaron sus enseñanzas. Sentimos mucho su deceso, tanto o más de cuando falleció su hermano, “Lucho Vélez”. Así fue OSCAR ARTACHO MORGADO, creador de “PREGÓN DEPORTIVO”. Una voz y un programa inolvidables! Gracias.

 

Los años maravillosos del vóley peruano

En la nota evocativa que publicó “El Comercio” se hace mención de los momentos más brillantes de nuestros vóleibol. ¡Cuánta alegría nos depararon aquella chicas maravillosas! Fue una lástima –hay que decirlo- que la Federación correspondiente no siguiera preparando a una nueva hornada de valores. Ha tenido que pasar mucho tiempo para que, en tiempos actuales, retomemos esa ruta de triunfos y alegrías.

De “Huellas Digitales” de EL COMERCIO

la bienvenida a las chicas del VoleyEn los mundiales de vóley de 1982 y 1986, el Perú logró la hazaña histórica de conseguir el segundo y tercer lugar, respectivamente. Siempre comandadas por el gran Man Boc Park las chicas se ganaron el corazón de la afición al demostrar la garra de la mujer peruana. Los mates de Cecilia TaitGaby Pérez del Solar y la picardía de Rosa García para engañar a sus rivales con sus célebres ´colocadas´ han quedado en la memoria de los aficionados que tienen la convicción de que las nuevas generaciones de matadoras conseguirán más lauros para el país.

Del 12 al 25 setiembre de 1982 las ciudades de Arequipa, Chiclayo, Ica, Lima, Trujillo y Tacna fueron sedes del IX Mundial de Vóley Femenino. El torneo reunió a 23 países, entre ellos, a verdaderas potencias como la Unión Soviética, China y Cuba. El seleccionado peruano liderado por el coreano Man Boc Park tuvo como rivales en la primera fase a Indonesia, Nigeria y Canadá.

Camino a la gloria

La ceremonia de inauguración se realizó en el coliseo Amauta, a ritmo de marinera, y con la participación de Perú Negro y la asociación japonesa Michesen Soshu del Perú. Luego del colorido espectáculo la selección peruana venció a Indonesia por 3 a 0 en tan solo 30 minutos.

Durante el partido ´Manbo´ fue alternando a las jugadoras experimentadas como Denisse Fajardo y Cecilia Tait con el equipo de la ´banca´, formado por Natalia Málaga, Rosa García, Cecilia del Risco, Carmen Pimentel y Gaby Cárdenas. La falta de talla de las indonesas fue aprovechada por nuestras matadoras que destacaron por la potencia de los remates y la habilidad del armado de Rosita García.

La picardía de Carmen Pimentel para colocar pelotas y los mates de Gina Torrealva y Cecilia del Risco hicieron que la bicolor venciera a Nigeria y Canadá en partidos que hicieron vibrar a miles de peruanos.

Perú inició la ronda semifinal ganándole a Bulgaria en un partido donde no demostró todo su poderío. El Comercio titulaba “Faltó alegría al Perú pese a imponerse 3-0.” Con Corea del Sur el resultado fue adverso, ya que nuestras matadoras no pudieron contener los remates de las coreanas.

Sin embargo, las nacionales se reivindicaron con la afición al ganar 3 a 0 a las brasileñas. El triunfo fue contundente al funcionar ´la máquina peruana´ formada por Aurora Heredia y Raquel Chumpitaz en el armado y Cecilia Tait, Denisse Fajardo, Gina Torrealva y Cecilia del Risco manejando el ataque y bloqueo que desconcertó a Brasil.

Con el ánimo en alto y el apoyo del público, el seleccionado peruano logró un triunfo de oro al ganar a Japón 3-1 y, por ende, ubicarse entre los cuatro mejores equipos del torneo. Hasta ese momento, las japonesas eran las favoritas para pasar a la siguiente ronda, pero no pudieron con la calidad del juego y la garra del combinado peruano, que celebró entre lágrimas y aplausos su victoria.

Hazaña histórica

Los seleccionados de China, Estados Unidos, Japón y Perú disputarían los primeros puestos del torneo en el coliseo Amauta. El 24 de setiembre el vóley peruano quedó a un paso de la gloria al ganar 3-0 a las espigadas norteamericanas. Silvia León fue pieza fundamental para la victoria. El Amauta vibraba con cada mate de Tait, Torrealva y Chumpitaz.

Sin embargo, China fue un rival muy poderoso ya que entre sus filas tenía a su arma secreta: la jugadora Lang Ping, más conocida como ´La Martillo de Hierro´, quien al llegar a nuestro país declaró: “Venimos a campeonar”.

Lang Ping condujo a su equipo a la victoria con sus demoledores remates y bloqueo infranqueable. A pesar del resultado adverso, los 14 mil aficionados que abarrotaron el Amauta ovacionaron a las peruanas pues era la primera vez que se obtenía un título de subcampeonas.

Matadoras de bronce

En el X Mundial de Vóley jugado entre el 2 y 13 de setiembre de 1986 en Checoslovaquia, las peruanas lideradas por ‘Mister Park’ siguieron cosechando triunfos al vencer a los sextetos de Alemania Federal, Brasil, Cuba, Checoslovaquia, Corea del Sur y Bulgaria, logrando ubicarse entre los cuatro mejores equipos del torneo.

Rosa García, Cecilia Tait, Denisse Fajardo, Natalia Málaga, Gaby Pérez del Solar, Gina Torrealva, Cenaida Uribe y Sonia Heredia tuvieron en vilo a miles de peruanos que seguían los partidos por la televisión. Los comentarios y arengas de Lucho Izusqui eran parte de aquellas maratónicas jornadas que dejaron huella en la afición de los años 80.

La Muralla China

China nos dejó sin posibilidades de disputar el título mundial. La muralla china fue impenetrable a pesar de los esfuerzos de Gaby Pérez del Solar y de la capitana Gina Torrealva.

Perú quedó tercero al vencer al equipo de Alemania Oriental por 3 a 1. Finalizado el encuentro nuestras matadoras expresaron su satisfacción por el nuevo lauro obtenido para el deporte peruano. Gaby Pérez del Solar fue reconocida como la mejor jugadora peruana. En declaraciones a la prensa, Gina Torrealva y Cecilia Tait agradecieron el apoyo de la afición dedicándoles el triunfo.

En este Mundial Japón 2010, el Perú sigue luchando para clasificar a la siguiente ronda. Esperemos que nuestras matadoras remonten los resultados adversos de las dos últimas jornadas para alegría de los aficionados del deporte de la net alta. ¡Arriba Perú!

 

EL BASKETBALL EN EL CERRO DE PASCO (Segunda parte)

EL CLUB DEPORTIVO MUNICIPAL

En el arcón donde guardo mis viejos recuerdos he hallado una entrevista en cinta magnetofónica a un amigo muy querido: Edmundo Mendoza, “Mundo” para los amigos. Con él recordamos hermosos pasajes relacionados con el Deportivo Municipal del Cerro de Pasco que acaba de cumplir cincuenta años de vida y, en ese lapso, tuvo un  historial extraordinario tanto en básquetbol como en fútbol. Recordemos:

Mundo, hace unos momentos, evocábamos pretéritos pasajes de nuestras vivencias y, entre ellas, tocamos el tema del club de tus amores, el Club Deportivo Municipal…

  • Así es, hermano. En mi mente han comenzado a caer como gotas de lluvia los recuerdos del ayer. He evocado nuestra edad maravillosa de la juventud que ha transcurrido en nuestros viejos barrios de la Plaza Centenario, Diputación de Minería, Plazuela Ijurra, calle Huánuco, Ayacucho y me encuentro de pronto con una pelota de trapo entre los pies, rodeado de los viejos amigos del barrio: Andrés Cruz, Juanito España, el “Cholo” Luis Guerra, Julián Egúsquiza -gran cantante de tangos-, Germán Calixto, el popular y muy querido “Calichi”; “Rica” Cruz, el inolvidable “Chato” Echevarría, el “Llorón” Edmundo Tello, los hermanos Félix “Chorreao” y “Tico” Molina y muchos más que la mente ingrata va cubriendo de niebla…
  • A propósito, es bueno recordar que nuestra ciudad estaba separada por dos zonas muy conocidas. ¿Recuerdas? La del centro de la ciudad a la que llamábamos “Barrios Altos” y, la parte baja, conocida por los “Barrios Bajos”, lugar de trabajo por excelencia saturada de campamentos y viviendas obreras como Santa Rosa, El Misti, La Esperanza, Buenos Aires, Cabracancha, Champamarca, El Way, la Docena, Ayapoto, Noruega ……
  • Claro, allí también estaban las oficinas, talleres y demás reparticiones de la compañía, además del hospital y hotel….
  • Todos los amigos que mencionaste anteriormente –lo recuerdo bien- fueron socios del Muni y compartieron una estrecha amistad que fue conocida en nuestra ciudad…
  • Así es, César. Después de los disputados partidos que jugábamos con otros barrios nos poníamos a soñar sentados en las bancas de la Plaza Centenario. Pensábamos que algún club nos invitaría a pertenecer a sus registros…
  • Era muy difícil. Todos los clubes tenían a sus jugadores que se iniciaban en la reserva para que, más tarde, por estricto orden de mérito pudieran acceder a la primera y representar al club…
  • Por eso es que cansados de esperar la oportunidad que nunca llegaba, decidimos fundar nuestro propio club….Un club que sería muy nuestro, flor de nuestra inspiración y entusiasmo…
  • Ya entiendo… Por eso eligieron el nombre de Deportivo Municipal, como el de Lima….
  • Así es.
  • Es comprensible. En aquellos momentos el “Muni” de Lima tenía excelentes jugadores como, Cabada, los Perales, Colunga y los “Tres gatitos” Caricho, Tito Drago y Vides Mosquera, además del gran arquero que era Lucho Suárez….
  • Todos estuvimos plenamente de acuerdo. Los más entusiastas en ese momento fueron Paco Hurtado y César Privat, cuyas hermanas bordaron nuestras primeras camisetas siguiendo el modelo limeño…
  • ¿En fútbol…?
  • Comenzamos con básquetbol. Total, teníamos excelentes jugadores que se alinearon con nosotros como el “Chinito” Chin Chan, Esteban “Tico” Molina, Ricardo Cruz, Isaac Aguilar, Paquito Hurtado, Augusto “Moño” Parra; después llegaron otros amigos. Este primer equipo borró del mapa al “Sport Peruano”, “Daniel Carrión”, “Club Venus” y otros debido al riguroso entrenamiento al que nos sometimos…..Cuando le ganamos limpiamente al “Club Venus” –equipo de niños bien- se negaron entregarnos el trofeo pero debido a nuestra calidad muchos de esos niños se alinearon con notros; el más recordado fue Fabio Otaegui, con el llegaron Alfredo “Chato” Echevarría, Andrés Cruz, Juanito España, Guillermo Meza y otros muchachos…
  • Y ¿Cómo se inician en el fútbol…..?
  • Tuvimos que inscribirnos en tercera división. Jugábamos a las ocho de la mañana en el campo de Patarcocha. Campeonamos y pasamos a Segunda División…Los héroes de aquel equipo fueron: Alberto Chaparro, Arturo Córdova, Lucho Martel, Carlos Lobatón (Hermano del docto), Tomás Zevallos, el back impasable Luis Flores, Germán “Calichi” Calixto, José Negrón, Washington Lavado, Hernán Caballero, Ricardo Cruz y otros que dejaron al club en buen sitial….
  • Recuerdo el entusiasmo de todos ustedes cuando llegaron a Primera División. ¿Quiénes conformaron aquel equipo inolvidable…?
  • Ricardo Cruz, “Chaparita” Gallegos, José Negrón, “Corchito” Milla, Teobaldo Guerra, Carlos Lobatón, Hernán Caballero, (Allá en el cielo estará celebrando el aniversario de nuestro club), Tomás Zevallos, Lucho Martel y el inolvidable Albertico Chaparro…
  • ¡Qué grandes fueron…!
  • Al cumplirse cincuenta años del club, no podemos olvidar a los infatigables muchachos del ayer: Nemesio Vera, “Iqueño” Hernández, “Arequipeño” Enríquez. No podemos olvidar tampoco a los hermanos Cervantes: “Chita” y el “Fantasma”; el famoso Filomeno Gallo. También a Venancio Torres, Pablito Barba, y otros… Perdóname, César, pero hay otros nombres importantes que se han se han esfumado en las neblinas del tiempo.
  • No sólo en lo deportivo brilló el deportivo Municipal que fue Campeón de Primera en 1941. Recuerdo nítidamente que en lo cultural tuvieron excelentes triunfos. Todos los sábados por la noche realizaban veladas culturales con extraordinarias conferencias y debates culturales.
  • Ahhh, sí. Allí tuvieron excelente desempeño Juvenal Augusto Rojas, Carlos Rodrigo Minaya, los hermanos Cruz, los Casquero y muchos músicos y artistas….
  • Lo que también recuerdo son las fiestas de carnaval. Siempre cerraban ustedes el ciclo de bailes. Ese día también hacía su baile el Club de la Unión, pero los “viejitos” usando mil y unos pretextos terminaban bailando en el local con la orquesta “Los Chavelanos”….
  • Sí, hermano. El mismo día, el Club de la Unión hacía su fiesta. Lo curioso era que aquella fiesta languidecía a las dos de la mañana, entonces, los viejos cundas, dejaban a sus mujeres en sus casas y se iban en grupo a culminarla en el “Muni”. Allí bailaban como trompos hasta el día siguiente. No era raro. Entre las asistentes mujeres estaban las chicas más guapas y jóvenes del pueblo. ¡Qué alegría…!

La cinta magnetofónica es inacabable, pero, a propósito tenemos que mencionar que cuando avanzó el tajo abierto, la compañía le cedió un local nuevo para el club y allá se fueron. Pasados los años, los encargados del mantenimiento del club, se quedaron con la casa como ha ocurrido con casi todos los clubes. Así desapareció un emblemático club del Cerro de Pasco.

CLUB BANCO POPULAR

Club Banco Popular
Equipo del Banco Popular del Perú en el que están Abel Arauco Collazos, Rafael Torres Peña, Tito Brioso, Jorge Gorriti, y “Chivirico” Glicerio Gutiérrez, entre otros. Están en el campo del Seguro Social de la esperanza

En 1965, después de notable actuación, el Banco Popular del Perú, uno de los más elegantes y brillantes clubes logró su sexto campeonato. Aquella vez integraban  el Club: Antonio Chuy, Félix «Chorreao” Molina, Julio Córdova, Julio Atahuamán, Francisco «Pancho» Quispe y Glicerio Gutiérrez. Como suplentes se registró a José Cuevas, “El Itish”, Juan Slee, Guillermo León, Luis Salinas y Pablo Ampuero.

Club Alejandro Villanueva

El Alejandro Villanueva fue una institución que emergió con gran vitalidad con grandes valores como Agustín Bardales, José Vergara Gardella; chiclayano el primero y chalaco el segundo; grandes jugadores que al recordar viejos tiempos, sienten que han hecho una notable labor por la tierra que más quieren después de la suya. Werner Gárate, Eduardo Guerra Bahamonde, Luis Cálamo, «Mocho» Armando Santiago, «Rica» Cruz, Juan Paitán Ugarte; Braulio Toledo, que fue el primero en traer diagramas especiales al campo. Era un apasionado teórico de este deporte.

Inauguracion de campeonato de Basquet
Inauguración del Campeonato anual de Básquetbol en el “Court” del Instituto Antenor Rizo Patrón”. Están desfilando los integrantes del histórico “Club Alejandro Villanueva”, presididos por miembros de su Directiva que llevan la banderola de la institución: Nemesio Vera Venturo, José “Pepe” Valdivia Llanos, Helman Tovalino Merino y otro caballero desconocido. Entre los jugadores que van detrás, notamos la presencia de “Cabezón” Bravo y Máximo Lazo, entre otros. Este es un recuerdo de pasados tiempos. En la actualidad ya no se efectúan estos torneos deportivos. ¡Cuánto recuerdo traen estas fotografías! ¿Por qué ya no hay básquetbol en el Cerro de Pasco? ¿Qué pasa con la juventud? ¡Dejen las discotecas y el trago; hagan deporte!
Sport peruano y Banco popular
Integrantes de los equipos del Sport Peruano y Banco Popular del Perú en la cancha del Estadio Municipal con motivo de Fiestas Patrias.

SUBCAMPEONES CENTRO PERUANOS 1950

Seleccion de Pasco (Basquet)
SELECCION DE PASCO 1950: Augusto Caballero, Fortunato Martel, Jorge Branisa, Félix Molina, Dagoberto Arroyo, Félix Baldoceda y Máximo Lazo, entre otros. Otro de los equipos notables fue «La Casa de Piedra» con Félix «Chorreao» Molina, Juan «Jalisco» Rosales, Ricardo Cruz Yanútulo, Esteban «Wiro» Molina, Werner Gárate, Eduardo Guerra Bahamonde, Luis Cálamo, «Mocho» Armando Santiago, Braulio Toledo.

Campeones Centro peruanos 1965

Campeones centro peruano 1965
SELECCIÓN DE PASCO CAMPEÓN CENTRO PERUANO: Nectalio Acosta, “Tubo” Flores, Julio Córdova, tres jugadores de Huancayo, Pablo Dávila, Pancho y Anatolio Quispe.

Manteniendo siempre nuestra calidad deportiva fuimos subcampeones en los Juegos Centro peruanos de 1950. Finalmente Campeones centro peruanos con: Pablo Dávila Ramos,  Pedro La Cotera, Julio Atahuamán, Francisco Quispe, Nectalio Acosta Ricce, Víctor Dávalos Delgado, Julio Córdova, Antonio Arellano y Luis Hugo Robles Jiménez

Creada la Universidad, en 1963 fundamos el equipo universitario en el que figuraron Miguel Dávila Ramos, Pablo Dávila Ramos, Víctor Dávalos Delgado, Roberto Yalán Soto, Nectalio Acosta Ricce, Antonio Arellano Martorell y César Pérez Arauco; más tarde Alejandro Volta.

 

EL BASKETBALL EN EL CERRO DE PASCO (Primera parte)

club sport peruano (Basquet)
Glorioso Club Sport Peruano

Cuando los más populares deportes hicieran su aparición en el mundo, encontraron gran  acogida en el seno de la briosa juventud cerreña. Desde la fecha en que la Federación Deportiva Peruana de Basketball (FDPB) -ente rector del Baloncesto en el Perú- se fundara en 1926 asimilándose a la Federación Internacional de Basketball (FIBA), la noticia cundió en todos los ámbitos, especialmente en nuestra ciudad. Tuvo que transcurrir once años para que una serie de circunstancias y personajes llevaran a feliz término su fundación.

Recordemos

Tras el éxito de las olimpiadas de Alemania, la juventud de nuestra histórica escuela de Patarcocha decide practicar este deporte elegante y pundonoroso. Fue el profesor, don Félix Arauco que reunió a los alumnos Félix Baldoceda Yanútulo, Augusto Caballero Fúnegra, «Traca» Espinoza, «Chimby» Rivera, César Malpartida Matos y “Tuerto” Mena para formar el primer e histórico sexteto. Por esos días llegaba a trabajar al Cerro de Pasco don José «Pepe» Faura, ex integrante del representativo nacional y figura cumbre del «Deportivo Flecha» de la Victoria que, por consenso, fue elegido el entrenador. Llenos de entusiasmo seguían las indicaciones del maestro con una pesada pelota de cuero No 6 con «pichina» y todo en primigenios escenarios de tierra apisonada. “Aquellos tiempos todavía no se conocían las zapatillas. Teníamos que jugar con alpargatas que los vascos utilizaban en sus juegos de pelotaris y, a veces, hasta las alpargatas de los chinos, con tal de estar ágiles. Los que no conseguían estos aditamentos jugaban con zapatos de calle” –nos dice evocativo el “Chino” Baldoceda. Con esa indumentaria alcanzaron notable calidad en su juego. El primer escenario lógicamente fue el de nuestra escuela, le siguieron el de la Comisaría y otro que estaba frente a la Estación del Ferrocarril. Formados ya varios quintetos, se iniciaron con partidos interclubes para luego participar en un campeonato oficial en octubre de 1938. Los periódicos de aquellos años informan así el resultado final:

CAMPEÓN – Club Sport Peruano

  • SUBCAMPEÓN – Club Team Cerro.
  • TERCERO – Club Juventud Carrión.
  • CUARTO – Club Deportivo Flecha.
  • QUINTO – Club Juventud Bolognesi.

A partir de entonces el progreso se hizo evidente y para sopesar su avance invitaron a algunos equipos de la capital: “El Deportivo Flecha”, “Chiclayana”, y otros. Estas competencias realizadas en nuestro iluminado “Court” del Instituto de Minería con gran asistencia de espectadores, nos dieron la pauta de que habíamos progresado notablemente.

Recordamos a aquel famoso quinteto que dio tardes inolvidables de extraordinaria exhibición de basquetbol: el Club Sport Peruano. Lucia, acorde con la modernidad vistosa de entonces, una vistosa indumentaria rojiblanca conformada por una camiseta y una pantaloneta de seda que juntas formaban un rombo blanco con su contorno rojo. Recordamos a Félix Baldoceda, Augusto Caballero, Dagoberto «Colorao» Arroyo, Miguel Rosales Llanos, Máximo Lazo Fretell, «Pitag Chay» Osorio, Fortunato «Avestruz» Martel, Salazar, «Tuerto» Mena, «Chiste» Arroyo, «Shuyto» Porras, «Chino» Chinchan, y otros que fueron saliendo de las canteras de los barrios cerreños.

El Estudiantil Carrión

Esta inolvidable escuadra deportiva estudiantil que con el «Teacher» Eugenio Pastrana Chamorro, un maestro ejemplar,  que como alumno primero y profesor después, nos regaló con lo mejor de su generosa capacidad y al que todos lo recordamos. Con él, en los tiempos aurorales de la institución: Loli, Acurio, Osorio, Chinchan, Ulloa, Parra, Santiváñez. Más tarde llegaron, el «Zurdo» Acosta, Documet, Abel Arauco, Miguel «Pecas» Dávila, Nectalio Acosta Ricce, Job Arzapalo Callupe, Agustín Bustamante, «Flaco» Córdova, César Pérez Arauco y muchos otros. Donde estén nuestro homenaje de gratitud a todos ellos.

Un destacado alumno fundador, don Alfredo Echevarría que mucho tuvo que ver con la acción deportiva en nuestra ciudad, nos cuenta: “Como el primer local del colegio era muy estrecho, en 1943, no hicimos actividad deportiva, Ubicado ya en la calle Puno gracias a la gestión de notables alumnos que militaban en equipos de la liga local: Eugenio Pastrana Chamorro, Samuel Osorio y Raúl Loli Roca, se consiguió los castillos de básquetbol que se colocaron en nuestro patrio principal. En la solemne inauguración hubo un encuentro entre en JUVENTUID CARRION, gracias a su capitán César Malpartida, frente al flamante ESTUDIANTIL CARRION, por sus fundadores Eugenio Pastrana, Samuel Osorio, Raúl Loli Roca, Gregorio Chinchán, Paulino Acurio y Alfredo Echevarría”. “Si bien los primeros cotejos no nos fueron favorables frente a cuajados equipos como el “Sport Peruano”, “Juventud Carrión” etc. fue en la excursión que realizamos al Callejón de Huaylas, Trujillo, Chiclayo, Casma, Chimbote etc. donde conseguimos sonados triunfos que fueron muy bien comentados por propios y extraños. Ya con el equipo formado seguimos obteniendo triunfos muy especiales”

club estudiantil carrión (Basquet)Posteriormente el equipo tuvo a los siguientes integrantes. Anatolio «Pallaco» Santiago, Abel Arauco Collazos, Miguel Dávila Ramos, Job Arzapalo Callupe, Julio Trujillo Salcedo, Nectalio Acosta Ricce, José Documet, los hermanos Augusto, Julio y Juan Parra, Víctor Bezada «Callá», Julio Córdova, Oscar Padilla Terrazos, Hugo Bezada, entre otros; la lista que sigue es interminable.

Antenor Rizo Patrón

Fue otro quinteto que apareció con juego vistoso y sobre todo rápido. Allí alternaban: «Tarzán» Iparraguirre, Emilio Ricaldi Mariscal, Jorge Gorritti, Fortunato Villagaray Poma, Pancho y Tomás Quispe, Marcos Meza Otayza, Agustín Bustamante Montoro, Glicerio «Chivirico» Gutiérrez; más tarde, Mauro Suyo, Julio Atahuamán, Antonio Arellano Martorell, Víctor Davales Delgado «El Socarrón». Marcial Paredes, habilísimo jugador que más tarde se convirtió en extraordinario arbitro de la FIBA (Arbitró el partido definitorio de un Mundial de Básquet).

 

España ´82: El último Mundial que jugó Perú Publicado en EL COMERCIO

ESPAÑA82Era nuestra cuarta vez. Habíamos ido a Uruguay ‘30, México ‘70 y Argentina ‘78, y ahora tocaba ir a España ‘82. Por fin un mundial en Europa. Aunque la intervención peruana fue modesta –de tres partidos sacamos dos empates y una derrota-, ver la camiseta nacional en una cita global es algo único. A pocos días de empezar un nuevo mundial, el de Sudáfrica 2010, amerita echar un vistazo a estos tres últimos partidos de Perú en un evento tan colosal como el que veremos en pocos días.

Germán Leguía se recuperaba de una lesión leve, mientras Elba de Padua Lima, “Tim”, el entrenador brasileño del Perú, planeaba ver el Italia-Polonia en Vigo, el lunes 14 de junio. Desde La Coruña, los peruanos, cansados tras una larga preparación en Europa y Asia, parecían subestimar al desconocido Camerún.

El Grupo Uno se inició con un empate sin goles entre Italia y Polonia. Perú y Camerún jugaban al día siguiente, martes 15 de junio. En nuestro país, todos nos comíamos las uñas esa mañana de hace 28 años.

En el equipo nacional las estrellas eran Héctor Chumpitaz (el “Granítico”), Teófilo Cubillas (el “Nene”), César Cueto (el “Poeta”), José Velásquez (el “Patrón”) y, en la valla, Ramón Quiroga (El “Loco”). Para muchos, incluir a Germán “Cocoliso” Leguía en vez de Jerónimo “Patrulla” Barbadillo fue un error. Un error fatal.

El mundo acogía con tranquilidad el alto al fuego en las islas Malvinas -conflicto que ensangrentó a la Argentina-, el Papa Juan Pablo II viajaba a Ginebra y el líder palestino Yasser Arafat estaba cercado en Beirut por las fuerzas Israelíes. No obstante, la atención mundial deportiva giraba por las diversas sedes españolas.

África nunca más será Cenicienta

Con el empate sin goles entre polacos e italianos, en el Estadio de Balaídos (Vigo), el choque con Camerún era la oportunidad para el Perú de ponerse a la cabeza del Grupo Uno. Pero Camerún nos reveló que ya no volveríamos a ganar en un Mundial, ni siquiera en el primer partido, por lo menos hasta nuevo aviso.Todo el Perú vivió el suceso como nunca antes lo había hecho.

El gobierno de Fernando Belaunde Terry (1980-1985) tomó medidas inéditas. Para los tres partidos: el martes 15, el viernes 18 y el martes 22 de junio, los horarios de los ministerios variaron, los burocráticos trabajarían por las noches; la Municipalidad de Lima también suspendió la atención al público por dos horas, para luego recuperarlas en la tarde; en tanto, los bancos solo atendieron de 8 a 10 de la mañana. Las clases, en muchos colegios del país, se suspendieron o, en su defecto, se dieron las facilidades para que el alumnado pudiera ver los encuentros mundialistas.

Pero toda esa expectativa quedó frustrada, ya que el partido en el Estadio de Riazor (La Coruña), quedaría cero a cero. La crónica de Guillermo Alcántara en El Comercio titulaba: “¡Qué decepción!”… Perú no caminó – Camerún fue una sorpresa”; mientras la nota de Koko Cárdenas, el otro enviado especial del diario decano, indicaba que Perú se veía débil físicamente, por eso entraron La Rosa y Barbadillo, quienes inquietaron la valla de N’ Kono. Pero no fue suficiente.

Pocho Rospigliosi, en su conocida columna en el mismo diario, decía al inicio: “Triste el resultado, triste el partido para Perú, triste la oportunidad que ha dejado escapar el team de Tim…”. Y en su crónica, don Pocho lo indicaba todo en un titular: “Perú no arriesgó”.

El partido fue tan poco interesante que hasta el perrito chusco que entró en la cancha, en vez de correr y saltar por ella, solo atinó a orinar en pleno césped, e irse cabizbajo. Mejor desdén no pudo haber.

Las caras peruanas eran también de funeral. Los días previos al partido, por las calles limeñas circulaba la idea de que Camerún era un equipo “inferior”, sin nivel ni tradición futbolística. Una idea, por decir, ingenua, aunque no había forma de saber que ese equipo africano era la antesala de lo que ahora vemos como una realidad en el continente que organiza por estos días el mundial 2010.

Pero en la mañana del viernes 18 una ligera esperanza parecía asomarse. Enfrentábamos ese día al equipo italiano, el de Rossi, Conti, Gentile y Dino Zoff. Atrás debían quedar las especulaciones en torno al excesivo entrenamiento en el seleccionado inca. Teníamos que jugarnos la vida con los itálicos.

Tim prometía luchar por la clasificación, en tanto los ragazzi de Enzo Bearzot -que a la postre, contra todo pronóstico, serían los campeones del mundo- hicieron un partido de mucho cálculo, que pensaron ganar con el gol, a los ‘19 minutos del primer tiempo, del talentoso Bruno Conti.

gol peruano a Italia - España 82Sin embargo, el equipo nacional, con inesperado orgullo y algo de suerte, anotó en el arco de Zoff. Fue el “Panadero” Díaz quien disparó tras un tiro libre de Cubillas. El remate chocó en el defensa Scirea y descolocó al histórico portero.

Una anécdota que todos recordamos fue el encontronazo casual de José Velásquez con el árbitro alemán Walter Eschweiler. La escena fue cómica, pues el choque frontal en la media cancha dejó al “hombre de negro” en el piso y con las piernas temblando en el aire, por breves segundos. El teutón perdió el pito y un diente. Fue en el primer tiempo.

Como siempre, vivíamos de señales victoriosas. Y este segundo partido no fue la excepción. Los titulares anunciaron un penal robado a los peruanos. Fue el foul de Marco Tardelli contra Juan Carlos Oblitas, que el árbitro Eschweiler no consideró una falta. La telefoto de Jorge Ángulo, también enviado especial de El Comercio, no dejaba dudas para muchos, aunque una imagen no puede revelar las exageraciones de ninguna parte.

El titular de la nota de Guillermo Alcántara, decía: “Árbitro impidió triunfo peruano”. Y otro titular, “Con garra empató Perú”, a la vez que se informaba en el mismo diario, que Tim había dicho en la conferencia de prensa que tenía fe en el equipo, tanta fe que podían clasificar en el grupo.

Pero la ilusión, como toda ilusión, dura poco. Con seguridad, ese fin de semana los peruanos soñaron con tener un buen resultado contra los polacos, y tentar así la clasificación a la siguiente fase, como en Argentina 78.

Nos fue peor con los paisanos de Juan Pablo II y Polonia nos puso en nuestro lugar. Desentrañó todas las flaquezas, miedos, dudas de un equipo que se olvidó del fútbol. El periodismo se había entusiasmado. “Llegó la hora de la clasificación”, “Hay fe en el triunfo”, anunciaban las notas del día; y en cortas declaraciones se leía: “Me entregaré con todo, si juego”, prometía Leguía; o “Venceremos”, pontificaba Díaz, el “héroe” contra Italia. Era martes 22 de junio.

Estaba por empezar el último partido de un seleccionado peruano en un Mundial. De alguna manera, a 28 años del encuentro, el momento era histórico. Sin embargo, la portada de El Comercio del día siguiente decía: “Gral. Bignone, nuevo presidente argentino”, además “Israelíes bombardearon la zona occidental de Beirut”, y más abajo, en titular breve y conciso: “Perú, Hungría y Escocia eliminados del Mundial”. No daban ganas de ver la ampliación. El 5 a 1 en contra era demasiado.

“Pocho” Rospligliosi, con la velocidad de sus dos únicos dedos útiles para el tecleo, redactó la crónica desde España. El empate a cero clasificaba al Perú. Y así terminó el primer tiempo. Sin embargo, los peruanos regresaron a la cancha solo para recibir los goles que habían impedido en 45 minutos.

Dos goles seguidos, a los ’11 (Smolarek) y ‘13 (Lato) del segundo tiempo, dejaron a la afición peruana enmudecida. Y cuando se pensaba que la reacción peruana vendría, los polacos Boniek y Bunkol sepultaron toda esperanza, a los 15’ y 22’minutos, respectivamente. Es decir, entre los ‘11 y ’22 del segundo tiempo, en 11 minutos, Polonia pasó a ganar el partido 4 a 0.

Finalmente, a los ’26 minutos, Ciolek remató el triunfo de la oncena polaca, ante un equipo peruano sin brújula. El del “honor” (no queremos ser irónicos) lo puso Guillermo La Rosa a los ’83 minutos, a siete del final.

Los famosos “punteros mentirosos”, Leguía y Malásquez, no funcionaron. “Pocho” dijo en su columna que un factor clave de la debacle ante Polonia fue el descanso (léase, relajo) excesivo ese fin de semana, tras el partido con Italia.

“Un adiós al Mundial, pero sin drama”, titulaba la nota principal del diario decano, pero don Lucho Garro fue más seco: “Polonia fue superior”, además de indicar que el equipo de Tim apeló a la “vieja fórmula 4-4-2”.

Quizás el recordado “Veco” fue quien mejor sintetizó toda la campaña de ese Perú de España ‘82. “Mal ante Camerún, después un auspicioso segundo tiempo ante Italia y absolutamente más nada”. Así fue… Y nunca más un Mundial…

 

Aquel lejano primer mundial Del diario EL COMERCIO (5 – 07 – 2010)

Selección peruana de fútbolEl próximo mundial nos pisa los talones, y amenaza capturar la atención de los habitantes del planeta, quienes, esta vez, enlazados por los medios y las redes sociales, vivirán cada partido “pegados” a sus televisores, computadoras o celulares. Pero no siempre fue así. Por unos instantes viajemos a 1930, hace ochenta años, hasta la primera copa mundial en Uruguay, y descubramos cómo informó El Comercio sobre la participación de la selección peruana en esa cita internacional.

El Perú formó el Grupo C con Rumania y Uruguay, la selección anfitriona. Los primeros once históricos que pisaron la cancha en un mundial fueron: Valdivieso (El Mago), De las Casas, Soria, Denegri, Galindo, García, Lavalle, Neira, Villanueva, Lores y Souza.

Para el debut contra los rumanos, el 14 de julio, miles de aficionados se congregaron frente al balcón en las puertas del diario El Comercio, donde se colocó un altoparlante a través del cual un locutor leería los cables que las agencias harían llegar a nuestro diario.

El primer gol en un mundial

A las 2:45 de la tarde (hora uruguaya), el árbitro chileno Alberto Warnken pitó el inicio del encuentro en el Estadio Pocitos, ante dos mil espectadores.

Los hinchas peruanos no habían terminado de ubicarse cuando se escuchó por el altavoz un tempranero y mal presagio: “Los rumanos marcan el primer goal”, decía el escueto cable. El subsiguiente despacho complementaba la información: “El primer goal de los rumanos se produjo a raíz de un entrevero en la valla peruana”.

Los informes de las agencias -cortos y concretos- no dejaban de contar el minuto a minuto. Pronto la brusquedad dominó las acciones. Se produjo un fuerte encontronazo entre Galindo y el delantero rumano Steiner, quien salió de la cancha con la pierna fracturada.

Los aficionados de la época, ataviados con corbatas, sombreros, borsalinos y bastón, permanecían “enchufados” a las puertas del diario: “Después de quince minutos de juego, los rumanos continúan dominando y llevando la mayor parte de sus ataques contra la valla peruana”, perifoneaba el relator.

“A la media hora de juego los europeos siguen atacando, pero el entusiasmo de los peruanos logra equilibrar las acciones”, describe un despacho recién llegado. Las cosas no cambiarían hasta el final de la primera etapa. El sistema de información organizado por Decano había mantenido en vilo a los hinchas durante 45 minutos.

Se reanuda el segundo tiempo y un cable de United Press (UPI) alerta sobre el juego fuerte: “El half peruano Galindo tiene una incidencia con un jugador rumano, cambiándose entre ambos serios golpes”.

El subsiguiente cable cuenta el desenlace de la situación: “…Galindo es expulsado del campo. Se reanuda el juego”. Según la FIFA fue Mario De las Casas.

Minutos después se escucha: “Los peruanos marcan el primer goal”. La salva de aplausos rompe el silencio en las puertas de El Comercio. Era el minuto 75. El wing izquierdo Luis de Souza Ferreyra se convirtió en el primer jugador peruano en anotar en un mundial: “Agarré el balón casi de volea con la pierna derecha y la mandé al otro palo”, refirió en una entrevista a Deporte Total en el 2007, un año antes de fallecer. Desde el arco, el peruano Juan Valdivieso observó toda la jugada, que luego describiría en detalle: “Galindo había desbordado, se fue por el lado derecho, se convirtió en un puntero mentiroso y centró para la pierna derecha de Luis de Souza Ferreyra”. Efectivamente, Galindo no había sido el expulsado.

El partido se reanuda. “Los peruanos actúan ahora con enorme entusiasmo. El juego adquiere una gran movilidad”, señala el siguiente despacho de Associated Press (AP).

Empero, no mucho después, a los 85 minutos de juego, los europeos ponen el 2 a 1. Inmediatamente otro lacónico cable sepulta las esperanzas peruanas: “Se ha producido el tercer goal rumano”. La derrota quedaba consumada.

Ante el local charrúa

Sin embargo, tres días después Perú jugaba su última chance ante Uruguay. El choque sería el corolario de la ceremonia oficial de apertura, que coincidía con la inauguración del histórico Estadio Centenario.

Cuando más de 70 mil uruguayos se acomodaban en las flamantes graderías del novísimo recinto, muy lejos de allí, miles de aficionados peruanos rodeaban nuevamente la entrada principal de El Comercio. El árbitro belga Jan Langenus ordenó el inicio del juego pocos después de las dos de la tarde, hora peruana.

Los primeros cables fueron poco alentadores. “Empezado el encuentro Urdinarán remata y la pelota pega en el travesaño del arco nacional. Luego, una serie de córneres llevan peligro sobre la valla peruana; el embate de los campeones olímpicos es constante”, se escucha por el altavoz.

“De las Casas, peruano, se luce oponiendo tenaz resistencia a los ataques constantes de los uruguayos”, agrega un cable de AP. Los hinchas de la época siguen con atención el perifoneo de las acciones. “Un córner contra los peruanos lo ejecuta Urdinarán, pero la pelota la rechaza Pardón con un golpe de puño”.

“El forward peruano Lores shotea, y Ballesteros detiene la primera pelota de la tarde”. Los peruanos salían tímidamente del fondo. “Un peligroso ataque peruano lo detiene bien Nazzasi.”, dice otro cable.

Luego se escucha que un avance peruano es detenido por el half izquierdo uruguayo Gestido. En esa jornada, el consagrado defensa charrúa soportó el vaivén del endiablado puntero derecho José María Lavalle. Este duelo es una de las leyendas que sobrevivió con mayores luces del partido con los celestes.

Al día siguiente, el periódico El País publicó una nota titulada “La Sombra negra de Gestido”, en donde se destacaba la habilidad de Lavalle. Al referirse al delantero el texto era contundente: “Había sido el mejor jugador de la cancha, sometiendo a Alvaro Gestido, una gloria del fútbol nacional, a una verdadera tortura, porque no había tenido forma de controlarlo”.

A pesar de ello, el dominio fue de los locales. “Pocos instantes antes de terminar el primer tiempo, Pardón, arquero peruano, salta rechazando la bola, cuando se creía que era un goal inminente”.

En el cierre de la primera etapa, el cable indicaba que la muchedumbre ovacionaba estruendosamente a los peruanos “por su magnífica defensa al mantener a raya a los campeones olímpicos y al conseguir que estos no abran la cuenta en el primer tiempo, el cual terminó cero a cero.”

“El segundo tiempo entre Perú y Uruguay comenzó a las 4:17 p.m., hora de Montevideo”, se anuncia por el alta voz. Los cables son perifoneados uno tras otro hasta que se anuncia la apertura del marcador. “El ´Manco´ Castro marcó el primer goal uruguayo, a los 17 minutos de juego”. El artillero celeste, quien había perdido parte del brazo derecho tras un accidente a los 13 años, define y estalla el Centenario.

A pesar del esfuerzo de los nacionales, los campeones olímpicos mantuvieron la diferencia hasta el final del encuentro, sellándose así la primera participación mundialista del combinado peruano.

Al referirse al público convocado, El Comercio dijo: “El gentío palpitó de entusiasmo cuando nuestros compatriotas, en magnífica lucha, supieron defender con todo brillo los colores peruanos, rivalizando con los campeones olímpicos”.

Ante 90 mil espectadores, la final se jugó en el Centenario entre uruguayos y argentinos el 30 de julio, venciendo los locales por 4 a 2, y coronándose así como los primeros campeones del mundo.

Los nuestros regresaron y continuaron jugando en sus equipos. Luego de 60 años, en 1990, El Comercio y una empresa cervecera lograron reunir a seis sobrevivientes de aquel equipo. Unidos por el balón apreciamos a Luis de Souza Ferreyra, Lizandro Nué y Mario de las Casas.

 

LA “JUGADA” DEL DEPORTIVO MUNICIPAL

El 22 de junio del 2010 -hace siete años- falleció nuestro gran amigo, GUZMÁN VARILLAS BASURTO. Además de inquieto periodista y animador de nuestras reuniones amicales, fue brillante Presidente de la Liga de Fútbol del Cerro de Pasco. En el desempeño del cargo nos dejó una estela de grandes consecuciones para nuestro popular deporte. Con nuestra gratitud y recuerdo a los diecisiete años de su partida, me permito rendirle homenaje de recuerdo con esta anécdota de pasados años. La afición cerreña sigue adolorida por su desaparición y, no obstante los años transcurridos, lo recuerda con mucho cariño.

deportivo municipal campeón de 1950

Vivíamos pletóricos aquella inolvidable época en la que uno de los más emblemáticos equipos de fútbol de nuestra patria estaba en la cumbre de la popularidad: el Deportivo Municipal. Para entonces, presidiendo a la Liga de Fútbol del Cerro de Pasco, teníamos a uno de sus más eficaces y carismáticos dirigentes que ha tenido esta institución: Guzmán Varillas Basurto, miembro de la Policía de Investigaciones del Perú. Como jugador primero, y como dirigente después, fue ganándose la confianza y el aprecio de los aficionados. Elegido Presidente puso en marcha un plan muy bien hilvanado destinado a traer a nuestras canchas a los mejores equipos capitalinos. Naturalmente la respuesta de la afición fue aprobatoriamente generosa. Con el mismo entusiasmo trajo cuadros de gran prestigio como el Alianza Lima, Universitario de Deportes, Sport Boys, Ciclista Lima, Atlético Chalaco y otros; inclusive, gracias a él, tuvimos el primer partido internacional cuando, para Fiestas Patrias, jugó el Municipal de la Paz, Bolivia con nuestra selección de fútbol local.

En cada una de estas presentaciones el éxito de taquilla era efectivo. Por aquellos, días oyendo las sugerencias de la prensa que canalizaba con mucho acierto las aspiraciones de la hinchada, decidieron traer el Club Deportivo Municipal, que por aquellos días tenía en su plantilla nada menos que al ídolo nacional que había triunfado ampliamente en Argentina al jugar por “Platense” y “Racing”: Tito Drago. Lo acompañaban, un joven que con gran pundonor y calidad emergía triunfador para codearse con las mejores estrellas de nuestro fútbol: Juan Seminario; los jóvenes hermanos Manuel y Roque Rivera; un “patrón del medio campo”, Germán Colunga; Oscar Montalvo como puntero derecho; César Brush y Willie Fleming, backs de gran prestigio; Humberto Becerra, en el arco; también ”Pichín” Biélich . Es decir lo mejor de la vidriera futbolística de aquellos días.

Con bombos y platillos se anunciaba la presentación del Municipal para enfrentar a nuestra selección el 28 de julio en el Estadio Municipal. La publicidad fue tan abrumadora que desde los primeros días de julio no se hablaba de otra cosa. Llegado el día, como no había sucedido nunca en nuestra ciudad, el tema candente de toda conversación era la presentación de la “Academia”. El 28 de julio cuando se celebraba el Te Deum oficial, se presentaron los jugadores capitalinos premunidos de sus buzos rojos de franela con letras blancas: MUNICIPAL. Todo fue que aparecieran cuando la ceremonia central estaba perdiendo solemnidad porque, sin hacer caso de los pasos de la liturgia de rigor, las gentes señalaban y comentaban la presencia de los cracks limeños.  Éstos se paseaban por nuestras calles y firmaban autógrafos de los “hinchas”, inclusive, invitados por el “Club Tito Drago”, la estrella homenajeada se presentó en el recinto de nuestro Deportivo Municipal donde se le tributó un gran homenaje. Como nadie podía sospechar, los jugadores ediles realizaban una muy notoria campaña publicitaria que a la postre fue muy efectiva.

A partir de las dos de la tarde inmensas colas se formaban en las boleterías. Nunca se había visto nada igual. Camiones repletos de aficionados llegaban de las compañías  mineras vecinas, Atacocha, Huarón, Colquijirca, Chicrín, Santander, Pilar, Chungar, Animón, Vinchos, etc. Nuestro primer escenario deportivo mostraba un lleno impresionante. Su tribuna de madera estaba al tope. La gente de “popular” se acomodaba como podía en la enorme extensión que rodeaba el campo de juego. La banda de Músicos adornándose con piezas musicales del gusto popular alegraba a la enorme multitud. Llegada la hora, cuando el Deportivo Municipal entró en la cancha, una atronadora ovación acompañada de cohetes y bombardas, saludaba a los visitantes. Inmediatamente comenzaron a calentar con sendas pelotas, haciendo la alegría de los hinchas, especialmente de los niños. Al entrar en la cancha el árbitro Felipe Medrano, los jugadores se retiraron a los camerinos para cambiarse, pero lo que ocurrió a continuación fue increíble. Con las correspondientes camisetas del Municipal ingresaron los jugadores, pero ya no las estrellas que acababan de verse en el campo. Naturalmente el público comenzó a protestar. Acababan de ver a los titulares y los que habían ingresado eran todos suplentes desconocidos. La silbatina arreciaba y se hacía más agresiva. La gente ya estaba indignada. Nadie se explicaba el por qué del “cambiazo” y la rechifla se hizo tremenda. Recuerdo todo esto como si fuera ayer porque yo estaba transmitiendo las ocurrencias por “Panorama Deportivo” de Radio Corporación. La indignación se hacía cada vez más belicosa porque ya los descontentos comenzaron a tirar grandes piedras a los techos de las tribunas originando una barahúnda espectacular. Desde la caseta de transmisión venía ir y venir a un desconcertado Guzmán Varillas que al verme me invitó para que lo ayudara a solucionar el problema. Me explicó que no querían salir al campo porque decían que habían cumplido con el contrato por ambas partes. Intrigado por aquella audacia entré en los vestuarios y encaré –micrófono en mano- a Nino Cavassa, el hombre que había firmado el contrato

  • ¿Tiene usted el contrato….? – pregunté
  • Aquí está…
  • Por qué no lo cumple…?
  • Sí, he cumplido…
  • ¿Ha cumplido…? ¿Cómo..?..¿Por qué no entran los jugadores titulares, Tito y Seminario, por ejemplo…?
  • Porque aquí dice claramente, “El Club Deportivo Municipal llevará al Cerro de Pasco a Tito Drago, Juan Seminario etc. Etc.
  • ¿Y por qué no juegan…?
  • Porque en ninguna parte dice que deben jugar. Aquí dice claramente, se compromete a llevar al Cerro de Pasco, bueno, aquí están, ya los he traído, pero en ninguna parte dice que deben de jugar…
  • Pero se supone que tenían que venir a jugar, sino… ¿Por qué habrían de venir…?
  • ¡Ahhh, no sé! Yo he cumplido con mi parte del contrato. Pueden ustedes tomar las medidas legales que juzguen conveniente….

Leímos cuidadosamente el contrato y, verdad; no se estipulaba en ninguna de sus cláusulas  que debían jugar. Entretanto ya la situación se tornaba muy peligrosa. Afuera la silbatina se había convertido en una incontrolable protesta que amenazaba la seguridad de todos los que estábamos en el recinto. Los mismos escasos policías, se hallaban desconcertados e impotentes. Así las cosas. Decidimos ver el caso con mucha serenidad. Varillas me informó que habían ido al Cerro por quince mil soles. Que la taquilla había registrado un ingreso de más de cuarenta mil. Inmediatamente entendimos que sólo con dinero podíamos solucionar el impase. Cuando se habló de solucionar el problema, sugirieron que por una cantidad más entrarían a jugar los titulares. ” ¿Cuánto?” –preguntamos. “Cinco mil más” dijeron. En vista de que faltaba poco para que incendien las tribunas, Varillas tuvo que aceptar. Cuando le contaron los cinco mil soles más. Cavassa hizo una señal y Tito, Juan Seminario y los otros que estaban con sus abrigos, como listos para marcharse, se despojaron de ellos y vimos que estaban completamente uniformados, listos para jugar… ¡Sabían que “atracaríamos”!!!.

Cuando el público vio a sus ídolos retornando a la cancha, como por encanto calmaron sus protestas y les tributaron aplausos muy cariñosos. En ese momento, ni mucho después, se enteraron que habíamos sido víctimas de un chantaje que gracias a la generosidad de la hinchada cerreña, habíamos solucionado. Naturalmente, los maestros dieron una muestra excelente de su juego y el público quedó contento. Tras esta ingrata y nada positiva experiencia, siempre hemos tenido mucho cuidado en redactar  los contratos.

 

DOMINGOS POR LA TARDE

River Plate

Contaba con diez años –magia de una edad inolvidable- cuando descubrí el sortilegio de la Radio. Un pariente que ocupaba un cargo muy importante en la Railway Company, había adquirido un gigantesco aparato receptor   que despertó la admiración de los vecinos del barrio.

Colocado en la  parte más visible de la sala, ceremonioso, sintonizaba las emisoras más lejanas para impresionar a sus amigos que lo visitaban. Todos quedaban gratamente sorprendidos de admiración. No era para menos. A la simple manipulación de una pequeña manija, se contactaba con una emisora que estaba al otro lado del mundo.

Este caballeroso señor, jefe de tránsito de los ferrocarriles locales, me dispensaba  un afecto especial que nunca olvidaré. Un día tuvo la bondad de invitarme a su casa para escuchar la radio cuando quisiera. Yo no esperaba otra cosa. Todos los domingos, cumplidas mis obligaciones, cerca de las tres de la tarde llegaba a su casa y, juntos, como viejos amigos, nos poníamos a escuchar las emisoras, especialmente argentinas que, a esa hora, iniciaban sus transmisiones dominicales de fútbol. ¡Qué emoción! El milagro empezaba cuando lo “prendía” y el dial se iluminaba mostrando, como mágico reloj de milagros, una serie de números, rayas y extrañas nomenclaturas; luego de un silencio expectante le seguía una sucesión de ronquidos y silbidos alternados,  como si la transmisión llegara de un planeta lejano. Entre roncas vibraciones y agudos pitidos interplanetarios (así lo habíamos visto en las películas de Flash Gordon), la aguja, parecida a la única manecilla de un reloj, giraba por los 49 metros de la onda corta y, en cuanto captaba la señal, todo cambiaba. Ya estábamos en Buenos Aires, a través de las ondas de El Mundo, Radio Belgrano, Splendid, Rivadavia, Mitre.  Donde se escuchara el peculiar sonido futbolero, ahí nos quedábamos. A partir de  ese instante la señal llegaba con una claridad asombrosamente nítida. No me extraña. Estábamos ubicados en las lindes astrales de cinco mil  metros sobre el nivel del mar, cerca de Dios y asentados sobre  un colosal basamento de cobre puro que, con una fuerza poderosa, atraía las ondas hertzianas desde inalcanzables latitudes geográficas, aunque, allí, en la mágica caja de la radio, estuviera a unos milímetros solamente. ¡Cómo me encantaba el fútbol! En la vidriera sonora de entonces, cada una de las radios nombradas tenía a sus relatores, comentaristas y locutores deportivos. Entre los primeros estaban: Horacio  Beblo, Enzo Ardigó, el Relator Olímpico y Lalo Pelicciari. Pero, el más grande de todos, el maestro Fioravanti. ¿Cómo olvidar aquella maravillosa  experiencia de escucharlo a centenares de kilómetros de distancia?

Con el corazón galopante concentrábamos toda nuestra atención en la mágica descripción con que el maestro relataba lo acontecía en el campo. Acicalado y modoso, llamaba FIELD al campo de juego. Era la moda.

— ¡¡¡Ha ingresado en el field, triunfante y arrolladora LA MÁQUINA del River Plate!!!

La explosión de un bullicio compacto, impresionante, avasallante, llegaba hasta nosotros, haciéndonos sentir integrantes de ese fantástico espectáculo. Mi corazón, mi pobre corazón de niño huérfano, galopaba a mil kilómetros por hora y parecía que iría a salírseme por la boca. Nos sentíamos sentados en la tribuna del estadio argentino. Con atención, casi con reverencia, escuchábamos la conformación del equipo:

—¡Don José Soriano, “El  caballero del Deporte”, como capitán general, guardando el arco millonario! -decía Fioravanti.

¡Qué emoción!  ¡Qué orgullo! ¡Un peruano triunfador! Con su nombre antepuesto por un don, del tamaño del respeto y admiración argentinos en la voz del maestro inolvidable,   respaldado por el aplauso justo y emotivo de un público entendido.

— ¡Ricardo Vaghi y Norberto “Estampilla” Yácono, en la defensa del área. (Aquella vez, sólo dos hombres guardaban tremenda área marcada de cal). ¡Otra ráfaga de aplausos, gritos y maquinitas deportivas,  avivaba la narración que se oía lejana, como de otro mundo. Luego continuaba. La  línea medular de Alves con Alberto Gallo, Antonio Báez y Roberto Coll –más aplausos y maquinitas.

— En la delantera -decía el maestro en medio de una explosión de palmas y gritos de la hinchada millonaria- ¡Juan Carlos Muñoz, de winger derecho; José Manuel Moreno, de insider derecho; Adolfo Pedernera, de centro forward; Ángel Amadeo Labruna, de insider izquierdo y, Félix Lousteau, de winger izquierdo! Tras cada nombramiento, gritos, aplausos y la reventazón de cohetes ensordecedores. Eso era en mi caso. En el del tío Santiago, hincha por  lealtad laboral,  cuando uno de los  protagonistas era FERROCARRIL OESTE.

Durante los noventa minutos que duraba el partido, vibrábamos con la voz siempre amiga, siempre grata del inolvidable maestro Fioravanti. ¡Qué imborrables tardes aquellas! Tras cada gol con su grito inacabable de triunfo, mi pobre corazón reclamaba el abrazo del padre que nunca tuve. Sólo la cómplice sonrisa del viejo carrilano lo reemplazaba. ¡Que Dios lo bendiga! Tres días después, volvíamos a vivir la emoción del encuentro en las crónicas escritas de Oswaldo Ardizzone, Dante Panzeri, Onelio Lazzati, Pepe Peña, Armando y Liberti en las páginas de la extraordinaria revista que guarda en sus páginas la historia viva del deporte argentino, EL GRÁFICO. Allí escribía otro “Señor” del fútbol, un periodista asombroso, don Ricardo Lorenzo “Borocotó”. Nunca alcancé a leer otra pluma más hermosa especialmente cuando refería pasajes de la historia del “fóbal” en sus famosas “Apiladas”. Cuando puntualizaba las hazañas de los mejores, principalmente de aquellos pibes que emergieron de los potreros argentinos para coronarse en la cima de la gloria. Aquellas notas asombrosamente conmovedoras, estaban urdidas con un acicalamiento y emotividad inolvidables. ¡Qué grande “Borocotó”!

Por aquellos días –permítanme la digresión- con los chicos de la escuela, yo conformaba un “Team” muy temible que representaba al Segundo “A” de primaria y al que le puse “La Máquina” como la de River. Al vernos jugar tan acicaladamente con pases precisos y gambetas elegantes, nuestro maestro de la sección, Mamerto Galarza Mayor, “El Gato”, en  el paroxismo de la admiración lo cambió por: “LA BORDADORA”. Fue la oncena al que sólo los grandazos del sexto año, con muy malas artes y a punto de patadas, doblegó en el  campeonato Intersecciones de aquel año de 1945. ¡Quedamos segundos después de bailar a tremendos rompepiernas!. En la delantera de aquel equipo jugábamos, Fena Livia Chávez, un mago espectacular para mover el balón; El Pato” Pagán, “Uto” Soto, Agustín Bustamante, Humberto Bernuy, Antonio “Cara de palo” Quintana y, yo, el “Cushuro”. ¡Cómo olvidarlo!

Aquel año lucimos unas camisetas moradas con rayas negras de mangas largas y pasadores en el cuello que nos regaló don Cipriano Proaño, Alcalde del pueblo. Y nos las regaló porque nadie se había atrevido a comprar aquellos uniformes de colores tan tétricos como para una funeraria. Con esas camisetas descomunales, que nos llegaban hasta los talones  causamos sensación en la escuela. ¡“La Bordadora”!. Al finalizar el último partido del campeonato, grité como nunca. ¡La Bordadora es como la “Máquina” del River!  Todos me aplaudieron.

Por otro lado –anudando los hilos del recuerdo- estábamos muy bien enterados del acontecer futbolístico argentino de aquellos días. Particularmente para mí constituía una gran satisfacción llegar al Club “Centro Tarmeño”, en cuya salita de estar podía ver a Máximo Lazo, notable centro delantero; Enrique Wilson, incomparable wing izquierdo; Abel Herrera, insider derecho colosal; Benito Alfaro, salido de las canteras del “Huracán”, con un toque maravilloso de pelota y otros maestros del fútbol. Tras saludarlos, solicitaba al bibliotecario el último número de aquella joya del periodismo deportivo de entonces: EL GRÁFICO. ¡Qué emoción! Conocer a través de las fotografías a los cinco de la “Máquina del River” ya nombrados y a las estrellas de otros clubes como Mario Boyé, Arsenio Erico, Bernabé, “La Fiera” Ferreira”, “Tucho” Méndez, con su pinta de actor de cine; “El zorro” Stábile, Ángel Perucca, René Pontoni, Antonio Mourino, León Strembell, Ezra Zued, Juan Carlos Colman, y tantos y tantos cracks que nos hicieron soñar. La influencia del fútbol argentino fue tanta en nuestra tierra que, a lo largo y ancho de su territorio, destacaron equipos de barrio como: San Lorenzo de Almagro, River Plate, Independiente, Huracán, Racing, Atlético Banfield Club, etc.

Cuánto bien nos habría hecho ver jugar a nuestros ídolos como ven los chicos de  ahora, en la televisión. Sin embargo, inspirados por es  maravillosa intuición de niños, hilvanábamos jugadas notables. Es más, con Fena Livia fuimos los primeros en imitar a ese gran jugador nuestro, Baldomero Meza Limas, “Challwa”. Él era el único que realizaba espectaculares  “Chalacas” que otros llaman “Caracoles”. Con Fena cobrábamos cinco centavos por cada “Chalaca” espectacular que efectuábamos a la orilla de la laguna de Patarcocha. Los mayores nos pagaban gustosos por las demostraciones. Nuestro principal cliente era “Michilín” Gutiérrez. Algunos aprendieron, otros no, pero tras numerosas  demostraciones teníamos para pagar las entradas a las seriales de los viernes el en “Cine Grau”. Los domingos eran sagrados para mí. Ese día estaba destinado a vivir las más grandes emociones con los relatos transmitidos por la radio que, al fin y al cabo, eran la máxima diversión que podía alcanzar. En tanto los escuchaba, soñaba –mi ilusión infantil de aquellos años- conque algún día integraría un equipo famoso como el River, o llegaría a ser un brillante narrador de fútbol como Fioravanti. El primer deseo no se cumplió, pero el segundo sí. Con creces. Fui relator radial de las emisoras de mi pueblo con solvencia y con cariño. ¿Lo recuerdan…?

La fabulosa “Máquina” del River Plate de Buenos Aires. Están Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Losteau.

la maquina de river plate
La fabulosa “Máquina” del River Plate de Buenos Aires. Están Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Losteau.

 

La visita del Campeón mundial (Primera parte)

adolfo-suarez

Con signos de fuego se había grabado en la memoria de los aficionados al billar aquella noche del 23 de abril de 1961. En la lejana Ámsterdam –capital de Holanda- nuestro compatriota Adolfo Suárez Perret, ganaba el Campeonato Mundial de Billar a tres bandas con un promedio general de 0,997 (475 carambolas de un total de 480).

EL COMERCIO en primera página había informado así la realización de la hazaña:

El mundial de billar se realizó en la Sala de Conferencias del lujoso Hotel Granapolsky con capacidad para 1.500 personas. Una meticulosa organización y un entusiasta público constituyeron el marco perfecto para que Suarez, en cinco días de competencia, demostrara sus dotes magistrales para el billar.

Para llegar a la final, venció al portugués Egidio Vieira, a los holandeses Henry de Reyter y Bert Teegelar, al argentino Enrique Miró y al austriaco Johan Sherts. En la última rueda, Adolfo Suárez y Joaquín Domingo ingresaron con 10 puntos. Suárez se enfrentó al belga Raymond Ceulemans; mientras que Domingo jugó contra el portugués Vieira. Aquellos tenían nueve puntos.

 Los dos juegos se realizaron en simultáneo y los jugadores miraban de reojo el puntaje que se producía en la mesa contigua. Suárez tenía la balanza a su favor. Con una brillante serie de cinco carambolas llegó a los 59 puntos y, con la siguiente tocada, obtuvo el título por un amplio margen de 60 a 44.

 El recibimiento

 El 28 de abril ´La Vieja´ arribó al Aeropuerto Internacional Lima-Callao, donde 2 mil personas coreaban: “¡Viva Suárez!”, ¡Viva el Perú! Bombardas y cohetes acompañaron al campeón en su encuentro con los orgullosos aficionados. Una bulliciosa caravana siguió a Adolfo hasta el Estadio Nacional donde el Comité Nacional de Deportes y la Federación de Billar le rindieron homenaje.

 El maestro agradeció las muestras de cariño desde una de las ventanas de la tribuna sur del coloso de José Díaz mientras sostenía la Copa Elmer Phrater, que el príncipe Bernardo de Holanda le había entregado en ceremonia especial.

 En declaraciones a El Comercio, Suarez sentenció: “Me tuve una fe enorme y me di entero en la competencia”. La victoria se la dedicó a la patria y a sus admiradores”.

 En aquel campeonato había vencido a consagrados billaristas como Edigio Viera, de Portugal; Henry Reiter, de Holanda; Enrique Miró, de Argentina; John Shorts, de Austria; Bert Teegelar, de Holanda y Raymond Ceulemans, de Bélgica. Este último partido por el título lo ganó por un amplio margen: 60 a 44. Después de este certamen ya nadie lo paró. Fue Campeón Sudamericano en agosto de 1963, Campeón de Campeones del Mundo en San Francisco, en 1966 y Campeón de Campeones de América, en México, en 1970. Todo ese enorme cartel de suficiencia influyó para que me decidiera a invitarlo a venir a hacer una exhibición en nuestra ciudad con el fin de alentar a nuestro siempre activa actividad billarística local.

Sopesando el enorme valor de su calidad mundial, comprometí a personas a instituciones notables para que auspiciaran la empresa. Poniéndole un tope de quince mil soles pensé a ojo de buen cubero que por allí andaría la cantidad que me solicitaría por sus honorarios. Lo encontramos en la Federación Nacional de Billar donde se desempeñaba como asesor. Cuando nos presentamos, con una amabilidad muy especial, nos dijo que mejor hablaríamos en el “Olímpico”, una “boîte” que funcionaba en el mismo Estadio. Allí nos dirigimos. Pidió seis cervezas que en un santiamén las escanció. (Era un cervecero insigne). Enseguida nos invitó a manifestar lo que habíamos ido a decir. Naturalmente comprendió que lo invitaríamos a visitar nuestra ciudad. Entonces dijo:

–          ¿Allá también practican el billar?

–          ¡Claro que sí!

–          ¿A tres bandas?

–          No. No, solamente libre.

–          ¿Cuál es la bolada más alta, allá?

–          El chino Campoa llega a 60, el viejito Lagunas llega a ochenta – comenté admirado. Él me quedó mirando un buen rato y luego de beber su último vaso, dijo:

–          El record de Urbina es de 13 mil carambolas.

–          ¡¿Trece mil…?!.

–          ¡Trece mil! Yo tengo la bolada de 13,765, debidamente registradas. En tres bandas he llegado fácilmente a 24. Como ven, es necesario que allá viaje un auténtico campeón en libre. Urbina viajará conmigo como ya te dije; pero no te preocupes. Los gastos los haré yo. Del mismo cuero saldrá la correa.

Hecha la invitación le dijimos que se le alojaría en el Hotel Esperanza de la Cerro de Pasco donde también se le daría alimentación. Que alquilaríamos un cómodo coche para llevarlo hasta la misma ciudad. Que él debería realizar seis exhibiciones en el Hotel Esperanza, Club de la Unión, Centro Social, Calera de Huayllay, Fernandini de Colquijirca y en el Sindicato de Obreros de la Cerro de Pasco. A todos esos lugares los desplazaríamos con una unidad móvil especial a su exclusivo servicio. Terminadas las explicaciones le pregunté: ¿Por cuánto nos visitaría? Nos quedó mirando largamente como si tratara de descubrir algún trasfondo. Luego de terminar su última cerveza, me dijo: Voy hablarles “a calzón quitao”. Como tú sabes yo me cachueleo con el Billar. Ése es mi “cau –cau”. No tengo otro trabajo. No te ofendas pero yo ya soy muy viejo para que me cojudeen. Aquí han venido otros a pintarme flores para invitarme, como hacen con las mujeres antes de comérselas, después, se hacen los cojudos. Tú no tienes por qué preocuparte por pasajes, hoteles, ni nada. Eso déjenlo de mi parte. Lo único que quiero para ir al Cerro de Pasco, es que me “chanques” cuatro mil soles; dos a la firma del contrato y dos allá en tu tierra, antes de comenzar la exhibición; yo buscaré una agencia para que me lleve y allá veré mi alojamiento y alimentación. No tienes que preocuparte. Eso sí, para que mi exhibición sea más atractiva voy a llevar a mi pata del alma, al campeón nacional de libre, Urbina. Con él vamos hacer la exhibición. No se ofendan que sea tan directo, pero ya me han hecho tantas que he dejado de confiar. Los negocios son los negocios. Tú eres mi gran amigo y quiero que nuestra amistad quede bien sellada, como debe ser entre caballeros. Como podrá colegirse, ni corto ni perezoso, acepté las condiciones del campeón que, a decir verdad, me resultaba muy conveniente.

Lo que aconteció aquella noche en casa de don Humberto Maldonado, a donde lo invitamos, es una historia especial. Cuando llegamos, ya había varias personas amigas que nos estaban esperando. Con el ceremonial del caso, con mucha delicadeza y amabilidad a cada persona le estrechaba las manos y le prodigaba un abrazo. Cuando vio a los niños del anfitrión hizo como que sacaba monedas de sus orejas y se los entregaba de regalo. Los chicos encantados y felices le sonreían y toda la concurrencia demostraba su sorprendida aprobación. A partir de ese momento, el centro de la reunión fue él. Haciendo derroche de gran conversador pasó a relatarnos innumerables anécdotas, todas interesantes, tratando de que los allí presentes también participaran de la plática. A cada instante, como tratando de matizar la conversa, realizaba pruebas de magia con las manos que nos movía a cariñosos aplausos. Por ejemplo, cuando nos contaba cómo había ganado su medalla de primer campeón nacional, nos dijo que si quisiéramos verla, la medalla, la tenía una determinada señora en su bolso. Intrigada la señalada buscó y ante la sorpresa general, allí estaba. Como ésa realizó una serie de pruebas de prestidigitación convirtiéndose en un verdadero “showman”. Ya nadie podía hablar ensimismado en lo que estaba aconteciendo en la sala.

Aquella noche también descubrimos que el hombre era de “buen diente”. Cuando terminamos de tomar una sustanciosa sopa menestrón, Adolfo que no dejó nada en el plato, dijo: “! Quiero besar las manos magistrales de la matrona que ha preparado esta delicia! ¡Yo he estado en Italia y siendo éste mi plato favorito, lo he tomado en los mejores restaurantes. Sin embargo, aquí y ahora, me halló con el más rico menestronne del mundo! Se acercó muy comedido y estampó un beso en las delicadas manos de la señora Delia Ramón, esposa de nuestro anfitrión, la artista que había preparado aquella delicia. Terminada la cena, entre chascarrillos, adivinanzas y bromas, hizo su última prueba de la noche. Abrió el estuche donde llevaba siempre su taco especial confeccionado en marfil, trofeo del Campeonato del Mundo que había ganado, lo armó y con él, en tan solo una parte de una mesita de centro, hizo una demostración espectacular de sus habilidades sin que hubiera necesidad de usar banda alguna. Un acto de magia pura que nos llenó los ojos y el corazón. Ninguno de los comensales de aquella noche, estoy seguro, habrá olvidado aquella hermosa experiencia.

Continúa…

Los inicios del vóleibol en el Perú

inicios del Voley en el PerúCon un avasallante entusiasmo nacía el vóleibol en nuestra patria. Por primera vez, despojadas de los prejuicios que existían aquellos años en contra de la mujer, las jóvenes formaron sus sextetos para competir en campeonatos locales. Llevaban, como vemos en la fotografía, vistosos uniformes consistentes en camisas con los colores representativos de su institución, faldas, medias y zapatos suaves (Todavía no existían las zapatillas). Para completar el atuendo, las correspondientes boinas con los colores del club. En la foto lucen nueve jugadores; seis titulares y tres suplentes. Éstas se alternaban a medida que transcurría el juego. De aquel tiempo de vigencia de nuestras abuelas ha corrido mucha agua bajo los puentes. En la actualidad, para felicidad nuestra, el representativo nacional está dejando en alto el nombre de nuestra patria. Lo que sí lamentamos es que en nuestro Cerro de Pasco, nuestras jóvenes están inactivas. No hay liga de este deporte. ¿Qué pasó? Esperamos que las autoridades den vida a este hermoso deporte. Cierren la podredumbre de las discotecas y abran coliseos para la práctica del deporte de nuestra juventud. Esto es urgente.