LAS CALLES DEL CERRO DE PASCO (Tercera parte)

La Calle Dos de Mayo

Continuando con el recorrido hacia el norte, nos encontramos con esta calle que abarca seis cuadras, desde la calle del marqués hasta la Plazuela Ijurra.

A mediados del siglo XIX, la Cámara de Comercio registra los siguientes negocios: En el número, 170, Zapatería de Antonio Russo; 181, Comercio de Marco Kunicich; 185, Hotel de Francisco Pisculich; 199, Hotel de José Martinench; 211, Bodega de Nicolás Vlásica; 212, Bodega de Pablo Ivancovich; Bodega de Mariano Lucich; 190, Café confitería de Antonio Russo.

Corte Superior Antiguo
Supérstite local que fuera ocupado por la Corte Superior de Justicia de Junín y, en los tramos finales, por el club Alejandro Villanueva, de gran nombradía en tiempos pasados. En estos momentos está a la espera de su demolición. Cuántos recuerdos y anécdotas tuvieron origen en sus instalaciones. (Foto, cortesía de don Julio Baldeón)

En esta arteria, residían notables familias de la ciudad: Arias Franco, Sal y Rosas, Jaime Vila, Apolinario Franco, Juan Antonio Gordillo, Ildauro Díaz, Pancho Merubia, Emilio Antognazza, Bárbara Uribe, Máximo Benavides, Juan N. Durand, Julia de Koyacovich, Flaviano Loayza, Pedro Arias, Corina Morales, Juan Ponce, Aurelio Girbao, Casimira Vda. De Valdivieso, Pedro Caballero y Lira, Quirico Jurado, Manuel Demosti, Viviana Rubio, Pedro Beraún, Miguel Lovatón, Manuel Tarazona Morales. Los comercios más importantes –afirma don Gerardo- era los de Nicolás Lale, Pascual Lucich, Pablo Lesevic, Blas Guerovich, Marcos Cunicich, Gallo hermanos, y otros.

Otros edificios importantes fueron los de La Casa de Fierro; la Beneficencia Pública, donado por el Banco del Perú y Londres. La Corte Superior de Justicia, local que finalmente lo ocupó el Club Alejandro Villanueva.  En esta arteria también residían Antonio Barreda y Tomás Güemes así como don Leopoldo Martin, ciudadano francés de notable actividad en nuestro pueblo. El Hotel Universo, uno de los más lujosos y confortables, punto de reunión de notables ciudadanos. Sus propietarios fueron, en sucesión: Davidín Rosazza, Juan Masferrer, Eulalio Urderos, los hermanos Campillo, Marcelino Llanos, Daniel Sascó y Joaquín Bonany. En sus instalaciones se alojaron, Augusto Durand, notable revolucionario de aquellos años, Luis Pardo Novoa, el célebre bandolero; Juan Bielovucic, notable piloto y, muchos más. Al final de la cuadra estaba el Edificio Proaño del doctor Fabio Mier y Proaño, donde residían distinguidas familias. A lado, el local de EL ECO DE JUNÍN, que después fue de LOS ANDES de don Silverio Urbina. Al finalizar el jirón, la Sociedad Alfonso Ugarte de Auxilios Mutuos, la notaría de don Ricardo Villar, y, finaliza en la Plazuela Ijurra.

Banco Popular
Vista del Banco Popular del Perú, fundado en 1940. Al costado izquierdo, el Restaurante LAS CAMELIAS de “Chale” Espinoza; un establecimiento muy especial. Al costado derecho el comercio de don Pablo Albatrino que antes había sido de Nicolás Klococh.

Dos de MayoEn la foto, el Café Recreo, Dos de Mayo de Mario Robles. Allí recalaban los camioneros que transitaban entre la Costa y la selva. En su abrigado ambiente también se reunía una juventud entusiasta; allí se instaló la primera Rock Cola de Wurilitzer. (Foto 1940) Forman una esquina con la desaparecida Calle Parra, en cuyo extremo se hallaba el edificio del Banco del Perú y Londres. Está también el edificio del que fue el diario EL MINERO, más allá la Supertienda de Marcelo Gamarra y finalmente el Banco de Crédito donde fuera el Gran Hotel Universo

 

LAS CALLES DEL CERRO DE PASCO (Segunda parte)

La Plaza Chaupimarca

Iglesia de Chaupimarca
La vieja iglesia de Chaupimarca en los últimos años del siglo XVIII. En las paredes pueden verse las publicaciones que, andando los años, originaron el comienzo del periodismo en la tierra minera.

La Plaza de Armas del Cerro de Pasco, o, Plaza Mayor, corresponde a la PLAZA CHAUPIMARCA. (Chaupi=centro; marca= pueblo) nombre dado por los primitivos orfebres y pastores que vivían en estos lares: los Yauricochas. Posteriormente, en ella edificaron la Iglesia principal en honor a San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad- Reemplazaba a la de Santa Rosa, construida a comienzos del siglo XVII, que tuvo una  vigencia de 126 años, hasta el 28 de octubre de 1746, en que acaece el más apocalíptico terremoto del que se tiene memoria en el Perú. La iglesia de Chaupimarca, perteneciente a la diócesis de Tarma, está funcionando desde el 29 de setiembre de 1780 bajo la advocación de San Miguel Arcángel, Jefe del Paraíso y Príncipe de las Milicias Celestiales, vencedor del demonio, patrono del pueblo minero. Fue construida con una sencillez y simplicidad que llama la atención. Por su importancia histórica y su generoso aporte a la economía de la Metrópoli, la ciudad merecía un templo de más prestancia, como Potosí, Guanajuato, Taxco, Sombrerete y otras ciudades mineras donde se erigieron imponentes catedrales. Hay que tener en cuenta que hay pueblecitos perdidos en los Andes que tienen  iglesias de mucho más prestancia y monumentalidad que la nuestra.

En Chaupimarca residieron importantes personajes y comerciantes de diversas nacionalidades: españoles, yugoeslavos, croatas, alemanes, franceses, italianos, austriacos, montenegrinos, griegos etc. Por ejemplo, en el número  63, despachaba el Comercio de Biasevich Hermanos; en el 65, Bodega de Pablo Ivancovich;  67, Bodega de Kísich Hermanos; 70, Casa Comercial de Nicolás Vlásica; 71, Bodega de Nicolás Lale; 76, Comercio de lana de Kisich Hermanos; 77.- Bodega de ultramarinos de Juan Pavletich.

Parte de comerciantes extranjeros en el Cerro de Pasco (Diario EL COMERCIO)

Extranjeros en Cerro de PascoEn homenaje a la Virgen del Carmen, matrona de los españoles, se realizaba todos los años, grandes temporadas taurinas con diestros españoles, mejicanos y peruanos, de mayor cartel. Para el caso se cubrían las bocacalles con carretones improvisándose un ruedo enmarcado de cómodas galerías. Muchos fueron los diestros que debido a su empeño y valentía, consiguieron enormes cantidades de dinero como premio a sus faenas. Se disputaban su inclusión en los carteles porque al brindar la muerte de un toro a un riquísimo minero, en retribución recibía de éste la montera repleta de monedas.  En esta histórica Plaza se juró la independencia del Cerro de Pasco y el Perú, el 7 de diciembre de 1820, un día después de la gloriosa Batalla de Pasco; en ella también se ajusticiaba a los facinerosos en una gigantesca horca a la puerta del Tribunal Mayor. Y ya comenzado el presente siglo,  el coronel Flores -héroe de la Guerra con Chile- atrevido en su soberbia, comenzó a trabajar una mina en el centro de la ciudad. Mucho tuvieron que luchar los cerreños para cerrarla. Aquí mismo, la mañana del domingo 5 de mayo de 1879, el pueblo todo dio el adiós a los integrantes de la Columna Pasco. Ninguno de estos héroes volvería. Dejaron sus huesos en las fronteras de la patria. En todo el ámbito de esta plaza, en los momentos de mayor holgura económica que fueron los de sus comienzos, funcionó el Mercado Central, hasta que en 1902 construyó el Mercado de Abastos, el alcalde de nacionalidad italiana Cesare Vito Cútolo. Más tarde, uno de los mejores Alcaldes que hemos tenido, el ingeniero Héctor Escardó, hizo construir, con su peculio,  una hermosa glorieta que se le conoció con el nombre de KIOSKO ESCARDO.

Kiosko Escardó
La histórica glorieta que recibió el nombre de KIOSKO ESCARDÓ en homenaje al donante, el Alcalde de la ciudad, ingeniero don Héctor Escardó. Fue escenario de una serie de históricos acontecimientos históricos.
Mañana con nieve Plaza Chaupimarca
Durante una nivosa mañana de medio año, se puede ver adormilada –en tiempos más recientes- a nuestra plaza después de una silenciosa nevada que la ha cubierto completamente. ¡Cómo recordamos aquel entrañable paisaje ligado a nuestra infancia!

Continua…

LAS CALLES DEL CERRO DE PASCO. (Primera parte)

Plano del Cerro de Pasco 1850
Este es el plano topográfico y geológico del Cerro de Pasco levantado en 1850, cuando sus minas eran explotadas por españoles y otros europeos. Podemos ver las dos lagunas de Patarcocha que años antes fuera una sola. Se nota el hilo de agua que todavía los unía.

La nomenclatura de las calles cerreñas, como las de todo el Perú, siempre ha sido cambiante. Al comienzo su denominación obedecía a los servicios que prestaba a la comunidad, por persona notable que en ella vivía o por acontecimientos inolvidables que en ella hubieran sucedido. Posteriormente, disposiciones gubernamentales obligaron a que llevaren el nombre de otros pueblos del Perú. Con ello se sepultaban viejos denominaciones que estaban impregnadas de  leyendas y narraciones especiales. Los pinceles de notables pintores las han eternizado: Rugendas, Leoncé Angrand, Julia Codesido, José Sabogal, Leoncio Lugo Bao, Teodoro Núñez Ureta. Don Gerardo Patiño López ha escrito un hermoso libro que tuvimos el honor de prologar, a su pedido: NOMENCLATURA DE LAS CALLES DEL CERRO DE PASCO. Es más, tuve el honor de caminar en su compañía por todas estas calles, siendo él, diligente y generoso cicerone. Nuestro inolvidable patriarca quiso que yo conociera directamente estas rúas pueblerinas hoy prácticamente desaparecidas. Con un cariño especial me informaba, en recorrido de horas, el origen de las calles, los personajes que allí vivieron y los hechos más saltantes que en ellas acontecieron.

Igualmente, la generosa disposición informativa de don Juanito Cortelezzi Martel, don Julio Patiño León, don Juanito Arias Franco, don Guillermo Arauco Bermúdez, don Pedro Santiváñez Castillo, don Víctor Rodríguez Bao, y otros respetables señores aumentaron el caudal de informaciones acerca de calles, plazas, plazoletas, callejones, barrios y suburbios de nuestra vieja ciudad minera. Estos valiosos datos han sido debidamente respaldados por la Cámara de Comercio.

Basado en todas aquellas informaciones, me permito pergeñar este derrotero.

La Calle Lima.-

Calle Lima - Cerro Antiguo
Parte céntrica de la calle Lima a fines del siglo XIX. En las esquinas de la calle se colocaron restos de cañones usados en la guerra de la independencia. Al fondo de la derecha, el ingreso a la transitadísima calle Jauja.

Para iniciar el periplo imaginario a través de la Historia, encontramos la calle más extensa que cruza a la ciudad de Sur a Norte, orillada por sólidas casonas de paredes de barro apisonado,  encaladas con zócalo negro de alquitrán  y techos de paja a dos aguas. Ésta que puede  ser llamada la Calle Real, comenzaba en Uliachín, en el horno de fundición “El Triunfo”, de don Antenor Rizo Patrón Lequerica, profesional minero que acumuló envidiable fortuna hasta convertirse en uno de los más ricos del Perú. Conducía a Chaupimarca, el centro de de la ciudad. Inicialmente se denominó: LA CHANCAYANA. Un merecido homenaje a una hacendosa mujer que con sus manos mágicas regalaba con apetitosas hogazas y crocantes panecillos a los primeros hogares mineros. Ella se llamaba, doña Manuela  Asunta, natural del pueblo costeño de Chancay.

Por esta calle trajinaron miríadas de mulas tucumanas dedicadas al trabajo minero;  incontable piaras de llamas conduciendo alimentos que en la ciudad no se dan; carretas de transporte de pasajeros, maquinarias y otros elementos de trabajo. Por ella entraron acuciosos investigadores científicos que, de acuerdo a la impresión que recibieron, dejaron sendos testimonios de su estadía. Juan Jacobo Von Tschudi, Tadeo Haenke, Antonio Raimondi, Zacarías Helms, Richard Proctor, Maurice Du Chatenet, Ernest Middendorf, Friedrick Gerstaeker, Leonce Angrand, Timoteo de Northenfincht, Charles Wienner, Dora Mayer, César Vallejo, El “Che” Guevara, Mateo Alemán, Presidente de México, Cecilia Bustamante y muchos más

A lo largo de su extensión, se asentaron comerciantes tanto nativos como inmigrantes. Según la Cámara de Comercio: En el número. 449 estaba la Bodega de Nicolás Vlásica, croata que, andando los días, amasara considerable fortuna. En el  450, la Bodega del austriaco Roque Rockovich que con la señora, Flora Minaya, tuvo a su hijo, Lorenzo Rocovich Minaya que, en el conflicto con el Ecuador de 1941, tuvo muerte heroica; por su valentía y arrojo fue declarado: Héroe Nacional. En el número 451, la Bodega de Zlósilo Hermanos; cuatro miembros de la misma familia que tuvo excelente desempeño en la vida de la ciudad. En el 453, el Comercio de Miguel Stankovich, respetado bombero y músico slavo. En el 458, el Depósito de Juan Pavletich que, vencido por la policitemia fue a residir a Huánuco donde triunfó ampliamente; su hijo, nacido en nuestra tierra, fue un excelente escritor. En el  483, la Testamentería de Juan Soko, incansable comerciante, muy respetado en la ciudad. Fue funcionario municipal en muchas oportunidades. A la salida, número 458 se levantaba el hotel de Juan Pavletich.

En esta agitada arteria tuvieron su residencia,  Cesáreo Villarán, Manuel Noria, Miguel Lovatón,  el “Trompito” Flaviano Llanos,  Francisco Vento, Ciriaco Jiménez,  Genaro Maghella, Delfina Lugo, Carlos Rizo Patrón, Benigno Ponce de León, Evaristo San Cristóval, Carlos Languasco, Luis Pinzas, Pedro Alcántara, Bonifacio Andújar, Victoriano Rivera, Marcelo Curty, Salmanzar Ramos Picón. J. H. Mayer, Federico Beraún, Cutberto Giles, Teobaldo Salinas Luna, Juan Martel, Juan Kukurelo, y otros más.

Al finalizar el siglo pasado a esta calle trató de denominársele, Llosa, en homenaje a don Manuel Belisario Llosa, parlamentario que tuvo positivas consecuciones para Pasco. Inexplicablemente el pueblo ignoró la disposición y al final, viendo que por esa calle se daba comienzo al viaje a Lima, quedó con el nombre de LA CALLE LIMA; igual cosa pasó con la que atravesada la ciudad rumbo al norte dirigía a los cálidos valles del Huallaga; a ésta se le denominó LA CALLE HUANUCO. La calle Lima (Anteriormente la Chancayana) vendría a constituir lo que en otros pueblos denominan la Calle Real. Es decir, la principal.

En la fotografía final podemos ver lo que últimamente quedaba de la calle Lima

Calle Lima - Ahora Continua…

MI CERRO DE PASCO (Tercera parte)

cuadro cerreño-portada de libroNo sólo en las minas se inmolaron nuestros hombres. Recordemos. Cuando la patria estuvo en peligro, aquellos 220 hombres  de la heroica Columnas Pasco –flor y nata de nuestra juventud- salieron en defensa de nuestras fronteras. Fueron uniformados, armados y pertrechados con el peculio de nuestro pueblo sin que le costase un solo centavo a nuestro país. Partieron el 7 de mayo de 1879 y después de cruzar inmensos arenales combatieron en San Francisco, Tarapacá, Tacna y cayeron al lado de nuestro glorioso coronel Francisco Bolognesi aquel 7 de junio de 1880 en Arica. Todos murieron heroicamente. Cuando los chilenos, estaban para tomar Lima, un segundo grupo de voluntarios aglutinados en la segunda Columna Pasco, conformado por niños y ancianos fue a defender Lima. Vencidas nuestras tropas, los chilenos deciden tomar el Cerro de Pasco. Luchamos como fieras para no dejarnos humillar. No sólo nosotros, también los otros pueblos de Pasco como Cajamarquilla y Huariaca, primeramente, después Vilcabamba que  al repeler a los invasores sufriera sangrientas represalias como la del 7 de junio de 1882 en que quedó reducida a cenizas sobre los heroicos despojos de Paula Fiada, Máximo Guillermo, Epitación Ramos, José Vásquez, Micaela Villegas, Salomena Javier, Martina Víncula, Ezequiel Eslado, Martín Aguilar y Rufino Rupay. Otro soldado heroico fue el comandante Gustavo Jiménez, apodado “El Zorro”, presidente de la república en la Junta Transitoria de 1931. Al levantarse a favor de la ley contra el “Mocho” Sánchez Cerro, es apresado en Paiján y asesinado el 14 de mayo de 1933 con la modalidad de “la ley de fuga”. Nuestra historia también registra a dos soldados cerreños que se inmolaron en la guerra  contra el Ecuador. El sargento Teófilo Morales Janampa, natural de Huaraucaca, muerto en Aguas Verdes el 22 de julio de 1942 y al alférez Lorenzo Rocovich Minaya, el mismo año, en Porotillo. Otro heroico soldado cerreño fue don Teodomiro Gutiérrez Cuevas que, en 1915, liderando a diez mil indios de Azángaro se levantó contra los terratenientes que los martirizaban. Pago con su vida este intento.

puño cerradoNuestra ofrenda a la historia del Perú, como vemos, no se ha limitado a nuestros valiosos aportes económicos para la grandeza de nuestra patria. No. Los filones humanos de nuestro pueblo son inagotables: Daniel Carrión García, mártir de la medicina; Evaristo San Cristóval y León, el más grandes maestro dibujante de fines del siglo pasado; Luis Favio Xammar, maestro y escritor notable, muerto trágicamente en Colombia, Poetas como Ambrosio Casquero Dianderas, Lorenzo Landauro, Arturo Mac Donald, Graciela Tremolada, Isabel Unzátegui, Juvenal Augusto Rojas, Esther Moreno, Luis Pajuelo Frías, Luis Ferrari. Pintores como Leoncio Lugo, Teresa Lactayo, Miguel Ampuero, Clotilde Jurado, Carlos Palma Tapia; compositores como Andrés Urbina, Ramiro Ráez, Pablo Morales; músicos como Graciano Ricci, Jesús Enciso, Ángel Portillo, Julio Patiño, Armando Paredes, hermanos Yacolca, Fidel Roque, Francisco Azcárate, Aurelio y Humberto Romero, César Bustamante, Nico Papish, Pablo Palacios, los hermanos Apestegui…

entierro multitudinarioEs en el Cerro de Pasco donde se han iniciado las luchas gremiales. Recordamos a Washington Oviedo, el primero en luchar por las ocho horas; Gamaniel Blanco Murillo, fundador de los sindicatos mineros de La Oroya, Morococha, Mahr Tunel, organizador del primer congreso minero de 1930, maestro deportista, compositor y periodista. Después de heroica lucha es asesinado en el frontón por orden del “Mocho” Sánchez Cerro, el 17 de abril de 1931. A Blanco se suman, Pablo Inza Basilio, Gudelio Espinoza Córdova, Melchor Gamarra, Teófilo Rímac Capcha y tantos otros. En este blog estamos haciendo conocer sus historias antes que el olvido y la ingratitud los sepulten. Por eso seguiremos escribiendo nuestra historia aunque algún despistado escribe pidiéndonos que, en lugar de “hablar de cosas pasadas  que a nadie importa”, debemos informar de los caballeros del club Pasco”.

Hay tanto por recordar. Siempre debemos sentir orgullo de haber contribuido a la grandeza de nuestra patria. Felicidades hermanos de todo Pasco. Un abrazo fraternal.

 

MI CERRO DE PASCO (Segunda parte)

mausoleo a mineros caidos
Mausoleo colectivo de los mineros caídos en la tragedia de EL DORADO, en Goyllarisquizga, diciembre de 1964

Cuando nos levantamos, nadie nos aguanta. Recordemos que Sánchez Cerro siendo Presidente de la República nos agravió, persiguió y encarceló con saña, y lo que es peor, ofendió gravemente a nuestras mujeres que le formularon un reclamo. Cansados de tanta maldad, el cerreño, Abelardo Mendoza Leiva dio cuenta de este deplorable mequetrefe.

Andando lo años nos deshicimos de un “niñito bien” que había creído que estaba en su chacra y procedió a faltar a su gente e instituciones. No se lo permitimos. En una histórica asonada popular dimos cuenta del miserable sátrapa. La represión fue sangrienta. Las cárceles se llenaron de héroes populares y, una vez más como siempre, se estigmatizó a nuestro pueblo. ¡Cuánta injusticia! Si quiere usted conocer la historia de la infamia en el Perú tendrá que comenzar por el Cerro de Pasco, el pueblo mártir del Perú.

En la actualidad, cuando requiere algo, no obstante merecerlo, tiene que hacer una Marcha de Sacrificio para que lo atiendan, si no, ni se dan por enterados. Ahí está la Universidad, gracias a sus alumnos. Gracias a la gesta de los 58 de la última marcha por nuestros niños, la atención ya se está realizando. Esto tiene que cambiar para bien. Nosotros, los cerreños, no somos los comparsas de tanta indiferencia. Es bueno que nuestros niños lo sepan y se preparen para seguir en la lucha.

minerosTambién hay que remarcar algo que siendo tan obvio, no lo dijimos. No sólo damos riquezas minerales al Perú. También le brindamos el generoso aporte humano de nuestras gentes. Recordemos. Cuando cansados de los atropellos realistas decidimos alzarnos en combate formamos las gloriosas montoneras en contra de los abusivos. Triunfamos. Comenzando por nuestra preclara heroína María Valdizán que no sólo con sus peculios aprovisionó a sus compatriotas sino también con su vida. Mantenía informado de los movimientos de los realistas a los luchadores del pueblo: Camilo Mier, comandante en jefe de las guerrillas cerreñas; Mariano Fano, en Cahupihuaranga; Pablo Álvarez, en Huachón; Ramón García Puga, en Yanahuanca; Antonio Velásquez, en Pallanchacra; Cipriano Delgado, en Tapuc Michivilca; Custodio Álvarez, en Huayllay. Antes, mucho antes, contumaces luchadores de nuestro pueblo fueron juzgados en febrero de 1812: Fray Mariano Aspiazu; Mariano Cárdenas Valdivieso y Manuel Rivera Ortega. Cuando por orden de San Martín, Álvarez de Arenales llega a nuestro territorio, se sorprende de la manera cómo habían luchado nuestros hombres para allanar el camino de nuestra libertad. Sus nombres, aunque usted no lo crea, han sido eclipsados por los indolentes y los canallas.

Jurada nuestra independencia, los frutos fueron cosechados por los poderosos. Nuestro pueblo fue vilmente postergado, como siempre. Desde entonces nada ha cambiado. Los primeros años del siglo XX aparecen los norteamericanos que ya conocían de los inmensos caudales que reposaban en nuestra tierra. De inmediato compran las minas con bolsas de relucientes libras peruanas de oro sacadas del Banco de Perú y Londres. El negocio se realizaba en forma pública ante el asombro de los cerreños. Simultáneamente denunciaban nuevas minas en todo nuestro territorio.  Los ocho diarios de nuestra ciudad son expresivos testimonios. En un santiamén los norteamericanos se convirtieron en dueños de la ciudad. Claro, la Ley de Minería promulgada en esos días y con el fin de contentar a los explotadores establecía que por cada denuncio se debía pagar sólo –léanlo bien- quince soles. ¡No importaba la extensión! Así nuestra tierra fue entregada a los gringos. Éstos a diferencia de los europeos, se fueron a vivir en Bellavista y como hicieron con los “pieles rojas”, sólo entraban las personas que servían sus mezquinos intereses. Nunca alternaron con el pueblo cerreño. Fueron muy herméticos y egoístas. Los únicos que eran bien vistos por estos desgarbados y orondos extranjeros eran las autoridades que se aprestaban a servirlos incondicionalmente y los “Chupamedias”, sirvientes incondicionales de los gringos comenzaron a tener gran vigencia en este siglo. Cuando nuestras autoridades quisieron realizar obras para el mejoramiento de la ciudad, los gringos se opusieron. Dijeron que nada podían hacer sin su consentimiento porque la ciudad les pertenecía. ¡Imagínense! Entonces nuestra municipalidad buscó un deslinde judicial que nos diera la razón a nosotros. Fue una lucha titánica de más de cuarenta años. Por fin, cuando nuestros viejos consiguieron que se haga el deslinde en 1942, después de tanto tire y afloje, nos arrojaron trescientos mil soles sobre la mesa -una limosna-  arguyendo que ése era el pago compensatorio por tanto abuso en contra de la ciudad del Cerro de Pasco. ¡Tres cientos mil soles!, cuando en ese mismo tiempo, ellos habían sacado miles de millones de dólares de las entrañas de nuestra tierra. Esta ha sido otra de las más grandes ignominias que se cometió contra nuestro pueblo.

Los diferentes regímenes que gobernaron el Perú nos marginaron tendenciosamente. Comenzaron con la educación. Sólo los poderosos tenían oportunidad de educarse debidamente. Ellos hicieron escuelas religiosas y, en todo caso, trajeron maestros e institutrices particulares para que enseñaran a sus hijos. Para los niños del pueblo estaban abiertas las dos únicas escuelitas municipales en donde muy pocos niños se refugiaban. La mayoría comenzó a trabajar desde pequeños. Diez y once años, para comenzar en la escogencia de minerales. Con el tiempo, los más humildes irían a engrosar las hordas de mineros que bajaban a los antros de horror y, los perspicaces, serían portapliegos y ayudantes de talleres donde fijarían su destino. La educación secundaria no existía. No teníamos colegios. Otros pueblos del entorno contaban con estos centros desde pocos años después de jurada la independencia: Huánuco, Tarma, Huancayo, Huancavelica, Jauja, Ayacucho. Claro, los explotadores contaban con la implícita complicidad de los padres indolentes. Ellos veían que nuestros niños al comenzar a trabajar desde temprano les estaban liberando de la enorme responsabilidad de mantenerlos. ¡Qué maldita irresponsabilidad! Estos indolentes se dedicaron a las celebraciones frívolas de los carnavales donde se mostraban pródigos en el derroche. Hubo numerosos clubes carnavalescos en los que anualmente se había un gran gasto en presentaciones espectaculares a un elevado costo económico. Las fiestas patronales eran espectaculares. Creíamos estar viviendo en la Gran Mundo de Opulencia que nunca acabaría. Qué error. Fue en 1931 cuando el malandrín de turno, el “Mocho” Sánchez Cerro nos arrebató la capital del departamento de Junín. En ese momento nos dimos cuenta que habíamos perdido muchísimos años sin preparar a nuestra juventud. Todavía en ese momento se trató de enmendar nuestra terrible postergación. Recién a partir de la cuarta década del siglo pasado se instauraron colegios secundarios en nuestra ciudad. Por fin llegaba a su término aquella época de oscurantismo, estupidez e indolencia que no había obnubilado. Por eso cuando trataron de volver a sumirnos en la ignorancia cerrando la Universidad Comunal, marchamos en rebeldía y conseguimos la creación de nuestra Universidad autónoma. Eso lo hicimos los estudiantes con la ayuda de nuestro pueblo. Nadie nos regaló nada. Ahora está en nuestras manos superarnos. No nos quedemos inactivos. Nuestros hijos merecen lo mejor. Tienen derecho. La educación es el principal soporte del progreso de los pueblos. Cuánta razón tenía Gary Becker, premio nobel de economía cuando decía: “La riqueza de los pueblos no está en sus pozos petroleros, ni en sus minas, ni en sus campos agrícolas. La riqueza de los pueblos está en la inteligencia de sus niños”. ¡¡¡Qué gran verdad!!! . Sin embargo, en estos momentos, a nuestros niños que son nuestra verdadera riqueza, la minería los está envenenando cruelmente. Casi todos tienen plomo y otros metales pesados en la sangre, como hace muchos años, nuestros antepasados tenían mercurio y sílice en los pulmones. Felizmente emergieron pletóricos de valor los inolvidables “58” de la Marcha de Sacrificio para conseguir que se atienda a nuestros niños, flor de amor y grandeza de nuestra tierra. Loor a estos hombres y mujeres que conjuntamente marcharon por las agresivas soledades de los Andes para conseguir que el gobierno vuelva los ojos a nuestros niños.

Continúa….

MI CERRO DE PASCO

Cerro de Pasco 2El 27 de noviembre de 2015 hemos celebrado los setenta y un años de fundación del Departamento de Pasco. En la misma fecha del año de 1944, gracias al patriótico empeño de connotados ciudadanos y el pueblo en general, logramos que se nos restituya la dignidad que se nos había arrebatado en 1931. El 15 de enero de aquel año, el despreciable tirano Luis Miguel Sánchez Cerro cambió la capital del departamento de Junín que por más ochenta años habíamos desempeñado con altura.

Este acontecimiento, sin que sea tarde, nos mueve a reflexionar sobre el itinerario de nuestra historia.

Comencemos por el principio. Nuestro pueblo nace con el primer denuncio oficial de sus minas, el 9 de octubre de 1567. Hasta ese momento, los yauricochas, antepasados nuestros, habían vivido tranquilamente alternando la caza con el trabajo minero. Sí, tres cientos años antes –esto lo afirman reputados historiadores- ya trabajaban el oro y la plata con una pericia extraordinaria. Esta no es una invención antojadiza. Los cronistas españoles: Pedro Cieza de León, Íñigo Ortiz de Zúñiga, Garcilaso de la Vega,  Agustín de Zárate, Francisco de Jerez y Pedro Sancho de la Hoz, dejaron testimonio que aquellas fabulosas obras de arte que nuestros antepasados enviaron a Cajamarca para el rescate del inca. Todas estas esculturas concitaron la admiración de los extranjeros. Los especialistas afirman: “Los yauricochas fueron los más brillantes orfebres de América”.

Cuando en el Cusco se enteraron, nuestro suelo se convirtió en  codiciado botín. Con engaños y prebendas nos anexaron en tiempos de Pachacutec (1460). A partir de entonces, todo el oro y la plata de nuestro territorio, fue a parar al Cusco sin que nada quedara aquí. Había pena de muerte para los que osaran apropiarse de ellos. Los cusqueños fueron nuestros primeros explotadores.

Posteriormente los invasores españoles convirtieron a nuestra tierra en manantial de interminables caudales al precio de un dantesco genocidio nunca jamás igualado. Nuestras minas se convirtieron –a través de toda su historia- en horrendas tumbas de miles de vidas. Trescientos hombres que murieron sepultados en “Matagente”,  sin hacer nada para rescatarlos; o aquellos veintinueve que en enero de 1910 acabaron mutilados por una explosión de gas grisú de “Pique Chico” de Goyllarisquizga; y los trescientos que en el mismo lugar, desaparecieran en agosto del mismo año.  O aquel grupo de cincuenta y siete héroes que en igual forma murió en “El Dorado”. No olvidemos tampoco la matanza de diciembre de 1908 ni tantas otras inmolaciones. El recuento sería inacabable. Todos los caudales que fueron llevados en enormes carabelas a España y a otros países explotadores estuvieron teñidos con la generosa sangre de nuestros abuelos y asperjadas con  el inconsolable llanto de sus  viudas y huérfanos. No debemos olvidarlo nunca.

el mineroAquí nadie vino a fundar una ciudad. Nadie. Lo único que importó –entonces como ahora- fue explotar sus riquezas. Desde entonces, nada ha cambiado. De sus minas siguen saliendo los interminables caudales para construir hospitales, cuarteles, fábricas, catedrales, avenidas, paseos, parques, en otros lugares del Perú… Con sus riquezas se han comprado barcos, aviones, cañones, tanques, misiles, fusiles, balas…. De sus minas salen los fondos para solventar los gastos de tanta transacción inmoralmente negra de la que salen ganando delincuentes de cuello y corbata encaramados en los gobiernos de turno. De sus minas salen los fondos para aliñar otras ciudades que no han dado ni siquiera el 10% de lo que el Cerro de Pasco le ha dado al Perú. De sus entrañas salen los fondos para edificar  confortables palacetes en otras ciudades. Las casas que tuvo el Cerro de Pasco fueron reducidas a escombros por las máquinas, explosivos, dinamita, anfo. ¡Qué diferencia con Potosí, Guanajuato, Charcas, Zacatecas, Pachuca, Real del Monte!.. Mientras que en aquellos lugares –mineros también- se elevan majestuosas cúpulas de catedrales y monasterios, aulas de universidades, esplendor de teatros, boato de  casonas solariegas, inacabable dimensión de haciendas y cortijos: aquí, los edificios construidos, agonizan desde su nacimiento y, cuando los ricos se marchan definitivamente –los de antes y los de ahora- cargan hasta el último centavo de sus caudales y sólo escombros e ingratitud dejan en pago de tanta benevolencia. Ninguno de los ingratos –propios o extraños- han legado nada para esta tierra generosa. ¡Y han sacado tanto! Así ha nacido esta tierra frígida, sobre un basamento de plata anonadante, de refulgentes vetas de oro tumultuoso, de zinc finísimo y abundante; de pesado, sólido y variado plomo; de rojísimas camadas de cobre avasallante; espectacular afloramiento de estaño, bismuto, antimonio, cadmio, tungsteno, molibdeno, cinabrio, indio, vanadio; luminosa florescencia de cuarzos amatistas, glaucos, cerúleos, zarcos. ¡Mi Cerro de Pasco, arca maravillosa de subterráneos tesoros!

Al rememorar este aniversario evocamos a nuestro Cerro de Pasco con el alma cariñosa aunque sangrante. Frígida tierra -la más alta del mundo-  trepada en la montaña, accesible sólo por inverosímiles caminos que recorrieron jadeantes mulas cargadas de plata en la época colonial de la ambición; cruzada por zigzagueantes caminos que van al norte, giran al sur, trepan caprichosas elevaciones, descienden raudas y se estrechan en tortuosos pasajes para  encontrarse agotadas en callejones sin salida. Calles que se establecieron respetando los caprichosos denuncios mineros. Rúas sin orientación ni concierto; sin las clásicas cuadraturas hispánicas; frías, indecisas, rebeldes y desconcertantes por donde trajinaron los aventureros de allende los mares. Salpicadas de sangre y reyertas con añosos balcones de expeditivos romances y oscuros conciliábulos. Fruto de la improvisación y la ligereza; que nacieron siguiendo la accidentada superficie de su suelo y ahora se están muriendo cavadas por voraces maquinarias. Nuestro Cerro de Pasco siempre tuvo una personalidad única, inconfundible, que no se repite en otro rincón de la tierra. Su belleza montaraz fue plasmada en cuadros por Leoncé Angrand, Rugendas, José Sabogal, Julia Codesido, Camilo Blas, Camilo Brent.

De todos los rincones del mundo vinieron a afincarse en nuestra tierra. Españoles, ingleses, franceses, croatas, húngaros, italianos, dálmatas, jamaiquinos, judíos, montenegrinos, checos, bosnios, chinos, japoneses, griegos, norteamericanos. Nucleados en sus consulados. Mientras estuvieron en nuestra ciudad vivieron plácidamente en sus palacetes particulares con acomodo y holgura recordando sus costumbres, sus danzas y sus canciones. Nuestro pueblo que tenía acceso a ellas las asimiló a su modo. Así nació, la muliza, la chunguinada, la negrería, y muchas canciones con retazos de influencia extranjera. En lo material, a parte de la torre del Hospital, el cementerio y el propio hospital, nada más dejaron para la tierra bendita que los había hecho ricos. Todos estos forasteros pensaban, como nosotros seguimos haciéndolo, que en corto tiempo nuestras minas se agotarían. No ha sido así. Los huesos de los agoreros se han blanqueado en los camposantos mientras nuestra tierra sigue inagotable desde hace quinientos años. Ha quedaba ruinosa y destartalada como bombardeada por salvajes enemigos. ¡Mírenla ahora! No es sino un cráter siniestro con sus gentes que, para no morir, se han aferrado a los cerros.

Desde su nacimiento estuvo sitiada por tahúres. En garitos, clubes y hasta en casas particulares, se jugaban fabulosas fortunas. Los jugadores pasaban horas, hasta días enteros, enfrascados en el juego. Nadie los movía. Los camorristas y hombres de mal vivir fueron tantos que no había día en que no se registraran tremendas bataholas con numerosos muertos y heridos; las balas sonaban a toda hora. De las putas, ni digamos. ¡Qué mujeres! Parecían unas princesas por lo bellas y finas. ¡Mamma mía! Francesas, españolas, italianas, brasileñas, cubanas, chilenas… Las más intrépidas se quedaron aquí para casarse con los mineros; otras hicieron una fructífera temporada de leyenda y se marcharon llevándose jugosas ganancias. Había de todo. También estaban las otras; las chuchumecas vivarachas que tenían que ser castigadas para que amainaran sus ímpetus pendencieros. Hubo numerosos burdeles para cada gusto y posibilidad económica. Hasta los chinos, enclenques y misteriosos hicieron proliferar fumaderos de opio concurridos por oletones, poetas, escritores y ricachones. Se vivía en continua zozobra.

Somos pioneros del fútbol en el Perú; regalamos los dos primeros aviones a nuestra fuerza aérea; somos cuna de la muliza, la chunguinada, el aunquishdanza, y el pisco sour, aunque remilgados cretinos hacen lo posible por negarlo.

Por lo demás, como decía el presidente mexicano Mateo Alemán, cuando nos visitó: “Los cerreños como trabajadores son únicos. No hay otros. ¡Son muy responsables y pacíficos, pero ¡cuidado!, si alguien trata de sobrepasarse saltan como fieras heridas y se transforman en aguerridos defensores de sus principios. Sus mujeres son muy hermosas y querendonas, fieles y trabajadoras. Son adoradas por los varones. Tienen un verso muy especial que dice:

 

                                     Las cerreñas son de nieve,

                                     para ser mimadas nacen;

                                     maltratadas se rebelan,

                                     nadie a faltarlas se atreva.”

(El Minero, diario local)

 Continúa……

Manuel Belisario Llosa Arguelles Talento y aporte a favor del desarrollo de la minería del centro del país

Creador del Departamento de Pasco

Manuel BelisarioDe los ingenieros de minas que tuvieron la oportunidad de contribuir desde el campo académico y el terreno político al crecimiento de la minería en el centro del país, destaca don Manuel Belisario Llosa Arguelles, Minero Notable que realizó rigurosos estudios y tuvo oportunidad desde el Parlamento Nacional de impulsar la creación del departamento de Pasco, rico por sus yacimientos polimetálicos de plata, plomo y zinc.
Nacido el 1° de junio de 1894 en la ciudad de Lima, realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, donde desarrolló una particular inclinación por las ciencias de la tierra.

Llevado por este interés, ingresó a la antigua Escuela Nacional de Ingenieros, hoy Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), donde en 1915 se tituló de Ingeniero de Minas, dando inicio a una destacada trayectoria que lo llevaría a ocupar importantes cargo en el Congreso de la República.

En 1916 viajó a Cerro de Pasco, localidad de la que quedó impregnado por su variada riqueza mineral y en la que desarrolla hasta 1930 una vasta y fructífera labor profesional como contratista, superintendente y copropietario de varias minas.

En esta parte del centro del país, hace un estudio de la fisiografía y geología de la provincia de Pasco, en la que entre otros, señala que la génesis del yacimiento del Cerro de Pasco debe atribuirse a la acción mineralizadora derivada de la inyección del magma que originó la intrusión porfídica y la chimenea volcánica, que debió producirse en fases sucesivas a fines del cretácico o principios del Terciario. La distribución de los minerales explotables se ha realizado de acuerdo con la naturaleza de las formaciones preexistentes y con los fenómenos químicos y tectónicos del proceso genético, originándose tres clases de depósitos: mantos, bolsonadas y vetas.

“La lixiviación posterior de los estratos situados sobre el nivel hidrográfico de la región ha originado la inmensa masa de minerales argentíferos, a que se ha dado en el lugar el nombre de ‘pacos’ y que no es más que el residuo del enriquecimiento secundario del yacimiento, constituido por calizas silicificadas teñidas con óxidos de hierro y manganeso”, precisa en la investigación.

Con relación a la región Atacocha, situada a 16 kilómetros al noreste de la capital de la provincia, describió que contiene una crecida cantidad de minerales de plomo y zinc. “La zona mineralizada ocupa el flanco oriental del vasto anticlinal sobre el que se extiende la región. Los estratos mesozoicos que forman el referido anticlinal y que lo cubren están constituidos por calizas y areniscas. Estas últimas en algunos lugares pasan a cuarcitas por la acción metamórfica que ha desarrollado la vecindad de intrusiones y dikes de riolita”, remarcó.

En el Parlamento
A inicios de la década del treinta, este Minero Notable comienza a desempeñar cargos públicos como jefe de la Comisión Carbonera y Siderúrgica Nacional, superintendente de Agua Potable de Lima, jefe del Departamento de Minería Aurífera y director general de Fomento hasta 1938.

Fue elegido diputado del Congreso Nacional en representación de la provincia de Pasco en el periodo comprendido entre 1939 y 1945. En esa oportunidad ocupó los cargos de secretario y segundo vicepresidente de la Cámara de Diputados.

El 22 de septiembre de 1943 presentó uno de sus proyectos más relevantes respecto de la creación del departamento de Pasco, con las provincias de Pasco, Daniel Alcides Carrión y Oxapampa, el que fue aprobado en Primera Legislatura y, después de una ardua labor parlamentaria, fue ratificado en Segunda Legislatura el 25 de noviembre de 1944 y promulgado el 27 de noviembre de ese año por el Poder Ejecutivo mediante Ley Nº 10030.

Del mismo modo, atendiendo la inquietud del entonces presidente de la Sociedad Progreso de la Pequeña Minería, Ing. Luis Pflucker, junto al comandante Rodrigo Zárate, diputado por la provincia de Yauli, don Manuel, con la asesoría de la Escuela Nacional de Ingenieros y el apoyo del director de Enseñanza Técnica del Ministerio de Educación, Ing. Jacobo Zender, logró la creación oficial de una Escuela Práctica de Minería en la provincia de Pasco (Hoy día convertido en Instituto de Educación Industrial Nº ANTENOR RIZO PATRON LÑEQUERICA) y una Escuela Práctica de Metalurgia en la provincia de Yauli.

De esta forma, las empresas mineras y metalúrgicas de las referidas provincias quedaron obligadas a prestar, en sus plantas y dependencias, las facilidades exigidas para la práctica de los alumnos, lo que se constituyó en un paso trascendental para el conocimiento y desarrollo de la actividad minera en el centro del país.

En reconocimiento a su destacada labor profesional, en 1948 fue designado ministro de Hacienda y Comercio y en 1950 fue elegido senador de la República, condición que le permitió ocupar el cargo de primer vicepresidente del Poder Legislativo entre 1954 y 1955.

El catedrático
Dada su vasta experiencia y conocimiento, así como su identificación con el ámbito académico y la investigación, don Manuel también desarrolló una valiosa labor en el sector educativo y dictó las cátedras de Geografía Física, Economía Política y Explotación en la Escuela Nacional de Ingenieros, en la que llegó a ser director entre los años 1945 y 1947.

Igualmente, tuvo a su cargo la asignatura de Tecnología de los Metales, Aleaciones y Combustibles en la Escuela Nacional de Artes y Oficios, conocida en la actualidad como el politécnico José Pardo, siendo siempre reconocido por sus alumnos como un preclaro maestro.

En el campo institucional, fue elegido presidente de la prestigiosa Sociedad de Ingenieros del Perú, entre los años 1943 y 1944, y perteneció, entre otros, al Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, Instituto Peruano Norteamericano, Instituto Cultural Peruano-Paraguayo, Sociedad Nacional de Minería y Petróleo, Sociedad Geográfica del Perú, American Institute of Mining and Metallurgical Engineering y fue socio del Club Nacional de Lima.

En 1945, conformó la delegación peruana que participó en la Conferencia de San Francisco (EE.UU.) junto a Enrique Laroza, Rosina Vega, Carlos Gibson, Carlos Vásquez, José Dibós, Luis Alzamora, Luis Fernán Cisneros, Arturo García, Juvenal Monge, Manuel Gallagher, Luis Alvarado, Emilio Godoy, Víctor Andrés Belaunde y José Luis de Cossio.

Por su dilatada obra tanto en el sector minero, educación como en el Parlamento Nacional, don Manuel fue reconocido con las condecoraciones de Comendador de la Orden del Sol del Perú, la Legión de Honor de Francia y la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos. También ostentó la Orden al Mérito de Chile y la medalla por Servicios Distinguidos.

(Fuente: Revista MINERÍA)