Sebastián Estrella Robles (Biografía)

sebastian-estrella-roblesFue un notable periodista, fundador del Diario «Los Andes» y Fiscal del Departamento de Junín, en la primera década del pasado siglo. Nació en el pueblo de Qiulacocha, el 20 de enero de 1859, siendo sus padres don Victorino Estrella y doña Francisca Robles, ambos vecinos de ese pueblo.

Hizo sus primeros estudios en el Cerro de Pasco y luego pasó a estudiar secundaria en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe. Terminada la secundaria, pasó a la Universidad Mayor de San Marcos donde se graduó de Bachiller en Jurisprudencia, el 24 de diciembre de 1883. Siete años más tarde, el 15 de diciembre de 1890, se recibió de abogado.

Durante la ocupación chilena residía en Lima donde, además de combatir, sufrió los riesgos del caso, habiendo cerrado filas como policía, con lo que supo sobrevivir. Después colaboró en «El Nacional», periódico de la capital, dirigido entonces por los doctores Manuel María del Valle y Cesáreo Chacaltana, quienes lo distinguieron por su notable capacidad.

De regreso a su tierra natal se dedicó al ejercicio de su profesión fundando periódicos y colaborando en cuantos se han editado en el Cerro de Pasco como «El Cerreño», «La Unión», «La Semana». El año de 1911, funda el combativo diario «Los Andes» que, ya en su segunda época, fue dirigido por don Silverio Urbina y más tarde por su hijo Andrés.

Al fallecer en 1890 el Fiscal don Pablo Arias, es elegido en su reemplazo como Fiscal del Departamento de Junín.

Después de una vida ejemplar y luminosa, fallece el 13 de junio de 1912, oportunidad en la que todos los periódicos y revistas de la capital del Perú, le dedicaron sendos homenajes y semblanzas haciendo conocer de su labor.

¿Sabía usted….?

Que por el desconocimiento de nuestra historia, el periodismo y autoridades locales acordaron celebrar el “Primer centenario” del Cerro de Pasco, el 10 de enero de 1940, lanzando iniciativas para programar “adecuadamente” el centenario. Entre ellas, el proyecto de erigir un monumento a Huaricapcha “descubridor” de las minas cerreñas. Es decir un monumento a un ser legendario que jamás existió. Otra iniciativa, muy plausible, fue la de exigir la construcción de un Hospital del Seguro Social. Por su parte, el intelectual jaujino, Clodoaldo Alberto Espinoza Bravo, que tanto quiso al Cerro de Pasco, lanza la idea de realizar un homenaje nacional al inca Garcilaso de la Vega con ocasión de su Cuarto Centenario. La más plausible de estas iniciativas fue la del Concejo Provincial de Pasco de solicitar al Poder Público la creación de un Colegio Nacional de Instrucción Media para la ciudad.

Lo que en realidad quisieron celebrar fue el centenario de la Ley dada por el Congreso Constituyente de Huancayo que, en esa fecha y el siglo anterior, le confería a nuestra ciudad el título de “Opulenta Ciudad”. Todos sabían que nuestra ciudad contaba con más de cuatro siglos de vida.

Bueno, esto seguirá así mientras nos gobiernen los “Trueno” Rivera; “Bobby Charlton” Espinoza; “Chiri Gallo” Quispe y otros tantos sujetos que creen que el conocimiento de nuestra historia no merece atención alguna. Lástima.

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Pedro Caballero y Lira (Biografía)

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Hijo del ciudadano cerreño Don Francisco  Caballero y la dama jaujina doña Rosalía Lira de Caballero, nació en la ciudad de Lima en 1870.

Efectuados sus estudios en medio de las dramáticas contingencias de la Guerra con Chile y la consiguiente ocupación enemiga, llega a conocer la tierra de su padre, un acaudalado minero, en junio de 1887 y se instala en su casa solariega de la Calle Parra.

Funda el Instituto EL PORVENIR en compañía del abogado Francisco Samanamud. En este plantel particular se dictaban cursos para alumnos de educación primaria y los 1º y 2º años de secundaria, otorgando becas a los más distinguidos.

En el año de 1894 fue profesor de la Escuela Particular de Pasco luego ejerció la docencia en el Colegio Particular de las Reverendas Madres Terciarias cuya Directora, Reverenda Madre Isabel del Santo Sudario, hizo una labor muy interesante para la gente pudiente de la localidad.

Ocupó numerosos cargos administrativos demostrando mucha probidad y eficiencia. Secretario de la Junta Departamental de Junín, Comisionado Especial para la actuación de la matrícula de Contribuciones de la Provincia de Jauja, Diputado Distrital y Síndico de Rentas del Concejo Provincial, Director de la Beneficencia Pública en el que conjuntamente con don Cipriano Proaño, remodeló el Hospital La Providencia. Cambió el nombre del Hospital “La Providencia”, por el de nuestro mártir. En 1896 funda EL MINERO ILUSTRADO, periódico que cumplió una labor de información y orientación muy respetables. Lamentablemente, toda la esperanza que el pueblo había depositado en su capacidad se destruyó cuando en forma ostensible decidió apoyar las acciones de la compañía norteameri­cana en las elecciones de 1908. Esto jamás el pueblo pudo olvidarlo. (Felizmente todo   cambió en el periódico gracias a don Gerardo Patiño López, un hombre íntegro que, inclusive, sufrió persecuciones por servir a su pueblo que jamás lo olvidará)

 

Don Elías Malpartida Franco

don-elias-malpartida-francoEl 8 de agosto de 1922, fue una fecha de profundo dolor para nuestro pueblo. Ese día fallecía en Lima nuestro preclaro ciudadano don Elías Malpartida Franco, cuando ejercía la Senaduría por el Departamento de Junín. Las autoridades, como es natural, decretaron al día siguiente –fecha de sus exequias-  duelo general en la ciudad. Como un homenaje a la personalidad del más grande político que dio nuestra tierra, nos es grato hacer conocer su biografía.

Nació en el Cerro de Pasco el 21 de julio de 1844. Sus padres fueron el acaudalado minero don José Malpartida Cuestas y doña Romualda Franco. Ambos descendientes de notables mineros y comerciantes españoles. Realizó  sus estudios primarios en su tierra natal y los secundarios en el Convictorio de San Carlos de Lima, finalizados éstos, viaja a Bruselas en cuya prestigiosa universidad recibe el título de Doctor en Ciencias Políticas y Administrativas. Al recibir este alto título académico, por breve tiempo, fija su residencia en París. En la Ciudad Luz -a pedido de los sudamericanos residentes- funda el periódico AMÉRICA LATINA, en el que hace conocer los valores materiales y humanos de nuestra América joven.

De regreso a su patria, ingresa en el mundo de la política nacional durante el gobierno de Manuel Pardo. Fue elegido diputado por el Cerro de Pasco (1874 – 1879) después de reñidas elecciones frente al candidato oficialista Dámaso Tello. Su desempeño en este cargo fue brillante y aleccionador. Tribuno combativo, polemista y probo, alcanza una inusual plataforma de popularidad que se vio abonado por el respeto de propios y extraños que ven en él al parlamentario sagaz y extraordinario que con una oratoria enjundiosa y convincente, combativa y racional, consigue  sus más sonados triunfos. En las tribunas parlamentarias primero y en los ámbitos políticos y culturales después, se le denomina con un  mote que fue producto de la admiración general: PICO DE ORO.

Al iniciarse la guerra que Chile, en ejercicio del cargo de Prefecto de Puno, organizó un cuerpo del ejército y al frente de él marchó a Mollendo para oponerse al desembarco de las fuerzas enemigas.

Su desempeño ejemplar en el manejo de las finanzas del Parlamento Nacional, determinan que el general Miguel Iglesias, lo invite a formar parte del gabinete ministerial al frente de la cartera de Hacienda (15 de setiembre de 1883). Acepta la invitación y frente al  cargo lucha por la realización de las elecciones generales en el país con el fin de que los peruanos cumplieran con el supremo derecho de elegir a sus mandatarios. Al no conseguir este democrático cometido, renuncia irrevocablemente al cargo que le habían conferido.

Desempeñando el cargo de prefecto de Lima,  brinda su más amplio apoyo a la realización de la campaña de “La Breña”. Luego integró la Asamblea Constituyente de 1884 que tenía como objetivo principal el aprobar el llamado “Tratado de Ancón”. Nombrado jefe por la minoría por consenso general y como apóstol de la oposición, libra una dura batalla oponiéndose a la determinación entreguista de la mayoría “porque era  reconocer esta paz como  una paz implorada de rodillas”. Las razones que sostenían estos incomprendidos patricios eran las siguientes: Chile consiguió más de lo que se propuso al desatar la guerra; y en el Tratado de Ancón se evidenciaron claramente los intereses económicos que motivaron a su clase dominante, instrumento a su vez del imperialismo británico. “Una lectura detenida del tratado no puede mover sino la indignación y vergüenza; y han faltado a la verdad, o, por decir lo menos, pecado de conmiseración para con Iglesias, quienes han señalado que nada mejor pudo obtenerse “dadas las circunstancias”.

“No hay atenuantes que puedan justificar”, o “hacer comprensible”, lo que hicieron Iglesias y los derrotistas de espaldas al Perú, arrogándose indebidamente la representatividad de toda la nación, precisamente cuando Cáceres había levantado un nuevo Ejército en la sierra y en el sur existía todavía intacto otro ejército peruano. Era ostensible que en toda la extensión del territorio nacional ganaba cada vez más adeptos la causa de la resistencia armada a efecto de aminorar las exigencias militares humillantes del enemigo. Los que estaban de acuerdo con firmar el malhadado tratado, declararon que el Perú estaba vencido, por lo que suscribieron el tratado entreguista que es la peor mancha de oprobio en nuestra historia republicana.

Para la resistencia patriota, el tratado de Ancón habría de resultar funesto, por múltiples razones. Secuela inmediata del mismo sería la defección en Arequipa y la dispersión total de nuestro Ejército del sur, sin haber enfrentado a los chilenos. Cáceres perdía así uno de los soportes con que contaba para continuar la lucha, pese a la vacilante actitud de Montero. La caída de este jefe motivó indirectamente el cambio de posición en Bolivia, donde los jefes patriotas se verían pronto rebasados por la corriente derrotista. De otro lado, la firma del Tratado de Ancón y la entronización de Iglesias como gobierno reconocido a nivel internacional, no dejó de provocar confusión y desmoralización en algunos pueblos patriotas, como Ica, donde el comandante guerrillero Julio S. Salcedo sería uno de los primeros en aceptar la desgracia como un hecho consumado; aunque a su tiempo, Ica, como Cañete, volvería a alzarse con Cáceres, para derribar al gobierno chilenófilo.

Incomprensiblemente, nuestra historiografía ha hecho poco caso del protocolo complementario del Pacto de Lima, no obstante sus graves implicancias. Hay razones para pensar que hasta fue solicitado por Iglesias, al no sentirse seguro en el puesto que había usurpado con ayuda del ejército extranjero. En virtud de ese protocolo se le autorizó a Chile ejercer una suerte de protectorado en el Perú. Otra cosa no se significaba la permanencia del ejército de ocupación, que se prolongaría hasta mediados de 1884. Es que Chile supo cuidarse de que el pacto no fuera anulado con la caída de Iglesias, que entendía inminente ya que todo el Perú lo rechazaba; por eso continuaría aún en el Perú, sosteniendo a Iglesias hasta que Cáceres reconociera de alguna forma el pacto. Luego, apenas retirado, caería el títere del que se valieron para lograr sus propósitos de conquista.

Verdaderamente insultantes las cláusulas del Tratado, entre otras cosas porque el gobierno derrotista se comprometió en mantener al ejército de ocupación con 300, 000 pesos de plata mensuales, suma extraordinaria si se considera el estado calamitoso de la Hacienda Pública, con el agravante de que ellos se descontarían, “en primer término” de las rentas nacionales. La utilización libre de pagos de las líneas férreas y telegráficas de los hospitales de Lima sólo podían hacer pensar que Chile consideraba la guerra, y que en cualquier momento se vería en la necesidad el ejército de movilizar sus tropas y que Iglesias, seguro de que Cáceres no dejaría la lid, proyectaba utilizar a los chilenos como aliados de guerra civil que ya se había iniciado. Como resultado de esta titánica lucha en la que sólo la respaldaron los representantes Benjamín Sánchez; Jesús Sánchez Gutiérrez, Eusebio González, Federico Moscoso y Modesto Basadre, Elías Malpartida, fue deportado a Guayaquil.

A su retorno, decide afincarse en la tierra que lo viera nacer con el fin de trabajar con integridad y dinamismo en las minas de su propiedad. En el Cerro de Pasco ejerce numerosos cargos administrativos siendo muy notable su desempeño como Director de la Beneficencia Pública.

Político activo, en el año de 1894, interviene decididamente en la revolución de Nicolás de Piérola y una vez triunfante, no acepta cargo alguno y, desde el llano, se contenta con ejercer el cargo de asesor principal.

En 1895, recibe el encargo de ejercer el Ministerio de Hacienda formando parte el gobierno de don Manuel Candamo, creada como resultado de la revolución encabezada por Nicolás de Piérola. El objetivo principal era preparar el restablecimiento de la institucionalidad del país. En ese período, el 22 de mayo de 1896, se crea la Sociedad Nacional de Minería. El Acta de Constitución la firmaron una veintena de hombres ilustres entre mineros independientes y representantes de compañías. Al convocarse a elecciones, es elegido representante de los mineros del Cerro de Pasco. Ni bien se instaló la junta directiva, recibió el encargo de elaborar el primer proyecto de código de minería. Rápidamente, el texto fue presentado en enero de 1897. En 1899, deja el cargo con un buen saldo de trabajos exitosos.

Al comenzar el nuevo siglo, apoyó la formación del Partido Liberal y, creado éste, decide retirarse y regresar a su tierra. En 1910, cansado de una proficua labor, decide vender sus propiedades a la Cerro de Pasco Mining.

Al asumir el mando de la nación don Augusto Bernardino Leguía, nuevamente desempeña importantes cargos gubernativos.

Durante el gobierno de Guillermo Billinghurst, desempeña el cargo de Ministro de Gobierno y Presidente del Consejo de Ministros (24 –IX- a 23 XII 1912). En esa época consigue la creación del Departamento de Madre de Dios y ordena que se impulse el itsmo de Fizcarrald y la navegación a vapor por los ríos adyacentes y la construcción del camino carretero de Puerto Maldonado a Iñapari, capital de Tahuamanu. Su interés por el desarrollo del país lo llevó a promover la creación de algunas provincias como el caso de Ambo, en el departamento de Huánuco.

Desempeñó la Alcaldía de Lima con mucho éxito durante el año de 1914. En pleno desempeño de Senador de la República por el departamento de Junín, fallece en la capital a la edad de 78 años, el 10 de agosto de 1922.

La vida de este brillante y ejemplar cerreño, dos veces vicepresidente del Perú, varias veces Premier y Presidente del Concejo de Ministros; Senador, Prefecto, Alcalde de Lima, Diputado, Director de la Beneficencia Pública, transcurrió intensamente dedicada a servicio de su patria.

Que esta sea la oportunidad, aunque tardía, de que una de las calles d nuestro pueblo lleve el nombre de su más eminente político. Por ejemplo en lugar de Botafogo, calle Cobre, etc.

 

ALBERTO ENRIQUE FRÍAS (ASFRÍ)

alberto-enrique-friasDescendiente de españoles fue don Alberto Enrique Frías (Asfri). En los periódicos de la media centuria pasada hacia adelante, con agradable sorpresa nos encontramos con este brillante cronista de toros que nada tenía que envidiar a los más notables de Lima. Gran aficionado a la fiesta brava, firmaba sus crónicas con el seudónimo de “Asfrí”. Por aquella época, un homónimo de este notable funcionario, también escribía, pero epigramas y notas festivas, con el nombre de “Asfri, de los barrios bajos” posiblemente para diferenciarse de su homónimo, Enrique Frías, funcionario gubernamental que residía en la zona alta del Cerro de Pasco.

Dos cualidades resaltan en los trabajos de este cronista taurino de la mejor cepa. Primero, su corrección gramatical que, sin duda, descubre a un hombre de altos niveles intelectuales. Segundo, su amplio conocimiento de la suerte de “Cúchares”. Leerlo es recrearse con unas reseñas, no sólo precisas y gratas, sino detallistas en las que, desde el momento en que el burel entra en el albero, hasta el instante en que es arrastrado por las mulillas, pasando por la descripción de los tendidos, recreándose con la belleza de las manolas cerreñas a las que describe con pinceladas amorosas y galanas, nos lleva de la mano, con puntuales descripciones del toro en lo que respecta a su color, su presentación, su trapío y sus características de lucha; del matador, su traje de luces, sus miedos, sus melindres y sus aciertos. Creemos, muy sinceramente, que se puede hacer una antología de estas crónicas que, a nuestro entender, tienen un brillo digno de ser publicado en los mejores diarios madrileños o limeños.

A don Enrique Frías, “Asfri de los Barrios Bajos”  le conocemos estas creaciones  en las que, siguiendo la moda de entonces, nos pinta algunos pasajes de la vida cotidiana del Cerro de Pasco, como ésta, en la que nos da una pincelada de la cerreña costumbre del día de pago obrero.

DIA  DE  PAGO 

           ¡Caray!. Espera que estoy como sopa

            de venir corriendo desde La Esperanza,

            con esta lluvia y barro: ¡Pobre ropa!.

            Pero al vernos, seguro se diría

            que algún acreedor malo nos alcanza.

            –¿Te tomas una copa?.

            –¡Ay cholo, con la mayor alegría.

            –A ver, patrón, si me hace usted el favor.

              de servirnos dos copones de aguardiente..!!!

            –¡Chacta no hay…!

            –¡¿Chacta ha dicho…?. No, señor. Sírvanos pisco, y para hacer                 diente y poder almorzar con apetito, abra usted unas sardinas.

            –¡Bravo…! Ya se conoce que en las minas te va regular. Y

              Ahora,  dí…¿Qué tal te trata el pago…?

            –Muy bien. ¡Y estoy de enmaderador..! Y con los sobretiempos

              haber si hago que el sueldo de este mes sea mejor, porque

              ya sabrás que la vida en este pueblo, es muy cara.

            –¡Ya lo sé!. Salud, chato y por detrás nos vamos que está

              esperándome Sara.

            –Vamos por la Calle del Marqués..¿Qué temes ?.

–Le debo a Tomás Güemes, porque sin saber nada mi mujer, saco       trapos, sal y otras menudencias para la mesa, y vamos a ver               cómo pago. En fin a ver si sale. No quiero que ella sepa de esto.

  No estoy para pendencias. A lo mas saco un vale.

            –¡Bien hecho!. Otra copa para el fiambre. ¡Patrón, sirva usted

              porque ya nos vamos.

            –Salud, salud y apura que tengo hambre…

            –Y de paso convidas donde Ramos.

                                   …………………………..

 

            –Espera , cholo. Tápame el blanco. ¡Que mal encuentro he dado!

            –¿Qué te pasa….?

            –He visto al ñato Stanco y hace dos meses que le debo un fiado.

            –¡Caracoles!.

            –Fue culpa de mi tía que se empeñaba en celebrar su santo con

              baile chupa y canto.

              ¿Has visto semejante tontería. Me acuerdo que fue un domingo

              cuando saqué licores de este gringo…

            –Ya pasó- Si me pesca..¡Vaya un susto!. Porque entonces tengo

            que pagar; en fin…y por gusto. Entra donde Ramos y vas a comprar caña, y luego al tanque de la peña.

            –Si tienes plata…¿Para qué empeñar…?

            –No hombre, no hablo de empeñar si no de una huanuqueña.

                                   ………………………………….

            –Con usted don Juan, aunque no valgo, acépteme una copa.

            –¿Contigo negra?, El alma ven y toma. La tuya con la mía.

              ¿Quieres algo…?

            –Su voluntad, no más…

            –Oye Meza, toma y llégate un momento a la esquina y te traes

              cervezas. ¡A ver maestro!…¿Qué hace allí tan callado?.

              Toque algo, voy a bailar con mi china. A ver un zapateado…!

            –¡Viva don Juan…!…¡Así, así…toma…dale, dale …más fuerte

              hasta que se rompa el zapato.

            –¡Zas, paloma. Una sin otra no vale…!

            –Otra, pues,….

            –Si no me quieres, me mato…

                                   ……………………………………

                                   …………………………………….

            –¡ Bonita noche; pero vamos a ver….Cuánto me cuesta esto

              ¡Caracoles…Me faltan treinta soles…Y ahora. ¿Cómo arreglo

              con mi mujer?…¡Ya..!…¡ Voy donde Ciminago a sacar    comestibles hasta el pago.

(ASFRÍ DE LO BARRIOS BAJOS).

LEONCIO LUGO, NUESTRO EXTRAORDINARIO PINTOR

leoncio-lugoEs una constante en nuestro pueblo, el olvidar a los hombres que nos dieron prestigio y honor. Uno de los más postergados en la memoria popular -injustamente, por supuesto- es el extraordinario pintor paucartambino, don Leoncio Lugo, discípulo preferido del genial José Sabogal y amigo entrañable de eminentes pintores peruanos de entonces como Camilo Blas, Julia Codesido, Camino Brent, Wenceslao Hinostroza y muchos más. Sabogal, como recordarán, fue el padre del indigenismo en la pintura, es decir de la corriente que dejando la moda europeizante en plena boga en la década del cuarenta, volvió los ojos a  la realidad nacional y trabajó representando toda la majestad de  la raza autóctona y su patética realidad. Visitante en muchas oportunidades de nuestra ciudad, ha plasmado en algunas telas, los recios rasgos de la personalidad minera cerreña. Son notables los cuadros en los que se puede ver las casas cerreñas. Esas obras se pueden hallar actualmente en colecciones particulares.

Don Leoncio Lugo, hijo de Julio Lugo Collao y Cecilia Bao, nació en Paucartambo, el 24 de abril de 1901. Allí inició sus estudios primarios en una escuela particular regentada por el Dr. Loayza, sacerdote de amplios merecimientos. Los continuó en el Cerro de Pasco a donde fue llevado por su tío, don Gerardo Lugo, a la sazón alto miembro de la Corte Superior de Justicia Departamental. Cuando este jurisconsulto quiso ponerlo a su servicio personal el joven rechazó de plano el proyecto. No había nacido para ser un sirviente. Al ver su inconformidad el juez lo recomienda para laborar en la Fábrica de Aguas Gaseosas de “Piedras Gordas” del alemán Wilhelm Herold. En este lugar trabaja arduamente y al ver que el sueldo era muy bajo y el trato al personal  infame, decide cambiarse de colocación. Logra ingresar en el servicio de mantenimiento del servicio del ferrocarril, Cerro de Pasco – La Oroya, a cargo de la Railway Company. En este lugar encuentra que la dureza del trabajo es altamente compensado por el sueldo que le pagan.

Como la dureza del empleo le impedía seguir sus estudios, decide quedarse en la localidad de Carhuamayo en donde, por primera vez, da rienda suelta a sus inquietudes. Su primera obra es una copia de una lámina titulada LA INDEPENDENCIA que él lo convierte en un hermoso cuadro que hasta ahora se puede ver en el salón de actos de aquella ciudad. Su éxito es tan extraordinario que, las personas cultas de la localidad lo animan a seguir sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, a la que ingresa con excelentes notas después de una prueba de habilidad, en el año de 1926. Allí traba amistad con muchos excelentes alumnos, entre ellos Jorge Vinatea Reinoso, insigne pintor arequipeño y se convierte en uno de los preferidos alumnos del Director del establecimiento don Daniel Hernández. Cuando egresa en 1932 es accesitario a la medalla de oro de su promoción junto a la desparecida pintora, Carlota Carvallo de Núñez. Convertido en representante de la pintura indigenista en la región central del Perú, pues era alumno de su maestro y mentor José Sabogal, retorna  a su tierra natal. Dominador del óleo, la acuarela y el carboncillo, su arte se caracteriza por un colorido vivo de fuerte textura con el que patentiza toda la grandeza paisajista de su tierra querida. Igualmente en los retratos y desnudos que ha pintado siguiendo la corriente indigenista, hace resaltar los rasgos autóctonos de nuestra raza.

A partir del año de 1936 radica definitivamente en Paucartambo en donde pinta hermosas estampas y paisajes del lugar. Atraído por la belleza de Oxapampa viaja allá a radicar por corto tiempo. En ese lapso plasma numerosos cuadros de gran envergadura artística.

En 1940, bajo al auspicio del Alcalde del Cerro de Pasco viaja a Cusco y Puno donde no sólo ofrece exposiciones de sus cuadros, sino también trasplanta al lienzo hermosas estampas lugareñas que son favorablemente comentadas.

El año de 1941, debido al triunfo que había alcanzado a nivel nacional, el Diputado don Manuel B. Llosa, le auspicia una exposición en el Touring Automovil Club del Perú, donde alcanza un éxito extraordinario. Allí, con el abierto aplauso de la crítica de entonces, expuso sus mejores cuadros, que son los siguientes:

01.Baile de Junín

02.Soledad.

03.Indio junino.

04.Cansancio.

05.Estancia

06.Naranjales de Oxapampa.

07.Plaza de Oxapampa.

08.Ganados en Huancayo.

09.Amanecer en el caserío.

10.Violinista.

11.Un camino en Huancayo.

12.Eucaliptos huancaínos

13.Orillas del Mantaro.

14.Muchacho minero.

15.La Victoria.

16.Llamas fatigadas.

17.Indio Mayor.

18.Barrio de tunantes.

19.Preparando  el ponche.

20.Alfombras de Jueves Santo.

21.Pelando al chancho.

22.La Pascua.

23.Madre.

24.Camino en un peñón.

25.Verano en la sierra.

26.Pachamanca

27.Pastora de Vacas.

28.Cosecha de trigo

Sus obras fueron expuestas en varias instituciones limeñas, en Huancayo, Cerro de Pasco y Arequipa. En la ciudad blanca fue objeto de un gran homenaje de los intelectuales mistianos promovido por el inolvidable músico arequipeño, Benigno Ballón Farfán.

Durante su estada en nuestra ciudad, traba íntima amistad con Gamaniel Blanco Murillo, Gerardo Patiño López, Graciano Ricci Custodio, Antonio Jiménez y con los Casquero, especialmente con Ambrosio, el poeta, con quien edita una revista de Arte que llevaba el nombre de CENTRO.

El notable pintor, desgraciadamente, fue perdiendo poco a poco  la visión debido a un accidente sufrido en su juventud. En 1953, pierde la visión completa de un ojo y, en 1968, queda definitivamente ciego. El dolor que le causó esta desgracia fue enorme, especialmente porque, entonces, se hizo patente la indiferencia de las autoridades y del pueblo. Sus últimos días de vida en un mundo de tinieblas fueron dramáticos. Finalmente, presa de una larga enfermedad, fallece en el Hospital de Chulec el dos de noviembre del año de 1979.

Nota especial de admiración y reconocimiento merece doña Cristina Soto, su mujer,  compañera en sus momentos gloriosos y en los dramáticos de los últimos de su existencia.

Nosotros hemos tenido oportunidad de admirar sus cuadros, creemos que es el pintor que con más acierto ha plasmado la personalidad pasqueña.

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Tenemos conocimiento que, en gesto que aplaudimos sin reservas, nuestra Universidad, hace algunos años, adquirió sus cuadros. No podía ser de otra manera. Nuestra Alma Mater está en la obligación de custodiar aquellos valores que honran a nuestra tierra. Eso sí, sólo pedimos muy reverentes que, los cuadros no los almacenen en los depósitos como cosas sin valor, sino que enmarcándolos debidamente, los pongan en permanente exhibición en la sala de lectura de la Biblioteca Central, para que nuestra juventud, pueda degustar  de la genialidad de don Leoncio Lugo, un extraordinario artista.

 

Carlos Languasco Gorlera (Biografía)

(Antes de iniciar nuestro recorrido por los caminos de nuestra historia, quiero hacer llegar a los numerosos amigos que me acompañan en el Perú y el extranjero, mis deseos enormes de que la felicidad y el éxito les acompañe en el año que hemos iniciado: Por mi parte, entre los acontecimientos que me ha llenado de felicidad están los marcados por los sendos títulos profesionales que han logrado dos de mis nietas más queridas: Sheris Morales Pérez, como primera alumna de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón UNIFÉ (Facultad de Psicología y Humanidades) y, Gabriela Pérez Tasayco, en la Pontificia Universidad Católica del Perú (Ciencias de la Comunicación). Gaby, además, me ha regalado  mi retrato a lápiz, ejecutado con una maestría singular. Apunta a ser una extraordinaria dibujante. Espero que ilustre los libros que me faltan publicar. En la personas de estas dos flamante profesionales, mis saludos a todos los amigos que me acompañan en este blog. Un Abrazo)

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Frontispicio del primer Mercado de Abastos de nuestra ciudad, construida por el italiano Cesare Vito Cútolo en 1903 y ampliado y techado por su paisano don Carlos Languasco Gorlera. Como ésta, son muchas las obras que ejecutó al frente de nuestra Municipalidad

Don Carlos Languasco Gorlera, fue un hombre extraordinario que realizó positivo trabajo por el bien de nuestra ciudad. Nació en Oneglia Italia, y llegó al Perú en el año de 1887 para establecerse en nuestra ciudad. En esta ciudad casó con la señorita Petronila Torres B, con la que tuvo dos hijos: Humberto y Emilia Languasco. Fue padre político de la Sra. Graciela Malpartida de Languasco y, del Dr. Karol Kotas (Polaco); abuelo de las señoritas, Luz y Nelly Languasco.

En 1905, y casi todo 1906, fue Alcalde de la Municipalidad del Cerro de Pasco. En marzo de 1905, nuestra ciudad recibió la visita del Presidente de la República Dr. José Pardo en cuya  oportunidad tuvo un desempeño extraordinario abogando por la solución de nuestros problemas en conversación directa con el primera mandatario.

En 1912, siendo Alcalde concluyó la construcción e hizo techar el Mercado Municipal que, en 1903, había erigido otro italiano, Cesare Vito Cútolo. El techado y ampliación fue efectuado con el producto de dos corridas de toros, sin tocar un sólo centavo del Presupuesto Municipal.

En 1913, en su condición de Alcalde y previo acuerdo con la Junta, gestionó del Supremo Gobierno, concediera a nuestra Municipalidad, para subvenir sus apremiantes necesidades,  una partida que nunca llegó. Solicitaba el uno por ciento de los Impuestos a la Exportación que pagaban y seguirán pagando, los minerales extraídos de los yacimientos del Cerro de Pasco.  Esta solicitud, fatalmente fue denegada rotundamente.

En 1916, a su iniciativa, se constituyó el “Comité Pro Instrucción”, del cual fue su Presidente, hasta que entró en receso.

En 1917, fue fundador y Presidente del “Club Internacional de Tiro” que se extinguió, cuando acabó la Primera Guerra Mundial.

En 1926, fue nombrado Presidente del “Comité Carretera Cerro- Canta” que presidió hasta mayo de 1929, dejando, al renunciar a mitad de 1929, avanzada la carretera hasta más allá del Sur de la Cruzada.

Fue Director y después Presidente de la “Sociedad de Beneficencia Pública” durante los años 1928, 1931, 1932, 1937 y  1938. Tuvo sobresaliente actuación.

Fue fundador del Rotary Club de la ciudad minera.

Desempeñó el cargo de Cónsul del reino de Italia en el Cerro de Pasco.

Después de una prolífica labor, que todavía se recuerda, falleció en Lima, el 29 de mayo de 1956.

 

La voz de lo andino en la narrativa de Eleodoro Vargas Vicuña

Por Marco Martos

eleodoro-vargas-vicunaEleodoro Vargas Vicuña, (La Esperanza, Cerro de Pasco, 1924 – Lima, 1998) es uno de los narradores más notables de la promoción literaria aparecida en los años cincuenta. Su escritura de original belleza está cargada de ternura y vitalidad y reproduce en la página literaria el lirismo de habla y las expresiones del anónimo poblador de las comunidades de los remotos poblados del Perú indígena y mestizo. Vargas Vicuña construye sus narraciones como una serie de imágenes donde la frase vibra y le otorga vida al relato y la fábula o historia se diluye en el paisaje como una extraña visión. Lo que nos queda después de la lectura atenta de uno de sus cuentos es la sensación de haber entrado en un mundo desconocido regido por leyes eternas de las que apenas algo atisbamos. Percibimos, sí, que se trata de un mundo rural donde las menciones a la naturaleza o a los actos de los hombres, pertenecen tanto a lo mítico básico de la historia de la humanidad como al ambiente del mundo rural andino del Perú.

El aliento lírico de la narrativa de Vargas Vicuña fue percibido por la crítica nacional desde la aparición de su primer libro Ñahuin, en 1953. Como lo ha dicho Wáshington Delgado, a diferencia de la narrativa de Arguedas o Alegría e inclusive de Zavaleta, Vargas Vicuña no muestra interés por los grandes relatos que muestran la vida indígena en su complejidad social, tampoco penetra en la psicología de los personajes ni en la construcción de variados caracteres individuales. Su método de construcción del relato es acumulativo y al mismo tiempo selectivo. Acumula y selecciona imágenes que no cabe sino llamar poéticas o líricas y a través de ellas penetra en los arquetipos, es decir en situaciones básicas universales. Así, en Ñahuin observamos la presencia de pares míticos fundamentales: vida, muerte; generación, nacimiento; siembra, cosecha; inundación, sequía.

El mundo literario de Vargas Vicuña expresa cabalmente una realidad agraria y mítica donde existe una armonía universal, cuya ruptura, aunque sea leve da lugar a la aparición de lo trágico. Vargas Vicuña recoge el habla singular del hablante peruano de la sierra cuando se expresa en castellano, pero, sobre todo, presenta el mito primordial del hombre, la vida y la muerte.