Don Marco Aurelio Woolcott (Biografía)

don-marco-aurelio-woolcottEl 10 de marzo de 1922, después de prolongada enfermedad fallecía el destacado ciudadano cerreño don Marco Aurelio Woolcott, miembro de numerosa e ilustre familia descendiente de ingleses llegados a mediados del siglo anterior. La apretada síntesis de su biografía, es la siguiente.

Nació en el Cerro de Pasco, el 12 de noviembre de 1866, siendo sus padres, el señor Joseph R. Woolcott y, la señora Narcisa Robles. Se educó en Lima, graduándose de Doctor en Ciencias  Políticas y Administrativas, en 1889. Al año siguiente, fue nombrado Attaché de la delegación peruana en Chile.

Asociado a los doctores, Javier Prado y Ugarteche y, José Matías Manzanilla, fundó el periódico EL TIMON, para combatir a la Compañía de Jesús. Después colaboró en los diarios, EL TIEMPO, dirigido por Alberto Ulloa y, LA OPINION NACIONAL, de Andrés Aramburú. Fue uno de los fundadores del Círculo Literario y Ateneo de Lima.

Elegido en varias ocasiones, miembro de la Municipalidad del Cerro de Pasco, desempeñó por 12 años consecutivos el cargo de delegado ante la Junta Departamental, de que fue tres veces consecutivas, su presidente.

En 1879, fue acusado de participar de una revolución política por lo que fue trasladado a las casamatas del Callao, donde permaneció prisionero por largo tiempo.

Fue uno de los iniciadores de la instalación de la luz eléctrica en nuestra ciudad. Perteneció a casi todas las sociedades patrióticas y humanitarias y,  colaborador de todos los periódicos que se publicaron en nuestra ciudad. Varias veces fue presidente del Partido Liberal y ejerció el cargo de Venerable Maestro de la Logia Masónica de nuestra ciudad.

Fue sepultado en el cementerio general de la ciudad con honores correspondientes a su alta calidad humana, y ese día, las banderas flamearon a media asta en nuestra ciudad.

¿Sabía usted…?

Que la CHUNGUINADA, la más hermosa danza del centro del Perú, nació en el Cerro de Pasco a mediados del siglo XIX, cuando numerosos grupos de europeos se afincaron en sus predios para trabajar sus minas. Su nombre proviene de CHUNGA (“Burla festiva”) de donde viene CHUNGUINADA y no “chonguinada” como pronuncian los motosos llegando a la audacia de decir que había nacido en un pueblo llamado Chongos. La verdad es que, el pueblo cerreño, al ver las apoteósicas celebraciones en los consulados europeos, trató de imitar sus danzas; así de los franceses el minué con su despliegue de elegancia y vistosidad; de los españoles, la pavana y la sardana; de los italianos, la chacona, de los austriacos, sus cuadrillas. En general de todos estos grupos danzaban sus cuadrillas, es decir, la danza corporativa con las que se desplazaban por la calles. Por eso hay cuadrilla imperial, francesa, española, etc. No olvidar que, en aquel tiempo funcionaban doce consulados europeos en el Cerro de Pasco, una ciudad cosmopolita. Andando los años, los braceros que laboraban en la ciudad minera, llevaron a sus pagos el ejercicio de esta danza. Hoy en día se baila en todo el centro del Perú. La chunguinada es cerreña. (Ver la descripción completa de esta danza en el tomo VII de “Historia del pueblo mártir”)

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“Punta” de Chunguinada de la capilla de Curupuquio en el Cerro de Pasco. Por primera vez integran danzantes mujeres. Anteriormente sólo los hombres realizaban esta danza por lo pesado de su vestimenta de plata pura y por los días enteros que tenían que estar bailando en homenaje a las cruces de mayo.

Hipólito Verástegui Cornejo Un paternal amigo extraordinario

La noticia me llegó punzantemente dolorosa a través del hilo telefónico. Lucho Rosazza con un marcado tono pungente en la voz, me dijo: “Te llamo para informarte que esta mañana, de madrugada, ha fallecido el doctor Verástegui”. No dijo más… O si lo dijo, no lo puedo recordar. El caso es que quedé inmóvil; muy conmovido. Un dolor enorme como venido de años me atravesó el corazón.

No era para menos.

Había entre él y yo, no obstante los años que nos diferenciaba, una enorme coincidencia de pareceres y un afecto como de padre a hijo que jamás podré olvidar.

El doctor Hipólito Verástegui Cornejo -“Polo” para familiares y amigos- había nacido el 3 de febrero de 1911, en el Cerro de Pasco. Fueron sus padres, don  Julián Verástegui Flores y doña Herminia Cornejo Agüero. Sus estudios primarios los había realizado en su tierra natal, los secundarios en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe y los universitarios, primero en La Facultad de Medicina de Guayaquil y luego en la de Quito. Cuando en 1941, se inicia el conflicto que nos enfrentó con aquel país hermano de Ecuador, una beligerancia intolerable se desató contra los peruanos residentes en aquella ciudad. Maltratado y perseguido por ser peruano, tuvo que huir en jornadas penosamente dolorosas para llegar a su patria. Aquí, por disposición especial tuvo que revalidar los cursos llevados en Ecuador, en la facultad de Medicina Humana de San Fernando. Optó el grado de Médico cirujano en 1942. Inmediatamente después llega a ejercer en el Hospital Daniel A. Carrión de su tierra natal, el Cerro de Pasco. Aquí es en donde deja lo mejor de sus esfuerzos y desvelos en el cumplimiento de sus funciones. Comenzó como Jefe de la Asistencia Pública, luego, Jefe de la Cruz Roja Departamental, más tarde Director del Hospital Daniel A. Carrión y, finalmente, Jefe del Área Hospitalaria de Pasco. En todos estos cargos cumplió una labor extraordinaria. Todavía el pueblo cerreño lo recuerda. Especialmente la gente necesitada.

Casado con la señora Elvira Maldonado Balvín –su abnegada e inseparable compañera- tuvo en ella a su más brillante inspiradora de grandes acciones. Sus hijos son, Edith, Sonia, Hipólito Alberto, Juan y Frida.

Fue Presidente de CORPASCO donde efectuó obras de notable magnitud en beneficio del departamento. Desde su retorno a su tierra natal fue destacado miembro de Rotary Internacional.

A poco de asumir la presidencia del “Team Cerro”, club al que le dedicó muchos esfuerzos, se empeñó en adecuar debidamente sus instalaciones, ordenar la membresía, dinamizar sus actividades sociales y devolverle la prestancia que había tenido años anteriores. Lo logró con creces. El “Team” volvió a ser el remanso acogedor en el que los bohemios de aquellos años se reunían para hermosos convivios fraternales. Allí alternaban las humoradas graciosas, la conversación –aquella actividad tan hermosa, hoy día en decadencia-, la diversión de los juegos de salón, la música en la que de tanto en tanto, el legendario trío de guitarras conformado por Villaizán, Russo y Quintana, traían en alas de las melodías, el deleite espiritual que requerían; o en las voces del trío FRI – SO – MOR, conformado por “Chivillo” Frías, Soriano y Morales, los viejos valses de factura argentina, preferidos por los noctívagos de aquellos tramontos. En todas estas reuniones salpimentadas con bebidas de un bar tan nutrido de buena calidad como de variedad notable, reinó siempre la cordialidad fraternal.

Al frente del Rotary Club, su labor fue incansable. Con gran nostalgia recordamos, la navidad del niño cerreño, la semana del niño, las campañas de profilaxis social, los concursos escolares para alentar la formación de nuevos valores en el arte y la literatura.

En cumplimiento de ambas presidencias, consiguió devolvernos la tradición que estábamos a punto de perder. Logró que la compañía norteamericana edificara –contiguo al local institucional- una hermosa plaza de toros donde se realizaron las últimas manifestaciones de la Fiesta Brava a la que todos los cerreños somos aficionados. Despejes con adornados carros alegóricos conduciendo a las luminarias de la belleza local, ataviadas con peinetas, mantones de Manila, abanicos, claveles o sombreros cordobeses de ensueño, dignas de las paletas de Julio Romero de Torres; diestros encumbrados de la torería de entonces, con cuadrillas propias, banderilleros, puntilleros y monosabios.

Esta era la oportunidad en la que el pueblo gozaba de la magnificencia de la fiesta que está sufriendo su más triste ocaso. Las localidades al tope permitía que los fondos obtenidos, conjuntamente con donaciones de instituciones, compañías mineras, y personas notables, se incrementaran para que, víspera de Navidad, los niños pobres del Cerro de Pasco recibieran los más hermosos aguinaldos de manos de los rotarios y sus esposas. “Polo” Verástegui a la cabeza, con su compañera de siempre, doña “Viruca” Maldonado Balbín, entregando los regalos a los niños de los barrios cerreños que se aglutinaban en la plaza de toros. ¡Que inolvidable muestra de amor a los niños! ¡Qué despliegue de trabajo el que efectuaban entonces! ¡Los que presenciamos de cerca estos acontecimientos, jamás podremos olvidarlos! ¡Menos aún a los que, como “Polo” se desvivieron por realizar!

Su sensibilidad siempre a flor de piel, no sólo siguió honrando la tradición de celebrar emotivamente el “Día de la Madre”, sino que, realizando una esforzada campaña que todos apoyaron, hizo construir en el cementerio general, un hermoso mausoleo dedicado a la madre cerreña. ¡Qué sublime realización! A partir de su inauguración –el “Día de la Madre” de 1945- todos los años, religiosamente, se celebraba una misa solemne de réquiem por todas las madres. Ojalá que esta tradición que la mantuvimos mientras ejercimos en la Beneficencia, continúe. Ojalá.

Su entrega en el cumplimiento de las funciones que se le encomendaba, determinó su nombramiento de Presidente del Comité Departamental de Deportes de Pasco, máximo organismo rector del deporte en nuestro ámbito. En él cumplió una brillante actuación. Recordamos que, bajo su mandato, el deporte se encumbró grandemente. El año de 1950, para ser precisos, con motivo de los Primeros Juegos Deportivos Centro Peruanos, realizados en Huancayo, nuestro representativo departamental se trajo el campeonato en fútbol, el subcampeonato en Básquet, tercer lugar en Vóleibol y varias medallas en atletismo, ajedrez y ciclismo. Es decir, una brillante campaña que por mucho tiempo ha quedado en el recuerdo de los aficionados. En su época, controlado personalmente por él, bate el record mundial de permanencia en bicicleta el deportista Raúl Salvatierra. Para ellos, en todo el tiempo que duró la prueba estuvo del lado del sacrificado deportista. En aquellos tiempos logran destacada figuración a nivel nacional los representativos de fútbol de Unión Minas de Colquijirca, Alianza Huarón y otros equipos cerreños. En básquetbol, el Club Sport Peruano.

Extraordinario anfitrión fue con la señora Elvira, su esposa, cuando recibieron delegaciones del mundo entero venidas a participar en el Congreso Médico Internacional que se cumpliera en nuestra ciudad con motivo del cincuentenario del nacimiento de nuestro mártir Daniel Alcides Carrión. (13 de agosto de 1957). Se desvivieron por lograr cómodos alojamientos, adecuada alimentación, movilidad oportuna y rápida, atención médica de primera calidad. Es decir un trabajo de titanes que obtuvo un éxito rotundo. Cuando terminó el Congreso todos estuvieron muy agradecidos a los anfitriones.

En aquella ocasión, las asambleas académicas se efectuaron en el escenario del Cine Teatro Grau transmitidas por Radio Corporación, cuyas grabaciones magnetofónicas, en su totalidad, fueron entregadas a la Asociación Médica Peruana.

Los oradores en la primera sesión del Congreso fueron: el ex Ministro de Salud Pública y Asistencia Social, doctor Jorge Haaker Fort, que a nombre del Supremo Gobierno, declaró inaugurado el certamen. El doctor Arturo Baeza Goñi, por Chile; doctor Numa Pompilio Munguía por Honduras; doctor Jesús Acosta, por Venezuela; doctor Fernando Cordero, por Guatemala; doctor Ernest George Nauck, catedrático de la Universidad de Hamburgo, por Alemania; doctor Dagmar Chávez, por Brasil.  Los días siguientes, veinte distinguidos médicos de diversas nacionalidades por sesión, desfilaron por el escenario del Cine Grau. Aquella memorable oportunidad el Perú estuvo representado por los doctores René Gastelumendi, Luis Amat, Marino Costa, Carlos Rodríguez Larraín y Eduardo Águila Pardo, El Cerro de Pasco, por los doctores Hipólito Verástegui Cornejo, Aurelio Malpartida, Eduardo Ventura Torres, Juan Antonio Paitán, Eduardo Soberón Gutarra, Washington Landa Machuca,

Los médicos y sus esposas fueron homenajeados en los más distinguidos clubes sociales de la localidad y, por atención de las compañías mineras y ganaderas fueron atendidos en sus visitas al, “Bosque de Rocas” de Huayllay, Huariaca, La Quinua, Jumasha, Ninacaca, Chaprín.

En lo que a mí respecta, todavía recuerdo cuando llegué en compañía de don Martín Mendoza Tarazona, a la sede del Club de la Unión. Aquella noche se reunía el Rotary Club en su cena semanal y el invitado era yo. ¡Imagínense! En el primer rellano de la escalera me recibió con una abierta sonrisa entrañablemente amical que me infundió confianza y seguridad.

— ¡Bienvenido –me dijo- Estamos felices de que estés aquí para rendirte nuestro homenaje. Por Martín y los periódicos sabemos que has recibido el Premio de Excelencia en la Escuela. Eso nos llena de enorme satisfacción y orgullo. Inmediatamente fui presentado a los connotados socios rotarios que eran los personajes más notables de la ciudad; superintendentes de compañía mineras, hacendados, comerciantes, profesionales destacados.

Mi timidez se fue desvaneciendo a medida que alternaba con esos señores respetables y más aún cuando “Polo” llevándome a un rincón me dijo: “Tienes que estar tranquilo, no olvides que eres el invitado de honor y tienes que estar a la altura de las circunstancias”. Como por arte de magia me olvidé de mi triste indumentaria compuesta de un “mameluco” azul y camisa blanca. Más tarde, cuando generosamente Polo magnificó mi esfuerzo en la Escuela, todos aplaudieron y me regalaron con la colección de doce tomos de “El Tesoro de la Juventud”. Nunca había recibido un presente de esa calidad.

Años más tarde. Cuando estudiaba en la Universidad Carrión, fui presentado por “Polo” Verástegui para ser miembro activo de Rotary. Él fue mi padrino. En el desempeño de la Secretaría del Club obtuve brillantes experiencias. Muchas veces representé a Rotary en certámenes nacionales e internacionales, pero sobre todo, alimentó mi sensibilidad hacia los más necesitados.

Cuando, pasado el tiempo y ya jubilado, tuvo que partir, todo el pueblo cerreño manifestó abiertamente su dolor. Todos sentimos que una parte importante de nuestra historia partía. Ahora que, definitivamente, ha emprendido el viaje sin regreso, pedimos al Todopoderoso le alcance la felicidad a que tiene derecho. Se lo merece. Que Dios le bendiga.

 

 

 

 

 

 

Sebastián G. Benavides Huaynate

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Este distinguido hombre de letras, nació en la cálida ciudad de Yanahuanca, el 22 de noviembre de 1898. Fueron sus padres don Julio G. Benavides Avellaneda y doña Marcela Huaynate.

Sus estudios primarios los realizó en el «Liceo Cerreño», dirigido por el eminente pedagogo jaujino, Antonio Martínez, en la vieja ciudad minera del Cerro de Pasco. Los secundarios en el Colegio Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, de Lima.

Al finalizar la secundaria, ingresa en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, finalizados los primeros años, aquejado por una dolencia que requería de reposo y calma, retoma a medicinarse a su tierra natal y, ya repuesto, retoma a la capital e ingresa a la Universidad Católica de Lima. Nuevamente el clima húmedo ataca al insigne yanahuanquino por lo que esta vez definitivamente tiene que abandonar los estudios.

Cuando en 1929 ingresa en la política comunal, lo hace con éxito. Es elegido Alcalde de su tierra natal en donde va a desarrollar prolífica labor gubernamental. En aquella ocasión, su entrañable amigo y colega, Ambrosio Casquero Dianderas, poeta y escritor como él, publica en «El Minero» del 5 de abril de 1929 la siguiente nota que titula:

LA PERSONALIDAD DEL ACTUAL ALCALDE DE YANAHUANCA

 Con conocimiento de causa, porque he radicado por algún tiempo en Yanahuanca, esbozaré algunas parrafadas sobre la personalidad del personero comunal actual de aquel pueblo.

 Efectivamente, es Sebastian G. Benavides -sin que la suspicacia de los que me leyeran pueda decir que hay convenio antelado para halagarlo-, libre estoy de ello, es uno de los elementos más representativos de aquel lugar.

 Es decir, tiene todo lo que puede tener un elemento de valía con personalidad propia. Entre otros méritos, sus dotes intelectuales son demasiado conocidas. La camaradería, por otro lado, de su franco corazón sugestionóme siempre, debido a la similitud de temperamentos que piensan del mismo modo. Y una vieja amistad continuamente nos ligó con un fraternal aprecio.

 Asimismo, en otros terrenos, Benavides es suficientemente preparado. La política comunal, no tiene deficiencias de conocimientos para él.  Puede en su próximo curso de servicios en el mundo que le toca seguir, no ser un práctico de una labor impuesta, mas es todo un idealista para mantener el calor de todo progreso general y colectivo.

 Volviendo a lo intelectual, hombre de fácil palabra- cuando habla se expresa bien. No tiene el sentido del amaneramiento ni del decir común-. Escúchesele y siempre dirá algo nuevo en favor y bien al todo.

 En suma, de Benavides en el actual mando del gobierno edilicio, no se esperará mucho, sino lo concreto y correcto para el progreso de Yanahuanca.

 Para terminar, brindo al viejo camarada periodista en estas líneas, como un deber que en mi impera, mi más cálida felicitación por su rotundo triunfo comunal.

 A.W.Casquero.

 Cerro, abril de 1929.

Una de las creaciones de nuestro escritor es este ensayo acerca de la Envidia, publicado en momentos en los que esta lacra hacía estragos entre la comunidad cerreña.

LA ENVIDIA

 Los hombres de espíritu mezquino, que inclinándose siempre a la maledicencia, sufren y jamás gozan con el bien ajeno.

 Lejanos fragores de trueno recuerdan las palabras que fementido pronunció Caín después de victimar a su hermano- dice José Ingenieros al hablar de la envidia y remarca, «el primer asesino de la leyenda bíblica tuvo que ser un envidioso».

 Nuestro medio ambiente cuajado de gentes maldicientes, de espíritus bastardos y almas raquíticas, nos dan a diario patéticos ejemplos de los alcances de esta bastardía moral.

 Difícil sería extirpar del seno de los hombres de cenagosa estructura espiritual los achaques de la envidia que en todo momento la esgrimen como arma de combate y desahogo procaz y, es por esto que el lapidario González Prada, al hablar de tópico semejante, dijo: «Los hombres tienen su baba como el reptil su veneno».

 El espartano Antístenes al saber que le envidiaban contestó – dice Ingenieros- «Peor para ellos; tendrán que sufrir el doble tormento de sus males y de mis bienes». Y el mismo Ingenieros agrega: «Es necesario provocar la envidia, estimularla, acosarla, para tener la dicha de escuchar sus plegarias. No ser envidiado es una cosa muy triste».

 Ser superior para los que nos envidian, para servirles de sombra y férula, es la mejor bofetada moral que podemos darles, como la luna cruza el Zenit mientras los perros ladran.

 Cerro de Pasco, 3 de mayo de 1923.

Otra de sus creaciones, publicada en «El Diario», del Cerro de Pasco en su edición de homenaje a Pasco en mayo de 1928, es la siguiente.

MIENTRAS LA VIDA TRANSCURRA

 Mientras el vértigo del tiempo y la marcha acelerada de los siglos que huyen desgranen segundos y minutos y la vida transcurra; mientras penas y alegrías giren en torno nuestro: el hombre piensa. El cerebro en trabajo constante, hilvanando ideas forja nuevas orientaciones que germinan como la simiente sobre un suelo fecundo para servir de nuevo derrotero a la humanidad.

 Mientras las sonrisas existan en los labios de vírgenes insomnes; mientras el corazón oscile apasionadamente; mientras el pudor de la mujer inviolada escatime caricias; mientras acompañe al hombre la diosa Esperanza, cual una diamantina luz en la diafanidad de un cielo perláceo; mientras exista una inquietud y un rito indescifrable; mientras se piensa en un lisonjero porvenir, el hombre temerá a la muerte.

 Mientras exista el jardín de la quimeras, donde las flores tienen la exótica policromía de las cosas sugestivas y atrayentes; mientras exista un cielo límpido; estriado de largas nubes blancas, donde elevar el espíritu en horas nostálgicas; mientras la mujer ofrezca concesiones nuevas; mientras exista el amor, que es el incentivo de la vida, el que esto escribe seguirá escribiendo…

 Mayo de 1928. S.G. Benavides

¿Sabía usted….?

Que todavía el 5 de junio de 1890, se inaugura solemnemente la Escuela Municipal de la ciudad. Inicialmente tenía dos ramas, una femenina y otra masculina. Funcionaba en los altos de la municipalidad. Allí recibieron sus primeras letras, Evaristo San Cristóval y León, Teodomiro Gutiérrez Cueva, Gamaniel Blanco Murillo, Gerardo Patiño López, Elias Malpartida Franco, y Daniel Alcides Carrión que después fue llevado a Tarma y más tarde a Lima.

 

Sebastián Estrella Robles (Biografía)

sebastian-estrella-roblesFue un notable periodista, fundador del Diario «Los Andes» y Fiscal del Departamento de Junín, en la primera década del pasado siglo. Nació en el pueblo de Qiulacocha, el 20 de enero de 1859, siendo sus padres don Victorino Estrella y doña Francisca Robles, ambos vecinos de ese pueblo.

Hizo sus primeros estudios en el Cerro de Pasco y luego pasó a estudiar secundaria en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe. Terminada la secundaria, pasó a la Universidad Mayor de San Marcos donde se graduó de Bachiller en Jurisprudencia, el 24 de diciembre de 1883. Siete años más tarde, el 15 de diciembre de 1890, se recibió de abogado.

Durante la ocupación chilena residía en Lima donde, además de combatir, sufrió los riesgos del caso, habiendo cerrado filas como policía, con lo que supo sobrevivir. Después colaboró en «El Nacional», periódico de la capital, dirigido entonces por los doctores Manuel María del Valle y Cesáreo Chacaltana, quienes lo distinguieron por su notable capacidad.

De regreso a su tierra natal se dedicó al ejercicio de su profesión fundando periódicos y colaborando en cuantos se han editado en el Cerro de Pasco como «El Cerreño», «La Unión», «La Semana». El año de 1911, funda el combativo diario «Los Andes» que, ya en su segunda época, fue dirigido por don Silverio Urbina y más tarde por su hijo Andrés.

Al fallecer en 1890 el Fiscal don Pablo Arias, es elegido en su reemplazo como Fiscal del Departamento de Junín.

Después de una vida ejemplar y luminosa, fallece el 13 de junio de 1912, oportunidad en la que todos los periódicos y revistas de la capital del Perú, le dedicaron sendos homenajes y semblanzas haciendo conocer de su labor.

¿Sabía usted….?

Que por el desconocimiento de nuestra historia, el periodismo y autoridades locales acordaron celebrar el “Primer centenario” del Cerro de Pasco, el 10 de enero de 1940, lanzando iniciativas para programar “adecuadamente” el centenario. Entre ellas, el proyecto de erigir un monumento a Huaricapcha “descubridor” de las minas cerreñas. Es decir un monumento a un ser legendario que jamás existió. Otra iniciativa, muy plausible, fue la de exigir la construcción de un Hospital del Seguro Social. Por su parte, el intelectual jaujino, Clodoaldo Alberto Espinoza Bravo, que tanto quiso al Cerro de Pasco, lanza la idea de realizar un homenaje nacional al inca Garcilaso de la Vega con ocasión de su Cuarto Centenario. La más plausible de estas iniciativas fue la del Concejo Provincial de Pasco de solicitar al Poder Público la creación de un Colegio Nacional de Instrucción Media para la ciudad.

Lo que en realidad quisieron celebrar fue el centenario de la Ley dada por el Congreso Constituyente de Huancayo que, en esa fecha y el siglo anterior, le confería a nuestra ciudad el título de “Opulenta Ciudad”. Todos sabían que nuestra ciudad contaba con más de cuatro siglos de vida.

Bueno, esto seguirá así mientras nos gobiernen los “Trueno” Rivera; “Bobby Charlton” Espinoza; “Chiri Gallo” Quispe y otros tantos sujetos que creen que el conocimiento de nuestra historia no merece atención alguna. Lástima.

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Pedro Caballero y Lira (Biografía)

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Hijo del ciudadano cerreño Don Francisco  Caballero y la dama jaujina doña Rosalía Lira de Caballero, nació en la ciudad de Lima en 1870.

Efectuados sus estudios en medio de las dramáticas contingencias de la Guerra con Chile y la consiguiente ocupación enemiga, llega a conocer la tierra de su padre, un acaudalado minero, en junio de 1887 y se instala en su casa solariega de la Calle Parra.

Funda el Instituto EL PORVENIR en compañía del abogado Francisco Samanamud. En este plantel particular se dictaban cursos para alumnos de educación primaria y los 1º y 2º años de secundaria, otorgando becas a los más distinguidos.

En el año de 1894 fue profesor de la Escuela Particular de Pasco luego ejerció la docencia en el Colegio Particular de las Reverendas Madres Terciarias cuya Directora, Reverenda Madre Isabel del Santo Sudario, hizo una labor muy interesante para la gente pudiente de la localidad.

Ocupó numerosos cargos administrativos demostrando mucha probidad y eficiencia. Secretario de la Junta Departamental de Junín, Comisionado Especial para la actuación de la matrícula de Contribuciones de la Provincia de Jauja, Diputado Distrital y Síndico de Rentas del Concejo Provincial, Director de la Beneficencia Pública en el que conjuntamente con don Cipriano Proaño, remodeló el Hospital La Providencia. Cambió el nombre del Hospital “La Providencia”, por el de nuestro mártir. En 1896 funda EL MINERO ILUSTRADO, periódico que cumplió una labor de información y orientación muy respetables. Lamentablemente, toda la esperanza que el pueblo había depositado en su capacidad se destruyó cuando en forma ostensible decidió apoyar las acciones de la compañía norteameri­cana en las elecciones de 1908. Esto jamás el pueblo pudo olvidarlo. (Felizmente todo   cambió en el periódico gracias a don Gerardo Patiño López, un hombre íntegro que, inclusive, sufrió persecuciones por servir a su pueblo que jamás lo olvidará)

 

Don Elías Malpartida Franco

don-elias-malpartida-francoEl 8 de agosto de 1922, fue una fecha de profundo dolor para nuestro pueblo. Ese día fallecía en Lima nuestro preclaro ciudadano don Elías Malpartida Franco, cuando ejercía la Senaduría por el Departamento de Junín. Las autoridades, como es natural, decretaron al día siguiente –fecha de sus exequias-  duelo general en la ciudad. Como un homenaje a la personalidad del más grande político que dio nuestra tierra, nos es grato hacer conocer su biografía.

Nació en el Cerro de Pasco el 21 de julio de 1844. Sus padres fueron el acaudalado minero don José Malpartida Cuestas y doña Romualda Franco. Ambos descendientes de notables mineros y comerciantes españoles. Realizó  sus estudios primarios en su tierra natal y los secundarios en el Convictorio de San Carlos de Lima, finalizados éstos, viaja a Bruselas en cuya prestigiosa universidad recibe el título de Doctor en Ciencias Políticas y Administrativas. Al recibir este alto título académico, por breve tiempo, fija su residencia en París. En la Ciudad Luz -a pedido de los sudamericanos residentes- funda el periódico AMÉRICA LATINA, en el que hace conocer los valores materiales y humanos de nuestra América joven.

De regreso a su patria, ingresa en el mundo de la política nacional durante el gobierno de Manuel Pardo. Fue elegido diputado por el Cerro de Pasco (1874 – 1879) después de reñidas elecciones frente al candidato oficialista Dámaso Tello. Su desempeño en este cargo fue brillante y aleccionador. Tribuno combativo, polemista y probo, alcanza una inusual plataforma de popularidad que se vio abonado por el respeto de propios y extraños que ven en él al parlamentario sagaz y extraordinario que con una oratoria enjundiosa y convincente, combativa y racional, consigue  sus más sonados triunfos. En las tribunas parlamentarias primero y en los ámbitos políticos y culturales después, se le denomina con un  mote que fue producto de la admiración general: PICO DE ORO.

Al iniciarse la guerra que Chile, en ejercicio del cargo de Prefecto de Puno, organizó un cuerpo del ejército y al frente de él marchó a Mollendo para oponerse al desembarco de las fuerzas enemigas.

Su desempeño ejemplar en el manejo de las finanzas del Parlamento Nacional, determinan que el general Miguel Iglesias, lo invite a formar parte del gabinete ministerial al frente de la cartera de Hacienda (15 de setiembre de 1883). Acepta la invitación y frente al  cargo lucha por la realización de las elecciones generales en el país con el fin de que los peruanos cumplieran con el supremo derecho de elegir a sus mandatarios. Al no conseguir este democrático cometido, renuncia irrevocablemente al cargo que le habían conferido.

Desempeñando el cargo de prefecto de Lima,  brinda su más amplio apoyo a la realización de la campaña de “La Breña”. Luego integró la Asamblea Constituyente de 1884 que tenía como objetivo principal el aprobar el llamado “Tratado de Ancón”. Nombrado jefe por la minoría por consenso general y como apóstol de la oposición, libra una dura batalla oponiéndose a la determinación entreguista de la mayoría “porque era  reconocer esta paz como  una paz implorada de rodillas”. Las razones que sostenían estos incomprendidos patricios eran las siguientes: Chile consiguió más de lo que se propuso al desatar la guerra; y en el Tratado de Ancón se evidenciaron claramente los intereses económicos que motivaron a su clase dominante, instrumento a su vez del imperialismo británico. “Una lectura detenida del tratado no puede mover sino la indignación y vergüenza; y han faltado a la verdad, o, por decir lo menos, pecado de conmiseración para con Iglesias, quienes han señalado que nada mejor pudo obtenerse “dadas las circunstancias”.

“No hay atenuantes que puedan justificar”, o “hacer comprensible”, lo que hicieron Iglesias y los derrotistas de espaldas al Perú, arrogándose indebidamente la representatividad de toda la nación, precisamente cuando Cáceres había levantado un nuevo Ejército en la sierra y en el sur existía todavía intacto otro ejército peruano. Era ostensible que en toda la extensión del territorio nacional ganaba cada vez más adeptos la causa de la resistencia armada a efecto de aminorar las exigencias militares humillantes del enemigo. Los que estaban de acuerdo con firmar el malhadado tratado, declararon que el Perú estaba vencido, por lo que suscribieron el tratado entreguista que es la peor mancha de oprobio en nuestra historia republicana.

Para la resistencia patriota, el tratado de Ancón habría de resultar funesto, por múltiples razones. Secuela inmediata del mismo sería la defección en Arequipa y la dispersión total de nuestro Ejército del sur, sin haber enfrentado a los chilenos. Cáceres perdía así uno de los soportes con que contaba para continuar la lucha, pese a la vacilante actitud de Montero. La caída de este jefe motivó indirectamente el cambio de posición en Bolivia, donde los jefes patriotas se verían pronto rebasados por la corriente derrotista. De otro lado, la firma del Tratado de Ancón y la entronización de Iglesias como gobierno reconocido a nivel internacional, no dejó de provocar confusión y desmoralización en algunos pueblos patriotas, como Ica, donde el comandante guerrillero Julio S. Salcedo sería uno de los primeros en aceptar la desgracia como un hecho consumado; aunque a su tiempo, Ica, como Cañete, volvería a alzarse con Cáceres, para derribar al gobierno chilenófilo.

Incomprensiblemente, nuestra historiografía ha hecho poco caso del protocolo complementario del Pacto de Lima, no obstante sus graves implicancias. Hay razones para pensar que hasta fue solicitado por Iglesias, al no sentirse seguro en el puesto que había usurpado con ayuda del ejército extranjero. En virtud de ese protocolo se le autorizó a Chile ejercer una suerte de protectorado en el Perú. Otra cosa no se significaba la permanencia del ejército de ocupación, que se prolongaría hasta mediados de 1884. Es que Chile supo cuidarse de que el pacto no fuera anulado con la caída de Iglesias, que entendía inminente ya que todo el Perú lo rechazaba; por eso continuaría aún en el Perú, sosteniendo a Iglesias hasta que Cáceres reconociera de alguna forma el pacto. Luego, apenas retirado, caería el títere del que se valieron para lograr sus propósitos de conquista.

Verdaderamente insultantes las cláusulas del Tratado, entre otras cosas porque el gobierno derrotista se comprometió en mantener al ejército de ocupación con 300, 000 pesos de plata mensuales, suma extraordinaria si se considera el estado calamitoso de la Hacienda Pública, con el agravante de que ellos se descontarían, “en primer término” de las rentas nacionales. La utilización libre de pagos de las líneas férreas y telegráficas de los hospitales de Lima sólo podían hacer pensar que Chile consideraba la guerra, y que en cualquier momento se vería en la necesidad el ejército de movilizar sus tropas y que Iglesias, seguro de que Cáceres no dejaría la lid, proyectaba utilizar a los chilenos como aliados de guerra civil que ya se había iniciado. Como resultado de esta titánica lucha en la que sólo la respaldaron los representantes Benjamín Sánchez; Jesús Sánchez Gutiérrez, Eusebio González, Federico Moscoso y Modesto Basadre, Elías Malpartida, fue deportado a Guayaquil.

A su retorno, decide afincarse en la tierra que lo viera nacer con el fin de trabajar con integridad y dinamismo en las minas de su propiedad. En el Cerro de Pasco ejerce numerosos cargos administrativos siendo muy notable su desempeño como Director de la Beneficencia Pública.

Político activo, en el año de 1894, interviene decididamente en la revolución de Nicolás de Piérola y una vez triunfante, no acepta cargo alguno y, desde el llano, se contenta con ejercer el cargo de asesor principal.

En 1895, recibe el encargo de ejercer el Ministerio de Hacienda formando parte el gobierno de don Manuel Candamo, creada como resultado de la revolución encabezada por Nicolás de Piérola. El objetivo principal era preparar el restablecimiento de la institucionalidad del país. En ese período, el 22 de mayo de 1896, se crea la Sociedad Nacional de Minería. El Acta de Constitución la firmaron una veintena de hombres ilustres entre mineros independientes y representantes de compañías. Al convocarse a elecciones, es elegido representante de los mineros del Cerro de Pasco. Ni bien se instaló la junta directiva, recibió el encargo de elaborar el primer proyecto de código de minería. Rápidamente, el texto fue presentado en enero de 1897. En 1899, deja el cargo con un buen saldo de trabajos exitosos.

Al comenzar el nuevo siglo, apoyó la formación del Partido Liberal y, creado éste, decide retirarse y regresar a su tierra. En 1910, cansado de una proficua labor, decide vender sus propiedades a la Cerro de Pasco Mining.

Al asumir el mando de la nación don Augusto Bernardino Leguía, nuevamente desempeña importantes cargos gubernativos.

Durante el gobierno de Guillermo Billinghurst, desempeña el cargo de Ministro de Gobierno y Presidente del Consejo de Ministros (24 –IX- a 23 XII 1912). En esa época consigue la creación del Departamento de Madre de Dios y ordena que se impulse el itsmo de Fizcarrald y la navegación a vapor por los ríos adyacentes y la construcción del camino carretero de Puerto Maldonado a Iñapari, capital de Tahuamanu. Su interés por el desarrollo del país lo llevó a promover la creación de algunas provincias como el caso de Ambo, en el departamento de Huánuco.

Desempeñó la Alcaldía de Lima con mucho éxito durante el año de 1914. En pleno desempeño de Senador de la República por el departamento de Junín, fallece en la capital a la edad de 78 años, el 10 de agosto de 1922.

La vida de este brillante y ejemplar cerreño, dos veces vicepresidente del Perú, varias veces Premier y Presidente del Concejo de Ministros; Senador, Prefecto, Alcalde de Lima, Diputado, Director de la Beneficencia Pública, transcurrió intensamente dedicada a servicio de su patria.

Que esta sea la oportunidad, aunque tardía, de que una de las calles d nuestro pueblo lleve el nombre de su más eminente político. Por ejemplo en lugar de Botafogo, calle Cobre, etc.

 

ALBERTO ENRIQUE FRÍAS (ASFRÍ)

alberto-enrique-friasDescendiente de españoles fue don Alberto Enrique Frías (Asfri). En los periódicos de la media centuria pasada hacia adelante, con agradable sorpresa nos encontramos con este brillante cronista de toros que nada tenía que envidiar a los más notables de Lima. Gran aficionado a la fiesta brava, firmaba sus crónicas con el seudónimo de “Asfrí”. Por aquella época, un homónimo de este notable funcionario, también escribía, pero epigramas y notas festivas, con el nombre de “Asfri, de los barrios bajos” posiblemente para diferenciarse de su homónimo, Enrique Frías, funcionario gubernamental que residía en la zona alta del Cerro de Pasco.

Dos cualidades resaltan en los trabajos de este cronista taurino de la mejor cepa. Primero, su corrección gramatical que, sin duda, descubre a un hombre de altos niveles intelectuales. Segundo, su amplio conocimiento de la suerte de “Cúchares”. Leerlo es recrearse con unas reseñas, no sólo precisas y gratas, sino detallistas en las que, desde el momento en que el burel entra en el albero, hasta el instante en que es arrastrado por las mulillas, pasando por la descripción de los tendidos, recreándose con la belleza de las manolas cerreñas a las que describe con pinceladas amorosas y galanas, nos lleva de la mano, con puntuales descripciones del toro en lo que respecta a su color, su presentación, su trapío y sus características de lucha; del matador, su traje de luces, sus miedos, sus melindres y sus aciertos. Creemos, muy sinceramente, que se puede hacer una antología de estas crónicas que, a nuestro entender, tienen un brillo digno de ser publicado en los mejores diarios madrileños o limeños.

A don Enrique Frías, “Asfri de los Barrios Bajos”  le conocemos estas creaciones  en las que, siguiendo la moda de entonces, nos pinta algunos pasajes de la vida cotidiana del Cerro de Pasco, como ésta, en la que nos da una pincelada de la cerreña costumbre del día de pago obrero.

DIA  DE  PAGO 

           ¡Caray!. Espera que estoy como sopa

            de venir corriendo desde La Esperanza,

            con esta lluvia y barro: ¡Pobre ropa!.

            Pero al vernos, seguro se diría

            que algún acreedor malo nos alcanza.

            –¿Te tomas una copa?.

            –¡Ay cholo, con la mayor alegría.

            –A ver, patrón, si me hace usted el favor.

              de servirnos dos copones de aguardiente..!!!

            –¡Chacta no hay…!

            –¡¿Chacta ha dicho…?. No, señor. Sírvanos pisco, y para hacer                 diente y poder almorzar con apetito, abra usted unas sardinas.

            –¡Bravo…! Ya se conoce que en las minas te va regular. Y

              Ahora,  dí…¿Qué tal te trata el pago…?

            –Muy bien. ¡Y estoy de enmaderador..! Y con los sobretiempos

              haber si hago que el sueldo de este mes sea mejor, porque

              ya sabrás que la vida en este pueblo, es muy cara.

            –¡Ya lo sé!. Salud, chato y por detrás nos vamos que está

              esperándome Sara.

            –Vamos por la Calle del Marqués..¿Qué temes ?.

–Le debo a Tomás Güemes, porque sin saber nada mi mujer, saco       trapos, sal y otras menudencias para la mesa, y vamos a ver               cómo pago. En fin a ver si sale. No quiero que ella sepa de esto.

  No estoy para pendencias. A lo mas saco un vale.

            –¡Bien hecho!. Otra copa para el fiambre. ¡Patrón, sirva usted

              porque ya nos vamos.

            –Salud, salud y apura que tengo hambre…

            –Y de paso convidas donde Ramos.

                                   …………………………..

 

            –Espera , cholo. Tápame el blanco. ¡Que mal encuentro he dado!

            –¿Qué te pasa….?

            –He visto al ñato Stanco y hace dos meses que le debo un fiado.

            –¡Caracoles!.

            –Fue culpa de mi tía que se empeñaba en celebrar su santo con

              baile chupa y canto.

              ¿Has visto semejante tontería. Me acuerdo que fue un domingo

              cuando saqué licores de este gringo…

            –Ya pasó- Si me pesca..¡Vaya un susto!. Porque entonces tengo

            que pagar; en fin…y por gusto. Entra donde Ramos y vas a comprar caña, y luego al tanque de la peña.

            –Si tienes plata…¿Para qué empeñar…?

            –No hombre, no hablo de empeñar si no de una huanuqueña.

                                   ………………………………….

            –Con usted don Juan, aunque no valgo, acépteme una copa.

            –¿Contigo negra?, El alma ven y toma. La tuya con la mía.

              ¿Quieres algo…?

            –Su voluntad, no más…

            –Oye Meza, toma y llégate un momento a la esquina y te traes

              cervezas. ¡A ver maestro!…¿Qué hace allí tan callado?.

              Toque algo, voy a bailar con mi china. A ver un zapateado…!

            –¡Viva don Juan…!…¡Así, así…toma…dale, dale …más fuerte

              hasta que se rompa el zapato.

            –¡Zas, paloma. Una sin otra no vale…!

            –Otra, pues,….

            –Si no me quieres, me mato…

                                   ……………………………………

                                   …………………………………….

            –¡ Bonita noche; pero vamos a ver….Cuánto me cuesta esto

              ¡Caracoles…Me faltan treinta soles…Y ahora. ¿Cómo arreglo

              con mi mujer?…¡Ya..!…¡ Voy donde Ciminago a sacar    comestibles hasta el pago.

(ASFRÍ DE LO BARRIOS BAJOS).