AMBROSIO CASQUERO DIANDERAS Nuestro poeta mejor

Nació el 4 de abril de 1898 en el Cerro de Pasco. Sus padres fueron don Florencio Casquero Castro y doña Lidia Dianderas Urbina. Fue inscrito en el registro municipal con el nombre de Ambrosio Isidoro Casquero Dianderas, pero más tarde, él por propia decisión, en ejercicio de su plena juventud, decide firmar con una W, en lugar de su segundo nombre. Era la manera de rendir su homenaje al escritor norteamericano que había alimentado sus sueños de niño: Washington Irving.

Las primeras letras que lo ponen en los umbrales de la inquietud, las recibe en el «Liceo Cerreño», escuelita particular que regentaba el maestro,  Antonio Martínez. Su formación es eminentemente romántica. Ha leído ávidamente a los grandes de la Edad de Oro, pero también a Espronceda, Bécquer, Zorrilla, Campoamor, Gabriel y Galán, Núñez de Arce y las traducciones de Balzac, Víctor Hugo, Dumas, Irving, Lamartine, Flaubert, Poe, Zola, Dostoievski, Goethe,… Sus inquietudes poéticas, no obstante, están encaminadas a descubrir el hermoso color local de sus vivencias.

Canta al amor con todas sus implicancias; a la noche con sus inextricables misterios; a la muerte que le arrebata a amigos, padres, hermana; a las ruinas que comienzan a adueñarse de calles y callejones del Cerro de Pasco. Se convierte en un meditativo contemplador de todo lo que lo rodea. Taciturno y misterioso revela en sus versos toda la tristeza y angustia que ahoga su espíritu inconforme.

Ambrosio vivió con estremecedora intensidad. Estuvo en las dulces y etéreas regiones del amor y la creación y luego descendió a los mundos más negros y atroces. Fue un hombre bondadoso y sensible; extremadamente sensible que pagó un caro tributo a la vida. A su pueblo que tanto quiso le fue dando, primero, lo mejor de su juventud: sus versos; lo mejor de su esfuerzo y experiencia, como periodista, como pintor, como escritor, como compositor, como maestro, como bohemio. A su pueblo le fue dando pedazo a pedazo su corazón y su vida, y su pueblo, ingrato y olvidadizo, sepultó su voz con sus despojos. El murió el 28 de mayo de 1942. Hasta ahora, su tumba, sin inscripción alguna es conocida sólo por los que estuvieron muy cerca de su alma.

 De ese inmenso manojo de versos que nos ha dejado, reproducimos éste:

muchacha andina

         LA MUCHACHA DE MI PUEBLO

 Atrae su belleza de indígena morena,

que cantarle un poema de emoción me concita

la muchacha del pueblo, que es como suena:

por sensual toda ardiente, pero sí, «calladita».

 

Los mozos la persiguen. Empero quisiera ella

esa forma de vida con que la mujer sueña:

una mirada tierna, con fulgores de estrella.

y una palabra buena, muy dulce por sedeña…

 

Cuando su confidente, el rio sonoroso.

escucha sus suspiros, se hace más armonioso

en su canción galante, mientras ella «macea».

 

Y en sus silencios locos de ardientes desvaríos,

como ensoñando rosas, es vestal que desea

todo un hombre soberbio, masculino de bríos

AMBROSIO W. CASQUERO Escritura fundacional de la Literatura Pasqueña Por Ángel Garrido Espinoza

Nos es muy grato incluir el excelente trabajo de nuestro admirado poeta Ángel Garrido Espinoza, publicado en el Nº 19 de noviembre de 1994, (pág. 32) de la revista VISION PASQUEÑA.

Ambrosio CasqueroSilenciado en la lejanía del tiempo y del olvido, Ambrosio W. Casquero Dianderas es el escritor pasqueño más completo de la primera mitad del siglo XX, y una de las voces poéticas mayores del Centro andino. De una vida intensa y desgarradora en la lucha por la supervivencia y el oficio de escribir, desde muy joven hasta sus últimos días, alterna el ejercicio de la docencia con sus oficios del periodismo y la literatura. Poeta en todo el sentido cabal de la palabra, su obra literaria discurre entre 1914 – 1942 desde los 15 hasta los 44 años de edad, en los cuales escribe más de 20 libros, que comprenden libros de poesía, prosa poética, ensayos, cuentos y novelas, todos inéditos hasta ahora, y que se conservan en cuadernos y libros artesanales cocidos a mano, manuscritos a pluma, tinta y lápiz, e ilustrados con dibujos, por el arte genial de sus manos.

Revelar su vida y su obra, ambas todavía inéditas hasta ahora, era revelar la historia fundacional de la Literatura Pasqueña, cuya escritura, preludiada por publicaciones poéticas y narrativas de escritores no-pasqueños radicados en la Ciudad Real de Minas y difundidos n los periódicos cerreños de la época, estimulados por el consiente colectivo de la oralidad andina cosmogónica y por una escritura folklórica de huaynos, mulizas y chimaychas, se inicia (hasta donde hemos podido verificar a estas alturas de nuestras investigaciones) precisamente con Ambrosio Casquero, el año de 1915, que registra, con poemas que le publica EL TRABAJO de Cerro de Pasco, al primer escritor pasqueño que publica literatura formalmente concebida (en este caso poesía) durante el presente siglo. En efecto, a partir de 1915 hacia adelante, nuestro poeta publica, año tras año, , consecutiva y consecuentemente hasta 1842, en más de 50 periódicos y revistas de Cerro de Pasco, de las ciudades más importantes del Centro andino del país y del extranjero, sus poemas en verso y en prosa, sus cuentos, ensayos y artículos periodísticos.

En vida pública sólo dos libros de poesía EL SENDERO ILUMINADO (1938) y VOZ DEL ANDE Y OTRAS VOCES (1940). Este último formó parte, según sueltos y comentarios que registra el periódico cerreño “El Minero” en junio/ julio 40, del libro inédito DE ESTAS TIERRAS ALTAS  (1934) ya conocido entonces en todo el Centro andino y Latinoamérica sin todavía haberse publicado y  cuyo prólogo fue escrito por el poeta jaujino Clodoaldo Alberto Espinoza Bravo fue publicado en México y Argentina, en 1934. Su obra poética iniciada en los sonetizares clásicos de estructura Petrarquista, transitó desde un moderno “romanticista”, Chocanesco y Rubendariano, pasando por diferentes escuelas y movimientos de vanguardia de los “10” hasta el “30” hasta el futurismo posmodernista(a lo Valdelomar) y el indigenismo del “20” al “40”, enrostrándose en su madurez, en la creación, desarrollo y difusión de una literatura y poesía nueva. LA MINERA. ALTERNANDO por  oficio de su maestría el soneto con una poesía de verso libre, vital y tonificante, a loa Walt Withman y Juan Parra del Riego, en un discurso poético y narrativo de matizada mixtura, cuyas constantes expresivas refieren al universo andino, minero y marginal del universo social pasqueño y expresan no sólo una escritura fundacional de la Literatura Pasqueña sino manifiesta y proyectan sus constantes caracterológicas hoy y desarrolladas y claramente expresas y análogamente significan una escritura fundacional de la literatura (y minera) del Centro andino y del país.

En las Bodas de Oro de nuestro departamento, como la mejor manera literaria de rendirle nuestro Homenaje, al movimiento hora cero Región Centro andino, publicamos el  un poema inédito rescatándolo de la omisión y el olvido, configurando así la Identidad Cultural y Literaria del departamento de Pasco.

 Romance luminoso del minero

(Fragmentos)

Era en las minas… y las zonas

de éstas, oscuras y profundas,

frígidas, cálidas o  tibias

-pocos hombres la conocen-

me ofrendaron todos lo tóxicos

Y aquí ya veis esta “seca

Tos”, que no me deja…

Tenaz, impertérrita y mordiente

Un palpo me da con sus fríos,

Hasta promediarse mi vida,

Y ya ubicarse en la antesala

Del reino oscuro de la muerte…

 

Lúgubres horas… evocares

De bombardas violentas, fieras,

Humo azuloso en las “fronteras”,

Candil de lamparín muriente,

Hombres que huyen a agazaparse

A un escondrijo cualesquiera,

Descargas violentas, descargas

eléctricas, instantáneas,

rompiendo entrañas del subsuelo.

Yo lo evoco. Sí, yo lo evoco:

Es la existencia de las minas.

(Del libro inédito CANCIÓN DEL MINERO

Y OTROS POEMAS, Cerro de Pasco 1935)

 Perdónenme por tomarme la libertad de hacer una reminiscencia respecto del momento en que se sepultaban los restos de nuestro excelso poeta.

El pueblo conmovido, muy conmovido, asistía a las exequias. En ese momento, por consenso, se pensó que sus restos debían descansar en una tumba especial como las que su padre había tallado en nuestro camposanto; aquel artista olvidado que en piedra viva había erigido el monumento a la Columna Pasco y muchos mausoleos emblemáticos que adornaban nuestro cementerio. A la espera de los proyectos, se los depositó en un nicho provisorio mientras durare la elección el mausoleo que la majestad de su talento creador merecía. A la espera de esta concreción se lo dejó ahí. El panteonero, en un gesto de piedad, como previendo lo que ocurriría finalmente, con una brocha estampó las letras A.W.C.D; los demás datos se completarían en la bendición e inauguración del mausoleo.

Así fueron transcurriendo muchos años. Las lluvias, los soles esteparios, el abandono y el olvido fueron borrando las letras. Las autoridades y los hombres de entonces envejecieron o se marcharon o murieron; el caso es que el mausoleo nunca se construyó. El olvido y la ingratitud hicieron el resto.

Por si alguien con sensibilidad quisiera hacer realidad lo que los de ayer no pudieron o no quisieron (No hemos perdido las esperanzas), su tumba está a pocos pasos de la puerta principal de nuestro cementerio. En el lado derecho de la calleja central, debajo de un robusto y añosos quinual que plantara don Gerardo Patiño López. Lo van a encontrar. Parece la tumba de un indigente pero no, allí reposan los restos del más grande poeta de nuestra tierra. Gracias.

CERRO DE PASCO Pueblo Mártir

Cerro de Pasco - Nat GeoC E R R O    D E    P A S C O

Por Lorenzo Landauro

¡Oh!. ..Ciudad mutilada… ¡Oh!, pueblo que agoniza,

bajo el siniestro impulso tenaz y poderoso,

de maquinarias rudas que sin piedad desgarran

el indefenso vientre de nuestra madre tierra.

—-

Imponderables ansias de máquinas hambrientas

que rugen en el fondo de oscuros subterráneos

para arrancar el oro, de las entrañas frías

inertes de la tierra del indio Huaricapcha.

—-

¡Oh ! tierra del ensueño de aquel pastor humilde,

tu cielo está teñido por humos azufrados,

tu vientre desgarrado, por tus profundas grietas;

parece que exhalaras tus quejas de agonía.

—-

Tus viejos edificios apenas se sostienen,

sobre la débil bóveda de grandes socavones;

caminas lentamente hacia tu ocaso triste,

siguiendo tu destino fatal…¡Desolación…!

 —-

Tierra de Huaricapcha…!¡Oh tierra generosa!

ciudad del oro y plata, ensueño de avarientos,

las gélidas montañas absortas te contemplan

marchar hacia la ruina de tu propia grandeza.

—-

Ciudad donde la nieve a grandes copos cae,

formando nívea alfombra en las estrechas calles,

por donde alegre pasa la ñusta enamorada,

hilando sus vellones, cantando una canción.

—-

¡Fatídico tormento, tiránico suplicio,

de los indios mineros que agotan su vigor,

buscando entre las pródigas entrañas de la tierra

las lágrimas de ñustas, tornadas en metal.

 —-

Tragedia horripilante de un pueblo que se hunde,

ante la indiferencia de sus inermes hijos,

¡Desolación!..¡Escombros!..¡Hacinamientos!.¡Ruinas.!

Tu porvenir es ése…¡Oh tierra de Carrión…!

Cerro de Pasco 3