Dionisio Rodolfo Bernal Rojas

atardecer en cerro de pasco - Homer Nieto
“Atardecer en el Cerro de Pasco” – fotografía de Homer Nieto.

Escritor, folclorólogo y diplomático peruano nació en la ciudad del Cerro de Pasco el 12 de agosto de 1917. Hijo de don Román Bernal Blanco y doña Natividad Rojas, ambos nacidos en el Cerro de Pasco. Su abuelo, don Dionisio Bernal, fue capitán de navío de la Armada Española. A él le dedica su obra cumbre con el siguiente tenor:

            A don Dionisio Bernal, mi abuelo, Capitán de Navío de la Real Armada Española; andaluz y chapeta obstinado, aventurero y Gran Señor de Minas, Patrón de Muleros.

            A mi padre, que desde temprana edad me enseñó con el ejemplo, a ser hombre. A mi suelo natal, que me dio el aliento, y a los Clubes Carnavalescos de Pasco y a los cantores y músicos populares de toda la Región Central del Perú. 

Sus estudios primarios los realizó en nuestra vieja Escuela de Patarcocha cuando todavía era Municipal donde se gestó sus notables aptitudes literarias. De muy niño participó en las comparsas carnavalescas nutriéndose con aquellas vivas demostraciones de entusiasmo popular. Al concluir sus estudios primarios decide marchar a la capital. El día de su partida, los diarios locales  publicaron unos versos muy expresivos en los que hacía notar su tremenda congoja por el alejamiento involuntario del lar nativo.

Ya en Lima realiza una serie de trabajos para sobrevivir. Felizmente, por esos días, encuentra el apoyo del músico don Ricardo Arbe que lo acoge en su domicilio. Posteriormente ingresa en el Colegio Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe donde demuestra sus inquietudes y aficiones al editar la revista VERDAD Y ESFUERZO. Más tarde, otras publicaciones más. Su vehemencia juvenil, le hace escribir notas rebeldes que estuvieron a punto de causar su expulsión del Colegio, por esta razón tuvo que terminar sus estudios en el Colegio Modelo donde edita la Revista del Colegio. Concluidos sus estudios secundarios ingresa en la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de San Marcos donde convoca a un grupo de jóvenes emprendedores con los que edita la Revista LOS NUEVOS. En el ámbito periodístico, tuvo prolífica creación que publicó, “El Comercio”, “La Prensa” y “La Crónica” de Lima; “Altura” de Huancayo; “El País” de Montevideo; “la Prensa” y “El Sexto Continente” de Buenos Aires.

Inmerso en el mundo del Ministerio de Relaciones Exteriores su labor diplomática es también nutrida. Se desempeñó como Cónsul General del Perú en Bolivia, Japón, Chile y Estados Unidos de Norteamérica donde difundió sus trabajos folclóricos haciendo conocer sus investigaciones acerca de la música cerreña.

Concluidos sus estudios de Folclore en Argentina, escribe en 1947 su obra principal: LA MULIZA CERREÑA, en la que formula una tesis muy interesante sobre la creación cerreña, alcanzando el aplauso  de muchos estudiosos. Mereció elogios del musicólogo Carlos Vega y del folclorólogo Juan Alfonso Carrizo.

LA PRENSA de Buenos Aires en su edición de 25 de enero de 1948 dice refiriéndose a su libro:

            “El tradicionalista peruano Dionisio Rodolfo Bernal, autor de varios trabajos sobre el folklore de su país, ha publicado en Lima, “La Muliza Cerreña”, estudio sobre un género de canción peruana en su modalidad regional del Cerro de Pasco”

            “El autor afirma que la muliza deriva del Zegel, canción de amor española, cuyo origen es, acaso, asiático y es seguramente musulmán, presentándose a la primera como tradicionalmente hispánica y cristiana, traída al Perú por los invasores, siglos atrás”.

            “El folklore de un pueblo no es nunca de una absoluta pureza, pues continuas invasiones y migraciones y constantes influjos culturales foráneos introducen en la poesía y la música popular y culta diversos elementos que el genio de la raza transfigura al amoldarlos a sus características espirituales y estas son las que forman la tradición folklórica de un país y no los aportes extranjeros vinieren de donde vinieren”.

            “El meritorio trabajo de Bernal confirma este aserto, pues las numerosas piezas poéticas del Carnaval del Cerro de Pasco transcriptas por aquel, son del romanticismo, de origen europeo, que predominó en nuestra América en el siglo pasado y los números musicales que ofrece el autor son indígenas o mestizos” (LA PRENSA, de Buenos Aires, 25 de enero de 1948).

Finalmente, consignamos parte de una interesante carta que le hace llegar el célebre Juan Alfonso Carrizo, indiscutible autoridad argentina del folklore, en la que le dice:

            Lo felicito, amigo Bernal, por su “Muliza”; ha recuperado usted un material valioso que irremisiblemente se hubiera perdido. El estudio preliminar, diestramente construido, es interesante y testimonio a la vez de una dedicación que tiende a hacerse más rigurosa, a ahondar más el complejo tema de la poesía popular. Después de felicitarlo por su libro, no quiero dejar de expresarle que me llenará de satisfacción conocer que en sus próximos trabajos usted se ceñirá a lo estrictamente folklórico, es decir lo popular, tradicional y anónimo, deslindando definitivamente el material, que, por ejemplo en su estudio reciente combina orígenes; algunas piezas son realmente folklóricas, anónimas y otras, muchas, producto de versificadores conocidos y contemporáneos, cuya simpática obra no puede sin embargo pertenecer a los objetos que estudia el folklore. Créame distinguido amigo que su labor asumirá cada vez mayor importancia si usted evita lo que es ya un error corriente entre muchísimos e inteligentes escritores americanos y el producto de una falacia teórica: la identificación de lo popular con lo folklórico.

                                                           Juan Alfonso Carrizo.

Ya de vuelta en Lima, escribe una nota necrológica referente a la muerte de Ricardo Peña Barrenechea –inquieto y muy modesto poeta cerreño- y se publica en la revista CENTRO que editaban Ambrosio Casquero y Leoncio Lugo.

SOLLOZOS POR LA MUERTE DE RICARDO PEÑA BARRENECHEA.

¡Ay! Ricardo, cómo duele tu partida, pensamos que estar en el blanco cielo, meditando hacer poesía o entenderte con los ángeles en coros; organizando pascanas de pintura. ¡Ay Ricardo! cómo nos dejas en un mundo sin dignidad y altura. Cómo duele tu partida, sabemos que nos llevas la delantera, que tu presencia en el camino azul del cielo, será anticipo de bondad en ella.  Fuiste íntegramente bueno, diamantinamente humano y hoy, que nos falta tu presencia, acaso si el sollozo arranca lagos del cristal de nuestros ojos, y una pena que como camino viaja de nuestro corazón al tuyo. 

            Ay tu pena de atormentado a lo Van Gogh, de tu vida sencilla, altamente digna, que por senderos de la sierra colmaste a los hombres y naturaleza de un encanto y bondad sin igual. 

            Ay, cómo nos duele tu partida, sin avisos, sin anuncios y sin las estridencias de los que nada valen; hay en ella, una benedictina paciencia, una desolada y buscada muerte; !Ay! la muerte que todo lo trunca, que todo lo enciende para las albas del cielo y de la luz ignota. 

            En vida fuiste, humanamente sencillo, te prodigaste para la dignidad humana, como para que tu muerte alcanzara esos contornos.

            !Ay!, qué digno destino el tuyo, el de todos los grandes que alcanzarán la grandeza del alma y un asidero en el cielo inamovible de la inmortalidad. Los que fuimos tus amigos, los que te tratamos en la intimidad, sentimos tu partida, tú nos previste, ay cuando viajabas enfermo a tu destierro, a tu soledad, al sendero de tu largo camino, del que no volverás. 

            Para nosotros no has muerto, porque quien tan señera presencia tuvo en la tierra, su muerte física es acaso un accidente de su inmortalidad. 

            Ya que tu presencia física no nos prodigará esa bondad que supiste infundirnos, esa irónica palabra que de tus labios florecían como amapolas, como palomas, como rosas del cielo. 

            Ya no tendremos tu mano franca, que nos extendías, sin resabios, sin intenciones de segundo orden, sin temor estudiado y por sobre todo la franqueza que da la grandeza y la sobriedad de una alta vida. 

            Ay, Ricardo, cómo nos duele tu partida; nuestra soledad sin tu presencia es tediosa, desolada, sin aliento para ser vivida, ni encanto para ser sentida. 

            Te fuiste como “amante tímida y pálida” del bosque de la vida; partiste dejando a la jauría humana que se despedaza, seguro que allá en tu nueva morada, “Despertarás en la noche blanca” “dormida en la luz del día”. Allá dirás “Fui yo quien bebí de  tus ojos” “Llenos de melancolía”. A pesar de tu partida prematura nos conforta tu nuevo cielo en la que “Soñarás lámparas graves” y estarás con “los ángeles desnudos “que hacia el bosque iban” “con los cabellos al aire” y “la piel desvanecida” (1939).

Por aquellos años conoce a la señorita Alejandrina Ugaz Martínez, con la que contrae matrimonio y tiene una hija, la señorita Carmen Bernal Ugaz.

Simultáneamente a la difusión de sus trabajos de investigación folclórica que se publica en varios diarios, ingresa en el servicio diplomático como secretario de protocolo. De 1956 a 1959, es cónsul del Perú en Copacabana, Bolivia. De 1959 a 1964, es trasladado a Chile. En 1969, desempeña el cargo de cónsul del Perú, en  Kobe. Su desempeño es excelente, permaneciendo hasta 1972. De 1972 a 1975, es el cónsul del Perú en Nueva Orleáns, Estados Unidos de Norteamérica.

Víctima de una afección cardiaca, falleció el 8 de agosto de 1982.

 

 

 

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Esther Moreno Alcoser

FloresSabemos que era una gran maestra. Los periódicos que publicaron su producción poética no dicen nada respecto de su vida. Sin embargo es necesario indicar que ha sido una de las más notables poetas que ha dado la ciudad minera. Su supo que había contraído nupcias con un señor Núñez porque la segunda etapa de su producción, firma con el nombre Esther Moreno de Núñez. Al final supimos que estuvo profesando en Paucartambo. Sólo estamos enterados de que actualmente es maestra jubilada y pertenece a ANCIJE, donde sigue cultivando su magnífica calidad artística. El que lo puso en la palestra y la hizo conocer en nuestra tierra fue Armando Casquero Alcántara quien, en forma extraordinaria, la presenta en «El Minero». Ella en retribución, le dedica el siguiente poema, de verdad, emotivo y delicado como toda su producción.

EL SALÓN VACÍO

 (Para Armando Casquero A. en gratitud a sus versos).

 Sentada en el pupitre, los ojos enclavados,

en el vacío profundo que envuelve a mi salón,

contemplo con tristeza los bancos desolados,

donde ya no hay canciones, ni risas, ni ilusión.

 

Melancólicas se hallan las ventanas cerradas,

sólo torres de libros guardan desde hace días,

como guarda el florero las dalias marchitadas

que a Jesús ofrecieron esos chiquillos míos.

 

Allí están las carpetas silenciosas, llorando

gotas de obscura tinta que alguien ha derramado,

allí están las pizarras ilegibles mostrando,

el último problema que nadie lo ha borrado.

 

En la pared los mapas inmóviles añoran

esos ojos que otrora buscaban algún puerto..

lago, provincia o rio; empolvados deploran

la ausencia de esas flores que engalanó mi huerto.

 

Umbroso quedó el nido porque esas avecillas,

al irse se llevaron los trinos y la luz,…

Aguardando el retorno de esas almas sencillas,

pensativos estamos. Corazón de Jesús

 Cerro de Pasco. 1 de enero de 1946.

 

ÁRBOL ESTÉRIL

 ¡Cuánta amargura tu existencia expresa!

con tus brazos nudosos v torcidos,

que al espacio se tienden doloridos;

eres mendigo que llorando reza..!.

 

Sé que no ha dado ni una flor, ni un fruto,

¡Árbol comprendo tu tragedia inmensa…!

¡Ay de los hombres, la arboleda extensa

viéndote a tí, con más afán escruto.

 

Y veo a lado que fecundos seres.

Muchos braws, cerebros, corazones

que han dado sólo espinas y baldones…

 

Consuélate árbol que malvado no eres,

diste al viajero la sombra de tus ramas,

y a los hogares ya les darás tu leña…!.

 Cerro de Pasco 23 de diciembre de 1946.

 

ÁRBOL FECUNDO

 Tú comprendes amor, lucha y belleza,

tanto amor a los hombres y a los nidos,

porque en ellos cuajóse tu grandeza

en rubíes y topacios encendidos.

 

Luchaste con la furia de los vientos,

con los azotes de inclemente helada

y también con los seres avarientos

que todo te pidieron sin darte nada.

 

Diste a aquellos buenos peregrinos

que se mueren se sed por los caminos,

el agua celestial de tu belleza.

 

Y sigue todavía árbol fecundo

derramando tus frutos por el mundo,

como los hombres que piensan y sienten.

Las fiestas carnavalescas -lo hemos dicho- tuvieron enorme repercusión en la vida urbana de nuestro pueblo. Músicos y poetas en fraternal competencia se disputaban las preferencias de la comunidad cerreña. Esther Moreno Alcóser, entonces maestra militante, publica en «El Minero» un poema en homenaje a la reina de la ciudad, señorita Palmira Arrieta. Es el siguiente:

A PALMIRA ARRIETA

 Rostro suave como luz de luna

sencillo y dulce cual su propia cuna.

Candorosas pupilas,

como las transparentes auras lilas.

Blanca cabellera ondeada

como fina cascada

de agua que baja de las cimas

mientras el viento se deshace en rimas…

Gentil silueta de flexible talle,

que floreciendo, el frío terruño lo convierte en valle.

 

Y dentro de este bello estuche: Tu figura,

está la joya de tu alma noble y pura.

Eres una bestal del sol que muy modesta,

después de larga, larga siesta,

alzaste tu rostro sonrosado,

cuando tu pueblo despertó encantado…

 

Pero ya no tendrás palacios de oro,

ni siquiera el tesoro

de la orfebrería,

que imperan en los modernos días.

Mas, tendrás la ofrenda de la tierra

que en el nido de plata de la sierra.

 

El cóndor con su vuelo majestuoso,

te traerá el saludo del ande silencioso.

Las nieves te darán su albura,

el Chinchaycocha su límpida ternura,

el Mantaro su estrofa cristalina,

 

Y las pampas su alfombra esmeraldina:

las llamas y las vicuñas de mirada queda,

con sus pieles abrigará tu pie de seda.

En sus chocas los amantas

te ofrendarán las notas de sus flautas.

 

En las entrañas de la tierra los mineros,

de brazos fuertes y espíritu sincero,

con sus herramientas formarán orquesta,

que dará su cántico de fiesta

y yo, que sólo tengo ensueños

a tí. Oh genial Palmira,

ofrezco los sencillos acordes de mi lira.

Con motivo de iniciarse la Segunda Guerra Mundial, nuestra poeta escribe los siguientes versos:

ORACIÓN DE PAZ

 La tierra nuevamente se viste de fuego,

que ensañados prendieron los seres inhumanos,

ya no atienden sollozos, alaridos ni ruegos,

y furiosos se matan entre humanos.

 

Señor, Rey de Reyes, Bien de los bienes

¿Por qué otra vez los hombres vuelven a ser chacales;

la corona de espinas que rompieron tus sienes,

no han sido suficientes para lavar sus males.

 

¡Señor: ¿Para qué sirven las humanas sapiencias…?

¡Señor: ¿Cuál es el fruto de sus geniales inventos…?

¿Para qué cultivaron con tanto afán las ciencias

si al fin han de emplearlos para martirios cruentos…!

 

La tragedia pasada se olvidan las naciones,

ha transcurrido apenas una tregua letal

para que despierten homicidas pasiones,

y para que renazcan sembradores del mal.

 

Y oirá vez se levantan las crueles llamaradas

que atizan los espectros de enviadas, de rencores,

de ambiciones bastardas que rugen alocadas

llenando las trincheras de sanare y estertores.

 

¡Señor, Señor, apaga la diabólica hoguera

do esta quemando el mundo sus tesoros mejores!.

¡Aplaca de los hombres ese instinto defiera

que es negro corolario de todos los colores…!.

Señor, tú eres grande, tú todo lo puedes

las que inventan los sabios una gran medicina

para sanar conciencias, para cortarlas redes

de amarguras que tejen las manos de la inquina…

 

Que los químicos nos den a todas las virtudes

en la magna cubeta del AMOR INFINITO,

para que se terminen los sangrantes aludes.

que a millones de hogares de la PAZ han proscrito !.

 

Permíteles que inventen inventen alguna paz, milagrosa

que borren los idiomas esa palabra : guerra;

permite que fabriquen, un juego poderoso

para lavar las manchas abyectas de la tierra…!

 

Tal vez estoy pidiendo, ¡Señor!, una utopía,

tal vez. mi gran anhelo, ¡Señor!, es gran locura.

pero ¿quién, la horda infame derribar lograría?

¿Quién si no de tus ojos la sublime dulzura?.

 

¡Por la queja indecible de madrecitas tantas,

por aquellas ciudades. Señor, que se destruyen

¡Piedad, piedad, te imploro, derramando a tus plantas

mi corazón, mi vida, que en llantos se diluyen…!

 

¡Por los blancos cabellos de las ancianas benditas!.

¡Por el joven soldado, mutilado y doliente!.

¡Por los ojos de aurora del niño que dormita,

en la celeste cuna de esperanza luciente…!.

 

¡Por los jóvenes novios que tienen en el pecho,

los sueños e ilusiones como jilgueros yertos,

por los padres que tienen el corazón desliedlo,

sabiendo a sus retoños agónicos o muertos..!

 

Yo, Señor te prometo, que he de andar predicando

por todos los caminos, tu EVANGELIO sin par

hasta el fin de mi vida: yo iré peregrinando,

enseñando a los hombres a AMAR Y PERDONAR…!

 Esther Moreno Alcoser (EMA).

 

DESPUÉS DEL VIERNES SANTO

 Luego de lanzar el último suspiro,

inclinó la cabeza el moribundo;

el Divino Rabí, cuyo DELITO

fue sólo AMAR Y PERDONAR al mundo.

Expiró con los brazos extendidos

y desplegó la oscuridad tremenda,

para cubrir los brazos pervertidos

que consumaban la tragedia horrenda.

 

Tembló la tierra, los peñasco se hundieron,

de sus tumbas alzáronse los muertos

y los hombres apenas entendieron.

 

¿Las tinieblas del Colgóla han pasado?

¡No!…Te plegaron ya los brazos yertos?

¡No!… vas sangrando por el mundo helado…!

 

Heredes sigue degollando infantes,

traicionando al Maestro sigue Judas;

y como Pedros hay todavía muchos,

quienes le niegan en las horas rudas

 

Caifás sigue todavía imperando

y seres inocentes condenando,

y el mal ladrón, de boca tan impía

aún va, por los caminos, blasfemando,,,!

 

Longinos está hiriendo con su lanza

en la cruz de sus propias delincuencias

¡La humanidad está crucificada…!

 

¡Señor, señor!, permite que a las cimas

de la FE lleguen todas las conciencias

y contritas, te imploren como Dimas…!

 

LA PIEDAD DEL PRESIDENTE (SÁNCHEZ CERRO)

Publicado el 21 de abril de 2011 en “Cortinas de  Humo”, blog de la revista CARETAS, referidas al hombre más odiado del Cerro de Pasco.

Sanchez Cerro - Presidente del PerúJorge Basadre decía que era “un hombre muy hombre y un peruano muy peruano”. Impávido, astuto, nacionalista, para quienes lo conocieron. Al pie de su tumba, en el cementerio Presbítero Matías Maestro -donde están algunos de los hombres y mujeres que escribieron la historia del Perú-, compruebo lo que me dijeron hace unos días: describir a Luis M. Sánchez Cerro será siempre difícil.

Sánchez Cerro nació en 1889, mientras el Perú se levantaba de la Guerra por el guano. Según sus biógrafos era humilde pero cálido. Entonces, contrasta demasiado su personalidad con el monumento que le erigieron. Como en la Piedad del Vaticano, la Patria recibe en su regazo el cuerpo sin vida de un idealizado militar y peruano.

La Patria, representada en un hombre con casco y capa, mira vigilante, unos metros más allá, el mausoleo de Óscar R. Benavides -aquel militar que ‘extrañamente’ sustituyó a Sánchez Cerro, horas después del atentado que acabó con su vida-. La muerte los volvió a unir. La Patria cuida atentamente el cadáver del soldado que desde joven anhelaba servirla; protege al militar de origen humilde y piel trigueña que no nació para coleccionar billetes, sino heridas. Lo lleva en sus faldas con el amor de una madre a un hijo.

En días de tardes frescas, bailoteaba en mi pared una descolorida imagen de Sánchez Cerro. Era un cuadro de mi abuelo. Él lo admiraba no solo por ser su paisano, sino por su carácter. “Era el arquetipo del caudillo y expresión viva de nuestro mestizaje”, me decía cuando hurgaba en su memoria. En todas las imágenes sobresalía su buena presencia y la sumisión de todos sus cabellos. Ni en su monumento ha perdido la galantería.

A su entierro fue una multitud de seguidores. Era el homenaje al hijo del pueblo que llegó a ser Presidente. El dolor era hondo y desgarrado. Y con ese sentimiento diseñó Romano Espinoza, uno de los más destacados escultores peruanos de mediados del siglo XX, su monumento fúnebre. Imponente escultura de bronce solo comparable a la humilde tumba del Cantor de América, José Santos Chocano.

En la derecha del mausoleo, el escultor colocó un escudo en el cual ebulliciona el Misti, en remembranza al levantamiento militar que Sánchez Cerro encabezó en Arequipa para poner fin a la dictadura de Leguía. A la izquierda, una espada adornada con dos laureles recuerda su aureola de militar bueno y bizarro. Hoy yacente, su cuerpo mira al mismo sol que 80 años atrás lo empujó a empuñar las armas. Tras el olvido de la historia un gallinazo merodea su tumba.

A distancia suenan los cañonazos que Grau encendió en 1879. En un rincón, olvidado, José Carlos Mariátegui se lamenta. Gonzales Prada se retracta, los jóvenes solos no podrán acabar con la obra tanto tiempo postergado.

Sánchez Cerro no le quita la mirada al sol. Paciente y sereno perdona los gestos de racismo, superioridad y desplantes que la oligarquía le hacía en las fiestas oficiales, y ahora reposan a su lado en busca de perdón.

Su gobierno estuvo lleno de luces y sombras, de aciertos y errores. Entre 1931 y 1933 el Perú vivió años violentos acrecentados por la crisis económica internacional (el Crack del 1929), en especial, por la dependencia del país a los capitales -préstamos- norteamericanos. Terrible crisis marcada por una serie de sucesos sangrientos como el sucedido en Trujillo en 1932, “El año de la barbarie”. Él no tenía enemigos, tenía adversarios. Hoy sus adversarios son el polvo y la fragilidad memorística de los peruanos empecinados en repetir la historia.

Tumba de Sanchez Cerro

España ´82: El último Mundial que jugó Perú Publicado en EL COMERCIO

ESPAÑA82Era nuestra cuarta vez. Habíamos ido a Uruguay ‘30, México ‘70 y Argentina ‘78, y ahora tocaba ir a España ‘82. Por fin un mundial en Europa. Aunque la intervención peruana fue modesta –de tres partidos sacamos dos empates y una derrota-, ver la camiseta nacional en una cita global es algo único. A pocos días de empezar un nuevo mundial, el de Sudáfrica 2010, amerita echar un vistazo a estos tres últimos partidos de Perú en un evento tan colosal como el que veremos en pocos días.

Germán Leguía se recuperaba de una lesión leve, mientras Elba de Padua Lima, “Tim”, el entrenador brasileño del Perú, planeaba ver el Italia-Polonia en Vigo, el lunes 14 de junio. Desde La Coruña, los peruanos, cansados tras una larga preparación en Europa y Asia, parecían subestimar al desconocido Camerún.

El Grupo Uno se inició con un empate sin goles entre Italia y Polonia. Perú y Camerún jugaban al día siguiente, martes 15 de junio. En nuestro país, todos nos comíamos las uñas esa mañana de hace 28 años.

En el equipo nacional las estrellas eran Héctor Chumpitaz (el “Granítico”), Teófilo Cubillas (el “Nene”), César Cueto (el “Poeta”), José Velásquez (el “Patrón”) y, en la valla, Ramón Quiroga (El “Loco”). Para muchos, incluir a Germán “Cocoliso” Leguía en vez de Jerónimo “Patrulla” Barbadillo fue un error. Un error fatal.

El mundo acogía con tranquilidad el alto al fuego en las islas Malvinas -conflicto que ensangrentó a la Argentina-, el Papa Juan Pablo II viajaba a Ginebra y el líder palestino Yasser Arafat estaba cercado en Beirut por las fuerzas Israelíes. No obstante, la atención mundial deportiva giraba por las diversas sedes españolas.

África nunca más será Cenicienta

Con el empate sin goles entre polacos e italianos, en el Estadio de Balaídos (Vigo), el choque con Camerún era la oportunidad para el Perú de ponerse a la cabeza del Grupo Uno. Pero Camerún nos reveló que ya no volveríamos a ganar en un Mundial, ni siquiera en el primer partido, por lo menos hasta nuevo aviso.Todo el Perú vivió el suceso como nunca antes lo había hecho.

El gobierno de Fernando Belaunde Terry (1980-1985) tomó medidas inéditas. Para los tres partidos: el martes 15, el viernes 18 y el martes 22 de junio, los horarios de los ministerios variaron, los burocráticos trabajarían por las noches; la Municipalidad de Lima también suspendió la atención al público por dos horas, para luego recuperarlas en la tarde; en tanto, los bancos solo atendieron de 8 a 10 de la mañana. Las clases, en muchos colegios del país, se suspendieron o, en su defecto, se dieron las facilidades para que el alumnado pudiera ver los encuentros mundialistas.

Pero toda esa expectativa quedó frustrada, ya que el partido en el Estadio de Riazor (La Coruña), quedaría cero a cero. La crónica de Guillermo Alcántara en El Comercio titulaba: “¡Qué decepción!”… Perú no caminó – Camerún fue una sorpresa”; mientras la nota de Koko Cárdenas, el otro enviado especial del diario decano, indicaba que Perú se veía débil físicamente, por eso entraron La Rosa y Barbadillo, quienes inquietaron la valla de N’ Kono. Pero no fue suficiente.

Pocho Rospigliosi, en su conocida columna en el mismo diario, decía al inicio: “Triste el resultado, triste el partido para Perú, triste la oportunidad que ha dejado escapar el team de Tim…”. Y en su crónica, don Pocho lo indicaba todo en un titular: “Perú no arriesgó”.

El partido fue tan poco interesante que hasta el perrito chusco que entró en la cancha, en vez de correr y saltar por ella, solo atinó a orinar en pleno césped, e irse cabizbajo. Mejor desdén no pudo haber.

Las caras peruanas eran también de funeral. Los días previos al partido, por las calles limeñas circulaba la idea de que Camerún era un equipo “inferior”, sin nivel ni tradición futbolística. Una idea, por decir, ingenua, aunque no había forma de saber que ese equipo africano era la antesala de lo que ahora vemos como una realidad en el continente que organiza por estos días el mundial 2010.

Pero en la mañana del viernes 18 una ligera esperanza parecía asomarse. Enfrentábamos ese día al equipo italiano, el de Rossi, Conti, Gentile y Dino Zoff. Atrás debían quedar las especulaciones en torno al excesivo entrenamiento en el seleccionado inca. Teníamos que jugarnos la vida con los itálicos.

Tim prometía luchar por la clasificación, en tanto los ragazzi de Enzo Bearzot -que a la postre, contra todo pronóstico, serían los campeones del mundo- hicieron un partido de mucho cálculo, que pensaron ganar con el gol, a los ‘19 minutos del primer tiempo, del talentoso Bruno Conti.

gol peruano a Italia - España 82Sin embargo, el equipo nacional, con inesperado orgullo y algo de suerte, anotó en el arco de Zoff. Fue el “Panadero” Díaz quien disparó tras un tiro libre de Cubillas. El remate chocó en el defensa Scirea y descolocó al histórico portero.

Una anécdota que todos recordamos fue el encontronazo casual de José Velásquez con el árbitro alemán Walter Eschweiler. La escena fue cómica, pues el choque frontal en la media cancha dejó al “hombre de negro” en el piso y con las piernas temblando en el aire, por breves segundos. El teutón perdió el pito y un diente. Fue en el primer tiempo.

Como siempre, vivíamos de señales victoriosas. Y este segundo partido no fue la excepción. Los titulares anunciaron un penal robado a los peruanos. Fue el foul de Marco Tardelli contra Juan Carlos Oblitas, que el árbitro Eschweiler no consideró una falta. La telefoto de Jorge Ángulo, también enviado especial de El Comercio, no dejaba dudas para muchos, aunque una imagen no puede revelar las exageraciones de ninguna parte.

El titular de la nota de Guillermo Alcántara, decía: “Árbitro impidió triunfo peruano”. Y otro titular, “Con garra empató Perú”, a la vez que se informaba en el mismo diario, que Tim había dicho en la conferencia de prensa que tenía fe en el equipo, tanta fe que podían clasificar en el grupo.

Pero la ilusión, como toda ilusión, dura poco. Con seguridad, ese fin de semana los peruanos soñaron con tener un buen resultado contra los polacos, y tentar así la clasificación a la siguiente fase, como en Argentina 78.

Nos fue peor con los paisanos de Juan Pablo II y Polonia nos puso en nuestro lugar. Desentrañó todas las flaquezas, miedos, dudas de un equipo que se olvidó del fútbol. El periodismo se había entusiasmado. “Llegó la hora de la clasificación”, “Hay fe en el triunfo”, anunciaban las notas del día; y en cortas declaraciones se leía: “Me entregaré con todo, si juego”, prometía Leguía; o “Venceremos”, pontificaba Díaz, el “héroe” contra Italia. Era martes 22 de junio.

Estaba por empezar el último partido de un seleccionado peruano en un Mundial. De alguna manera, a 28 años del encuentro, el momento era histórico. Sin embargo, la portada de El Comercio del día siguiente decía: “Gral. Bignone, nuevo presidente argentino”, además “Israelíes bombardearon la zona occidental de Beirut”, y más abajo, en titular breve y conciso: “Perú, Hungría y Escocia eliminados del Mundial”. No daban ganas de ver la ampliación. El 5 a 1 en contra era demasiado.

“Pocho” Rospligliosi, con la velocidad de sus dos únicos dedos útiles para el tecleo, redactó la crónica desde España. El empate a cero clasificaba al Perú. Y así terminó el primer tiempo. Sin embargo, los peruanos regresaron a la cancha solo para recibir los goles que habían impedido en 45 minutos.

Dos goles seguidos, a los ’11 (Smolarek) y ‘13 (Lato) del segundo tiempo, dejaron a la afición peruana enmudecida. Y cuando se pensaba que la reacción peruana vendría, los polacos Boniek y Bunkol sepultaron toda esperanza, a los 15’ y 22’minutos, respectivamente. Es decir, entre los ‘11 y ’22 del segundo tiempo, en 11 minutos, Polonia pasó a ganar el partido 4 a 0.

Finalmente, a los ’26 minutos, Ciolek remató el triunfo de la oncena polaca, ante un equipo peruano sin brújula. El del “honor” (no queremos ser irónicos) lo puso Guillermo La Rosa a los ’83 minutos, a siete del final.

Los famosos “punteros mentirosos”, Leguía y Malásquez, no funcionaron. “Pocho” dijo en su columna que un factor clave de la debacle ante Polonia fue el descanso (léase, relajo) excesivo ese fin de semana, tras el partido con Italia.

“Un adiós al Mundial, pero sin drama”, titulaba la nota principal del diario decano, pero don Lucho Garro fue más seco: “Polonia fue superior”, además de indicar que el equipo de Tim apeló a la “vieja fórmula 4-4-2”.

Quizás el recordado “Veco” fue quien mejor sintetizó toda la campaña de ese Perú de España ‘82. “Mal ante Camerún, después un auspicioso segundo tiempo ante Italia y absolutamente más nada”. Así fue… Y nunca más un Mundial…

 

Las corridas de toros, antaño

toreros
Toreros a la entrada de la plaza, listos para el “paseillo”, rodeados de aficionados a mediados del siglo pasado.

Desde su llegada, los españoles instituyeron como parte principal y más celebrada de toda conmemoración, la Corrida de Toros. Las primeras que se efectuaron –lo señalan añejas crónicas- tuvieron por escenario la legendaria Plaza Chaupimarca. A usanza de las capeas pueblerinas de España, se cerraban calles y callejones arteriales con grandes carretones de transporte y se construían tablados, graderías y palcos; los balcones constituían compartimientos privilegiados. Colindante con la Iglesia de San Miguel y adornado con todo el boato establecido en la Madre Patria, se establecía el Palco Preferencial que era ocupado por el Alcalde Mayor y Juez de la Patria, con sus  regidores, los funcionarios locales, los cónsules extranjeros, el cura párroco, el Gobernador, los Alguaciles y demás connotados personajes. El grueso de aficionados se apiñaba en las improvisadas galerías que circundaban el coso. El juez de la plaza, por mandato de la ley, debía ser el regidor de espectáculos. Se ubicaba flanqueado por una primera trompeta y un timbalero en un estrado especialmente construido sobre los toriles.

A las tres de la tarde -con toda puntualidad- el redoble de los timbales y la aguda nota del clarín ordenaba el inicio del «Paseíllo». Era entonces que la alegre Banda de Músicos de la Beneficencia Española atacaba un postinero pasodoble con el que los diestros, seguidos de sus banderilleros, auxiliares y de sus jinetes en sus jacas enjaezadas, con llamativos trajes de luces  iban a saludar a las autoridades pidiendo su venía para iniciar la corrida. Este era, como siempre lo ha sido, el momento más hermoso de la fiesta brava.

En tanto el clarín ordenara la apertura de los toriles y la salida del primer burel, los diestros arrojaban sus hermosísimos capotes de paseo para ser lucidos en los elegantes palcos durante la corrida. Había que ver los tendidos especiales en donde se encontraban las lindas manolas cerreñas. Lucían recamadas peinetas, brillantes arracadas y aretes de oro, colorinescos mantones de Manila de luengos flecos, poñoletas de ensueño y coquetos e insinuantes abanicos, -caprichoso aditamento en un clima más que frío- vivas estampas de Zurbarán y Julio Romero de Torres, transportadas a la heroica ciudad de la plata.

El Cabildo había destinado cuatro días al año para estas fiestas. El primero, el de más garbo y postín: el 16 de julio, festividad de la gitana Virgen del Carmen y el Santo Escapulario, matrona de España. Después, la del 28 de julio, Fiesta Nacional del Perú. También se autorizaba para Pascua de Reyes, pero como para esa época la nieve invadía todo el paisaje, era imposible realizarla. Finalmente había una corrida especial en honor de la Santísima Virgen de las Nieves de Pasco, el 5 de agosto de cada año.

El número de fiestas taurinas fue en aumento a medida que mejoraban la calidad de los toros de lidia, en trapío, poder, estampa y resistencia. Varios hacendados españoles trajeron hermosos sementales para sus campos. Los más celebradas fueron los de “Allcas”, “Pomayarus” y “Chinche”.

A poco que Costillares inventara la suerte de matar los toros al volapié, en el Cerro de Pasco comienza a realizarse espectaculares corridas. Por referencias expresas de aquel extraordinario aficionado, don Enrique Rivera Woolcott, conocedor documentado de la suerte de los toros en el Perú, sabemos que a fines del siglo XIX y comienzos del siguiente aumenta el número de corridas. Por aquellos años -al decir de nuestro informante- se realizaban la LANZADA, EL TOREO A CABALLO y la SUERTE CERREÑA.

LA LANZADA, consistía en esperar al toro a corta distancia del toril con una enorme lanza fijada en un madero clavado a la tierra. El toro que salía violentamente del toril oscuro, atacaba furioso al primer objeto que veía y se atravesaba de parte a parte en esta enorme lanza. Cuando no moría de inmediato, el corro de auxiliares lo remataba con aguzadas puntillas. EL TOREO A CABALLO, permitía el lucimiento de los jinetes que mostraban al público su valentía y pericia. Gobernados solamente por la presión de las rodillas y el balanceo del cuerpo del jinete, los caballos hacían cabriolas delante del toro al que luego de colocarle vistosas banderillas, ultimaban de un certero rejonazo. No está demás acotar que en nuestra ciudad minera había extraordinarios criadores de caballos finos y por lo tanto, expertos jinetes. LA CERREÑA, una suerte por demás cruel e inhumana, consistía en atar fuertemente un paquete de pólvora en la frente del toro al que envolvían con un mandil, cuya parte correspondiente al morrillo, estaba empapada en un líquido inflamable como bencina, menos la pólvora, claro. Después de unos lances de capa a caballo, el jinete citaba al toro con banderillas de fuego y al prendérsela al animal, el mandil se inflamaba haciendo explotar la pólvora. El toro caía fulminado para ser presa de los puntilleros cuyo servicio era casi inútil; la cabeza del toro estaba destrozada. Como era de esperarse, LA LANZADA Y LA CERREÑA, fueron definitivamente proscritos por crueles y repugnantes.

Al comenzar el siglo XIX, el escenario es cambiado a la “Plaza de Aragón”, a la que, por ese motivo se la denominó: Plaza de Acho. Es la plaza que actualmente luce el monumento de nuestro mártir tutelar Daniel Alcides Carrión. Más tarde, cuando se inaugura el local de la Beneficencia Española –actualmente, Instituto Industrial No 3- se bendice también un hermoso redondel para cuya inauguración se trae -como lo magnífica una crónica de entonces- a tres extraordinarias toreras mejicanas: «La Mejicanita» que se presenta ataviada de verde manzana y oro; «La Charrita», de grana y oro y, «La Chiquita» de perla y plata. Después de memorables faenas, dan muerte a cuatro toros españoles: «Pilluelo», «El Cangrejito», «Carpintero» y «Alacrán».

Los escenarios cerreños recibieron a legendarios toreros de postín, españoles, mejicanos y peruanos; entre éstos, muchísimos cerreños. De los carteles de ayer, publicados en sendos programas de lujo de fina seda, podemos citar a algunos. Esteban Arredondo, Casimiro Cajapaico, Juan Francisco Céspedes, los Asín, dueños de los toros de la Rinconada de Mala; Mariano Soria «El Chancayano», Ángel Valdez «El Maestro»; Genovevo Montelirio, Emilio Galloso, Diego Prieto, «Cuatro Dedos»; y Esteban Cornejo. A comienzos del siglo siguiente llegan muchos toreros españoles como Francisco Bonal «Bonarillo»; Antonio Olmedo, «Valentín»; Juan Sal, «Saleri»; Ángel García Padilla, Francisco González «Faico»; Eduardo Leal «Llaverito; «Cocherito» de Bilbao; «Lagartijillo»; Joaquín Capa, «Capita»; Agustín García, «Malla». Se intentó traer a aquellos tres monstruos que fueron «Joselito», Belmonte y Gaona, pero nuestra altitud como “sus condiciones de exigir una plaza con todas las de la ley”, impidió su presentación. De los más grandes nacionales, citaremos a Atilio Cerrutti, Luis Canessa, Elias Chávez, «El Arequipeño»; Alberto Fernández, «Cachucha»; Pedro Castro, «Facultades; Carlos Sussoni; Alejandro Montani, «El Sol del Perú»; Adolfo Rojas «El Nene»; Miguel López, «Trujillanito» y muchos más. De los toreros cerreños citaremos a Alberto y Enrique Malpartida Cortelezzi, Héctor Arauco, Marín Castellanos, Alberto Ramírez, los hermanos Languasco, Los hermanos Malpartida, «Huatrila” y muchos aficionados más, como Seferino Dávila, “Mister Babas”; Ricardo Acquaronne Bazán, “Cua – Cua”; Gustavo Malpartida, Lucho Ráez, “Mocosillo”; Fernando Barrón, “Cantinflas” etc.

Es necesario señalar que los toreros venían a nuestra ciudad, no solo por los honorarios que le pagaban como en Lima sino por los «vivas» (regalos) que les entregaban los ricos mineros a los que brindaban un toro. Ellos devolvían las monteras que los oferentes habían lanzado al palco con monedas de oro y plata. Como si fuera poco, después de cada extraordinaria faena, los auxiliares recogían en sus capas las monedas de plata de nueve décimos que el público arrojaba al ruedo.

Como la afición taurina se había hecho tan numerosa, un grupo de ciudadanos españoles decide nuclearla en un Centro Taurino. Aprovechando la construcción del local de la Beneficencia Española, en el que brillaba como una estrella un coso acogedor y funcional, deciden hacer realidad sus aspiraciones y el 20 de abril de 1903, inauguran el «Centro Taurino», que tuvo que ver con todas las corridas que se efectuaron. Todavía bien entrado el siglo pasado teníamos un escenario taurino construido por el Club “Team Cerro”, mismo que desapareció conjuntamente con el avance del “Tajo Abierto” que está engullendo todo lo histórico de nuestro pueblo.

Los hombres de rojo cumplen 150 años De “Huellas Digitales” de EL COMERCIO del 2.04.2010

los bomberosLos Bomberos Voluntarios del Perú han estado siempre atentos ante cualquier llamada de emergencia. Este 5 de diciembre los hombres de rojo celebran 150 años de fundación. Conozcamos los orígenes de tan abnegada y valerosa labor que ha desempeñado un importante rol en épocas de guerra y paz.

El 30 de noviembre de 1860 se produjo un gigantesco incendio en el molino de los señores Meller, Moore y C. ubicado en el puerto del Callao. Eran las 11 de la noche cuando el repicar de las campanas levantó a la población que presurosa acudió al lugar del siniestro. El peligro se avivaba a cada minuto ya que la harina, el afrecho, el carbón y la madera eran fácilmente devorados por las llamas.

El Comercio en su edición del 1 de diciembre de ese año denunció la falta de una compañía de bomberos que brinde seguridad ante este tipo de siniestros. “Mientras tanto reinaba un completo desconcierto entre los individuos que se encargaron de traer la bomba de incendio depositada en el muelle, desorden bien natural en un lugar en donde no hay establecida una compañía de bomberos. Los curiosos gritaban pidiendo agua para poder ayudar en algo después de haber agotado las de las cisternas inmediatas al lugar del suceso.”

Pioneros. Bomberos voluntarios de la bomba Lima N 3 en 1869.

Aunque parezca increíble, durante el siglo XIX, sofocar un incendio o asistir una emergencia dependía de los policías y de los pobladores. Incluso se llegó a prohibir el uso de cohetes y cualquier material inflamable bajo pena de multa, tal como lo explica el comandante CBP Julio Coz Vargas en su libro “Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú. Al Cierre del Milenio 1860-2000”.

En este libro, Coz recopila los orígenes de los bomberos voluntarios en el país; siendo la compañía Paita, en Piura, la primera en ser legalmente constituida en noviembre de 1860. Sin embargo, la falta de apoyo de las autoridades hizo que dejara de funcionar a los pocos años de creada. Esta compañía fue reorganizada el 7 de abril de 1940 y brinda servicios hasta la actualidad.

El punto de quiebre

Cansados por los constantes incendios que ocasionaban muertes, heridos y pérdidas materiales en distintos inmuebles y tiendas del Callao, un grupo de comerciantes, inmigrantes ingleses y vecinos del puerto crearon el 5 de diciembre de 1860 la compañía Chalaca, que más adelante se llamaría Unión Chalaca N 1.

Esta primera iniciativa se multiplicó por todo Lima dando paso a la formación de otras compañías que no solo apagarían las llamas sino que defenderían a sus ciudades en épocas de conflicto.

Los héroes de la Roma y la Garibaldi

En tiempos violentos los bomberos defendieron a sus vecinos. Estos son los casos de las compañías Roma, durante el combate de Dos de Mayo, y la Garibaldi de Chorrillos, durante la guerra con Chile.

En el combate del Dos de Mayo, los bomberos italianos, como se les conocía a los voluntarios de la compañía Roma, no solo apagaron incendios provocados por las granadas españolas sino que defendieron el puerto del Callao del ataque invasor.

El decano. El comandante Juan R. Pinasco dirigió la Compañía Garibaldi de Chorrillos durante 38 años. Pinasco es considerado decano de los comandantes, ya que dedicó más de 50 años de su vida a la institución.(06/06/1937)

Durante la guerra con Chile los bomberos de la compañía Garibaldi de Chorrillos formaron parte de la historia. El 13 de enero de 1881, los ´garibaldinos´ Enrique Nerini, Angel Cipollini, Angel Descalzi, Egidio Valentín, Juan Pauli, Pablo Risso , Lucas Chiappe, Pablo Marzano, Juan Bautista Leonardo, Giovanni Ognio, Felipe Bargna, José Orengo y Lorenzo Strana salieron a apagar los incendios que consumían las haciendas del balneario que fueron provocados por el ejército chileno.

A estos valerosos hombres no les importó la prohibición de apagar los incendios impuesta por los invasores. Luego de ser apresados en plena misión fueron fusilados.

Un día para recordar

En el siglo pasado, el día del bombero se celebraba el segundo domingo de mayo. Hasta que en 1951, la Asamblea de Bomberos del Perú solicitó al gobierno de Manuel A. Odría se instaure oficialmente dicha efeméride; siendo el 5 de diciembre la fecha escogida, que coincide con el aniversario de la fundación de la primera compañía de bomberos la Unión Chalaca N 1 del Callao.

El gobierno aceptó la solicitud y expidió el Decreto Supremo N 1802 que declara como Día del Bombero el 5 de diciembre de cada año.

No se escogió como fecha de celebración el día de la fundación de la primera compañía de bomberos Paita porque, según explica Julio Coz, “la Compañía Paita a pesar de ser más antigua que la Unión Chalaca, pues se fundó el 24 de noviembre de 1860, doce días antes que la decana, ha aceptado y reconocido como fecha de fundación el 7 de abril de 1940, fecha en que fue reorganizada.”

Presencia femenina. A partir de 1969 las mujeres forman parte de la institución. Flor Munich Yeuscech inicia el mismo entrenamiento que sus compañeros. (19/04/1969)

Los bomberos voluntarios del Perú han escrito su historia con sacrificio y sangre. Su origen, hace ya 150 años, se debe a la voluntad de un grupo de hombres preocupados por el bienestar de sus vecinos.

Este esfuerzo ciudadano rindió sus frutos y seguirá adelante en cada niño que anhele ser bombero de grande.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Hace muy pocos días hemos experimentado una gran satisfacción. El flamante presidente del Club Departamental Pasco, doctor Carlos Vizcarra Coz y su directiva, dieron inicio a los denominados “Viernes Culturales” que tanta falta hacían en nuestro ámbito regional.

libro de Roberto CasqueroEn la inauguración, conjuntamente con un hermoso homenaje al maestro pasqueño, se realizó la presentación de un excelente libro de nuestro paisano y amigo, señor periodista don Roberto Casquero Leiva: LA ESCUELA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS (El Dilema de los padres). Con este plausible motivo hubo excelentes intervenciones de las personalidades que estuvieron presentes en el acto.

Posteriormente –viernes pasado- con un acierto extraordinario, se rindió homenaje a nuestro mártir Daniel Alcides Carrión a cargo del doctor Luis Peña Gallo y el doctor Morales, con destacadas semblanzas del mártir y el significado de su sacrificio. Estuvo presente, como invitado de honor, el doctor Delgado Matallana infatigable difusor de la inolvidable hazaña de nuestro paisano.

En estas dos realizaciones culturales se contó con buena cantidad de socios asistentes que comentaron con simpatía la realización de estas reuniones culturales. Los invitamos a la próxima reunión a realizarse en nuestro local institucional situado en Mariano Arce 390 (Antes Barcelona) Pueblo Libre

Fatalmente no todo fue alegría en el seno de nuestra institución, el día de ayer nos enteramos del fallecimiento de don Samuel Suarez Orbezo, dignísimo profesional cerreño que en muchas oportunidades desempeñó el cargo de presidente de nuestro Club Departamental Pasco. Hacemos llegar nuestras condolencias a sus familiares porque el ilustre desaparecido ha realizado una positiva labor el frente de las instituciones que ha liderado.