La plata y el cobre en el Cerro de Pasco (Año 1921)

En un muy interesante libro jubilar publicado en 1921 para festejar el centenario de la Independencia del Perú, se hace mención a la producción de plata y cobre en el país, haciendo hincapié en el Cerro de Pasco. Sólo refiriéndonos a estos dos renglones, citamos lo que dice el libro:

la plataLa plata.-“Entre los centros mineros que están en el radio de influencia del Ferrocarril Central, se tiene al más antiguo y conocido centro mineral de plata: el Cerro de Pasco, famoso en el mundo por su producción, pues de él exclusivamente, y según documentos auténticos, sólo de 1784 a 1878, trabajando con los medios rudimentarios de la minería antigua, se exportaron 4’780,000 kilos de plata en barras provenientes de esta minas.

En este centro la plata se ha encontrado en la  parte superficial del yacimiento, o sea  la zona de  oxidación de los depósitos cuproargentíferos en actual explotación. Dichos minerales superficiales fueron los cascajos   y los pacos  siendo los primeros rocas silíceas impregnadas de especies metalífe­ras, principalmente de plata, y los segundos óxidos de fierro argentíferos en enormes depósitos y bajo los cuales yace la zona de transición inferior, en la que se ha encontrado bolsonadas de plata nativa, argirosa, panabasa y otros sulfuros ricos de plata en estado de descomposición y que han constituido las llamadas boyas.  La zona inferior, o sea la zona sulfurada, está constituida por pirita, chalcopirita, cobre gris, bournomita y otras especies de cobre; y esta zona mineralizada está casi intacta, pues sólo desde 1905 se ha comenzado a explotarla en gran escala como mineral de cobre.

El cobreCobre.-El rápido desarrollo de la minería del cobre en el Perú es una muestra de los espléndidos resultados que puede dar la mineralización del país cuando un metal se pone en explotación. Así, antes el año 1897 no se explotó en el país ninguna mina de cobre sino por las insignificantes cantidades que demandaba el magistral usado como reactivo en la amalgamación; pero desde este año, el alza del precio del cobre y el predominio cada vez más acentuado de la ley de cobre contenido en los minerales argentíferos del Cerro de Pasco, permitió comenzar a utilizar minerales abundantes y a la mano, que antes eran despreciados. De 1897 a 1903 la producción de cobre fue sucesivamente aumentando, y en 1903 se llegó a producir 9,497 toneladas de cobre, con valor de  de 476,894 libras. Pero desde 1905 la minería de cobre tomó gran vuelo, entrando en actividad los intereses americanos de la  “Cerro de Pasco Mining Company” y se estableció en la metalurgia, por primera vez en el Perú, la bessemerización para llegar al cobre metálico.

La producción de cobre que en 1906 fue de 12,213 toneladas, en 1916 fue de 43,078 toneladas y en  1917 de 45, 176 toneladas con un valor de 5’059,000 libras alcanzándose el record de la producción por el alto precio a que llegó el metal en ese año. En 1918 bajó a 44,414 toneladas, por las restricciones impuestas a la importación en E.E. U.U y, en 1919 a 39,230 toneladas por la gran baja de cotización.  (…) existen riquísimos distritos mineros en trabajo, de los que proceden las tres cuartas partes de la actual producción de cobre del Perú. Entre tales distritos como uno de los más famosos es el del Cerro de Pasco, notable por su pasada enorme producción de plata y por la variada mineraliza­ción que contiene de cobre, oro, plata, plomo, zinc, vanadio y otros metales. Se encuentra en la conjunción de la gran cordillera occidental de los Andes con las cordilleras Central y Oriental, lo que se llama el “Nudo de Pasco”. En él y en el centro de la hoyada formada por una línea de cumbres, a los 4,327 metros sobre el nivel del mar está la ciudad del Cerro de Pasco en cuyo subsuelo se encuentran las riquísimas minas de cobre como un gran depósito metálico (…)

La producción en el país es la siguiente:

Pasco (Junín) 28,384 toneladas; Lima 9,835 toneladas y los otros departamentos, 1,010 toneladas. En la enorme producción del Departamento de Junín (Pasco), con respecto a los otros Departamentos, han influido grandemente no solo los poderosos elementos de trabajo puestos en juego, como son los grandes capitales con métodos intensivos de explotación de minas y beneficio de minerales, lo que indudablemente permite reducir el costo de producción, sino también  los transportes fáciles y económicos por los ferrocarriles existentes, lo que ha permitido utilizar grandes cantidades de minerales de baja ley, de combustibles  y fundentes, moviéndolos rápidamente sin dificultad. Así en el Cerro de Pasco se ha constituido una minería industrial altamente poderosa, de la de la que es exponente la “Cerro de Pasco Copper Corporation ” que hoy explota gran parte de las minas  del Cerro de Pasco, Morococha y Casapalca.

Dicha compañía fue iniciada -como hemos visto-por una compañía que compró en 1901 un grupo de pequeñas propiedades del Cerro, en la región antiguamente trabajada por plata y que constituyó la “Cerro de Pasco Mining Co”. La compañía comenzó a trabajar activamente las minas con un poderoso equipo de laboro, asociando después a ellas diversas entidades útiles, como la “Empresa Socavonera”, la que por medio de su socavón de Rumiallana de 3,228 mts. de largo desagua todo el yacimiento. Constituyó la “Cerro de Pasco Railway” como una subsidiaria de ella, la que construyó el ferrocarril de la Oroya – Cerro de Pasco de 133 Km. y los ramales a las minas de carbón de Goyallarisquizga y Quishuarcancha de 41.6 y 17.6 Kms. respectivamente, con las que  las minas, las carboneras y la fundición quedaron en comunicación por ferrocarril con el puerto del Callao. (VELASQUEZ JIMENEZ, J.-“Las industrias Nacionales” en el libro EL PERU EN EL PRIMER CENTENARIO DE SU INDEPENENCIA’-Berlín 1922-pág 278)

explotacion de minerales

PEDRO ÁNGEL CORDERO Y VELARDE (Segunda parte)

Pedro Angel Cordero y Velarde 2Nunca cesó de impugnar todas las elecciones que se vivieron en su tiempo porque, los otros  “en el imposible caso de ser elegidos en el cargo de Presidente, no podrán realizar ningún programa sin mi consentimiento, pues todos los proyectos habidos y por haber son míos, me los han robado”. A través de su periódico hizo público el contenido de su combativo epistolario.

En su edición correspondiente al 18 de febrero de 1960, por ejemplo,  el Conductor del Mundo le decía al Presidente Manuel Prado, “El año 1956 le dije en el LEON DEL PUEBLO, lo desdichado que iba a ser su gobierno, como así ha sucedido, porque mi palabra es autorizada cual de un profeta, porque tengo la huella divina”. Para el 8 de diciembre del año 1957, le pedí que me entregara el mando pero su feroz orgullo me lo negó. En 1958 mi partido, la Juventud Corderista, le pegó en el Campo de Marte una terrible pifiada que no olvidará por sécula seculorum, con palabras soeces que cualquier gobierno hubiera renunciado, pero usted, sordo como una tapia, se zurró en la noticia, lo que quiere decir que su dignidad fue verde y el burro se lo comió”.

En la edición del 15 de junio de 1956, alega en su editorial: “… y espero que esta vez, por dignidad se me haga justicia y se me entregue la Presidencia, porque es designio de Dios y de mi pueblo…yo propugné todas las grandezas que hoy posee el Perú mientras ustedes me plagian y no han hecho nada y nada harán”.

En 1958, indignado, decía: “El tiempo de la impostura y del engaño, de la opresión y de la fuerza, está ya lejos de nosotros y sólo existe en la historia de las calamidades pasadas. Por eso vengo a poner término a esta época de dominación…”.(…) “Me causa dolor ver desde mi Atalaya de Emperador, o Inca Wasi, cómo el cielo azul de la convivencia que no es cielo ni es azul, está adquiriendo un aspecto aborregado”.

El año siguiente, gritaba: “¿Hasta cuándo nos van a moler 800 millones de déficit del Erario Nacional…Déjenme la Presidencia que si ustedes no pueden, lo pago yo, porque soy el rey de las finanzas y mago del Estado”.

Pobre mi patria querida,

qué malos hijos te han dado,

mas ya sabré defenderte,

porque yo no estoy comprado.

 

En su gobierno pasado,

mil millones se llevó,

y a nadie cuenta le dio,

al manicomio lo envió,

y por las puras alverjas,

la Presidencia agarró.

 El notable músico, Alejandro Vivanco, en otro pasaje de sus memorias recuerda así a su maestro Cordero y Velarde. “El año en que el doctor Jorge Prado llegó de Brasil como candidato a la Presidencia, sus parciales organizaron un mitin en la Plaza Dos de Mayo para presentar su programa, pero ese mismo, día Cordero y Velarde improvisó otro mitin; enterado el pueblo llenó la Plaza San Martín y dejó desairado a Prado”.

“Cierta mañana llegó a la Librería “La Pluma” de la calle Trinitarias que yo regentaba y como de costumbre me contaba sobre su rutina diaria. En eso recibió un mensaje de larga distancia a través de una concha marina de caracol que llevaba en el bolsillo. (Se adelantaba en muchísimos años a la aparición de los modernos teléfonos celulares). Escuché el siguiente diálogo, “¡¡¡Aló, aló, querido Adolfo Hitler!!!. Hablas con el Emperador Cordero y Velarde, Conductor del Mundo. (pausa) ¡Gracias por interesarte por mi Imperio!. Estoy en vísperas de recuperar la silla presidencial. Caso contrario tendré que abandonar el país para ir a informarle al Santo Padre. ¡A propósito, Adolfo, hermano del alma mía, si hablas con el ingrato de Benito (Mussolini), dile que estoy pendiente de su llamada! ¡Ama sua, ama jella, ama llulla; ama jodemaicho!.

Estando en la Presidencia el arquitecto Fernando Belaunde Terry, le dirige una  misiva en la que le dice: “Usted como líder, YO como Emperador, somos dos potencias soberanas que debemos entendernos o destruirnos, pues no hay lugar para los dos en este cochino planeta de los simios”. Finaliza la carta con una explicación: “Por estos motivos le dirijo la presente carta abierta, vale decir sin sobre, para que me explique su extraña conducta y me diga con franqueza si mantiene su adhesión a mi persona, y si fuera lo contrario, sabré a qué atenerme y lo dejaré suelto en plaza. Los bueyes sueltos, bien se lamen”. “Mi plan de gobierno y alimentación contienen mi huella divina, revelado para el bienestar de The peruvian family”.

Nicolás Yerovi, otro de los que han escrito sobre nuestro Presidente y Monarca chiflado dice, “Más allá de los anecdótico, Cordero y Velarde simboliza en su grado más extravagante los extremos de la más conmovedora huachafería y del más patético delirio a que son capaces de llegar quienes en el Perú se ven asaltados por cierta locura de poder. Porque si el poder envilece, desearlo enloquece; de allí que en épocas electorales los más de nuestros políticos no dejan de pergeñar sus propios ditirambos, ofrecer sin empacho lo imposible y llegar a convencerse, aunque sea por un breve lapso, de la verdad que no encierra sus generosas promesas”.

En “Los apachurrantes años 50”, Guillermo Thorndike, rememora que en un cónclave organizado por los monjes dominicos para buscar un candidato que encarnara las necesidades del momento, se presentó sin ser invitado el chiflado Cordero y Velarde: “Entonces llegó, anciano de levita negra y pantalón listado, discretamente zurcido, con hongo, bastón y escarpines viejos que cubrían sus humildes zapatos acabados de lustrar. No viajaba en limusina con chofer, ni nunca había estado en París, ni parecía de este mundo. Pero toda la tragedia del Perú al que no habían invitado los dominicos se abrillantaban en la locura de sus ojos. Su sola aparición enmudeció el discurso. Avanzó con dignidad por el salón repleto de personajes hasta sentarse a un lado, más bien en el coro que entre los potentados, en primera fila y cerca de la presidencia. Wiese y Miró Quesada se miraron sin saber qué decir. Los fogonzazos de los fotógrafos se concentraron en el Apu Inca Verdadero. Hasta ese instante, los pretendientes habían discurseado de Dios, la Patria, el orden establecido, nuestras sagradas instituciones, la paz pública, el luminoso porvenir de nuestros hijos. ¿De qué podrían hablar ahora, frente a la faz demacrada de un Perú que rara vez había sido feliz?. Con respetuosa solemnidad, Cordero y Velarde escuchaba a los principales. Después intervino en su condición de Apu Inca Verdadero y del desorden de sus palabras se supo que otra era la paz solicitada por el pueblo y que no era justicia de todos aquella que preocupaba a los poderosos de la tierra. No su voz, sino el ridículo de aquellos príncipes forzados a escucharlo, convirtió el cónclave en el más grande fiasco de la derecha peruana. Al día siguiente, “La Prensa” destacó en primera plana a Cordero y Velarde junto a los organizadores de la transición presidencial. La gente carcajeó durante semanas, meses. Y casi nadie reparó que, por fin, el Apu Inca Verdadero había modificado una parte de la historia del Perú”.

Pedro Ángel Cordero y Velarde, el viejo músico de la “Cosmopolita” del Cerro de Pasco, el arrebatado candidato cerreño a la Presidencia del Perú, murió pobre y abandonado en un viejo callejón limeño, signado con el número 123 de Carmen Alto, en el Jirón Junín de Lima. Era el 18 de diciembre de 1961. Curiosamente, ese día la Compañía de Bomberos Salvadora Cosmopolita, celebraba su sexagésimo aniversario.

FIN…

 

PEDRO ÁNGEL CORDERO Y VELARDE (Primera parte)

Pedro Angel Cordero y VelardeDe todos los pintorescos personajes que recordaban nuestros viejos en sus amenas tertulias de club, resaltaba con luz propia el excéntrico chiflado, músico, poeta y loco: Pedro Ángel Cordero y Velarde. Cerreño, de padres ayacuchanos, había nacido en el barrio de Matadería, el mismo año en  que moría nuestro mártir Daniel A. Carrión, 1885.

Dotado de un excepcional “oído” para la música, precoz e infaltable en retretas y bullangueras celebraciones, se inició en el  redoblante para después –aplicado y emprendedor-, asimilar los secretos de gran cantidad de instrumentos en las magistrales enseñanzas de inolvidables maestros. El primero de ellos, el que modeló su carácter y lo puso en el camino del éxito con exigentes enseñanzas fue Markos Bache, notable maestro croata, nacido en Dubrovnik; traído por el consulado Austro – húngaro para dirigir su orquesta sinfónica y su banda de músicos del  “Centro Musical Slavo del Cerro de Pasco”, de notable éxito desde fines del siglo XIX. Llegó a dominar todos los instrumentos de cuerda, viento y percusión; mas fue con la trompeta con la que alcanzó maestría ejemplar. Estudioso como pocos, en la primera década de nuestro siglo, lo encontramos dirigiendo a “La Cosmopolita”, Banda de Música de la Benemérita Compañía de Bomberos Salvadora No 1.

Alegre y hablantín como pocos, de baja estatura y cetrino como todo mestizo de predominio andino, tenía unos ojos juguetones e inquietos que revelaban una inteligencia notable. A medida que transcurrían los años, sus iniciales y hasta inocentes palomilladas, fueron adquiriendo caracteres alarmantes. Ya no eran simples guasas, bufonadas o chistes, sino locuras que iban adquiriendo tonos que salían del carril de la normalidad. A estas actitudes fuera de tono, aunque risible para la mayoría, el pueblo las bautizó como “corderadas” en directa alusión a su apellido.

Al entrar en la segunda década del siglo siguiente, crítico mordaz e inoportuno, no perdía ocasión para zaherir y mortificar públicamente a las autoridades con sus comentarios fuera de tono y sus pullas comiquísimas que todos celebraban alegremente. Bueno, todos no; los damnificados, especialmente personas notables, no veían ninguna gracia en aquellas ocurrencias. Cansados de sus excentricidades y falta de seriedad en el cumplimiento de sus funciones, los amoscados “manda más” cancelaron sus servicios y lo pusieron de patitas en la calle. No aceptaron más sus “corderadas”.

El damnificado, por su parte, convencido de que su figura agigantada por obra y gracia de su alterado cacumen era de muy grandes dimensiones para un escenario estrechamente pequeño como el Cerro de Pasco, decidió marcharse. Un día, rodeado de gente que lo admiraba y gustaba de sus “corderadas”, largó su último maratónico discurso cargado de tristeza muy sincera en el que confesó que se iba a la capital a ocupar “el sitial al que  tenía derecho” y que si Rumimaqui –a quien tanto admiraba- no había podido restaurar el lugar de “Apu Inca” que tampoco lo había podido lograr su antepasado Juan Santos Atahualpa, él lo lograría con creces. ¡Lo juró solemnemente! Gruesos y sinceros lagrimones sellaron la despedida. Así, apesadumbrado pero decidido, partió con rumbo a Lima a ejercer el gobierno de su “ínsula baratería”.

Siempre dan pena los que se quedan,

siempre dan pena los que se van.

 

Los que se van, se van muy tristes,

los que se quedan, quedan llorando.

 

Siempre dan pena los que se quedan,

siempre dan pena los que se van.

Llegado a Lima se avecindó en un solar de la calle San Ildefonso en donde, deseoso de conquistarlo, conformó una orquesta sinfónica con jóvenes músicos peruanos. Diez años estuvo al frente de esta quijotesca agrupación  ofreciendo conciertos en barrios y pueblos cercanos a la capital. Se encontraba triunfante y pletórico en esta tarea cuando se produjo el terremoto del 40 que destruyó su vivienda, sus instrumentos, partituras y todo lo que poseía. Quedó en la calle. Esto agravó su chifladura. En 1942, en plena guerra mundial, afincado en una casa semidestruida de la calle Zavala, funda la “Academia de Música Cordero y Velarde”, donde impartía clases de teoría, solfeo y ejecución de instrumentos.  El éxito que obtuvo en esta institución elevó su entusiasmo y se dedicó en cuerpo y alma a brindar lo mejor que tenía a los jóvenes que estudiaban en su Academia. Una de sus más dinámicas alumnas fue la joven soprano Rosa Aguilar que, andando los días, transforma en profundo amor su loca admiración por el maduro maestro. Decidida a compartir los desmesurados sueños del artista se casa con él. Al lado de esta abnegada y ejemplar compañera funda el “Teatro Folklórico” con el que cumple notable actividad artística. La calidad de su elenco es notable. Con Rosita Aguilar están,  Julia Peralta, Inés Oropeza, Blanca Santiago y Julio Castillo, como figuras principales, con los que preparó el montaje de las Operas nacionales “Sumac – Ticka” e “Ima Sumacc” a llevarse a efecto en el Teatro “Conde de Lemos”. Fatalmente, por motivos económicos y de otra índole, jamás  llegaron a estrenar. Uno de sus más notables alumnos, el músico cuzqueño Alejandro Vivanco, conmovido, dice de él lo siguiente: “ Puedo dar testimonio de su calidad de músico, porque después de las lecciones de solfeo, al advertir mi curiosidad, me mostraba orquestaciones completas de música incaica de su creación para sus dramas; también rico vestuario y decorados. En cada ocasión se sentaba al piano de cola y me hacía oír las arias y pasajes que a su criterio eran los más interesantes. En esa ocasión me obsequió sus dos partituras editadas: “Himno a la Redención Peruana” y “Daniel Alcides Carrión”, poema musical dedicado a su paisano.”. Sin embargo, es necesario decirlo: con sus ambiciones crecía también su chifladura ya muy conocida en toda Lima.

Conocedores de sus sueños de grandeza y exorbitantes ambiciones, el periodista peruano Federico More y el músico ayacuchano Osmán del Barco –exitosos personajes aquellos días- deciden jugarle una broma y en el periódico EL HOMBRE DE LA CALLE que publicaban, le insinúan que se postule a la Presidencia de la República. Emocionado el hombre otorga poderes plenos a sus mentores para que lo inscriban. Informado posteriormente que había perdido los comicios nacionales, cae en una depresión profunda. Fue suficiente. Persiguiendo la inalcanzable quimera del poder, había despilfarrado todas sus propiedades. Cuando se dio cuenta del engaño, derrotado y empobrecido, más solo que nunca, en el clímax de su locura, le quedó la fantasía de que no sólo era Presidente del Perú sino también, “Apu Capac Inca, Emperador del Perú y Conductor del Mundo; Soldado de Tierra, Mar, Aire y Profundidad; Rey de Financistas y Mago del Estado por Voluntad Divina” y, claro, comenzó a ejercer su “mandato presidencial”.

En su desquiciada fantasía, había logrado asumir la Primera Magistratura de la Nación. A partir de entonces se le veía ataviado con una llamativa indumentaria.  En honor a su alta investidura lucía un chaquet negro de solapas grasientas tachonado de llamativas condecoraciones de hojalata y espejuelos cruzado por la “Banda Presidencial”. Su infaltable sombrero de tarro, desgastado y  fileteado de roturas y magulladuras, realzaba su serio continente. Su paso siempre raudo y parsimoniosamente serio, -camino de cualquier parte-, lo conducía arrebatado entre risas y comentarios de los viandantes del famoso jirón de la Unión. Cuando alguien, siguiéndole la corriente, le preguntaba adónde iba, invariablemente contestaba:

—!Estoy muy apurado, me necesitan en Palacio! Tengo una cita muy urgente- y continuaba siempre arrebatado a grandes trancos a cumplir con su imaginaria cita.

Era muy común verlo pronunciar extensos discursos cargados de entusiasmo como de risibles propuestas de Gobierno. Llevaba consigo –periodista combativo y vocinglero- ejemplares de su periódico EL LEÓN DEL PUEBLO, “Sale cuando puede y pega cuando quiere”, claro muestrario de su locura y enajenación inofensivas. En su primer número dice en unos versos

Qué eco más resonante,

es hoy el ,¡ Viva Cordero!;

será el Presidente primero,

que al Perú lo lleve avante.

 

Pobres y ricos serán,

lo que ellos debieron ser,

tenemos oro, plata y mujer,

que ustedes no negarán

Continúa…..

LA COMPAÑERA DE JUAN SANTOS ATAHUALPA (Fragmento de mi libro PUEBLO MARTIR)

Juan Santos AtahualpaLos nativos con su gran ejército arrasan con todo lo que encuentra a su paso. Bajo sus armas y empuje van cayendo: el Pueblo Crucificado del Cerro de la Sal, regentado por el padre Mateo Bravo; el Pueblo de la Purísima Concepción de Eneñas, regido por el padre Antonio de Oz y el lego Joaquín Dutari; luego San Francisco de Pichana, a 13 leguas de Eneñas, a cargo del padre Definidor Clemente de la Cruz, y dos donados; luego San Judas Tadeo, bajo el cuidado del padre Simón de la Cruz Cavisani; todos estos lugares que abarcan muchas leguas, recuperados por las fuerzas revolucionarias, quedan a cargo de las autoridades nativas. Tras difícil marcha hallan el río Tuetani y, bajando por la quebrada, llegan al Pozuzo, donde encuentran varias rancherías de amages, diseminadas por aquellos lugares: Piño, Cuchero, Panchis, Unuti y Tilingo; en el territorio de los amueshas continúan su marcha por Huancabamba, Sogormo, Entás, Palcazu, Eneñas y Quillazú. Recorriendo enormes distancias destruyen, una tras otra, veintisiete misiones franciscanas, numerosas haciendas y obrajes, apoderándose de las pertenencias de los españoles, apresando y castigando a los negros, llegando a matar a los más rebeldes y aquellos cuyos antecedentes los condenaban. La rebelión de Juan Santos era esencialmente indígena en sus comienzos, los negros quedaban excluidos de ella. Esta animadversión por los negros le viene de los informes recibidos de sus víctimas. Sabía que eran muy crueles; los únicos que poseían armas de fuego a parte de los españoles, instalados en los centros de cierta importancia como ayudantes y “Guardaespaldas” de los blancos. Pero si bien Juan Santos se limita en un primer momento a amenazarlos y obligarlos a abandonar la selva, los indios sublevados de sus huestes quieren acabar con ellos. El jefe rebelde no les tiene odio. Tan así es que, cuando se entera que los indios han atado a varios de ellos y los quieren matar, abandona apresuradamente su cuartel general y acude en su defensa; los libera y luego reprende a sus hombres. Cuando en el Gran Pajonal apresan a varios, él los deja marchar después de quitarles las armas de fuego, cuchillos y otras armas. El recuerdo de su estadía en el Congo, lo tenía presente.

Andando el tiempo, va a utilizar a algunos como  auxiliares mercenarios. Uno de los más eficaces es, Antonio Gatica, antiguo esclavo de la misión de San Tadeo de los Antis, conjuntamente con su hijo, su hermana, y siete negros más. El jefe rebelde mismo lo afirma: “el movimiento puede contar con el apoyo de algunos negros comprados con dinero. Pueden ser fieles y esforzados. Los conocí en el África donde estuve con ellos”. El acercamiento y condescendencia a los negros se acentúa cuando conoce a una hermosa morena joven, hermana del cruel Gatica, a la que convierte en su compañera. No era para menos. La tradición asegura que era una mujer bella e imponente que a su vez, había quedado prendada del Gran Rebelde.

Cuenta la tradición que cuando la vio quedó mudo de asombro. A pesar de encontrarseJuan Santos Atahualpa 2 maniatada en un rincón, aprisionada por fuertes lianas, la majestad de su cuerpo, impresionante y armónico no obstante la chusma raída, lo dejó sin resuello. Al entrar en el umbral de la choza donde estaba cautiva, ella alzó la cara morena deliciosamente delineada, ojos profundamente negros, pelo ensortijado y abiertos labios carnosos en una sonrisa dulce. Ambos se quedaron  mudos por un momento. !Desátenla!, ordenó Juan Santos. Obedecieron. Aquella noche, cuando terminadas sus oraciones, el inca se aprestaba a dormir, ella entró en la habitación, sin decir una palabra. ¿Para qué? La bella morena –maravillosa intuición de mujer que sabe lo que no se dice- sabía que el rebelde  había estado pensando en ella. Nada más que en ella. Se sentó sobre su lecho, cogió suavemente la mano poderosa, la besó tiernamente y con mucho comedimiento la colocó sobre sus senos; él sintió erguirse su poderosa abstinencia de guerrero y, esa noche la pasó fogosamente enamorado, amándola, una y otra vez. Con los primeros rayos del alba, ella se retiró en silencio, como había llegado. A partir de entonces, guardando un perfil bajo se convirtió en silenciosa amante compañera del inca.

Respecto de la anexión de negros en el ejército del caudillo inca, el Virrey Marqués de Villagarcía, en sus Memorias, lo explica así: “…levantaron (los indios) la obediencia con ocasión del castigo que hizo el doctrinero, con indiscreta inmoderación, en uno de los caciques principales, quien lo sintió con notable injuria y unido con un negro, nombrado Antonio Gatica, que antes había servido para la reducción de los infieles y adquirido entre ellos grande autoridad, y los hijos de éste pusieron aquellos ánimos en disposición de que admitiesen las impostura con las que el rebelde les había atraído su devoción. Siete negros devinieron en rebeldes e hicieron a los cristianos bastante daño en estas turbulencias”.

Otro numeroso grupo que se anexó a las fuerzas revolucionarias de Juan Santos, fue el de los serranos. Los primeros en unírsele son los de Chanchamayo y, después, una respetable cantidad de hombres escapados de las galerías mineras del Cerro de Pasco.

( … )

La muerte del adalid de la selva no les importa gran cosa a los indios. Saben que todos tenemos que morir. Aseguran que, en aprobación de este  gesto cristiano de luchar por los, Juan Santos Atahualpa fue ungido con una especial bendición de Dios, ya que al morir –cumplida su valiente misión en la selva- entre nubes y vapores brillantes, se elevó hacia los cielos en medio de cánticos hermosos y extraños, con la promesa de que volvería. Los frailes franciscanos, enemigos naturales del adalid –tal vez con el fin de deshacer la mitología- afirman que, retirado a la profundidad de la selva, muchos años después, lo vieron ya anciano, acompañado de su compañera negra, llevando una vida de placidez y tranquilidad, feliz porque la lucha que había iniciado se propagaba por todo el Perú.

Juan Santos Atahualpa 3En todo caso, los nativos no han olvidado la gesta del valiente inca; por esta razón, reverentes, en Metraro le han erigido una capilla de 18 metros de largo por ocho de ancho, sostenido por ocho columnas de madera en esqueleto; cubierta con  techo de  humiro, en forma cruzada; en medio de la capilla, el túmulo donde descansó su cuerpo a poco de morir, hecho de cinco tablas labradas de  jaracandá,  de 8 a 10 centímetros de espesor y a una altura de un metro veinte centímetros, situado en medio del templo, mirando hacia Oriente.

Desde entonces, sobre la  cúspide del impotente nevado del Huaguruncho, apareció una colosal cruz de oro macizo cuyos destellos se veían nítidamente en todos los confines de Pasco. Una cara de la cruz recibía el saludo del sol naciente de las mañanas; la otra, los postreros destellos de los atardeceres. Al hacerse realidad la añorada recuperación de sus tierras, en reconocimiento de la bendición recibida del cielo para el triunfo final, el imbatible caudillo guerrero, utilizando todo el oro recogido de ríos y minas de la selva, hizo fundir una sólida cruz bruñida de oro macizo de enormes proporciones, que mediante un magistral y agotador trabajo de ingeniería rudimentaria la fijaron en la cúspide del Huaguruncho con un túnel vertical que comunicaba perpendicularmente la base, con la cima del monte. Este trabajo realizado en tres largos años venía a significar la confirmación de la fe en Cristo del caudillo Juan Santos Atahualpa.

Mucho más tarde, cuando mediante la invasión sangrienta y cruel, españoles y negros volvieron a recuperar las posiciones de la selva, la cruz de Haguruncho desapareció tragada por las nieves eternas en medio de lluvias torrenciales, truenos y relámpagos. Los campas aseguran que el símbolo volverá a refulgir cuando retorne Juan Santos Atahualpa y esta vez sí serán dueños definitivos de sus tierras selváticas.

En todo caso, éste, es el primer paso que dimos en la lucha por la libertad de la patria y la dignidad de la persona humana. Vendrán, como veremos, otras epopeyas igualmente impresionantes que tiñeron de sangre nuestra tierra.

 

AMBROSIO W. CASQUERO Escritura fundacional de la Literatura Pasqueña Por Ángel Garrido Espinoza

Nos es muy grato incluir el excelente trabajo de nuestro admirado poeta Ángel Garrido Espinoza, publicado en el Nº 19 de noviembre de 1994, (pág. 32) de la revista VISION PASQUEÑA.

Ambrosio CasqueroSilenciado en la lejanía del tiempo y del olvido, Ambrosio W. Casquero Dianderas es el escritor pasqueño más completo de la primera mitad del siglo XX, y una de las voces poéticas mayores del Centro andino. De una vida intensa y desgarradora en la lucha por la supervivencia y el oficio de escribir, desde muy joven hasta sus últimos días, alterna el ejercicio de la docencia con sus oficios del periodismo y la literatura. Poeta en todo el sentido cabal de la palabra, su obra literaria discurre entre 1914 – 1942 desde los 15 hasta los 44 años de edad, en los cuales escribe más de 20 libros, que comprenden libros de poesía, prosa poética, ensayos, cuentos y novelas, todos inéditos hasta ahora, y que se conservan en cuadernos y libros artesanales cocidos a mano, manuscritos a pluma, tinta y lápiz, e ilustrados con dibujos, por el arte genial de sus manos.

Revelar su vida y su obra, ambas todavía inéditas hasta ahora, era revelar la historia fundacional de la Literatura Pasqueña, cuya escritura, preludiada por publicaciones poéticas y narrativas de escritores no-pasqueños radicados en la Ciudad Real de Minas y difundidos n los periódicos cerreños de la época, estimulados por el consiente colectivo de la oralidad andina cosmogónica y por una escritura folklórica de huaynos, mulizas y chimaychas, se inicia (hasta donde hemos podido verificar a estas alturas de nuestras investigaciones) precisamente con Ambrosio Casquero, el año de 1915, que registra, con poemas que le publica EL TRABAJO de Cerro de Pasco, al primer escritor pasqueño que publica literatura formalmente concebida (en este caso poesía) durante el presente siglo. En efecto, a partir de 1915 hacia adelante, nuestro poeta publica, año tras año, , consecutiva y consecuentemente hasta 1842, en más de 50 periódicos y revistas de Cerro de Pasco, de las ciudades más importantes del Centro andino del país y del extranjero, sus poemas en verso y en prosa, sus cuentos, ensayos y artículos periodísticos.

En vida pública sólo dos libros de poesía EL SENDERO ILUMINADO (1938) y VOZ DEL ANDE Y OTRAS VOCES (1940). Este último formó parte, según sueltos y comentarios que registra el periódico cerreño “El Minero” en junio/ julio 40, del libro inédito DE ESTAS TIERRAS ALTAS  (1934) ya conocido entonces en todo el Centro andino y Latinoamérica sin todavía haberse publicado y  cuyo prólogo fue escrito por el poeta jaujino Clodoaldo Alberto Espinoza Bravo fue publicado en México y Argentina, en 1934. Su obra poética iniciada en los sonetizares clásicos de estructura Petrarquista, transitó desde un moderno “romanticista”, Chocanesco y Rubendariano, pasando por diferentes escuelas y movimientos de vanguardia de los “10” hasta el “30” hasta el futurismo posmodernista(a lo Valdelomar) y el indigenismo del “20” al “40”, enrostrándose en su madurez, en la creación, desarrollo y difusión de una literatura y poesía nueva. LA MINERA. ALTERNANDO por  oficio de su maestría el soneto con una poesía de verso libre, vital y tonificante, a loa Walt Withman y Juan Parra del Riego, en un discurso poético y narrativo de matizada mixtura, cuyas constantes expresivas refieren al universo andino, minero y marginal del universo social pasqueño y expresan no sólo una escritura fundacional de la Literatura Pasqueña sino manifiesta y proyectan sus constantes caracterológicas hoy y desarrolladas y claramente expresas y análogamente significan una escritura fundacional de la literatura (y minera) del Centro andino y del país.

En las Bodas de Oro de nuestro departamento, como la mejor manera literaria de rendirle nuestro Homenaje, al movimiento hora cero Región Centro andino, publicamos el  un poema inédito rescatándolo de la omisión y el olvido, configurando así la Identidad Cultural y Literaria del departamento de Pasco.

 Romance luminoso del minero

(Fragmentos)

Era en las minas… y las zonas

de éstas, oscuras y profundas,

frígidas, cálidas o  tibias

-pocos hombres la conocen-

me ofrendaron todos lo tóxicos

Y aquí ya veis esta “seca

Tos”, que no me deja…

Tenaz, impertérrita y mordiente

Un palpo me da con sus fríos,

Hasta promediarse mi vida,

Y ya ubicarse en la antesala

Del reino oscuro de la muerte…

 

Lúgubres horas… evocares

De bombardas violentas, fieras,

Humo azuloso en las “fronteras”,

Candil de lamparín muriente,

Hombres que huyen a agazaparse

A un escondrijo cualesquiera,

Descargas violentas, descargas

eléctricas, instantáneas,

rompiendo entrañas del subsuelo.

Yo lo evoco. Sí, yo lo evoco:

Es la existencia de las minas.

(Del libro inédito CANCIÓN DEL MINERO

Y OTROS POEMAS, Cerro de Pasco 1935)

 Perdónenme por tomarme la libertad de hacer una reminiscencia respecto del momento en que se sepultaban los restos de nuestro excelso poeta.

El pueblo conmovido, muy conmovido, asistía a las exequias. En ese momento, por consenso, se pensó que sus restos debían descansar en una tumba especial como las que su padre había tallado en nuestro camposanto; aquel artista olvidado que en piedra viva había erigido el monumento a la Columna Pasco y muchos mausoleos emblemáticos que adornaban nuestro cementerio. A la espera de los proyectos, se los depositó en un nicho provisorio mientras durare la elección el mausoleo que la majestad de su talento creador merecía. A la espera de esta concreción se lo dejó ahí. El panteonero, en un gesto de piedad, como previendo lo que ocurriría finalmente, con una brocha estampó las letras A.W.C.D; los demás datos se completarían en la bendición e inauguración del mausoleo.

Así fueron transcurriendo muchos años. Las lluvias, los soles esteparios, el abandono y el olvido fueron borrando las letras. Las autoridades y los hombres de entonces envejecieron o se marcharon o murieron; el caso es que el mausoleo nunca se construyó. El olvido y la ingratitud hicieron el resto.

Por si alguien con sensibilidad quisiera hacer realidad lo que los de ayer no pudieron o no quisieron (No hemos perdido las esperanzas), su tumba está a pocos pasos de la puerta principal de nuestro cementerio. En el lado derecho de la calleja central, debajo de un robusto y añosos quinual que plantara don Gerardo Patiño López. Lo van a encontrar. Parece la tumba de un indigente pero no, allí reposan los restos del más grande poeta de nuestra tierra. Gracias.

DÍA DE LA MADRE

dia-de-la-madre_064Básicamente, el Día de la Madre es una fecha para homenajear a las madres u honrar a cualquier figura materna que esté o haya estado en nuestra vida. Lo que no todos sabemos es por qué en el Perú y en otros países se celebra el segundo domingo de mayo, e incluso más: a pesar de que —para muchas madres— es una de las fechas más esperadas del año, no sabemos muy bien por qué celebramos este día.

¿POR QUÉ SE CELEBRA ESTA FECHA?

En Estados Unidos, el 10 de mayo de 1908, la activista Ana María Jarvis quiso conmemorar el fallecimiento de su progenitora, Ann Reeves, y estableció una fecha para recordar no solo a la suya sino a todas las madres del país.

Ella logró que se festejara el primer Día de la Madre en una Iglesia Metódica de Grafton. De a poco la celebración se fue extendiendo por todo el territorio estadounidense y por el mundo.

El presidente estadounidense Woodrow Wilson, en 1914 —es decir, 6 años después— declaró que el Día de la Madre se celebre cada segundo domingo de mayo.

Esta tradición adoptada por otros países que permanece hasta la actualidad como una de las fechas más importantes del calendario.

De acuerdo a su biografía, Ana Jarvis quería que el Día de la Madre fuera un día de apreciación y conmemoración, pero cuando lo vio convertido en un evento comercial, en el que comprar un regalo parecía algo obligado, quiso eliminar la celebración del calendario. Evidentemente, no lo consiguió.

En homenaje a este día tan significativo, haciendo llegar el homenaje de nuestro respetuoso saludo a las madres del mundo, reproducimos el hermoso poema “Por qué me quité del vicio” declamado por el extraordinario artista, don Manuel Bernal:

NOTICIA EXTRAORDINARIA

la última tardeCómo alegra el corazón cuando nos llega la noticia del triunfo de un artista  emprendedor que esté relacionado, directa o indirectamente, con nuestra tierra. En la sección correspondiente a espectáculos de los diarios de Lima se publica el siguiente suelto: “La película peruana “La Última Tarde” se exhibirá este jueves y cuenta con la participación de Lucho Cáceres y Katerina D’Onofrio. La cinta del director nacional Joel Calero (Cielo Oscuro, 2012) ha sido premiada en Roma y otras ciudades. Además, se rodó durante cuatro semanas en diversos escenarios de Barranco y también cuenta con la participación de Pold Gastello y Juan Carlos Arango”.

Enhorabuena a Joel por esta proeza. Le hacemos llegar nuestro saludo de admiración y afecto esperando que el éxito corone una vez más sus inquietudes. Él ya recibió el reconocimiento de especialistas del mundo entero por sus logros  aurorales; CIELO OSCURO, por ejemplo.

Para conocimiento de los amigos que nos acompañan en este blog, les informo que Joel es hijo de nuestro querido amigo y maestro, Mavilo Calero Pérez. -“De raza le viene al galgo”- a quien también le extendemos los parabienes del caso.

Como saben, la relación con el cine –“Séptimo Arte”- tiene vieja data en nuestro pueblo. Después de Lima fue en el Cerro de Pasco donde se exhibió las primeras películas del mundo a fines del siglo antepasado. (Vea esta temática en nuestro blog). Otro cerreño notable, Markos Bacie Alcántara, (Hijo del maestro austriaco del mismo nombre) filmó algunas películas. Incomprendido en su patria se fue a Venezuela donde fue muy bien acogido llegando a ser Ministro de Cultura de aquel país.  (¡Es verdad aunque usted no lo crea!). Otro hito que recordamos es que en la década del cuarenta del siglo pasado, aprovechando el paisaje admirable del bosque de piedras de Huayllay, Jhon Wayne, en compañía de su esposa, la peruana Pillar Pallete, filmó una película de aventuras, utilizando el tren de Huayllay a Ricrán. Todo el mundo vio esa película. Por su parte Tomás Alunni, luchador cerreño, fue estrella en la película mexicana “Huracán Ramírez”. Ahora surge triunfante Joel a quien le deseamos el más brillante de los éxitos. ¡Ah! Y hay que ver su película que ya está en cartelera.

Aquí una breve entrevista que ofreciera al diario digital “la Mula.pe”