PUEBLO MÁRTIR DEL PERÚ CRONOLOGÍA DEL CERRO DE PASCO SIGLO XIX

pueblo martir 142.- En 1806 se empieza el trabajo en el socavón  de Quiulacocha que termina en 1856 con el avance de 3,340 metros, a 32 varas por debajo del socavón de San Judas.

43.- El suizo Francisco Ubillé, conocedor de los problemas de desagües de las minas del Cerro de Pasco, visita Inglaterra y compra una máquina a vapor de Richard Trevithick para instalarla en una mina cerreña. Se asocia con Pedro Abadía y José Arismendi y en connivencia con los propietarios de minas y vuelve a Inglaterra a comprar más máquinas.

44.- En 1814, el equipo comprado por Ubillé es embarcado con destino al Cerro de Pasco y dos años después, comienzan a funcionar en santa Rosa, Cayac y Yanacancha.

45.- En 1816, con la dirección del mismo Richard Trevithick, comienzan a funcionar las primeras máquinas a vapor de Sudamérica.

46.- El 26  de febrero de 1812, bajo la presidencia de José María de Ulloa, subdelegado de Pasco, se juzga a los plateros revolucionarios Mariano Cárdenas Valdivieso, Manuel Rivera Ortega, y a fray Mariano Aspiazu por haber irradiado ideas subversivas en todo el centro del Perú desde el Cerro de Pasco. Sus proclamas y pasquines van a alimentar el movimiento que más tarde se escenifica en Huánuco.

47.- El 17 y 18 de marzo de 1812, el intendente de Tarma, Joseph González de Prada, vence a 1500 indios rebeldes en el puente de Ayancocha. Los revolucionarios sonde Pillao, Santa María del Valle, Panao, Acomayo, Huamalíes, Conchucos. Los cabecillas son ajusticiados y los sobrevivientes condenados a trabajar en las minas del rey en el Cerro de Pasco.

48.- A lo largo de 1816 se instala en las minas cerreñas las primeras bombas a vapor traídas por Richard Trivithick por gestión de  Manuel Ubille y Arismendi. Esta innovación acarrea enorme progreso para nuestra minería.

49.- El 19 de agosto de 1820 parte la expedición libertadora de Valparaíso el Perú y al amanecer el 8 de setiembre desembarca en la bahía de Pisco. De aquí sale Juan Antonio Álvarez de Arenales con el fin de conseguir la libertad del Perú. Así lo hace en los pueblos siguientes. La ciudad de Ica, el 21 de octubre de 1820; Huamanga en noviembre ; Huancayo el 20 de noviembre; Jauja el 22 de noviembre; Villa de Huaura 27 de noviembre; Tarma el 29 de noviembre de 1820. En todos esos pueblos no han encontrado resistencia alguna de los españoles.

50.- La mañana del 6 de diciembre de 1820, se efectúa la primera importante batalla por la independencia del Perú en el Cerro de Pasco. Triunfan las fuerzas patriotas. En la tarde se efectúa un Cabildo Abierto donde eligen a las autoridades del Perú independiente.

51.- La mañana del 7 de diciembre de 1820, El patriota cerreño don Manuel de Arias, jura la independencia del Cerro de Pasco. En un error sin precedentes, San Martín ordena que las fuerzas patriotas marchen a Huaura originando la venganza realista que terminó por matar a gran cantidad de cerreños e incendiar la ciudad minera.

52.- El sanguinario Carratalá, dueño del Cerro de Pasco, asesina a doña María Valdizán, preclara luchadora por la libertad y quema sus propiedades después de adueñarse de todo lo que encuentra. Las mujeres cerreñas dan sepultura a esta insigne luchadora. Mientras los realistas destruyen totalmente las maquinarias de desagüe de las minas.

53.- Proclamada la independencia del Perú, el Congreso Nacional de 1823, por ley de 4 de noviembre cambia el nombre de Intendencia de Tarma por el de Prefectura de Huánuco en armonía con la nueva forma de gobierno. Lo conformaban las siguientes provincias: El Cerro de Pasco, Huancayo, Junín, Tarma y Yauli.

54.- Un año después, el 6 de agosto de 1824 en las pampas de Chacamarca, comprensión de Junín (antes los Reyes), el ejército patriota obtiene una gloriosa victoria para nuestra armas en cuyo homenaje la Prefectura de Huánuco cambia de nombre por el de Departamento de Junín, siendo su capital la ciudad de Huánuco. Al Cerro de Pasco se la denomina entonces: DISTINGUIDA VILLA  DE PASCO.

55.- El 10 de octubre de 1836, el general Santa Cruz divide en dos partes el departamento de Junín: Junín y Huaylas. Junín comprendía las provincias de Jauja, Pasco, Huánuco, Cajatambo y Huamalíes. Como capital se nombra a la ciudad de Tarma.

56.- El 27 de noviembre de 1839, el Congreso Constituyente de Huancayo determina que a la Distinguida Vila de Pasco, se le denomina OPULENTA CIUDAD DEL CERRO DE PASCO. Rubrica esta ley el Presidente Provincia de la República, el general Agustín Gamarra, el 10 de enero de 1840.

57.- El 30 de octubre de funda el banco de Rescate y la Casa de la Moneda que la ubican en La Quinua.

58.- El 31 de diciembre de 1851, el Congreso de la República Peruana “considerando su posición, importancia comercial y otras circunstancias favorables”, designa a la ciudad del Cerro de Pasco capital del Departamento de Junín, con las siguientes provincias: Huánuco, Huamalíes, Pasco, Tarma y Jauja.

59.- El 7 de febrero de 1846 se funda la Sociedad de Beneficencia Pública con su primer presidente el sabio arequipeño, Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz,a la sazón prefecto del departamento de Junín.

60.- Por Decreto de 23 de julio de 1852 y con reafirmación del Jefe Supremo de la República, el general José M. Raygada, el 16 de diciembre de 1857, se divide la ciudad del Cerro de Pasco en dos distritos urbanos: Chaupimarca  y Yanacancha.

61.- Nuestro mártir Daniel Alcides Carrión García, nacido en Quiulacocha el 13 de agosto de 1857, es inscrito como nacido en la calle  Cruz Verde del Cerro de Pasco.

 62.- Después de ochenta años de haber desempeñado la función de capital del Departamento de Junín con altura y sacrificio, por incalificable y torpe determinación del tirano Luis Miguel Sánchez Cerro, la capital del departamento es trasladado a Huancayo mediante el Decreto Ley Nº 7001 de 15 de enero de 1931.

63.- Después de 29 años de haber sido reducido a simple provincia, gracias al empeño y pujanza de sus hijos, se crea el Departamento de Pasco por Ley Nº 10030 de 27 de noviembre de 1944, con tres provincias: Pasco, Daniel Carrión y Oxapampa. Su capital, la ciudad del Cerro de Pasco.

64.- El 5 de abril de 1879 Chile nos declara la guerra y nuestra juventud conforma la gloriosa Columna Pasco que sale a luchar a las fronteras el sur. Todos murieron en ese patriótico fin. Cuando los invasores estuvieron a punto de ingresar a Lima, ancianos y niños que quedaban en la ciudad, conforman una nueva “Columna Pasco” que viaja a defender a Lima. Fatalmente la desorganización cunde y muchos mueren, otros son prisioneros y muy pocos vuelven.

65.- El año de 1884, el cónsul de Estados Unidos en el Callao H. M. Brent dirige sendas cartas a los capitalistas de su país a fin de que inviertan en las minas del Cerro de Pasco. Muchos se aprestan a estudiar las posibilidades existentes.

66.- En julio de 1884, la “Compañía del Ferrocarril de la Oroya al Cerro de Pasco, transfiere sus derechos a Miguel Grace el mismo que obtuvo del gobierno de Miguel Iglesias una renovación del contrato firmado el 27 de enero de 1885.

67.- Debido a la publicidad desplegada, llegan los ingenieros norteamericanos Hodges y E.E. Olcott que por cuenta del sindicato Mac Kay, realizan sondajes diamantinos en varios lugares de la ciudad cerreña y localizan extraordinarios yacimientos de cobre de alta calidad. Comenzaba el año de 1877.

68.- En 1890 alcanza notable crecimiento la fundición de HUAMANRAUCA en el  Cerro de Pasco a cargo de la empresa Gordillo.

69.- El ferrocarril central llega a la Oroya y recibe autorización para su funcionamiento diario.

70.- En 1895 el Congreso promulga la ley que ordena recoger todo lo referente al socavón de Rumiallana declarándose que ésta es propiedad del Gremio de Mineros del Cerro de Pasco.

71.- En 1897 se instala el Directorio Nacional de Minería presidida por don Elías Malpartida, minero cerreño en integrada por Jacobo Backus, José M. Cantuarias, Hermann Dens, Alejandro Garland, Federico Gildemeister, Eduardo de Habich y Esteban Montero. Ese mismo año George Steel está trabajando las fundiciones de Pucayacu en el Cerro de Pasco.

72.- En 1899, por Resolución Suprema se otorga la concesión para construir el ferrocarril de la Oroya al Cerro de Pasco a don Ernesto Thorndike, con privilegio exclusivo por 25 años.

73.- A comienzos del año 1900, la producción de cobre  de alta calidad en el Cerro de Pasco es notable.  Se exportan doce mil toneladas en barras y 5,200, en matas.

 

 

Anuncios

La Plazuela del León

la plazuela del LeónEn una explanada en cuyo frontispicio había pintado un melenudo león que le dio el  nombre: PLAZUELA DEL LEÓN. Aquí se realizaban desde mediado del siglo pasado, las famosas retretas de las bandas de música de la ciudad; la de la Beneficencia Española integrada por residentes hispanos luciéndose con pasodobles toreros, jotas aragonesas, soleares, seguidillas y las más inolvidables piezas de zarzuela que los chapetones seguían a voz en cuello; la Slava con marciales marchas militares, valses vieneses, cuadrillas, polkas y selectos trozos de  ópera y operetas, así como reminiscentes piezas del folclore slavo; la de la Cosmopolita con marchas peruanas, rancheras mejicanas, pasillos, mazurcas, habarneras y marineras alegres y picaronas; la de la Policía  adornándose con hermosas mulizas cerreñas, sentidos yaravíes, tristes emotivos y los infaltables huaynos, cachuas y chimaychas. Andando el tiempo, en esta estrecha plazuela se erige el monumento a Daniel Alcides Carrión, por lo que las retretas pasan a realizarse en Chaupimarca, donde a decir verdad, ya con reducida participación musical. La instauración de la compañía norteamericana, verdadero monopolio minero, termina con la romántica época cultural de nuestro pueblo.

En los últimos tiempos encontramos en su ámbito, el local del Banco Popular del Perú, Las “Tiendas Surge” que otrora fuera sede del diario EL MINERO, también están las oficinas del diario LA ANTORCHA.

CRONOLOGÍA DEL CERRO DE PASCO PUEBLO MÁRTIR DEL PERÚ

01.- Hace 65 millones de años, un meteoro de hierro e iridio, de 16 kilómetros de  diámetro,  desplazándose a 96 mil kilómetros por hora cayó en el golfo de Yucatán, originando un fuego mortal que acabó con los dinosaurios. Los lechos de los mares emergieron hasta formar alturas inverosímiles como el Cerro de Pasco que es la ciudad más alta del mundo. En aquellos momentos, una variedad de metales que metalífera de nuestra zona en tal cantidad que por  más de quinientos años, explotándose las 24 horas del día, todavía tiene para rato. Actuales fotografías satelitales así lo confirman.

02.- Así fueron transcurriendo los siglos mientras la tierra iba conformando su naturaleza definitiva. Hace 20 mil años, junto con los primeros hombres, vivían en nuestra zona, gigantescos mastodontes, megaterios, gliptodontes, paleolamas, sachacaballos, ciervos gigantescos y tigres dientes de sable.

03.- Hace 12 mil años con espantosos deshielos, se producen unas riadas (waicos gigantescos) que terminaron por arrastrar a estos gigantes. El hombre -precario cazador- se salva guareciéndose en las cavernas.

04.- A los 10 mil años la tierra ya es completamente habitable con pródigos pastizales que permiten la abundancia de camélidos sudamericanos como la  llama, alpaca, guanaco, vicuña; venados, wachwas, parihuanas, yanavicos, liclish, variedad enorme de patos, corcovados, ranas gigantes, uchuc callhuas. El hombre se convierte en experto cazador y deja en las cavernas dibujos de sus proezas cinegéticas: Puntac marca, Cóndor Marca, Auquillo Tacta, Picush, Laurichuco, etc. etc.

05.- Hace 5 mil años, el hombre domestica el cuy, la llama, la wachwa. Cultivan el fruto por excelencia: La maca. (Ver leyenda); también “papa shilinco”, mauna, shire, ticlash, con los que fabrican chuños y morayes. Se inicia la incipiente arquitectura, ganadería, textilería, cerámica. Nuestros antepasados –yauricochas- son ya expertos mineros que trabajan el oro, plata, cobre, platino. Son los más grandes orfebres de América.

06.- Sabedores de esta notable capacidad, los incas tratan de apoderarse de nuestro territorio con sus ejércitos en el apogeo de Pachacutec (1460). Nuestros hombres los vencieron tantas veces que el inca decidió humillar sus armas y utilizar la astucia. Con dádivas y regalos de hermosas mujeres, anexan a los yauricochas. En ese momento comenzaron a llevarse el oro y plata al Cusco junto con nuestros mejores orfebres. Garcilaso afirma: “Las minas de oro y plata concedía el inca a los curacas no para tesoros (antes los menospreciaban) sino para adornar vestidos y arreos del inca y la nobleza. Todo el oro y la plata se enviaba al Cusco y no quedaba nada so pena de severos castigos”. Los cusqueños fueron nuestros primeros explotadores.

07.-  Antes de la invasión española, en el amplio territorio de la meseta de Bombón, convivían varias tribus que conformaban el grupo de los yaros: pumpush, yanamates, tinyahuarcos y yauricochas. Nuestro territorio se llamaba YAURICOCHA: “La laguna de los metales”, por razones obvias. Sus habitantes, los yauricochas -los más extraordinarios orfebres de América- tenían como centro de su terruño a Chaupimarca. A la llegada de los españoles quedó dividida en cinco lagunas. La que estaba al centro del poblado -Patarco­cha- era una sola. Todavía a inicios del siglo XIX, se dividió en dos (tomar y lavar). Ella recibía tributo subterráneo de Yanamate, y compartía con Chaquicocha para desaguar en otra de nivel más bajo llamada Esperanza a donde caía el agua por “La Paccha”; de aquí bajaba a Lilicocha (donde actualmente se asienta el Hospital del Seguro) para desaguar finalmente en la laguna de Quiulacocha.

SIGLO XVI

08.- Ya con los españoles en el Perú, por soberbia y descuido, el 16 de noviembre de 1532, Atahualpa cae en manos de 168 astrosos españoles que en Cajamarca vencían a un ejército que se había adueñado de América del Sur. Ofrece llenar un cuarto de oro y dos de plata por su rescate. Agustín de Zárate – Pedro Sancho de la Hoz – Francisco de Jerez Cronistas españoles, relatan al detalle aquellos momentos. El inca ordena acopio del oro y plata del Tahuantinsuyo. Se  llevó de Yauricocha todos los trabajos de oro y la plata en grandes cantidades. Yauricocha (actualmente el Cerro de Pasco) fue el principal aportador de la zona. Pero como en esa época Yauricocha era parte de Jauja, todos decían que los tesoros venían de allá.

09.- Ambicioso Pizarro, en la suposición que Jauja era el emporio de las riquezas minerales, envía a su hermano para conocer el lugar. El cronista Miguel de Estete, cuenta: “El domingo 5 de enero de 1533, sale Hernando Pizarro de Cajamarca con catorce jinetes, tres nobles incas y, nueve peones”.  Cuando el 12 de marzo de 1533 –pasan por Carhuamayo rumbo a Jauja- encuentran cargadores que llevaban 150 arrobas de oro y 300 de plata. Afirman que estas riquezas las traían de las “Altas tierras de las nieves”. Los españoles descubren que no era Jauja el manantial de minerales sino la tierra misteriosa ubicada más allá del “Río Dorado”. Cuando llegaron a la región una ventisca los encerró en una caverna por tres días y tres noches. Entre tanto Francisco Pizarro había  fundado Santa de Fe de Xatún Xausa 25 de abril de 1534. Allí descube que Jauja no era el emporio de riquezas minerales que había visto en Cajamarca. Todas aquellas esculturas de oro de hombres y animales del tamaño natural eran traídas de una tierra incógnita ubicada en las alturas.

10.- Cuando en 1548, el cronista español Pedro Cieza de León visita Yauricocha, escribe: “Hay tanto oro y plata para sacar por siempre jamás, porque en las partes de busquen y caven, hallarán abundante oro y plata”. Estaba impresionado del trabajo de nuestros orfebres que escribe: “Son grandes orfebres y lo que más se nota es que tienen pocas herramientas y aparejos para hacer lo que hacen y con mucha facilidad lo dan hecho con gran primor. En tiempo que se ganó este reino por los españoles se vieron piezas hechas de oro y plata, soldado lo uno con lo otro de tal manera que parecía haber nacido así. Viéronse cosas más extrañas de argentería, de figuras y otras cosas mayores que no cuento porque son numerosas; baste que afirmo haber visto con dos pedazos de oro y otras dos o tres piedras hacer vajillas, y tan bien labradas, y llenos de bernegales, fuentes y candelabros de follaje y labores que tuvieron bien que hacer otros oficiales hacerlo tal y tan bueno con todos los aderezos y herramientas que tienen; y cuando labran no hacen más que un hornillo de barro donde ponen el carbón, y con unos cañutos soplan en lugar de fuelles. Sin las cosas de plata, muchos hacen estampas, cordones y otras cosas de oro; y muchachos que quien lo ve juzgarán que aún no saben hablar, entienden en hacer estas cosas. Poco es ahora lo que ahora labran en comparación con las grandes y ricas piezas que hacían en tiempo de los incas; pues la chaquira tan menuda y pareja la hacen, por lo cual digo que hay grandes plateros en este reino, y hay muchos de los que estaban puestos por los reyes incas en las partes más principales de él”.

11.- En 1562, el visitante real, Íñigo Ortiz de Zúñiga, llega a Yauricocha, de la que dice:  “Sacan de la dicha laguna de Yauricocha abundante oro y plata que no se sabe cuánto hay; también de Huaraucaca y Vinchos sacan harta plata” (…) “Sacan desde Yauricocha el oro y la plata para tributar al inga sin que les quedase nada de ello. Todo lo que sacan se lo llevan al mismo Cusco, convertidos en notables piezas de ídolos, animales y seres humanos, sin osar quedarse con nada, so grave penas”.  Nuestros orfebres, como antes pintaban sus antepasados en las cavernas, hacen hombres y animales del tamaño natural, de oro. Cuando estas esculturas fueron vistas en Cajamarca, los españoles quedaron deslumbrados.

12.- Miguel de Estete, cronista que acompañaba a Hernando Pizarro a Jauja, relata un hecho que denuncia  la habilidad de los yauricochas con los metales: “Por el largo caminar por estas escabrosidades, en faltándoles herrajes a los caballos de Hernando Pizarro y Hernando de Soto y a los demás que eran treinta y uno de a caballo, los plateros nativos, con tan sólo ver una sola vez los herrajes, utilizando misteriosas aleaciones que sólo ellos conocen, se las hicieron de plata con sus  clavos correspondientes para sus cabalgaduras con los cuales se mantuvieron durante mucho tiempo”. Así de hábiles eran nuestros hombres con los metales.

13.- Estas y otras noticias exacerbaron la ambición de los españoles. Querían ser dueños de la zona donde abundaban los metales preciosos. El primero de setiembre de 1548, Pedro de la Gasca extendía la Provisión Real en favor de Joan Tello de Sotomayor, esposo Catalina Riquelme, hija del tesorero Juan Riquelme, cediéndole los repartimientos correspondientes a Tarama y Chinchaycocha. Sabían que allí cerca dormía el fabuloso depósito de tesoros inimaginables.

14.- Juan Tello de Sotomayor envía a sus hombres a tomar posesión de sus tierras. Éstos llegan a Puntac Marca y, por versión del apucuraca conocen Colquijirca y para explotarlo se avecinan en la Villa de Pasco. En 1562 realizan la primera fundación de la Villa de Pasco a donde llegan muchos españoles.

15.- Sorprendidos de la abundancia de plata, los españoles publican la noticia de que “Si no se denunciaban las minas ante las autoridades, éstas pasarían a ser propiedad de los españoles”.  Así las cosas, el 9 de octubre de 1567, se presentan en Lima, dos indios de Yauricocha que llevaban dos bolas de plata pura “del tamaño de bolas de cañón”, extraídas de minas que desde sus abuelos trabajaban.  Los españoles procedieron a redactar los documentos del registro correspondiente pero demorándolos con fines perversos porque Diego Cantos de Andrada –el primer ladrón de nuestra historia- se presenta en Xauxa y hace el mismo denuncio ante el Alcalde de Minas. (No menciona el denuncio de Lima). El correspondiente registro dice: “Yo, don Diego Cantos de Andrada, capitán de S . M . I. Señor don Felipe Segundo, Rey de España, Castilla, Aragón, Cataluña, Navarra y Valencia, el Rosellón, el Franco-Condado, los Países Bajos, Sicilia, Cerdeña, Milán, Nápoles, Orán, Túnez, Portugal, Filipinas y de estos reinos del Perú, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a nombre del muy Augusto Emperador de España y de estos Reinos del Perú, Señor Don Felipe Segundo y, en compañía y presencia de los señores, Don Rodrigo Cantos de Andrada, Corregidor del Tambo de Xauxa, Gómez de Caravantes, Alcalde del Tambo de Xauxa, Bartolomé Díaz (el mozo), Juan Mazuelas, Luis Díaz, Miguel Romero, Bartolomé Díaz (el viejo), Cipio Ferrara Pérez, Juan Vergara, Juan Díaz (Platero), Carlos de Oliva, Juan de Padilla, Juan de Tardajos, Alonso Montalván y, de los caciques indios, don Apo Manco Surichaqui, de Hatun Xauxa; Apo Manco Guacrapaucar, de Lurinhuancas; Apo Macho Alaya, de los Hananhuancas; Alonso Xaxa, de los Yauricochas, y de otros españoles y naturales que aquí en número de sesenta y cinco habemos, tanto señores de vasallos como vasallos de señores, posesiónome y estaco el cerro, nombrado por los naturales, Cerro de Yauricocha, sus lagunas, sus contornos y todas sus riquezas, haciendo la primera mina, por mí nombrada, “Descubridora” y haciendo las primeras casas, para  habitar en servicio de Dios Nuestro Señor, y en provecho de su Augusta Majestad Imperial, señor Don Felipe Segundo, a los nueve días del mes de octubre del año del Señor, de mil quinientos sesenta y siete.-Rodrigo Cantos de Andrada, Gómez de Caravantes, Bartolomé Díaz, Juan Mazuelas, Luis Díaz, Miguel Romero, Bartolomé Díaz, Cipio Ferrara Pérez, Juan Vergara, Juan Díaz, Juan de Padilla, Alonso Montalván. No firman los demás por no saberlo hacer, pero lo registran con el signo de la Cruz.- Juan de García, escribano”.  Los indios, en la muestra de más pura  candidez y buena fe, reclamaron a los tribunales. No es necesario decirlo. El juicio entre naturales y españoles, lo ganaron éstos. La propiedad quedó registrada a nombre del impostor. El infame que practicó este latrocinio, fue Gómez de Caravantes de Mazuela y el documento que sanciona el sumario y perverso litigio, dice: “En la causa que entre partes mantuvieron, de la una, los caciques de indios, Manuel Chumbe y Pedro Chipán; y de la otra Diego Cantos de Andrada, fallamos: Que debemos amparar y amparamos al dicho Diego Cantos y sus consortes en la posesión de la mina que descubriera. Sobre este pleito y después, se den a dichos indios, dos minas, las que ellos escogieran y por esta misma sentencia, así lo pronunciamos y mandamos sin costas”. Esta es la primera lista de ladrones y estafadores que con el andar del tiempo se fue engrosando y no tiene cuándo acabar. Con un robo escandaloso comienza la vida de nuestra ciudad.

16.- Nuestra ciudad recibió varios nombres a través de toda su historia. Antes de la llegada de los españoles se la conocía como: “Cerro mineral de Bombón”. Los incas la conocieron como Yauricocha”. Con los españoles recibió el nombre de “San Esteban de Yauricocha” (1567). Cuando se ahogaron las minas de Potosí y las reemplazamos, se la denominó “Nuevo Potosí”  (1626). Debido a su fabulosa producción de plata que supera todo lo imaginado, el rey de España le da el título de “Ciudad Real de Minas” en 1639. En ese instante había superado con creces a Potosí, Guanajuato, Real del Monte, Querétaro. Era la reina de las ciudades mineras de América. En 1771, el virrey Manuel Amat y Junient la funda oficialmente con el nombre de “Distinguida Villas del Cerro de Pasco” y le otorga un escudo nobiliario.

17.-  En enero de 1571 se implanta el sistema de “amalgamación por circos” para el tratamiento de la plata. Este procedimiento inventado en México por Corso de Leca, Corrosegar y Barba, permitió el avance prodigioso de la minería.

18.- En marzo de 1601, por disposición del virrey Luis Velasco se otorga a Fernando Tello Contreras, gran parte del territorio de Pasco con las estancias de Pucunán, Alcacocha, Pacoyán, Rancas, Pariajirca, Yanacancha, Chacayán, Tushi y Yanamate.

19.- En enero de 1610 se desata una tormenta de nieve que duró once días seguidos, sepultando totalmente a la joven ciudad minera. El pueblo no tuvo qué comer, se alimentó de sus animales y de su maca almacenada, gracias al celo del franciscano  Fray Buenaventura de Salinas y Córdova. Gracias a este franciscano pudo soportar el fenómeno. En mayo, en muestra de gratitud, construyeron la iglesia de Santa Rosa.

20.-  En enero de 1620, se establecen la CAJAS REALES DE PASCO, encargada de acopiar fondos para la corona española. Estuvo integrada por tres oficiales: Contador, Tesorero y Factor. Poco después se suman las que funcionaban en Jauja. Hay que estudiar sus informes para poder deducir las enormes cantidades que el Cerro de Pasco aportó a la corona española por sobre otros centros mineros como Potosí y Guanajuato. Las Cajas  Reales de Pasco funcionaron eficientemente hasta 1820 en que se jura la independencia del Cerro de Pasco.

21.- El domingo 15 de marzo de 1626, reventó la laguna de Caricari en Potosí, destruyendo la ciudad y sepultando a más de cuatro mil personas. Desaparecidas sus minas van a ser reemplazadas por las de San Esteban de Yauricocha que llegó a superar la producción potosina. La admiración bautiza a nuestra ciudad con el nombre de “Nuevo Potosí”.

22.- Con el avance de los trabajos mineros los españoles maltratan salvajemente a los naturales que trabajaban en sus minas. El abuso es tan extremado que, fray Buenaventura de Salinas y Córdova redacta un Memorial denunciando ante el rey todos los atropellos. Los dueños de minas comienzan entonces a atacarlo. La iglesia, incómoda por los denuncios de éstos, lo envía como Comisario General de la orden franciscana a Nueva España (México). El fin era deshacerse de su presencia en las minas. En México se encuentra con el fraile jaujino, Jerónimo Lorenzo Limaylla, con el que entrega el MEMORIAL, INFORME, MANIFIESTO E HISTORIAS DEL NUEVO MUNDO – PERÚ, abogando clemencia para los naturales. Este es un valioso documento de protesta que mucho le costó redactar al fraile que injustamente ha sido olvidado. Fray Buenaventura de Salinas y Córdova, que tanto había luchado para conseguir piedad para los naturales que morían en los socavones, fallece en el convento de Cuernavaca el 09 de diciembre de 1653.

23.- Por las incalculables cantidades de dinero que se enviaba a España, en 1639, el rey le concede el título de CIUDAD REAL DE MINAS. Es decir la reina de ciudades con más importancia que Potosí, Guanajuato, Real del Monte, Oruro etc.

24.- En 1648, por un derrumbe, desaparecen las vetas de mercurio de Huancavelica, las que no se volverán a encontrar en todo el resto del siglo XVII. Para el trabajo de las minas cerreñas se trae mercurio de Almadén (España), e Idria (Yugoeslavia). Junto con el mercurio llegan los primeros aventureros europeos.

25.- En 1669, se realiza el bombeo de mano de las minas inundadas de Yanacancha y Chaupimarca que continuamente causaban estragos. Sin ser revolucionario el sistema es utilizado por los bomberos. Sólo en 1816 las máquinas a vapor traídas de Inglaterra, reemplazarán a estas rudimentarias técnicas de desagüe.

SIGLO XVIII

26.- En 1740 llegan los oficiales de la marina española Jorge Juan y Antonio Ulloa por encargo de rey de España y redactan un informe muy especial a favor de los habitantes de nuestro territorio con el nombre de NOTICIAS SECRETAS DE AMÉRICA. Fueron impresas en Londres recién en 1826

27.- En 1740, don José Miguel Maíz y Arcas, marqués de la Real Confianza, compra una mina del heredero de Martín Retuerto en el que empezó un socavón importante que terminó de construir en 1760.

28.- El Virrey Amat y Junient, por primera vez utiliza el nombre de Cerro de Pasco al reconocer oficialmente a nuestra ciudad con el nombre de “Distinguida Villa Minera del Cerro de Pasco”

29.- El 2 de mayo de 1742 surge la figura de Juan Santos Atahualpa, el  líder que originó un movimiento mesiánico en nuestra selva, arrojando de nuestro territorio a españoles explotadores y sus cómplices, los negros. Triunfante, vivió su movimiento durante catorce años sin conocer la derrota y humillando a los españoles que nunca pudieron vencerle.

30.- En el lapso que transcurren entre la rebelión de Juan Santos Atahualpa en 1742, y la Insurgencia de Pasco en 1780, -año del asesinato de Tupac Amaru- sangrientos disturbios sacudieron al país. El virrey Amat informaba de los desórdenes campesinos que culminaron con el asesinato del corregidor de Sicasica, entre 1770 y 1771; el ajusticiamiento  sumario del corregidor de Pacajes, en 1771; los cruentos amotinamientos de Huamachuco,  entre 1773 y 1774. El virrey Manuel de Guirior denunciaba brotes de insurrección en Chumbibilcas y Urubamba, en 1776, y en Huamalíes y Llata en 1777.

31.- En pleno siglo XVIII, se incrementa el comercio de mulas en la ciudad, llegándose a vender “un promedio de cinco mil mulas diarias” -asegura Tadeo Haenke, sabio alemán que nos visitaba-  para el transporte y el pisado del mineral en los ingenios. Las mulas se compraban en Tucumán y trasladadas por jinetes cerreños que crean LA MULIZA, hermosa  creación que alcanzó difusión en todo el Perú, especialmente en el centro.

32.-  Con el dinero de las minas cerreñas, compraron y mantuvieron la vigencia de sus títulos, cuatro marqueses y dos condes: La Marquesa de Villa Rica de Salcedo, viuda en posesión de cuatro plantas de beneficio en el Cerro de Pasco a cuyo suegro se le había concedido el título en 1703 a pesar de ser hijo natural a cambio de donaciones a la corona. El segundo fue José Martín de Muñoz y la Serna, Primer Marqués de Santa María de Pacoyán, título que le confirmo el Rey Felipe V el primero de noviembre de 1716. El tercero fue Don Manuel Maíz y Arcas, español residente en la ciudad minera que recibió del rey Carlos III, el título de MARQUES DE LA REAL CONFIANZA, el 26 de diciembre de 1771, pero falleció antes de tomar posesión del mismo. Con este motivo se suscitó un pleito entre su hijo José Maíz y Malpartida (hijo de doña Carlota Malpartida casada con el marqués en 1758) contra doña Carmen Morales, en nombre de su hijo José Maíz y Morales, por la legítima herencia del título. La Real Audiencia de Lima dictaminó el 4 de setiembre de 1778, que el título de Marqués de la Real Confianza, le correspondía a José Maíz y Malpartida, nacido en el Cerro de Pasco. Más tarde casó con la dama tarmeña doña Ángela de la Canal. Los dos condes, propietarios de enormes territorios en nuestra geografía, especialmente Paucartambo, fueron los hermanos Pedro y Pablo Vásquez Velasco y Quirós: Condes de las Lagunas. Sus minas, ganado y obrajes los mantuvieron en la cúspide del poderío. Eran descendientes de Joan Tello de Sotomayor, el primer encomendero de estos pagos. Otros nobles que mantenían sus títulos con los dineros de nuestras minas fueron: Manuel Gallegos Dávalos: “Conde de la Casa Dávalos” (1744), comerciante con gran influencia desde Quito a Cochabamba como tratante de esclavos negros; Jerónimo de Angulo, Conde de San Isidro (1750); Don Bernardo Valdizán: “Conde de San Javier y Casa Laredo” (1763), comerciante en mulas con los mineros cerreños;  Conde de Premio Real (1782). Activo y rico comerciante.

32.- El 28 de octubre de 1746 se produjo un dantesco terremoto que originó muchas muertes y la caída de la iglesia de Santa Rosa. Lo más dramático fue que la “Mina del Rey” se hundió con trescientos hombres dentro sepultándolos completamente, a parir de entonces recibió el nombre de “Matagente”. Nunca más pudieron rescatarlos.

33.- Aplastada la rebelión de Túpac Amaru y eliminados los Corregimientos, el 1º de julio de 1784, se implantan LAS INTENDENCIAS. Las ocho de nuestro país, son: Lima, Trujillo, Tarma, Cusco, Huancavelica, Huamanga, Arequipa y Puno. La Intendencia de Tarma comprendía los actuales departamentos de Huánuco, Pasco y gran parte del actual Junín. Nuestra ciudad se convirtió en sostén de las actividades económicas de la Intendencia de Tarma.

34.- El 13 de febrero de 1780, en protesta por los abusivos impuestos fijados por Areche, se levantan los campesinos, criollos y mestizos de Pasco e incendian las Cajas Reales convirtiendo en cenizas todos los documentos contables y cuando estaban a punto de ultimar al Receptor de Alcabalas que había llegado de Lima con un ejército, las autoridades lo sacaron disfrazado de indio.

35.- El 5 de marzo de 1780, llega  Miguel de Enderica con un regimiento armado para apresar a los culpables de la asonada del mes anterior. No pudieron hacer nada. El pueblo los desnudó y sobre un jumento lo arrojó desnudo de la ciudad.

36.- Se comienza el trabajo del socavón de Avellafuerte en la pampa de San Andrés.

37.- En 1791 arranca el socavón de Yauricocha por un grupo de mineros encabezados por el Marqués de la Real Confianza conjuntamente con don Francisco Calderón y Antonio Álvarez.

38.- Antonio Zacarías Helms, minero suizo, es nombrado primer superintendente extranjero en el Cerro de Pasco.

39.- En diciembre de 1800 se concluye el socavón de San Judas del Cerro de Pasco e inmediatamente se comienza a trabajar sus correspondientes ramales.

SIGLO XIX

40.- En 1806 se empieza el trabajo en el socavón  de Quiulacocha que termina en 1856 con el avance de 3,340 metros; a 32 varas por debajo del socavón de San Judas.

41.- El suizo Francisco Ubillé, conocedor de los problemas visita Inglaterra y compra una máquina a vapor de Richard Trevithick para instalarla en una mina cerreña. Se asocia con Pedro Abadía y José Arismendi y en connivencia con los propietarios de minas y vuelve a Inglaterra a comprar más máquinas.

42.- En 1814, el equipo comprado por Ubillé es embarcado con destino al Cerro de Pasco y, dos años después, comienzan a funcionar en Santa Rosa, Cayac y Yanacancha.

43.- En 1816, con la dirección del mismo Richard Trevithick, comienzan a funcionar las primeras máquinas a vapor de Sudamérica.

44.- El 26  de febrero de 1812, bajo la presidencia de José María de Ulloa, subdelegado de Pasco, se juzga a los plateros revolucionarios Mariano Cárdenas Valdivieso, Manuel Rivera Ortega, y a fray Mariano Aspiazu por haber irradiado ideas subversivas en todo el centro del Perú desde el Cerro de Pasco. Sus proclamas y pasquines van a alimentar el movimiento que más tarde explota en Huánuco.

45.- El 17 y 18 de marzo de 1812, el intendente de Tarma, Joseph González de Prada, vence a 1500 indios rebeldes en el puente de Ayancocha. Los revolucionarios son de Pillao, Santa María del Valle, Panao, Acomayo, Huamalíes, Conchucos. Los cabecillas son ajusticiados y los sobrevivientes condenados a trabajar en las minas del rey en el Cerro de Pasco.

46.- A lo largo de 1816 se instala en las minas cerreñas las primeras bombas a vapor traídas por Richard Trivithick por gestión de  Manuel Uville y Arismendi. Esta innovación acarrea enorme progreso para nuestra minería.

47.- El 19 de agosto de 1820 parte la expedición libertadora de Valparaíso el Perú y al amanecer el 8 de setiembre desembarca en la bahía de Pisco. De aquí sale Juan Antonio Álvarez de Arenales con el fin de conseguir la libertad del Perú. Así lo hace en los pueblos siguientes. La ciudad de Ica, el 21 de octubre de 1820; Huamanga en noviembre ; Huancayo el 20 de noviembre; Jauja el 22 de noviembre; Villa de Huaura 27 de noviembre; Tarma el 29 de noviembre de 1820. En todos esos pueblos no han encontrado resistencia alguna de los españoles.

48.- La mañana del 6 de diciembre de 1820, se efectúa la primera importante batalla por la independencia del Perú en el Cerro de Pasco. Triunfan las fuerzas patriotas. En la tarde se efectúa un Cabildo Abierto donde eligen a las autoridades del Perú independiente.

49.- La mañana del 7 de diciembre de 1820, El patriota cerreño don Manuel de Arias, jura la independencia del Cerro de Pasco. En un error sin precedentes, San Martín ordena que las fuerzas patriotas marchen a Huaura, lo que va a originar la venganza realista que terminó por matar a los cerreños e incendiar la ciudad minera.

50.- El sanguinario Carratalá, dueño del Cerro de Pasco, asesina a doña María Valdizán, preclara luchadora por la libertad y quema sus propiedades después de adueñarse de todo lo que encuentra. Las mujeres cerreñas dan sepultura a esta insigne luchadora. Mientras los realistas destruyen totalmente las maquinarias de desagüe de las minas.

51.– Proclamada la independencia del Perú, el Congreso Nacional de 1823, por ley de 4 de noviembre cambia el nombre de Intendencia de Tarma por el de Prefectura de Huánuco en armonía con la nueva forma de gobierno. Lo conformaban las siguientes provincias: El Cerro de Pasco, Huancayo, Junín, Tarma y Yauli.

52.- Un año después, el 6 de agosto de 1824 en las pampas de Chacamarca, comprensión de Junín (antes los Reyes), el ejército patriota obtiene una gloriosa victoria para nuestra armas en cuyo homenaje la Prefectura de Huánuco cambia de nombre por el de Departamento de Junín, siendo su capital la ciudad de Huánuco. Al Cerro de Pasco se la denomina entonces: DISTINGUIDA VILLA  DE PASCO.

53.- El 10 de octubre de 1836, el general Santa Cruz divide en dos partes el departamento de Junín: Junín y Huaylas. Junín comprendía las provincias de Jauja, Pasco, Tarma, Huánuco, Cajatambo y Huamalíes. Como capital se nombra a la ciudad de Tarma.

54.- El 27 de noviembre de 1839, el Congreso Constituyente de Huancayo determina que a la Distinguida Vila de Pasco, se le denomina OPULENTA CIUDAD DEL CERRO DE PASCO. Rubrica esta ley el Presidente Provincia de la república, el general Agustín Gamarra, el 10 de enero de 1840.

55.- El 30 de octubre de funda el Banco de Rescate y la Casa de la Moneda que la ubican en La Quinua.

56.- El 31 de diciembre de 1851, el Congreso de la República Peruana “considerando su posición, importancia comercial y otras circunstancias favorables”, designa a la ciudad del Cerro de Pasco capital del Departamento de Junín, con las siguientes provincias: Huánuco, Huamalíes, Pasco, Tarma y Jauja.

57.- El 7 de febrero de 1846 se funda la Sociedad de Beneficencia Pública con su primer presidente el sabio arequipeño, Mariano Eduardo de Rivero y Urtáriz,a la sazón prefecto del departamento de Junín.

58.- Por Decreto de 23 de julio de 1852 y con reafirmación del Jefe Supremo de la República, el general José M. Raygada, el 16 de diciembre de 1857, se divide la ciudad del Cerro de Pasco en dos distritos urbanos: Chaupimarca  y Yanacancha.

59.- El 13 de agosto de 1857 nace en la calle Cruz Verde, nuestro mártir Daniel Alcides Carrión García.

60.- Después de ochenta años de haber desempeñado la función de capital del Departamento de Junín con altura y sacrificio, por incalificable y torpe determinación del tirano Luis Miguel Sánchez Cerro, la capital del departamento es trasladado a Huancayo mediante el Decreto Ley Nº 7001 de 15 de enero de 1931.

61.- Después de 29 años de haber sido reducido a simple provincia, se crea el Departamento de Pasco por Ley Nº 10030 de 27 de noviembre de 1944, gracias al empeño y pujanza de sus hijos. El nuevo departamento tiene tres provincias: Pasco, Daniel Carrión y Oxapampa. Su capital, la ciudad del Cerro de Pasco.

62.- El 5 de abril de 1879 Chile nos declara la guerra y nuestra juventud conforma la gloriosa Columna Pasco que sale a luchar a las fronteras el sur. Todos murieron. Cuando los invasores estuvieron a punto de ingresar a Lima, ancianos y niños que quedaban en la ciudad, conforman una nueva “Columna Pasco” que viaja a defender Lima. Fatalmente la desorganización cunde y muchos mueren, otros son prisioneros y muy pocos vuelven.

63.-  El año de 1884, el cónsul de Estados Unidos en el Callao H. M. Brent dirige sendas cartas a los capitalistas de su país a fin de que inviertan en las minas del Cerro de Pasco. Muchos se aprestan a estudiar las posibilidades existentes.

64.- En julio de 1884, la “Compañía del Ferrocarril de la Oroya al Cerro de Pasco, transfiere sus derechos a Miguel Grace el mismo que obtuvo del gobierno de Miguel Iglesias una renovación del contrato firmado el 27 de enero de 1885.

65.- Debido a la publicidad desplegada, llegan los ingenieros norteamericanos Hodges y E.E. Olcott que, por cuenta del sindicato Mac Kay, realizan sondajes diamantinos en varios lugares de la ciudad cerreña y localizan extraordinarios yacimientos de cobre de alta calidad. Comenzaba el año de 1877.

66.- En 1890 alcanza notable crecimiento la fundición de HUAMANRAUCA en el  Cerro de Pasco a cargo de la empresa Gordillo.

67.- El ferrocarril central llega a la Oroya y recibe autorización para su funcionamiento diario.

68.- En 1895 el Congreso da una ley que ordena recoger todo lo referente al socavón de Rumiallana declarándose que es propiedad del Gremio de Mineros del Cerro de Pasco.

69.- En 1897 se instala el Directorio Nacional de Minería presidida por don Elías Malpartida, minero cerreño en integrada por Jacobo Backus, José M. Cantuarias, Hermann Dens, Alejandro Garland, Federico Gildemeister, Eduardo de Habich y Esteban Montero. Ese mismo año George Steel está trabajando las fundiciones de Pucayacu en el Cerro de Pasco.

70.- En 1899, por Resolución Suprema se otorga la concesión para construir el ferrocarril de la Oroya al Cerro de Pasco a don Ernesto Thorndike, con privilegio exclusivo por 25 años.

71.- A comienzos del año 1900, la producción de cobre  de alta calidad en el Cerro de Pasco es notable.  Se exportan doce mil toneladas en barras

La ocupación chilena del Cerro de Pasco (Segunda parte)

ocupación chilena 2El primer almacén que visitaron fue el de “Las Culebras” de los españoles hermanos Ruiz. A la entrada del enorme establecimiento quedaron admirados de la variedad, abundancia y sobre todo calidad de los productos que allí se expedían. Surtidos y frescos fideos de Génova; salchichas de Bologna, sopas enlatadas de Francia; aceite de oliva y brillantes sardinas andaluzas; robustos y variados quesos de Holanda; jamones y embutidos alemanes; bacalao noruego; multicolores cortes de seda china; pimienta filipina; cerveza noruega y de Baviera; esencia de anís especial; enormes puros de la Habana; monillos y chupetines de París; zapatitos femeninos cordo­bán de la Plata; rapé y tabaco de mascar, de Turquía; fósforos suecos; Ipecacuana del Brasil; ron de Jamaica; auténtico moca árabe; gran variedad de vinos franceses; alambres y clavos de Birmingham; kerosene americano; dinamita inglesa; vistosos estuches de perfumes parisienses “Penaud”, “Atkinson” y “Rimmel”.

– ¡Carajo!… Estos cholos viven como reyes -comenta admirado Letelier ante la silenciosas y cariacontecida comitiva.

– Así es, mi comandante -respalda el mayor Retamales.

– Bueno, no es raro; con la plata que tienen, pueden hacer lo que quieren. Bien señores -ordena Letelier- de aquí lleven lo necesario para le mesa de los oficiales y añadan estos excelentes vinos france­ses, manzanilla y jerez españoles, lo mismo que estos cigarrillos cubanos… De los otros establecimientos lleven lo que sea necesario en bastimentos…

Continuando con sus recorrido, entraron en el almacén de los Hermanos Gallo, naturales de Santander y acopiaron, una serie de productos importados que quedaron anotados en sus cuadernos: Mantequilla, encurtidos, conservas de langostas y ostiones, mostaza inglesa, cognac Hennesy y Martel, cerveza Brass tapa verde, cerveza negra marca Chancho, cerveza noruega, cerveza de Bavaria, jerez fino y corriente, vinos de Madeira.

En el edificio más grande de la Plaza del Comercio que ocupaba toda una manzana, registrado con el Nombre de Azalia Hermanos, de pertenencia de los austriacos, hermanos Azalia, se apoderaron de significativas cantidades de cerveza de Viena, de Noruega, de Baviera, de Cruz Colorada, de Cincinatti, danesa, inglesa, negra de Guiness, marca Gato; en cajones, botellas y medias botellas. Vinos de Burdeos, St. Julián, St. Emilion, Château Kirwan, Grand vin Richelieu, Château Pontet,  Château du Cavalier, Leóville, Branc Mouton, vinos blancos Sauternes, Château Filhot, Latour Bianche. Vinos de Borgoña, Beaume, Pommard, Volnay, Hermitage, Nuits, Chambertin, Chablis. Champaña, Mumm extra dry, Mumm Carte Blanche, Roederer, Möet y Chandon, Cremant d´Ay Blanc & rosé, Móet & Chandon Sillery, Grand vin Cazanove, Gratien Carte Blanche. Oporto claro y oscuro, jerez. Licores, Anisette, Angostura, Alkermes, cacao, Curazao, cognac de Godard, marraschino, Noyaux, cordial Médoc, ginebra en botellas de barro. Se llevaron también, buena cantidad de conservas de las mejores fábricas de Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra. caviar de Rusia, jamones en latas, salchichones, sardinas, lenguas, pasteles trufados, legumbres, aves de diferentes clases, frutas en almíbar y en aguardiente, ciruelas, sopas, carne americana, jamones sin hueso, aceite, vinagre, mostaza inglesa y francesa, currie, pimienta, salmón, langostas, ostiones, encurtidos, pescados salados y ahumados  de varias clases, aceitunas de Sevilla. Todo quedó apuntado en la lista cuya copia lo recibió el jefe supremo del ejército de la ocupación chilena. El Imperio Austro húngaro, hacia escuchar su protesta diplomática.

Durante toda aquella tarde la soldadesca invasora trasladó enorme cantidad de comestibles y licores a su cuartel general.

Aquella noche, estableciendo una costumbre que se practicó en todo el tiempo que ocuparon la ciudad, efectuaron un banquete espectacular con todo lo saqueado, rematando con la degustación de las bebidas más exclusivas. Con los humos del licor en la cabeza, la oficialidad  “invitó” a las putas extranjeras residentes en la ciudad: francesas, cubanas, brasileñas y muchísimas peruanas con las que, alternando el baile con las bebidas, se entregaban a la lujuria desenfrenada. La soldadesca, en cambio, tras beber su agresiva “chupilca del diablo”, salía como posesa y, tras haber estudiado el plano de la ciudad, inició un saqueo inmisericorde a las casas particulares donde se apropiaron de las pertenencias valio­sas de los inermes ocupantes. Ciegos de lujuria y licor se posesionaron de las alcobas violando y matando a niñas y mujeres indefensas. Establecían una costumbre que, como un ritual, se cumpliría durante todo el tiempo de su permanencia.

Envalentonados por el respaldo de su jefe, la chusma invasora cometió los más inicuos abusos en contra del pue­blo cerreño. Llegada de la noche, encendían gigantescas fogatas en el centro de la plaza de Chaupimarca, alimentadas por maderas ropas y todo aquello que pudiera producir fuego. En el colmo de su salvaje estupidez, no perdonaron libros de la Muni­cipalidad, de la Parroquia, de las instituciones culturales, de las personas par­ticulares, de la Delegación de Minería. Sólo se respetó el local y las per­­­­tenencias de la Beneficencia Pública que se había puesto bajo la protección del consulado español así como las pertenencias de los otros consulados de la ciudad, francés, italiano, austriaco, inglés… La segunda noche de su estancia, comenzaron con el abominable rito de beber la inmundicia llamada, “Chupilca del Diablo”,  mezcla de aguardiente y pólvora. Previamente habían reunido muebles, libros, maderas, cartones y todo lo que pudiera arder. En derredor de las llamaradas crepitantes comenzaban con su aquelarre infamante. Uno de ellos cogió un enorme recipiente de aluminio parecido a un jarrón y, con gran parsimonia echó una cantidad de pólvora y, otro, con escandalosos ademanes, aguardiente de caña hasta el borde; un tercero, entre aplausos estridentes procedió a mezclar ambos ingredientes. Cuando juzgaron que estaba listo, con un cucharón especial servía a cada jarro personal. Todos con su parte levantaron en alto sus jarros e hincaron a cantar a voz en cuello:

– ¡Chupilca del diablo! Contra el frío infame!.

  ¡Chupilca del diablo! Pa´vencer el soroche!

  ¡Chupilca del diablo! Por el amor lejano.

  ¡Chupilca del diablo! Por nuestro futuro…!!!

¡Salud!- Y todos escanciaron sus jarros y, una vez vacíos, lo volteaban para probar que lo habían bebido todo.

¡Ahora! –Gritó, el cabecilla- Cada uno, a su turno, dirá sus versos y el que no lo haga, será castigado:

¿Te araña la carne el viento que hiela,

Entona tu boca concierto de dientes,

Sin mantas ni hogueras, maldices la guerra?

¡Chupilca del diablo y estarás caliente!

Todos eufóricos repetían el último verso. ¡Chupilca del diablo y estarás caliente! Y bebían con brío escandaloso. Otros atizaban el fuego con grandes espetones.

¿Tus pies desollados se niegan a andar,

Te cuelga la lengua, seca y tumefacta,

No tienes alientos ni para rezongar?

¡Chupilca del diablo y sigue la marcha!

¡Chupilca del diablo y sigue la marcha! ¡Chupilca del diablo, salud!

¿Te muerde la entraña el dolor tremendo

Como bayoneta clavada hasta el perno,

De la pena honda, de la novia lejos?…

¡Chupilca del diablo y nos vamos riendo!

¡Chupilca del diablo y nos vamos riendo! Chupilca del diablo, Salud!!!

¿Ante la trinchera del amor ardiente

Se quiebra tu arma, tímida, impotente?

¡Chupilca del diablo y serás un héroe,

Que irá a la carga lo menos diez veces!

¡Que irá a la carga lo menos diez veces!. ¡Chupilca del diablo, Salud!!!

En las lides fieras, en que el hombre siente

Que pende su sino de un pelo de suerte…

¡Chupilca del diablo, pólvora-aguardiente!

¡Y al diablo la vida, al diablo la muerte!.

¡Y al diablo la vida, al diablo la muerte! ¡Chupilca del diablo, salud!

Con este mejunje en el cuerpo, salvajes, incontenibles, saquearon minas y casas que incendiaron cuando no encontraban dinero; se apropiaron impunemente de todo lo que apete­cían; destruyeron las bombas de vapor de Santa Rosa, Cayac y Yanacancha deteniendo el trabajo minero; asesinaron a quienes se negaron prestarle acatamiento sumiso; se apoderaron del ganado de las estancias ganaderas. Abusaron de cuanta mujer llegaba a sus manos. De nada sirvió que los cónsules extranjeros se queja­ran por sendas comunicaciones con el comandante general del ejér­cito chileno en el Perú, contralmirante Patricio Lynch.

El jefe supremo de los araucanos, al ver la numerosa correspondencia quejosa, ordenó el inmediato retorno de Letelier a Lima, orden que el sátrapa no atendió. Es más. Intensificó su crueldad y salvajismo llegándose a valer de intrigas y felonías para conse­guir su objetivo: apropiarse de estos dineros que pudieran satis­facer sus desmedidas apetencias.

Por fin, el lunes 4 de julio de 1881, luego de tres meses de permanencia en medio de espantosa ola de exacciones, ultrajes, robos y atropellos, los invasores chilenos dejaban el Cerro de Pasco. Habían recibido una orden conminatoria del comando chileno de la ciudad de Lima. En numerosas mulas llevaban:

Recolectado en efectivo de los cupos de guerra S/. 554,000.oo

Barras de plata de 586 marcos.

Dos cajones de plata rosicler.

Un cajón de chafalonía de plata.

68 frascos con 100 libras de azogue cada uno.

Un cajón de plata pella.

200 quintales de mineral de plata de 40 a 50 marcos.

Una partida de 1,450 cabezas de ganado ovino.

Una partida de 480 cabezas de ganado vacuno.

Esta fue la más grande requisa que pueblo alguno del Perú le permitiera.

Patar, cacique de los Yauricochas

Fray Sancho, beatífico fraile franciscano que nos visitaba a comienzos del siglo XVII-  estaba decidido a redactar un memorial que denunciara ante el rey de España todos los abusos que cometían sus súbditos en estas tierras. Reunió todos los documentos que habían circulado por sus manos durante el ejercicio de sus actividades pero  también creyó que era imprescindible reunir los testimonios de los nativos, es decir, de las víctimas. Debía haber un mínimo de equidad en los argumentos de su alegato. Por sus averiguaciones se enteró que Patar, el célebre cacique de los yauricochas, huido de las furias españolas, se encontraba asilado en alguna de las estancias de los alrededores del Cerro. En compañía de sus informantes trataron de dar con él. Fueron a buscarlo a una estancia de las elevaciones de Ninagaga, que como un otero, permitía columbrar toda aquella soledad plagada de rocas. Hubo de ascender por una falda abrupta, cubierta de piedras, entre amarillentos pajonales. Allí estaba la choza del viejo  Patar, rodeado de un amplio corral de pircas,  con un hato de llamas. Los esperaba con una amistosa sonrisa velada por el verde de la coca; cubierto con un raído poncho, manguillas para los antebrazos, calzones amplios de negro cordellate, medias de lana y un gastado shucuy de cuero de llama; su viejo sombrero de lana cubriéndole la hirsuta cabellera y sus sarmentosos dedos sosteniendo su “huallqui” con coca. Quien lo viera por primera vez, jamás imaginaría que estaba ante un hombre extraordinario, depositario de la historia de su pueblo, jefe de los Yauricochas, tribu de ganaderos, salineros y mineros proverbiales; orfebres de óptimas conquistas en el arte de trabajar primorosas obras de oro y plata. Estaba de pie, nimbado por su prestigio de eternidad.

Era el más emblemático luchador contra los invasores que arguyendo ser dueños legítimos de las tierras que acababan de registrar como suyas, trataban con extrema  crueldad a los indios, sus legítimos dueños. A partir de aquellos tiempos,  surgirían dos tipos antagónicos de caciques que con el transcurrir del tiempo se hicieron tradicionales. Los leales y nobles con sus compañeros de raza y, los otros, los venales, traidores que buscando su bienestar personal, se plegaban incondicionalmente al servicio de los invasores. Hasta ahora, como rémora maldita, quedan tipos de esta calaña.

Desde su llegada, los extranjeros se valieron de los caciques como intermediarios para el cumplimiento de sus órdenes abominables. Alababan a los que les servían incondicionalmente, pero torturaban y mataban a los que se les oponían abogando por sus hermanos de raza. Esto fue lo que le sucedió a  Julio Cayán Chire, cacique principal de los Tinyahuarcos. Por negarse a enrolar a niños en la cadena de trabajo minero, lo sometieron a pública tortura y a la más humillante afrenta de aquellos tiempos: le cortaron el cabello, paseándolo  semidesnudo desde Tinyahuarco hasta San Esteban de Yauricocha, donde lo mataron. Al cacique de los Pumpush, don Diego Tirasina, también lo ejecutaron, por haber dejado que los jóvenes se escaparan a las alturas, huyendo de los horrores de las minas. A don Cristóbal de León, cacique de los yanamates, lo afrentaron y humillaron azotándole completamente desnudo en la plaza de su pueblo, por no haber cumplido con la cuota de obreros que debían llevar a la mina. Cuando los españoles quisieron hacer lo propio con el Apu Patar, cacique de los Yauricochas, los hombres y mujeres de la tribu, lo hicieron escapar a las alturas de Ninagaga, donde lo asilaron. Había permanecido mudo cuando los españoles lo torturaron. No quiso señalar el lugar donde estaba ubicada la mina principal de plata. No se lo perdonaron nunca. Los leales miembros de su tribu, desde entonces, lo llevan de un sitio a otro, para extraviar a los españoles y sus soplones. Este encuentro con el fraile ha sido provocado por él mismo. Por las revelaciones que había recibido de sus ancestros a través de la coca, sabía que el fraile era un hombre digno de confianza, muy diferente a la banda de explotadores que acababan de sentar sus reales en su tierra. Aceptó hablar con él y revelarle toda la historia de sus gentes y sus tierras.

Comenzó revelándole que los yauricochas descubrieron los metales que con los años, llegaron a transformar con sorprendente habilidad. Aprendieron a reconocerlos en sus yacimientos, extraerlos, fundirlos y moldearlos. Primordialmente utilizaron el oro, la plata, el cobre y algunas aleaciones, para  manufacturar objetos ceremoniales y utensilios de uso común. Además de mineros, los yauricochas eran excelentes ganaderos y saladeros. Especialmente fueron grandes orfebres de incomparable habilidad para trabajar los metales. De los agrestes roquedales circundantes sacaban las pepitas de oro que convertían en cintajos que, tras cuidadosos repujados, embutidos y soldados,  transformaban en finas esculturas. Eran inspirados artistas naturales. Las hermosas esculturas metálicas llevadas a Cajamarca para el rescate del inca,  confirmaba que la región andina era el primer centro metalúrgico de América. ¡Qué duda cabe!. La admiración con que los cronistas describieron el acontecimiento los había leído detenidamente.

El foco principal de este núcleo era la hoya metalífera de los yauricochas. Ellos fabricaban artísticos y majestuosos objetos de arte en oro, plata y cobre; incluso, platino. Efectuaban diversas aleaciones entre las que destacaban los bronces, tanto de estaño como de arsénico; el plomo y mercurio también los conocían pero raramente utilizaron. Estos minerales fueron trabajados por procedimientos mecánicos, utilizando herramientas de piedra. Martillos de tamaños y formas diversas; yunques de piedras, cuya diferencia de aspereza y grano, la aprovecharon a modo de lima; tenazas, moldes y demás instrumentos para trabajo de vaciado, filigrana, perforación y engaste. Con el fin de evitar las huellas del martillo y del yunque, usaban tejidos de lana que por su elasticidad natural, obligaban al metal a extenderse junto con ellos, bajo el impacto de los golpes. De esta forma el martillado, corte y repujado, constituyeron las formas primitivas del trabajo en metal. Luego vendrían los cortes en tiras, incisión, dorado y unión y soldadura en frío. En el desarrollo de la tecnología metalúrgica y la orfebrería primaron los valores estéticos, simbólicos y religiosos más que los funcionales. Buscaron fusionar en una sola pieza conceptos tan dispares como la musicalidad, el colorido, la suntuosidad, el respeto, la jerarquía y el impacto visual. La técnica del martillado y laminado con una destreza sin igual, tanto en el manejo de las herramientas como en las aleaciones. Debían, primero, elegir la aleación adecuada –el cobre utilizaron mucho para estos menesteres- mediante el cual podía ser trabajado o forjado, ya fuera en frío o en caliente. Los yauricochas suponían que la plata era la representación de la luna, esposa del sol y pronto se dieron cuenta que el oro –representación del sol- era completamente incorruptible e inatacable por otras fuerzas que se encuentran libres en la naturaleza. Lo hallaban puro o asociado a la plata, su compañera, mezclada con grava, arena, arcilla o cuarzo;  en formas de pepitas o en granos, escamas, polvos o incrustaciones. Admirados de su calidad repararon también que es muy dúctil y muy maleable. Así llegaron a formar delgadísimas láminas con las que fabricaron hermosísimas esculturas que representaban seres vivos, animales y plantas varias. Ellos también, como sus antepasados que plasmaban su admiración en pinturas rupestres, hacían animales y hombres del tamaño natural, propiciando la mágica intervención de sus dioses en la caza y la ganadería. Para la confección de sus ídolos, utilizaron también una gran variedad de piedras preciosas que incrustaban con técnicas muy especiales. Ágatas, amatistas, alabastros, calcedonias, citrinos, cinabrio, copiaditas, turquesas, ónices, cuarzos de varios colores, granates, piropos, malaquitas, ópalos, sílex, lapislázuli, etc.

Pedro Cieza de León (1549), admirado ponderaba la abundancia argentífera del lugar que más tarde sería el Cerro de Pasco. Decía: “Hay tanto oro y plata para sacar por siempre jamás; porque en todas partes que busquen y caven, hallarán abundante oro y plata”.  Él había visto, deslumbrado, la abundancia argentífera que se hallaba a flor de tierra y que los nativos la trabajaban a cielo abierto; había admirado la maestría alcanzada al atarear con gran habilidad el oro, la plata, el cobre y aleaciones con los que fabricaban esculturas extraordinarias, adornos, vajilla y objetos de culto para sus dioses. Acababa de verlo. “…y lo que más se nota es que tienen pocas herramientas y aparejos para hacer lo que hacen, y con mucha facilidad lo dan hecho con gran primor. En tiempo que se ganó este reino por los españoles se vieron piezas hechas de oro y plata, soldado lo uno con lo otro, de tal manera que parecía que había nacido así. Viéronse cosas más extrañas de argentería, de figuras y otras cosas mayores que no cuento porque son numerosas; baste que afirmo haber visto con dos pedazos de plata  y otras dos o tres piedras, hacer vajillas, y tan bien labradas, y llenos de bernegales, fuentes y candelabros de follaje y labores que tuvieron bien que hacer tan bueno con todos los aderezos y herramientas que tienen; y cuando labran no hacen más que un hornillo de barro donde ponen el carbón, y con unos cañutos soplan en lugar de fuelles. Sin las cosas de plata, muchos hacen estampas, brazaletes, ajorcas, vasos, cordones y otras cosas de oro; y muchachos que apenas saben hablar, entienden en hacer estas cosas. Son muy precoces. Poco es ahora lo que labran en comparación con las grandes y ricas piezas que hacían en tiempo de los incas; pues la chaquira tan menuda y pareja la hacen, por lo cual digo que hay grandes plateros en este reino”. 

 

Lo más extraordinario fue que, en pago del rescate del inca Atahualpa, nuestros orfebres enviaron a Cajamarca, incalculable joyas trabajadas por ellos. Esculturas maravillosas de oro y plata que llenó de admiración a los españoles. Es tema que veremos en su oportunidad.

(FUENTE: “Nieve Escarlata”)

Una carta al Rey de España

Vigente ya el Cerro de Pasco, el recién llegado virrey del Perú don  Francisco de Toledo, quedó  deslumbrado por la prodigalidad de las minas peruanas. Primero quedó extasiado con las riquezas de Potosí a la que visitó alucinado. Más tarde, sería mucho más grande su impresión al conocer las excelencias de un nuevo emporio. Los informes detallados de sus enviados regios y los datos contables, precisos y detallados de la nueva ciudad minera que entonces se llamaba San Esteban de Yauricocha, le causó tal conmoción que se apresuró a escribir al rey de España -su primo- informándole del acontecimiento. Esta misiva, cuyo original se halla en el Archivo de Indias de Sevilla, y el códice yauricocha (Garashipu), dice lo siguiente:

Carta dirigida por don, Francisco Toledo, mayordomo de Su Majestad, su Visorrey, Gobernador y Capitán General de estos reinos y provincias del Perú y tierra firme, Presidente de la Audiencia Real de la Ciudad de los Reyes, etc. al Muy Alto, Muy Poderoso y Excelentísimo Rey y Señor don Felipe II Rey de España, Castilla, Aragón, Cataluña, Navarra, Valencia, el Rosellón, el Franco-Condado, Países Bajos, Sicilia, Cerdeña, Milán, Nápoles, Orán, Túnez, Portugal, Filipinas y de estos reinos del Perú, en la cual hace relación de las tierras y provincias sin cuento que ha descubierto, entre las cuales hay una más maravillosa y rica que todas, llamada San Esteban de Yauricocha, que está, por maravillosa arte desconocida, sobre la cima del mundo, rodeando una grande laguna, donde la abundancia de plata es tan magnífica que nunca ojos humanos han podido contemplar igual exuberancia y prodigalidad.

Muy Alto y muy poderoso Rey y Señor: Bien creo que, vuestra majestad, por letras anteriores mías, habrá sido informado que en uno de los altos extremos del extenso valle de Jauja, hay una tierra prodigiosa, abarrotada de vetas  portentosas que, desde muchos años antes, los infieles han venido  explotando para aderezo de sus dioses paganos y los ministros que los servían. Al principio fue titulada por nombre “Cerro Mineral de Bombón” y después, “Cerro Mineral de Yauricocha”, actualmente, ha quedado asentada, en obediencia a nomenclaturas emanadas de nuestra Santa Madre Iglesia Católica, con el de “San Esteban de Yauricocha”. San Esteban en loor al protodiácono y protomártir de nuestra Santa Iglesia Católica y Romana, el siervo, San Esteban que, por su plenitud a Dios le valió ser condenado por el Sanedrín judaico y apedreado y que, al estar muriendo, clamaba perdón para sus perseguidores. “Yauricocha” porque, en lengua primitiva de los indios, dice significar: “laguna rebosante de minerales”. No obstante la oficial nomenclatura, muchos visitantes y personas de otros lugares, le denominan con admiración “Nuevo Potosí”. (…) “El Contador Real de la zona me ha informado debidamente con números ilustrativos que a vos envío, que Potosí ha dejado de ser emporio de la plata, actualmente “San Esteban de Yauricocha” cuyo manantial es inagotable y fabuloso ha duplicado en demasía a Potosí.. No obstante que el trabajo de saca es superficial, la explotación a la que se ha sometido es impresionante; cerca de trescientas minas boyantes y activas, han logrado duplicar la producción del Cerro Rico de Potosí; lo que amerita con toda justicia el título que Vuestra Majestad pudiera conferirle de “Ciudad Real de Minas”.

“Porque he deseado que vuestra alteza supiese las cosas de esta tierra,  que son tantas y tales, que no quiere tan larga cuenta como debo, a Vuestra Sacra Majestad suplico me mande perdonar; porque ni mi habilidad, ni la oportunidad del tiempo en que a la sazón me hallo, para ello me ayudan. Mas que  todo me esforzaré a decir a Vuestra Majestad lo menos mal que yo pudiere la verdad y lo que al presente es necesario que Vuestra Majestad sepa. Y asimismo suplico me mande perdonar si todo lo necesario no contare, el cuánto y cómo muy cierto, y algunos nombres de quienes son protagonistas de estas actuaciones”.

“Como se sabía e hícele saber por relaciones detalladas que de esta tierra hubo hecho don Pedro Cieza de León y, principalmente, don Miguel de Estete, cronista que acompañaba a don Hernando Pizarro a Jauja, en cinco de enero de 1533, con veintiún jinetes que se decían, don Hernando de Soto, Juan Pizarro de Orellana, Lucas Martínez Vegaso, Diego de Trujillo, Luis Mazza, Rodrigo de Chávez, Juan de Rojas Solís y dicho Miguel de Estete, nueve peones de lo mejor aderezados de guerra y tres nobles de aquestos reinos de nombres, Ancamarca Maita, Tito Maita Yupanqui y Cayo Inca. Cuando encontrábanse en aquella ruta, en el lugar que denominan Pombo, al borde septentrional de una enorme laguna de agua dulce, que tiene tres leguas de circuito, en cuya laguna tuvo el padre de Atabalipa muchas balsas traídas de Tumbez para su recreación, siguieron por un llano donde hay muchos ganados y por todo el camino muchos corrales de ovejas de lana muy fina; allí, leguas más adelante, habiendo pasado un pueblo que en lengua nativa denominan Carguamayo que quiere decir “Río Dorado”, diéronse con una comitiva que llevaba quinientos mil pesos de oro entre soberbias esculturas del tamaño natural de hombres y animales de estos reinos, para pagar el rescate de su inca y señor, el dicho Atabalipa. Estos hombres hicieron saber que, al septentrión, se hallaba la tierra encantada cubierta de nieve y frío, alta, de aire fino e irrespirable, de donde provenían estas riquezas en caudales insospechados. Haríais bien en llamarla Ciudad Real, Supremo Señor; porque aquí, todos los asombroso mitos de la antigüedad sobre riquezas fabulosas y pasadas alucinaciones de pasados tiempos; sobre islas afortunadas o misteriosas regiones de Utopía, se esfuman y languidecen ante el hallazgo asombroso de estas minas. Sobrepasa, con su incalculable abundancia, la bien merecida fama de la Cólquida y de Ofir. Es cosa de sueño. Estas fabulosas riquezas sin término, se hallan encerradas en las profundidades de la tierra más áspera, desabrida y estéril del mundo. No otra cosa es este lugar de suelos muy fríos, cordilleras altas y cerros pelados, sin ninguna clase de arboleda; lejana de los puertos marítimos y tan alta que sólo está en comunicación con Dios, las estrellas, los cielos y los cóndores”.

Fray Sancho encuentra a un “azogado”

Un domingo en la tarde, Fray Buenaventura de Salinas y Córdova,  llegó a una ranchería minera de paredes de barro, techo de paja, puertas y ventanas de añosas maderas por cuyas hendijas penetraba el inclemente aire frío. Una comedida viejecita le abrió la puerta y le invitó a entrar. Sus ojos tardaron en captar detalles ante la oscuridad reinante. Hombres mujeres y niños, tras besar el cordón y el crucifijo, le acomodaron un pellejo sobre un poyo, para que descanse.

— ¿Cómo están, hijos?- preguntó. Rostros terrosos, subiendo y bajando, respondieron “que bien”. Miradas sorprendidas por el milagro de su visita, lo contemplaban con mucha curiosidad. Cogió al más pequeñín que tendría de uno a dos años, cubierto con unos andrajos por camisita y una efímera “hinchana” –manta amarrada a la cintura- cubriéndole las piernecitas. Lo levantó para estrecharlo en un abrazo cariñoso y notó que su carita, roja como una manzana, aunque sonriente, estaba muy fría. Lo besó en la frente. Esto enterneció a los anfitriones. Estaban muy conmovidos, aunque alguno de los mayores, todavía dejaba traslucir su desconfianza. Jamás, nadie,  se había interesado por ellos. Los “mishtis”, es decir los hombres blancos y ricos, sólo aparecían cuando iban a cobrarles, reprocharles algo, o en busca un trabajo gratuito extra. Nada más. Y les hablaban a gritos, desde la calle, como temerosos de contagiarse de alguna enfermedad.

Con el tiempo, el monólogo del fraile, se convirtió en animada conversación. Hombres y mujeres habían tomado confianza con él. Venidos de pueblos lejanos aprovechando el tiempo de germinación de las plantas -eran agricultores- retornarían para la cosecha;  en tanto, reunirían algún dinero sobrante para sus gastos más urgentes: Pagar el viaje de ida y vuelta a su pueblo, gastos familiares,  su alimentación de papas, chuño, maca, mashua, ocas y maíz; los dueños de las minas les proveían de carne que ellos salaban y secaban convirtiéndola en charqui; por eso sus platos más socorridos eran el “yacuchupe” y el “charquicán” que las mujeres llevaban a sus maridos a las bocaminas; también les vendían coca y  aguardiente; además, tenían que abonar al cura, los diezmos y primicias.

Dos veces  a la semana, principalmente los lunes, llegaba con su caja de herramientas para efectuar reparaciones. Bajo su dirección, los obreros, clavaban puertas y ventanas, parchaban techos y cañerías; hacían todo tipo de enmendaduras. Algunas mujeres y muchos niños prestaban su colaboración diligente. Todos trabajaban, inclusive algunos borrachos empedernidos se veían compelidos a laborar por el bien común. Nadie se le rebeló jamás. Su mirada severa no admitía réplicas ni deserciones. Los domingos sin embargo, era día de regalo para todos. Llegaba con una enorme cesta repleta de alimentos que los comerciantes de los mercados le obsequiaban.  Carnes en porciones generosas de los camaleros de Matadería, verduras que las  mujeres del Mercado le hacían llegar, enteradas del destino de los regalos. El mismo fraile guisaba pródigos pucheros que todos compartían, felices.

Un día, sus ojos, acostumbrados a la opacidad de la estancia, descubrieron, recostado en el fondo, un bulto cubierto con una vieja cobija que agitaba sus flecos con un temblor espantoso. Se lo quedó mirando sobrecogido de estupor. “Es mi tío”, le dijeron. Se acercó y, al descubrirlo, quedó estremecido de dolor. Unos ojos sobrecargados de angustia, de párpados tumefactos y llorosos, trasuntaban un ruego implorante, una súplica suprema de piedad. La cabeza completamente calva, como si con algo desconocido se la hubieran pelado,  no tenía un solo cabello. El rostro terroso, arrugado como una pasa, mostraba el maxilar inferior extremadamente prolongado, como el de un viejo centenario, sin una sola pieza dental en la boca. ¡Todos se le habían caído!. “Está azogado” le dijeron, luego le explicaron que en la molienda del ingenio había contraído el mal. El mercurio al penetrar en su piel le había ocasionado irritación en los ojos, malestar intestinal y náuseas; más tarde, la pérdida de los dientes que, uno a uno, le fueron cayendo como a un niño en época de cambio; no le quedó ninguno. Lo mismo había acontecido con el cabello; no le quedaba uno solo. Cuando comenzó a temblar como poseído de tercianas, los dueños del ingenio lo echaron del trabajo. Sobrecogido de aflicción, cogió aquel rostro penitente para infundirle valor con la compasión de una caricia; notó entonces, que de los ojos lacerados brotaban incontenibles lágrimas que corrían por los carrillos enjutos y, de la boca desdentada, surgía como una queja profunda, algunas palabras que no llegó a comprender. Cuando miró a otra persona para que le explique: “Dice que quiere morirse”, le informó. Aquello fue superior a sus fuerzas. No podía concebir semejante monstruosidad y, llevando el rostro torturado hasta su pecho, muy conmovido comenzó a rezar: “Padre nuestro que estás en los cielos…..”. No pudo terminar. Un llanto convulsivo se apoderó de él. Abrazados, fraile y doliente lloraron como niños.